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31 oct 2011

Plagiaaando esperooooo...

(La sala del teatro está llena. Se hace el silencio, va a salir el presentador...)

- ¡¡Estimado público!! (gran expectación) ¡Hoy por fin voy a trabajar (gran ovación en ciernes) un poco (la ovación pierde fuelle) a base de copiar (de ovación se pasa a murmuraciones) lo que otro ha dicho, así sin más! (de murmuraciones se pasa a abucheo generalizado, ea ea ea, la gente etcétera).

(Se vacía la sala. El presentador sigue en el escenario, con su habitual cara de tonto)

- ...bueno, pues escribo para los que se han quedado amablemente en la sala a pesar de todo (imperceptibles aplausos, ahora en la sala hay menos gente que un sábado noche en una biblioteca pública). Y es que, en base a un comentario de Abel Rojas (aplauso bastante más constante que cualquiera de los que haya generado el presentador: alguna gente empieza a volver al oírlo) en el más que recomendable podcast que 38Ecos dedicó a la Jornada 9 (definitivamente, la gente vuelve en masa a la sala), he decidido intentar explicar, de una forma gráfica, lo que él ya expuso en el programa. ¡Y como viene siendo usual en este espacio, sugiero que vayamos al lío!

(Por fin un aplauso decente para el presentador, que se retira de la escena. Se abren las cortinas, se apagan las luces, se enciende el proyector...)

Detalles que permiten superioridades

El pasado 22 de octubre, a las 22 horas (una coincidencia tan curiosa como absolutamente intrascendente), se disputó en el Camp Nou el partido entre el FC Barcelona y el Sevilla FC correspondiente a la novena jornada de la Liga LFP.

El conjunto local salió al terreno de juego con un once formado por Valdés; Mascherano, Abidal, Alves; Keita, Thiago, Xavi, Iniesta; Messi, Villa y Adriano. Inicialmente, el equipo azulgrana se dispuso sobre el verde en una formación 3-4-3. Frente a ellos, la escuadra visitante, el Sevilla FC, salió con Varas; Navarro, Escudé, Fazio, Cáceres; Armenteros, Medel, Campaña, Navas; Trochowski; Del Moral. Los futbolistas del cuadro andaluz, por su parte, formaron en 4-4-1-1.

Aparentemente, ninguna de ambas disposiciones debería sorprender. El Barcelona jugaba en casa, con la obsesión propia de su Modelo de Juego de disponer de superioridad por dentro y jugar en campo contrario. Que saliese con un 3-4-3 no era ninguna novedad, puesto que ya lo había hecho en distintas ocasiones a lo largo de la temporada. Por su parte, el 4-4-1-1 del Sevilla tampoco era insólito, aunque el equipo de Marcelino soliese jugar con dos puntas. En el Camp Nou, no habían sido pocos los equipos que hasta la fecha habían ubicado dos líneas de cuatro por delante del portero, dejando un solo jugador con labores de enlace por detrás de un único punta. Cabía suponer que este último, en este caso el jienense Manu del Moral, viviría prácticamente aislado, obligado a bregar con futbolistas rivales en constante inferioridad.

Y sí, hasta cierto punto, así fue: Manu se pasó la mayoría del partido prácticamente sin apoyos. Pero lo que nos interesa en este punto, más que el Sevilla con balón, es el Sevilla sin él: y es que la posición de Trochowski, en principio el jugador de enlace, escondía un dispositivo táctico cuyo objetivo era precisamente evitar la superioridad numérica azulgrana en la zona ancha.

Veámoslo, para mayor comodidad, en distintas tomas fijas del partido. No son tan útiles como el vídeo, pero ayudarán a ilustrar el dispositivo táctico. (NOTA: para aquellos que no hayan podido ver el encuentro, cabe recomendar los completísimos índices de Rojadirecta, con una cantidad ingente de material a disposición de cualquiera que lo desee).


En esta primera toma se aprecia la disposición del Sevilla de inicio. Su formación podría confundirse con un 4-4-2, ya que si los centrales del Barcelona adelantaban su posición para sacar el balón, Manu del Moral se colocaba a la altura de Trochowski para impedir una salida limpia. No obstante, la formación real del equipo queda mejor explicada en la siguiente toma:


Aquí se distingue con claridad la posición de Trochowski, siempre por delante de la línea de cuatro del centro del campo. Su objetivo primoridal era evitar que la línea de medios mencionada tuviera que deshacerse; de algún modo, actuaba de "libre", impidiendo que el receptor del primer pase (normalmente Keita, aunque en ocasiones se ofreciesen Xavi, Thiago o incluso Iniesta, como en esta toma) tuviese una salida fácil. Hacía, pues, de quinto centrocampista, y con ello permitía a sus compañeros mantenerse formados en dos líneas por delante de Javi Varas. Las ventajas sólo podían crearse si Trochowski era superado mediante una sobresaliente acción técnica: el 4-4-1-1 se convertía en una suerte de 4-5-1, y el Sevilla disponía, por lo tanto, de superioridad numérica en el centro del campo. En la siguiente captura, el rendimiento que el cuadro andaluz le sacaba al dispositivo se percibe con aún más claridad:


Los medios azulgrana debían retrasarse si querían recibir sin oposición, y ningún futbolista del equipo local era capaz de recibir entre líneas rivales. El Sevilla esperaba en su campo, a salvo, a sabiendas de que el Barcelona no podía hacer llegar el balón a zonas de peligro.

Josep Guardiola, agudo observador, se dio cuenta del problema que le estaba creando a su equipo la posición de Trochowski, y como no podía ser de otra manera, reajustó su equipo. Con un movimiento aparentemente sencillo (menos, quizá, para Adriano, que pasó de extremo diestro a lateral zurdo en un cambio radical de posición), sustituyó el 3-4-3 inicial por el 4-3-3 clásico del Barcelona.

En realidad, lo que estaba haciendo era sensiblemente más delicado: devolviendo a su posición natural a dos laterales de tanta vocación ofensiva como Adriano y Alves, buscaba recuperar la superioridad en el centro del campo. El Barcelona pasaba de cuatro medios a cinco mediante la incorporación de los brasileños; Manu del Moral quedaba cubierto con Abidal y Mascherano; y el movimiento obligaba a Trochowski a retrasarse a la línea de medios, para cerrar los espacios dejados por los compañeros que se abrían a cubrir a los laterales azulgrana. El excelente dispositivo de Marcelino García Toral quedaba anulado mediante una no menos excelente contramedida de Guardiola, como se aprecia en la toma siguiente:


Alves y Adriano se situaban a la altura de Keita, ligeramente por detrás de Thiago y Xavi. A partir de ahí, se iban a desencadenar una serie de movimientos que terminarían con el Sevilla defendiendo delante de su portero, metidos prácticamente en el área pequeña. Pero ese detalle clave había logrado, durante los primeros 25 minutos al menos, cortocircuitar no sólo la salida del balón azulgrana, sino también su peligrosísima circulación en campo contrario. Un detalle, pues, digno de mención.

PS: El pasado viernes, 28 de octubre, tuve el placer de participar de una tertulia con los bloggers y twitteros Marc Roca (@somemarcus) y Marc Hernández (@fdeprimera). Si el lector tiene a bien escucharla, podrá encontrarla aquí. Está en catalán, eso sí.

15 mar 2010

Los tres dieces

Se ha hablado, se habla y se hablará durante unos cuantos eones (hasta que haya otro tema más jugoso para vender excelsos periódicos y maravillosas tertulias televisivas y radiofónicas, obviamente) sobre el partido de Champions entre Real Madrid y Olympique Lyonnais, sobre la eliminación del conjunto blanco y sobre todo lo que ha rodeado al segundo proyecto de Florentino Pérez hasta la fecha. Se podrían sacar muchas conclusiones resultadistas (después del partido), se podrían decir muchas cosas (todas ellas a posteriori) y se podrían criticar muchos aspectos (a toro pasado); para evitar esa posición, centraré la entrada de hoy en otra cuestión, y como suele ser habitual en este blog, en otro equipo que me es más próximo. Y es que al otro lado del puente aéreo las cosas no funcionan en absoluto como se preveía.

Ibrahimovic, el 10 que juega de 9

Zlatan Ibrahimovic es un futbolista excepcional. Técnicamente muy dotado, físicamente poderoso, el sueco posee un abanico de recursos amplísimo, especialmente en la zona de mediapuntas; su fútbol le permite moverse por la frontal del área con efectos demoledores, especialmente cuando va acompañado de otro delantero de corte más clásico. Ibrahimovic posee la capacidad de gestionar el juego directo gracias a su estatura y envergadura y a su dominio del cuerpo, que le permite enfrentarse con garantías a cualquier defensor por poderoso que sea; ello ha permitido al Barça establecer alternativas en la salida del balón, convirtiendo el balonazo frontal en una opción más, por simple que pueda parecer. Sin entrar en el "Drogbasistema" del Chelsea, Ibrahimovic ha proporcionado al Barcelona alternativas interesantes en ese aspecto.

Iniesta, el 10 que juega de 8

Andrés Iniesta es sin duda uno de los grandes talentos del fútbol mundial. Técnicamente maravilloso, con una capacidad de desborde y asociación completamente diferenciales, Iniesta resuelve prácticamente cualquier problema que se produzca en la media en base a su habilidad demoledora a la hora de batir líneas en conducción. Iniesta es uno de los valores y ejes principales de este Barcelona, que, a diferencia del de Cruyff, ha pasado de gestionar el balón en la media a hacerlo en la frontal del área. A pesar de empezar como falso extremo con Frank Rijkaard (posición en la que se forjó una reputación de ineficaz de cara a portería), su posición ha ido variando a lo largo del tiempo, ocupando, además de la posición de interior izquierdo (donde muestra su mejor fútbol), la de extremo (donde, pegado a la cal, pierde sus principales virtudes a pesar de conservar, evidentemente, el desborde) e incluso la de pivote (donde jugó en algunos [desgraciados] partidos en la última época de Rijkaard).

Messi, el 10 que... bueno, el 10

Lionel Messi es, con Cristiano Ronaldo, el mejor futbolista del planeta. En el plano técnico, de hecho, muy probablemente sea el número uno sin discusión; absoluto referente del Barça, mencionar las virtudes de Messi sería tan largo como redundante. Digamos sencillamente que en el Barcelona, que no es un equipo precisamente pequeño a día de hoy, el fútbol es lo que hace él más otros diez. Empezando originalmente en la banda desde la época de Rijkaard, la pasada temporada vio como el crack argentino se ubicaba en la posición clásica de 10, por detrás de los dos puntas, en partidos clave como el disputado en el Santiago Bernabéu o en la Final de Roma. En esos partidos, la amenaza constante que significaban Eto'o y Henry al espacio permitía a Messi vivir con cierta comodidad en el espacio creado entre centrales y pivotes, amenazados estos últimos por Iniesta y Xavi. De hecho, ningún equipo demostró en la pasada temporada tener recursos para hacer frente a esto con garantías, exceptuando el Chelsea de Hiddink.

Cuando 10+10+10 suman menos de 30

En el fútbol existen varias teorías al respecto de la gestión de la calidad. Algunos consideran que lo óptimo es tener un futbolista estrella por línea; otros, que cuanta más calidad se pueda juntar en el campo, mejor, sean los jugadores como sean. Otros consideran que el talento es algo molesto que no debería existir, pero (afortunadamente) son minoría.

En los últimos años, no obstante, hemos vivido, a pesar de los múltiples tópicos que les han rodeado, el auge y caída de varios equipos que presentaban interpretaciones muy distintas del fútbol y de la gestión de plantilla. Ello debe servir para abrir nuestras mentes al respecto; como ya se apuntó después de la Euro'08, lo cierto es que no podemos bajo ningún concepto considerar que un modelo futbolístico es superior o inferior a otro. No obstante, cabe remarcar que en todo modelo se debe mantener una coherencia; que en todo sistema es obligatorio que exista una relación directa entre la idea y lo plasmado en el campo. En el caso concreto del Barça, se ha producido una anomalía inesperada, avivada por situaciones imprevistas; el comportamiento de Ibrahimovic, Iniesta y Messi ha sufrido una inexplicable tendencia hacia la incomprensión en vez de hacia el entendimiento. Sus características, en vez de sumarse, se han solapado; donde esperábamos a un Ibrahimovic delantero, con presencia constante en el área, hemos encontrado a un Ibrahimovic "quinto centrocampista", sumado a un Iniesta en horas bajas y a un Messi que en ocasiones ha copado demasiado protagonismo en vez de mantener la disciplina posicional. Ello, sumado a factores externos a ellos tres que ahora resumiremos, ha provocado que el nivel futbolístico azulgrana de esta temporada fuese sensiblemente más pobre de lo esperado.

10+10+10... +2, +7, +11, +8...

No obstante, no es la intención de este artículo concluir que Iniesta, Messi y Zlatan son incompatibles. Principalmente, porque seguramente eso sería faltarle a la verdad; sus perfiles son similares, pero en absoluto iguales. La solución del Barça a los tres principales problemas causados por este solapamiento (faltas de profundidad, presencia en el área y finalización) debe pasar por un trabajo colectivo y por una utilización más efectiva de las piezas disponibles; Alves debe ser más incisivo y todo lo profundo posible, Keita y Henry deben recuperar peso cuanto antes por ser los dos perfiles muy necesarios dada la situación.

De hecho, cabe incidir en estos dos últimos futbolistas. Las lesiones en el caso del primero, y la decadencia física y el entorno en el caso del segundo, han terminado apartándoles del once titular, cuando se trata de dos jugadores de calidad contrastada y sobretodo de un aporte clarísimo de soluciones al los problemas del "triple 10"; frente al "centrocampismo" de Zlatan, la capacidad para pisar área constantemente de Henry y Keita serían clave; frente a la falta de profundidad debido a la poca indicidencia de los desmarques de ruptura en el fútbol azulgrana en los últimos tiempos, la calidad en el desmarque de Thierry sería una válvula de escape maravillosa.

Así pues, y como colofón a la reflexión, cabría concluir que en ningún caso hay que considerar a Zlatan un error, ni culparle a él de los problemas del equipo. Tampoco sería justo hablar de problemas de planificación, cuando la plantilla de por sí incluye una gran variedad de futbolistas con capacidad para resolver estos mismos problemas. Sencillamente, las circunstancias no han sido las más adecuadas, ni desde dentro ni desde fuera del club (aunque lo segundo era de esperar, como siempre...). Y obviamente, se está perfectamente a tiempo de resolver estos problemas... o debería.

PS:  Encuentro por la red, gracias como siempre al crack Louis, el blog de un personaje curioso y fascinante, el periodista de guerra Ramón Lobo, colaborador de El País. Un hombre que ha vivido en primera persona algunos de los mayores conflictos de los últimos tiempos es una voz bastante autorizada a la hora de hablar de prácticamente cualquier cosa; aquel que ha vivido los extremos de la existencia humana siempre es mucho más capaz de abstraerse y relativizar, de calibrar la gravedad de un problema, que aquellos que vivimos un día a día más monótono y marcado, en líneas generales, por conflictos cíclicos y previsibles.

Por eso me apena que hasta él, incluso él, tenga que terminar hablando de periodismo deportivo. En su artículo de hoy, Ramón nos da su visión sobre el tema. Y no es muy halagüeña precisamente, no.