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16 jun 2011

7-7-74: El Contexto (VI)

(viene de la entrada anterior)

El Espejo del Mundo (II)
Rinus Michels
Los inicios de Michels en el Ajax fueron prometedores, pero difícilmente se podrían haber imaginado entonces los logros posteriores: su primer cambio fue el paso de la formación en W-M, ya obsoleta, al 4-2-4 que era tendencia en el fútbol del momento. Michels potenció una generación de delanteros inicialmente formada por Piet Keizer, Sjaak Swart y Henk Groot, con la estrella ascendente de un joven Johan Cruyff: sin embargo, la construcción de su equipo de leyenda comenzaría después… y desde atrás.

El primer paso fue el fichaje de Velibor Vásovic, procedente del Partizan de Belgrado, para reemplazar al capitán y defensa central Frits Soetekouw. El movimiento levantó polémica, pero representó el auténtico tiro de salida para la nueva escuadra a nivel humano. A nivel táctico, el empate a tres en la temporada 70-71 con el Feyenoord de Ernst Happel (que se proclamaría campeón de Europa poco después) demostró de forma práctica que el 4-2-4 presentaba graves problemas a la hora de replegar. Michels reaccionó siguiendo el movimiento de Happel, retrasó a un delantero… y pasó a jugar con en el archiconocido 4-3-3, santo y seña del Ajax y de la Oranje durante años.
Vásovic, por su lado, demostró ser una pieza clave en la evolución del equipo: su habilidad a la hora de sumarse a la media en conducción significó que el Ajax podía pasar fácilmente del 4-3-3 al 3-4-3, disponiendo así de superioridad numérica en el centro del campo. Al principio, sus propios compañeros veían ese movimiento con cierta reserva, pero finalmente se acostumbraron a seguirle, y la línea defensiva empezó a adelantarse de forma coordinada. Mientras, la agresividad de otro futbolista y su capacidad para perseguir incansablemente a los rivales, incluso muy adentro del campo contrario, daba alas al equipo a la hora de salir y cerrarle espacios al oponente. Este jugador era Johan Neeskens, y su aportación permitía, en suma, realizar una presión adelantada.

Johan Cruyff
El toque final lo iba a dar el propio Michels, como no podía ser de otra forma. De la Final de la Copa de Europa de 1967 entre el Celtic y el Inter se extraía una conclusión, y es que las defensas que acumulaban gran cantidad de efectivos sólo podían ser contrarrestadas con ataques masivos. Michels tomó buena nota de ello, y decidió desarrollar métodos para superar este tipo de estrategias defensivas. Dándose cuenta de que la sorpresa desorientaba sistemáticamente a los zagueros, el entrenador ajaccied empezó a animar a sus futbolistas a intercambiar posiciones, a permutar y aparecer en zonas que originalmente no les correspondían. Con este ajuste nacía el juego de posiciones que definiría el fútbol moderno, donde es la zona y no el futbolista individual lo que determina el rol del jugador en cada situación: y como en ese momento, a toda innovación holandesa se le asignaba el calificativo Total (Arquitectura Total, Energía Total, Urbanismo Total), esta nueva forma de jugar al balompié recibió el apodo de totaalvoetbal, Fútbol Total.
Los métodos de Michels producían, no obstante, un gran desgaste, especialmente en las relaciones con los futbolistas: su método autoritario le granjeaba en ocasiones la antipatía de aquellos con quienes trabajaba, y no es extraño que una combinación entre éxitos y malas relaciones con la plantilla le llevaran, en 1971, de Ámsterdam a Barcelona. Su testigo en el Ajax lo recogió el rumano István Kovács, técnico de menos calado que se limitó a prolongar la herencia de Michels. Kovács tuvo el mérito, eso sí, de conseguir mantener al equipo en todo lo alto hasta 1973, poco antes de que la gran estrella de la escuadra, Johan Cruyff, hiciera las maletas hacia el FC Barcelona para acompañar a Michels en su periplo. Ambos tuvieron también tiempo para liderar, cada uno en su rol, la selección holandesa en la Copa Mundial de la FIFA de 1974… y el resto es historia.
Por Kj. 2011

15 jun 2011

7-7-74: El Contexto (IV)

(viene de la entrada anterior)

El Padre Olvidado (II)
El Dínamo de Kíev de los sesenta
Inventar el 4-4-2 debería ser más que suficiente para recordar a cualquiera, pero en realidad Maslov no se quedó ahí. El técnico soviético renegaba del marcaje individual (para él, esta forma de defender “humillaba, insultaba y oprimía moralmente” a quienes debían realizarlo) y sobretodo consideraba que, mediante una buena organización, se podía disponer de superioridad numérica en cualquier sitio del campo. Maslov creía, en resumidas cuentas, en lo que Zezé Moreira había difundido con su Brasil en el Mundial’58: el marcaje zonal. A ello combinó algo que hasta la fecha no se había utilizado, posiblemente debido al desgaste físico y mental que requería: Maslov ordenó a sus futbolistas que fuesen constantemente a buscar el balón en vez de esperarlo, que actuasen de forma proactiva y no solo reactiva como hasta la fecha se había defendido.

Y así lo hicieron. Gracias sobretodo a la capacidad de un defensa reconvertido en centrocampista, Vasyl Turyanchyk, de salir y llevarse a sus compañeros hacia adelante (una especie de Franco Baresi de la época, por así decirlo), el Dínamo lograba aparecer, sin balón, como una escuadra omnipresente en el campo. El equipo transmitía una sensación de superioridad física y numérica en todas las zonas que apabullaba a los rivales. Si a ello se le suma la calidad en fase ofensiva de jugadores como Andriy Biba, considerado uno de los mejores futbolistas creativos que Ucrania haya producido jamás, se entiende por qué el periodista Arkady Galinskiy escribió sobre el Dínamo que eran “como dos equipos en uno: el primero defendía duro, enzarzándose en batallas de poder a poder si el rival así lo requería, mientras el segundo jugaba con el estilo técnico «sureño», pasándose el balón a un tempo arrítmico”.
Las innovaciones a nivel táctico del Dínamo rápidamente se tradujeron en éxitos, y el equipo se hizo con tres títulos ligueros de forma consecutiva, incluyendo un doblete con la Copa en 1966. Las novedades de Maslov no se quedaban ahí: József Szabó, jugador húngaro del Dínamo entre 1959 y 1969, ya apuntaba que “el 4-4-2 que había introducido el «abuelo» era sólo algo formal: durante el partido había un intercambio constante de posiciones, y un defensa podía subir a presionar sin problemas sabiendo que un delantero le cubriría la espalda”. Una definición que es perfectamente aplicable a lo que después sería el Fútbol Total holandés.
Valeri Lobanovskiy,
el discípulo de Maslov
El genio de Maslov iba siempre más allá. Anticipándose a los tiempos que se acercaban, el entrenador ruso previó una tendencia que dura hasta nuestros días: la reducción del número de delanteros fijos en los esquemas. Maslov explicó una vez que “el fútbol es como un avión: como más aumenta su velocidad, más resistencia encuentra, y el morro debe ser cada vez más aerodinámico”. Traduciendo, como más rápido se juegue al balompié, menos delanteros necesitaremos: Maslov intuía ya en los sesenta el juego de transiciones y de sistemas con un solo punta que definen el fútbol competitivo de hoy.
Desgraciadamente, nunca sabremos hasta dónde hubiese llegado el Dínamo de haber seguido Maslov a su cargo: en 1970, debido a la marcha de muchos de sus jugadores al Mundial de México, el equipo de Kíev cayó a una desilusionante séptima plaza. Maslov, que había conseguido reemplazar los titulares por los jóvenes del segundo equipo durante la Copa Mundial de 1966, no fue capaz de lograrlo cuatro años más tarde, y eso le condenó. El fútbol competitivo exige resultados. Así, hacia el final de la temporada de 1970 se produjo lo que Mykhaylo Koman, ex futbolista del Dínamo y asistente de Maslov, considera uno de los episodios más vergonzosos de la historia del club: durante un viaje a Moscú para jugar contra el CSKA, a Maslov se le anunció en privado que no continuaría al frente del equipo. El ya ex-técnico presenció la derrota por 1-0 del equipo desde la grada, y al marcharse, el bus que llevaba la escuadra al aeropuerto para volver a Kíev simplemente dejó a Maslov en una parada de metro. “Si no lo hubiese visto yo mismo”, dijo Koman, “jamás hubiese creído que un gigante como Maslov pudiese llorar”.

Por Kj. 2011

7-7-74: El Contexto (II)


(viene de la entrada anterior)

La Inocencia Perdida (II)
Zubeldía, dando instrucciones
El buen ojo de Zubeldía no era en absoluto coincidencia: si algo había hecho el ahora técnico a lo largo de su carrera como futbolista (carrera por lo demás poco notable, jugando como centrocampista en Vélez, Boca y Banfield, y más marcada por la voluntad de comprender del juego que por una técnica reseñable) había sido absorber todo lo que veía a su alrededor. Así, Zubeldía se dio cuenta de que los métodos utilizados en el fútbol argentino estaban totalmente desfasados, y empezó a imitar el comportamiento de las selecciones y los clubes europeos: el nuevo técnico de Estudiantes empezó a programar pretemporadas y concentraciones, estableció una metodología avanzada, primó la disciplina, dio una importancia vital a los entrenamientos y trabajó aspectos físicos y psicológicos que hasta la fecha ni siquiera se consideraban.
La nueva forma de trabajar incluía el control de cuantos más aspectos del juego mejor. Zubeldía comprendió algo que otros técnicos contemporáneos empezaban a aplicar en otros lugares del planeta; que el fútbol era un deporte de espacios más que de individualidades, que dominar las zonas era más importante que tener controlados a los futbolistas contrarios uno por uno. Y así, Estudiantes se convirtió en el primer equipo argentino en utilizar activamente el achique, esto es, el fuera de juego; y también en el primer equipo sudamericano en ir, de forma proactiva y no meramente reactiva como hasta la fecha, a cerrarle el espacio al contrario, a provocar problemas en vez de esperarlos: a presionar, en suma.
Carlos Bilardo
Sin embargo, no todo el legado de Estudiantes fue positivo. Su voraz competitividad les llevaba, en muchas ocasiones, a caminar sobre la estrecha línea que separa lo legal de lo ilegal, y la interpretación del reglamento se llevaba constantemente al extremo. Carlos Bilardo, el alumno más aventajado de Zubeldía y la extensión del técnico en el campo, tenía fama de investigar los secretos más oscuros de sus rivales y echárselos en cara durante los partidos para provocarles; hasta se cuenta que los futbolistas de Estudiantes salían al campo con agujas, para pinchar a sus rivales. “Todo mentira”, niega Juan Ramón La Bruja Verón, futbolista de Estudiantes y padre de futbolista de Estudiantes. Sea como fuere, el partido que consagró al equipo pincha en el trono del fútbol fue un buen ejemplo de su doble condición: en la Final de la Copa Intercontinental de 1968, Estudiantes viajó a Old Trafford para defender ante el Manchester United el 1-0 conseguido en la ida. El partido fue bronco hasta el extremo que, en el minuto 42, George Best, el jugador estrella del Manchester, fue expulsado junto con José Medina, el zaguero pincha con quien se había peleado. Estudiantes logró anular al United desde el orden y el trabajo, y firmó un 1-1 que le aseguraba el campeonato.
La herencia del Estudiantes de Zubeldía, pues, dejó un sabor agridulce en el imaginario colectivo argentino. Su metodología deportiva fue calando hasta hacerse dominante en el fútbol del país sudamericano; su aproximación casi maquiavélica al juego fue recogida por Bilardo en el Mundial de 1986, una de las mayores alegrías de la historia de Argentina.
No obstante, si debemos juzgar a Zubeldía, tendremos que considerarle más un excelente “ladrón de ideas”, así como un notable pionero en la difusión de las mismas, que un auténtico innovador: de hecho, preguntado por el origen de las novedades introducidas por Zubeldía, Juan Ramón Verón respondió un indicativo “de algún equipo europeo”. Y es muy probable que ese equipo europeo, directa o indirectamente, guarde alguna relación con un nombre: el de Victor Maslov.
Por Kj. 2011

Olympiastadion, Munich: 7-7-1974

Tengo el placer y el honor de presentaros, junto a Gons (@gons_) y Sergio Vilariño (@Sergio_Vilarino), un proyecto que el genial Kundera (@kundera_) ideó y elaboró, y en el cual tuve el privilegio de colaborar: se trata de una serie de artículos sobre el nacimiento y auge del Fútbol Total, encarnado en la selección holandesa de Rinus Michels y Johan Cruyff.

El Contexto
Holanda 1974
Alemania 1974
    • ¿Totaalvoetbal? Deutsches Karussell (I): blogs de Gons y de Kundera
    • ¿Totaalvoetbal? Deutsches Karussell (II): blogs de Gons y de Kundera
    • Bendito Malvado: Blogs de Gons y Kundera 
7-7-1974
    • El Oro para Unos, la Eternidad para Otros: blog de Kundera

      30 abr 2010

      Elogio del Pressing (II)

      Si en la primera entrada sobre el pressing hablábamos del achique (hoy en día más conocido como "adelantar la defensa", simplemente) como medida propiciatoria del primero, hoy es momento de hablar de la otra parte, de la mitad que más suele lucir y que algunos jugadores utilizan descaradamente para hacer una suerte de "demagogia" futbolística; estamos hablando de la presión adelantada. Atención, puntualizamos: no de carreritas sin sentido persiguiendo al jugador rival más próximo (a las que son bastante dadas aquellos futbolistas que no comprenden el juego... y ciertos delanteros archiconocidos, que las utilizan como justificación a su presencia), sino de un movimiento colectivo automatizado y racional destinado a provocar el error y la pérdida de balón subsiguiente.

      Existen muy distintas formas de ejecutar esa presión, dependiendo de las características del equipo, de la formación del mismo y (obviamente) de la tipología de sus futbolistas. Sacchi defendía el 4-4-2, que en esos momentos estaba poco en boga en Italia, como la formación más equilibrada para la realización del pressing y la ocupación del campo en general. Así, disponía en primera línea a Van Basten y Gullit, ayudados por Tassotti o Colombo y Donadoni desde las bandas; detrás, Ancelotti y Rijkaard formando pareja... pero no exactamente doble pivote según el concepto actual. Más atrás, era el mismo Baresi quien, gritando "¡Milan!", ordenaba a sus compañeros un avance colectivo que permitiera el ejercicio de la presión. La clave era conducir el rival a la banda, donde era inefablemente encerrado en una jaula (ahí la participación de los laterales era importantísima) y donde, gracias a la inestimable ayuda de la línea de fuera de banda (gran aliada de la presión), el futbolista terminaba confundiéndose y, generalmente, perdiendo el balón.

      Por otra parte, Guardiola, mucho más cercano en el tiempo, propone una presión iniciada por un delantero único y, por lo tanto, necesitada de un apoyo más directo de los centrocampistas, consecuencia de la formación utilizada por el técnico catalán. No es inusual ver como, tras ser superado Ibrahimovic (o Eto'o el pasado curso), Xavi, Keita o Iniesta atacan al poseedor del balón cuando éste penetra en una de las zonas clave del campo. El objetivo tiende a ser cerrar espacios más que recuperar, provocando así una de las tres consecuencias siguientes:

      1- Devolución del balón a una zona sin peligro. El futbolista presionado, viendo que no tiene opciones con la pelota si sigue la dirección que inicialmente pretendía tomar, se ve en la obligación de volver hacia atrás y ceder la posesión a un compañero menos presionado. Si los defensores están correctamente ubicados, el futbolista que reciba estará en una posición menos peligrosa que el anterior.

      2- Toma de decisión incorrecta. Si el jugador presionado se da cuenta de que las opciones entre las que normalmente podría elegir no están disponibles, es probable que tome una decisión errónea y termine perdiendo el balón, intentando quizás un cambio de orientación difícil, o sencillamente lanzando un balonazo hacia delante que, en principio, los zagueros podrán controlar con facilidad.

      3- Pérdida de la pelota. Lo menos usual y sin embargo lo más aplaudido y esperado por el público; en caso de ejercer una presión sobre el jugador con balón lo suficientemente agresiva, cabe la posibilidad de que éste termine perdiéndola y el equipo defensor la pueda recuperar en una posición ventajosa. En este caso, realizar una transición ofensiva veloz puede ser terrible para el contrario, que seguramente no esperaba ese error y por lo tanto no estará correctamente posicionado en el campo.

      Para ejemplificar lo apuntado, veamos un pequeño vídeo, subido por Matías Manna, autor del interesante blog Paradigma Guardiola, en el que se aprecia la respuesta del equipo azulgrana frente a varias situaciones de pérdida de balón. Cabe mencionar que en general las situaciones son más de transición que de presión misma, pero es ilustrativo de todos modos:



      Hay que decir, además, que para mantener una presión adecuada es necesario no sólo conocer el "cuándo" y el "dónde", sino también disponer de futbolistas preparados (física... y sobretodo mentalmente) para ello. La presión en sí no tiene por qué ser más desgastante que una defensa atrasada en el global del partido, pero requiere una voluntad férrea y por lo tanto, ahí sí, un desgaste mental muy superior debido a la necesidad de mantener siempre la concentración: un pequeño error puede permitir al rival salir jugando sin que nuestro equipo tenga tiempo para recomponerse unos metros más atrás. Sobre las actitudes propias del futbolista individual y otras cuestiones en relación al pressing, sin embargo, hablaremos en una próxima entrada.