4 nov. 2009

De liberii

Me doy cuenta de que se ha reducido mi productividad en el blog a una entrada mensual. No sé si tengo que pedir disculpas o si casi mejor la limito al cero absoluto, sinceramente; pero uno, en su infinita ingenuidad, cree que alguien, o al menos un ente superior, algún día leerá todo esto y le gustará. ¡Ay, divina inocencia!

En fin. Al loro;

De Liberii

Después del partido del Almería y del marcaje al hombre que ordenó Hugo Sánchez, que mencionamos en la última entrada, quedó pendiente el comentario sobre otra rareza en el fútbol actual y que sin embargo también era común en los ochenta; la figura del líbero. En un momento en el que se apuesta por las líneas de cuatro atrás y por el uso del fuera de juego, encontrar un equipo jugando con un zaguero fuera de la línea, solo, ubicado unos pocos metros por delante del portero, es prácticamente imposible; sin embargo, es curioso ver como la función en sí no ha desaparecido, y como sigue teniendo exponentes de gran calidad.

Vayamos paso a paso. Posiblemente fuera Arrigo Sacchi quien, a pesar de alinear durante su periodo a uno de los mejores líberos de todos los tiempos en la persona de Franco Baresi, destruyó conceptualmente el fútbol practicado hasta la fecha al aplicar agresivamente la estrategia del fuera de juego (y tantas otras cosas, por supuesto). Y es que, obviamente, una línea que tira el offside no puede estar condicionada por un hombre-escoba que juegue más atrás, al menos en fase defensiva.

No obstante, la idea de "hombre-escoba" no ha desaparecido, sino que se ha repartido. El central marcador se ha alineado sobre el campo a la misma altura del líbero, convirtiéndose éste en un defensa posicional, corrector de la línea, con exponentes de altísimo nivel como Rafa Márquez, Ricardo Carvalho o Alessandro Nesta. A su lado, los Carles Puyol, los John Terry o incluso los Paolo Maldini (reconvertido éste) han representado, cada uno a su forma, el rol de central marcador, de zaguero cuya misión principial es o bien anular al principal delantero del rival (este cambio es consecuencia, en elevada mesura, de la tendencia al uso de un sólo delantero imperante desde finales de los noventa y hasta la actualidad) o bien corregir mediante el despliegue físico los desfalcos de los laterales (o del otro central, en ocasiones).

En general, se considera que romper esa pareja de perfiles suele ser contraproducente al perderse la complementariedad, como suele suceder al alinear a dos centrales zurdos. Sólo un equipo de la élite actual apuesta por esa ruptura, y es el Barça; en vez de marcador+líbero (káiser, según la denominación de moda), el equipo de Guardiola suele apostar por una pareja de centrales tipo káiser, siendo Piqué uno de ellos de forma fija (en su actual momento de forma, ello no sorprende en absoluto) y bien Márquez (especialmente el año pasado), bien Chygrisnkiy (en esta temporada) su compañero. Obviamente, las lesiones del mexicano y el lógico proceso de adaptación del ucraniano han forzado a ubicar a Puyol como central en muchas ocasiones, pero sin dejar de ser eso, una situación ocasional.

Por último, en lo que refiere a esta nueva "raza" de centrales, cabe destacar la función que se les suele conceder en fase ofensiva. No es una regla fija (casos como los de Pepe en el Madrid, por ejemplo, lo desmienten como norma), pero suele asociarse el central káiser con la gestión de la pelota en el inicio de la jugada. Así, los antes mencionados Nesta, Carvalho o Márquez suelen asumir la responsabilidad en la salida del balón, sea en corto dando el primer pase, en largo buscando una diagonal, o bien mediante la conducción, creando así superioridades en el centro del campo. La obsesión de Guardiola a la hora de facilitar en todo lo posible la mencionada salida del balón, así como la casi necesidad del equipo azulgrana de dominar completamente la posesión, ha radicalizado aún más la posición del técnico al alinear a dos centrales capaces de esto, perdiendo a veces velocidad e incluso dureza al cruce en pos de un mejor trato del balón.

Cambiando de tema, otra cuestión que podríamos tratar es la que aplicó Hugo Sánchez, la del marcador por todo el campo en contraposición a la defensa en zona imperante hoy en día; pero el tema se ha tratado tantísimo en los últimos tiempos, que escribir sobre él resulta algo pesado a estas alturas. Recomiendo, no obstante, una visión del maestro Enric González (como siempre, cortesía de Superga) de ese "hombre de más" en el juego, ese "+1" con quien, por alguna razón, la afición se suele identificar (y para muestra, los jugadores más votados por la afición como MVPs del Milan-Madrid de ayer, Lass Diarra y Ambrosini).

Pero eso... eso es otro mundo. Y el repartimiento de cariño de la afición hacia los jugadores... bueno, eso es una galaxia entera, directamente.


PD: Me permito el lujo de añadir, a posteriori, una segunda pero creo que muy valiosa recomendación; los reportajes bajo el título "Recorda, míster" que emite BarçaTV. Después de la interesantísima serie sobre Johan Cruyff, la televisión azulgrana produjo otro sobre Laureano Ruiz, el revolucionario técnico cántabro cuyas enseñanzas, especialmente las dedicadas al entrenamiento del fútbol base, todavía son más que vigentes. Se trata de un documento que, al menos personalmente, encontré impagable, y que sugiero encarecidamente a todo aquél que pueda visionarlo.

Y, como colofón a todo esto y bastante a posteriori, otra recomendación, esta vez de una entrevista exquisita; la realizada por el blogger Snedecor al comunicador madrileño Paco Grande, conocido por sus retransmisiones en TVE del fútbol de categorías inferiores, de los Juegos Olímpicos y de otros muchos eventos del mundo del deporte.

No os la perdáis, porque sinceramente vale mucho la pena, la verdad.