12 feb. 2008

El auténtico "beautiful game"

No suelo hacer esto, pero en estas fechas de poco fútbol y mucha controversia, cuando el líder de la Liga es un equipo contragolpista y el segundo, que debería ser la referencia en este sentido, ha decidido apelar a su zaga para ser competitivo en vez de a la calidad de su ataque, no me queda más remedio que hacer memoria y recordar lo que verdaderamente debería ser este deporte, más allá de las flechas en una pizarra de Schuster y el neoresultadismo actual de Rijkaard.

Me permito recordar a todo aquél que quiera verlo, que este deporte se juega para marcar goles; que estos se pueden lograr de muchas maneras, ciertamente; pero que a nivel profesional no deja de ser un espectáculo que la gente paga por ver. Quizás todos lo agradeceríamos mucho más si, aparte de líneas de cuatro atrás, dobles pivotes y trivotes, despejes al balonazo y fútbol rocoso e industrial, viéramos también cosas como éstas en los terrenos de juego...

Goles en equipo parte 1

Goles en equipo parte 2

Sólo es una muestra de lo que debería ser el "beautiful game", en vez de las castañas que últimamente abundan tanto en los campos de la Liga...

5 feb. 2008

Montmeló; historia de un templo profanado

Veíamos el otro día en televisión las imágenes de un grupo de cafres, pues no merecen otro calificativo, llevando pancartas racistas anti-Hamilton en el circuito de Montmeló.

Hasta la fecha, el Circuit de Catalunya había sido un modelo de organización, sede año sí año también de los entrenamientos de la mayoría de escuderías de la F1, un trazado de reputación intachable y perfectas condiciones perpetuas.

Pero para entender que hayan ocurrido hechos tan deplorables, hay que remontarse cuatro años en el pasado, hasta 2004, cuando no había acontecido aún la "explosión" mediática que llevó la F1 de deporte minoritario seguido por unos pocos a competición seguida por toda la gente más guapa del país.

2004; el nacimiento de Alonso (o de la Masa I)

En la temporada 2004, Fernando Alonso empezó a correr de forma regular para Renault, bajo la protección del inefable Flavio Briatore, logrando escalar posiciones hasta sumar cuatro podios y quedar cuarto en la general. El joven piloto asturiano rápidamente oscureció a colegas suyos como Pedro de la Rosa o Marc Gené, con una carrera mucho más dilatada y sin hasta la fecha cobertura mediática alguna.

Los medios empezaron a hablar de la F1; los primeros "expertos" de dudosa procedencia empezaron a llenarse sus bocas de cargas aerodinámicas, juegos de neumáticos o cantidades de combustible según el número de vueltas.

2005-06; la confirmación de Alonso (o el nacimiento del monstruo)

Las dos temporadas siguientes fueron las mejores para el piloto asturiano; agresivo, pero sobretodo frío en la pista y cometedor de escasos errores, Fernando se impuso al mítico káiser Michael Schumacher en un mal año de Ferrari primero, y a un alocado Kimi Räikkönen que le puso las cosas fáciles rompiendo motores en repetidas ocasiones después.

La media elevó a Alonso a la categoría de dios. Las banderas azules proliferaron en los balcones, las gorras de Renault se hicieron numerosas, ser de Renault era moda obligada para todos los recién llegados que, como por arte de ensalmo, pasaban a interesarse por un deporte que antes no les había importado un ápice. Las masas estaban hablando; de repente, la F1 era un deporte guay, moderno y de moda, frente a la competición casi "freak" que había sido antes.

2007; la guerra Alonso-Hamilton (destrucción masiva)

El clímax de todo llegaría el año pasado, en la temporada 2007. Alonso, que había dejado en la estacada a Renault firmando por McLaren a medio año, llegó a su nuevo equipo y se encontró con un imprevisto; un joven piloto británico, de color para más inri, resultó ser un genio al volante. Apadrinado por Ron Dennis, director de la escudería, el joven Lewis Hamilton pronto se convirtió en la gran esperanza de McLaren, desplazando a Alonso del rol de piloto número 1 de la escudería; a las cuatro carreras, ya era líder del torneo, posición que no perdería hasta la última carrera.

La guerra fue fulgurante; continuos escándalos sacudieron la marca anglo-alemana, inmiscuyendo a la FIA y sacando a la luz sucios asuntos de espionaje industrial y oscuras maniobras por parte de los dos pilotos de McLaren. El conflicto se trasladó, previsiblemente, a la media; la prensa inglesa se alineó con Hamilton, la española y toda su charanga con Alonso. Televisiones privadas empezaron a convertirse en focos contínuos de presión mediática; teníamos Alonso hasta en la sopa, se le dio más bombo al piloto asturiano, bicampeón del mundo, que el que el gran Schumacher, siete veces mejor piloto de F1 del planeta, había tenido jamás en nuestro país.

Cientos y cientos de expertos de pacotilla llenaron las pantallas de TV; gente que no sabía lo que era un monoplaza hablaba de mecánica, de temperatura de la pista, de estrategias de equipo. La masa, manipulada a más no poder, empezó a ver en Lewis Hamilton la encarnación del diablo, y poco menos en su mentor y director de escudería Ron Dennis, ambos al parecer enemigos totales del "angelito" Alonso.

Llega la famosa carrera de Brasil. Hamilton comete una serie de errores graves y termina séptimo; Alonso no es capaz de superar a los Ferraris y termina tercero, tanto en esa carrera como en el campeonato del mundo.

Los eternos Ferraris se llevan el título de constructores (quitado a McLaren por irregularidades) y además el de pilotos en la persona del frío finlandés Kimi Räikkönen, personaje poco dado a los aspavientos que apenas ha aparecido en la prensa los últimos meses. Jean Todt, director de la escudería del "cavallino rampante", se retira en la cumbre tras el doblete.

La prensa machaca a Hamilton, congratulándose sobremanera por su derrota... sin tener en cuenta que el presuntamente todopoderoso Alonso ha sido incapaz de luchar con los coches de Maranello por el título. Los malvados McLaren han sido derrotados... aunque se obvie que Alonso también, por los ordenados y callados a la par que históricos Ferraris.

2008; estupidez humana... y esperanza para el futuro

Y en este punto estamos; por fin ha ocurrido algo correcto, y Alonso ha vuelto a Renault (de donde no debió salir jamás), de modo que se puede augurar que el año que viene estará marcado por una competición entre tres escuderías (Renault, Ferrari, McLaren), cosa que hacía muchos años que no se veía. La competición parece más ajustada y emocionante que nunca...

... justo cuando aparecen estos imbéciles a desvirtuarlo todo. Masa manipulada en su máxima expresión.

Bravo, prensa, bravo, medios. No habéis popularizado la F1; habéis vulgarizado la F1.

La esperanza que nos queda es el futuro, un futuro, esperemos, libre de tantas historias estúpidas y extradeportivas alrededor de Hamilton y de Alonso (esperemos que Piquet no vuelva a abrir la caja de Pandora... y si lo hace, que sea en positivo para la competición y no al revés), y sobretodo, con una F1 más luchada y divertida que nunca antes.