14 may 2009

Ecos de glorias pasadas, el enfado de Hiddink y la segunda oportunidad de Van Gaal

Hoy es un día bonito, lluvia aparte, si eres barcelonista (¿por qué será que siempre acabo escribiendo en días encapotados?). Posiblemente el año entero sea bonito, incluso maravilloso; Roma dictará sentencia, además, decidiendo si es "sólo" maravilloso o sencillamente mágico. Hoy, sin embargo, quería hablar de otras cosas, intentando que todas ellas sean breves, en relación con la actualidad del fútbol. No sin antes homenajear, porque no hacerlo me parecería injustísimo, a los futbolistas y la afición de uno de los clubes históricos más especiales del planeta como es el Athletic de Bilbao, subcampeón de la Copa del Rey 2009 (y clasificado por ello para la próxima edición de la Copa de la UEFA, próximamente Europa League).

Zorionak, Lehoi











Porque las merecen, ya lo creo que las merecen. Felicidades y mucho más es lo que merece el grupo de Joaquín Caparrós, un equipo que quizás no sea técnicamente maravilloso, que quizás no practique el mejor fútbol posible... pero que sin duda, va sobrado de solidaridad y corazón, de mentalidad y de orgullo, para superar obstáculo tras obstáculo hasta llegar a la Final de Valencia. Osasuna y Sporting sucumbieron ante un equipo que, sin ser especialmente mejor que ellos, demostró más; y no digamos ya el Sevilla, que, para confirmar que quizás no tienen la fuerza mental de antaño a la hora de pasar eliminatorias, cayó en San Mamés en un partido memorable que terminó 3-0 y que sin duda será difícil de olvidar para la afición rojiblanca.

Ello les llevó, por primera vez en 25 años, a la disputa de una Final. Y, aunque el Athletic no pudo contrarrestar a un Barcelona muy superior, lo cierto es que se adelantó a los ocho minutos y dio siempre la cara. Porque eso es el Athletic; un equipo que, por historia, jamás tira la toalla. Eso sus seguidores lo saben; ayer, lo supo todo el mundo futbolístico, porque ayer todos fuimos un poco del Athletic. Con una afición así, posiblemente sólo comparable a las inglesas más fieles, pocos fanáticos del fútbol pudieron evitar sentir una punzada al ver las lágrimas de Etxeberría, al ver el soporte que recibió, al ver las muestras de deportividad de ambos contendientes.

Fue maravilloso. Y definitivamente, si alguien dice que el fútbol es algo sin importancia, es porque no estuvo en Mestalla, ni vio por la televisión, la Final de la Copa del Rey del 13 de mayo del 2009, entre el Athletic de Bilbao y el FC Barcelona. Sin duda alguna, y más que nunca, zorionak, valientes lehoi.

Un pelín de coherencia nunca sobra

No me uno a los que promulgan una condenación a Hiddink por los partidos que planteó el genial técnico holandés al frente del Chelsea a la hora de jugar las semifinales de la Champions 2008/09 frente al FC Barcelona. Sí me uno, no obstante, a los que celebraron el golazo de Iniesta como lo que fue, un tanto tremendo.

Y sobretodo, me uno a la exigencia (sí; exigencia) de que se obligue a mantener una coherencia a los profesionales del deporte (y por extensión, a todos los profesionales del mundo, a poder ser). Porque, si bien es obvio que el arbitraje del señor Tom Henning Øvrebø fue realmente pésimo, también lo es que la labor del señor Wolfgang Stark en el Camp Nou dejó mucho que desear; y si bien me parece lógico que los futbolistas del Chelsea consideraran poco adecuado el comportamiento de los jugadores azulgrana, que se quejaron de la actuación del colegiado alemán en el Estadi, también me parecería de lógica que fueran ahora los barcelonistas quienes censuraran a los "blues" por sus declaraciones.












Porque principalmente no es justo. No es justo que demuestres tu desacuerdo (no sin razón, eso sí) con las quejas de alguien, para seguidamente quejarte tú, y con mucha más amargura, cuando te encuentras en una situación análoga.

No, señor Hiddink, señor Drogba y demás staff del Chelsea; no son vds. justos si recriminan al Barça su actitud para con el árbitro tras el 0-0 de Barcelona, y luego destrozan al colegiado tras el 1-1 de Londres.

No son las maneras, creo yo. Con o sin razón de ser, pero no son las maneras.

"Tú no tienes ritmo"

Posiblemente ésta sea una de las frases más lapidarias que haya pronunciado un entrenador en Barcelona. Fue el holandés Louis Van Gaal, a finales de los '90, cuando le recriminó a Óscar García Junyent su falta de entrega y su mala situación física. Clarividencia o no, el caso es que la carrera del jugador catalán no hizo más que decaer a partir de ese momento, pasando infructuosamente por Albacete, Valencia, Espanyol y Lleida, hasta retirarse en 2005.

Y es que Van Gaal tenía, y sigue teniendo, un don especial para ver fútbol en las botas de sus jugadores. Su relación con la prensa le hizo mucho daño a pesar de las dos Ligas y la Copa que ganó en Barcelona; todos sabemos del poder de la media en nuestro campeonato. Pero aún así, el hombre que hiciera campeón de la Champions al Ajax de 1995, con futbolistas jovencísimos en ese momento como Davids, Seedorf, Kluivert o De Boer, no se desanimó tras el fracaso y volvió a Holanda para hacerse con las riendas del modesto AZ Alkmaar.

Tuvo éxito; ¡vaya si lo tuvo! En el primer año, llevó al club a la segunda posición del campeonato; y a pesar de que, después de varios años en la cumbre, la decepcionante décima posición del año pasado (motivada en alto porcentaje por la fuga de estrellas del modesto club hacia entidades más potentes) a punto estuvo de hacer renunciar a Van Gaal, lo cierto es que el técnico nacido en Amsterdam aguantó...

...y el premio llegó. En 2009, tras 27 años de sequía, el AZ Alkmaar consiguió el título de la Eredivisie por segunda vez en su historia, tras dominar el campeonato neerlandés con una autoridad tremebunda. Los grandes de Holanda se vieron ninguneados por el equipo de Van Gaal; el Ajax terminó tercero, provocando el cese de Van Basten; el PSV quedó cuarto. No hablemos ya del Feyenoord, sumido en una grave crisis deportiva, que terminó séptimo después de una temporada para el olvido. Fue el Twente de otro técnico polémico como Steve MacClaren el único que pudo seguir mínimamente el ritmo de los de Alkmaar para clasificarse como segundo y acceder así a la edición 09/10 de la Champions League.

Volvía así Van Gaal, como campeón de Holanda, al primer plano de la actualidad deportiva. Y el FC Bayern, club con considerables dudas en su sino, decidió apostar por él para la próxima temporada tras el cese de Jürgen Klinsmann, un técnico que, a pesar de sus métodos revolucionarios (que el Bayern debería adoptar independientemente de la continuidad del técnico ahora residente en EEUU, por cierto), fue condenado desde el mismo día en que perdió dolorosamente en Barcelona (4-0) el partido de la ida de cuartos de final de la Champions.

Así pues, el Bayern 2009/10 será entrenado por segunda vez en su historia por un técnico holandés, cosa que de hecho no sucedía desde sus primeros años, cuando en 1903 el doctor Willem Hesselink se hizo cargo del banquillo del equipo bávaro. Veremos qué le depara el tiempo a este eternamente infravalorado maestro de los banquillos que es Van Gaal, condenado por la historia por sus ideas en ocasiones excesivamente rígidas y sobretodo por sus dificultades a la hora de controlar lo que se escribe de él en la prensa. De momento, según apunta la rumorología, Louis debería empezar la campaña sin Ribéry, que apunta a un traspaso; hasta que no le veamos con la camiseta de otra escuadra, sin embargo, no nos creeremos nada.

Desde aquí le deseamos suerte a Van Gaal... y no negamos el hecho de estar ansiosos de ver si realmente el holandés podrá crear en Múnich un equipo que juegue y encandile como el Ajax de 1995. Si fuera así, Europa habría recuperado un referente futbolístico de máximo nivel como históricamente lo ha sido el FC Bayern München.

23 abr 2009

El riesgo de la belleza

Día de Sant Jordi y mirando por la ventana en vez de escribir; no hay nada atrasado y todavía no es hora de ir al gimnasio... habrá que ponerse a hacer algo digo yo, ¿no? Adam Smith diría que soy un problema para la sociedad si no produzco nada en absoluto durante más de treinta segundos, así que quizás vaya siendo hora de ponerse...

Apostando al riesgo: Guardiola y el tr
iunfo de la belleza

Escribo esto a riesgo de que la temporada del Barça, maravillosa hasta la fecha, termine en desastre si no se gana nada. Y lo hago precisamente por aprecio a ese riesgo que significa, en el fútbol de hoy, apostar por la calidad, por el toque, por las ideas de los jugadores más allá de movimientos prediseñados. Por apostar, en definitiva, a todo lo contrario a lo que apostan muchos técnicos (algunos de gran renombre, la mayoría mediocres), que creen que los resultados serán mejores si se encierran atrás y sacan el balón al patadón.
















Hay que separar, desde el primer momento, la solidez y el orden de la mediocridad. El Milan de Sacchi era orden puro, solidez 100%, y sin embargo jamás fue mediocre; siempre sabían lo que hacían, todo lo que ocurría sobre el terreno de juego tenía un sentido claro. El espectador en todo momento tenía la sensación de que lo que estaba viendo no respondía al mero azar. Lo mismo cabe decir del primer Chelsea de Mourinho, por ejemplo. En contrapartida, la España campeona de Europa era (es) un equipo que gustaba del toque y de la posesión... pero no era un equipo desordenado, todo lo contrario. Lo mismo aplica en el caso del mejor Barça de Rijkaard, posiblemente el exponente más claro de los últimos años de lo que es jugar bien al fútbol en todos los aspectos.

Mediocres son, pues, esos equipos que viven de cuatro recursos contados, que sólo ganan en caso de error del rival; ahora ya desde una óptica personal, quiero establecer ahí la línea que para mí marca el buen fútbol de lo mediocre, esto es, el esperar el error o el ir a provocarlo.

El fútbol es un deporte extraño, que vive de los problemas en vez de de las virtudes. Los equipos que ganan son aquellos que mejor se aprovechan de los errores del contrario; algunos, esperando atrás, esperando una distracción en un marcaje, un fallo en un pase que les permita crear una ocasión de gol elaborando lo mínimo posible; otros, los que desde mi punto de vista juegan bien de verdad, forzando el rival a perder el balón y la posición, presionando cuando no tienen la pelota y moviéndola rápidamente para descolocar a los defensas cuando la tienen.

Por alguna razón, a muchos entrenadores les parece que, a pesar de tener un equipo de calidad incontestable, vale más esperar al error rival (que obviamente se producirá, no hay otra, cuando se enfrentan a equipos de clarísima inferioridad) que ir a buscarlo. Sí, no tengo reparos en señalar a entrenadores a los que respeto por sus logros pero con quienes no comparto la filosofía para nada, como en el caso, paradigmático, de Fabio Capello (que ha hecho del libreto defensivo su "leitmotiv" como técnico), o del Juande Ramos del Madrid 08/09. No puedo entender cómo Capello, teniendo una Juventus como la que tuvo entre 2004 y 2006 (Nedved, Del Piero, Ibrahimovic, Trezeguet, Emerson, Vieira... ¿sigo?), no dio más que clases de aburrimiento en Turín, por poner un ejemplo relativamente próximo.

Así, podemos contar con los dedos de las manos los entrenadores que han aportado algo nuevo al fútbol, arriesgándose por ello; Rinus Michels y la concepción del fútbol como una sola fase, once contra once los noventa minutos, y no como un cinco contra seis en fase ofensiva y un seis contra cinco en defensiva; Arrigo Sacchi aplicando conceptos si no nuevos individualmente, sí revolucionarios en su conjunto (presión, achique, estrategia del fuera de juego...); Johan Cruyff entendiendo este deporte como un juego... y entendiéndolo mejor que nadie; Helenio Herrera y sus teorías extrañas; la revolución del Arsenal de Herbert Chapman en un fútbol auténticamente prehistórico. Hay un etcétera... pero breve, demasiado breve, preocupantemente breve.

Como en todo lo humano, abunda la copia y la mediocridad, que supera en muchos enteros a la creatividad y el riesgo de lo nuevo. Por eso uno no puede más que sentirse feliz ante el riesgo que toma Guardiola en un momento histórico del fútbol en el cual se evoluciona hacia el físico y la intensidad por encima de la técnica. Por eso es tan especial el Barça del técnico de Santpedor: porque, con la selección española, representa un pequeño oasis de maravillosa técnica en un mundo donde la intensidad y la potencia están acabando con la visión de juego y la calidad.

Escribí hace mucho que no había ningún fútbol muerto. Y, si me permitís este detalle "autobombístico", creo que el Barça de Guardiola es la clarísima demostración de esta teoría.

PS: Feliç Sant Jordi!

22 mar 2009

Un post atrasado...

...o dos temas cualquiera que hace tiempo que debí haber publicado. Sin más preámbulo;

¿Feo, simple, útil?: El juego directo

Veíamos hace un par de semanas en Anfield la máxima expresión del juego directo; cómo meter un gol en dos toques, clases prácticas de Reina&Riera Inc. El cancerbero madrileño ponía un balón largo pero preciso entre central y lateral derechos del Aston Villa; el extremo manacorí trazaba un desmarque entre ambos, llegaba antes al balón después de un bote que sorprendía a los zagueros... y de un disparo en seco, tal como venía, marcaba un gran gol, el segundo para los reds y la confirmación de que ese partido era suyo, primero... y segundo, de que el Manchester deberá volver a su nivel si no quiere perder su posición de liderazgo en la Premier.

Esa jugada, producto conociendo a Benítez de un trabajo importante en los entrenamientos (a Riera quizás no tanto, pero a Torres se la vimos hacer en muchas ocasiones frente al Madrid, casi como método de inicio del juego a veces), tiene varias lecturas; para algunos será de un simplismo preocupante (¿cómo pueden los zagueros tragarse un balón así? Y sin embargo, bien que lo hicieron...), para otros un gesto casi desconsiderado procediendo de un equipo con tantos recursos (¿balonazo arriba? ¿Dónde quedan el toque y la elaboración? En Liverpool y con Benítez no precisamente, eso ya lo contesto yo mismo); para el genial técnico madrileño, es sólo un recurso más.

Veíamos hace poco el "asunto Drogba", cómo la presencia del marfileño condicionaba al Chelsea en lo que refiere a salida del balón. En el caso del Liverpool la cosa es distinta, pero hay una cuestión básica compartida: con este método no se arriesga, si el balón se pierde es muy lejos de la propia portería y nunca en fase de elaboración (principalmente porque en un caso así no hay mucha elaboración que dijéramos).

Parece, pues, que se trate de un recurso "fácil", utilizado sólo por equipos pequeños y, por tradición, por conjuntos británicos; pues no, no es así. Sin ir más lejos, el equipo del toque por excelencia, esto es, el Barça de Guardiola, lo utiliza en repetidas ocasiones, como un recurso más, a lo largo de un partido. Ese balón diagonal, que tan bien lanzaba Márquez para que Ronaldinho controlara y encarara, lo ha recogido el técnico de Santpedor de la pizarra de Rijkaard para convertirlo en otra diagonal, esta vez con destino Thierry Henry; el galo no sólo puede aportar situaciones de uno contra uno análogas (que no iguales) a las de Ronaldinho... sino que además aporta cosas en ese sentido que el gaúcho no podía aportar; la creación de segundas jugadas y los desmarques directos hacia el centro.

Imaginemos la situación: Márquez recibe el balón atrás, no hay presión y puede sacar en largo. Principalmente hay dos tipos de lanzamiento; hacia la banda (recibe Henry o a veces Eto'o cuando éste permuta, situación de uno contra uno con el lateral o al menos elusión de toda la fase de creación y por lo tanto de la pérdida en zona peligrosa), o hacia el centro (Eto'o arrastra los centrales, Henry aparece desde atrás muchas veces mal marcado; puede o bien ceder para los que llegan de cara... o directamente encarar la portería, si la situación es franca). Luego, según el momento, pueden aparecer distintas variantes añadidas. ¿Ventajas? Las mencionadas: los centrocampistas pueden recibir en tres cuartos, de cara y sin tener que bajar a buscar el balón; se evita la elaboración, con lo que se minimiza el riesgo de perder un balón en un lugar complicado; y a veces, hasta se consigue un gol relativamente fácil (aunque fuera jugando sin Eto'o, el que consiguió el propio Henry frente al Valencia, desmarcándose entre los centrales, es un ejemplo muy claro de ello).

Que quede claro que este artículo no es una apología del juego directo como única forma de entender el fútbol. Personalmente creo que es un recurso útil, pero nunca debe ser el único; ello lleva a una pobreza preocupante en el juego, a una dependencia de la precisión tanto de lanzador como de receptor que no siempre se produce (la calidad de Márquez en los envíos en extraordinaria, para nada algo común; normalmente lo que llega arriba en la mayoría de equipos son melones, no balones finísimos como los que lanza el mexicano) y sobretodo a un menosprecio para la estética del pase realmente deplorable. El balón largo es un recurso útil, no una filosofía de vida; los equipos que intenten vivir exclusivamente de ello no pasarán nunca de ser mediocres futbolísticamente... siendo generosos.

El entorno que los parió a todos

Diez y pico de la noche de un domingo tras una victoria abultada del Barça frente al Málaga; en una cadena de televisión, un histórico programa (que inexplicablemente ha cambiado de nombre este año, por cierto) nos mostraba un vídeo, totalmente autocomplaciente, en el que se veía a Messi en un entrenamiento.

¿Haciendo qué?

Nada. Messi se rascaba la nariz mirando a sus compañeros mientras éstos jugaban (se supone, puesto que no se ve apenas nada en el fragmento en cuestión) en otra parcela del campo. En un momento dado, el argentino se desmarca, recibe, encara, dribla y marca un gol.

Elogios infinitos para la "capacidad de aparecer de la nada" del crack argentino. Ni mención a su preocupante estatismo cuando el balón no andaba por su zona (quizás con el beneplácito del técnico en ese momento, eso sí); nada de presionar o replegar, el hombre estaba paseando por el campo, más tranquilo que una biblioteca pública un sábado por la noche.

Y sin embargo, elogios infinitos. Supongo, estimados lectores, que tendréis claro que esa gente que le elogia sin parar es la misma que hace tres-cuatro años elogiaban sin parar a Ronaldinho... para después bajarle del pedestal y convertirle en carne de cañón, en un miserable merecedor de todo mal futbolístico posible.

Así están las cosas. Un joven de veintiún años tiene que aguantar a una sarta de ventajistas enjabonándole incesantemente... para después, en caso de que su rendimiento baje por la razón que sea, machacarle de una forma indecente.

Que viva el periodismo deportivo serio y con criterio, aquél que evita el populismo. Y digo que viva porque el pobre está muy, muy moribundo ya.

4 mar 2009

¡Pedazo de fistro!: reflexiones varias en un día de lluvia

Llueve... detrás de los cristales llueve y llueeeve... vale, mejor lo dejo; Carlos Latre (que por cierto, al parecer está de gira y tiene una web en flash la mar de maja) imita mucho mejor a Serrat que yo (bueno, a Serrat y a cualquiera que se cruce en su camino... porque "no ens ho podem permitir, no?").

Bueno, eso decía, que llueve. Pues sí, mientras ahí fuera los elementos amenazan con acabar con todo bicho viviente (y lo que es mucho más preocupante, con ensuciar los cristales irremediablemente), servidor reflexiona sobre las verdades de la vida y su sentido último (esto es, se aburre y decide escribir algo en el blog que para eso está...).

Así que una vez más os presento mi enésimo artículo de variedades, en el que quería versar (qué verbo más bonito... y poco adecuado a lo que pretende definir, por cierto) sobre distintos temas, empezando por el rollo del Chelsea (la lluvia, Londres... si es que en el fondo todo está conectado...), siguiendo por el "Féisbucgate" y terminando por un par de homenajes que creo que no puedo saltarme...

Vamos allá.

Drogba vs. Deco... y lo demás que queda en Londres


No quiero hacer una aproximación demasiado detallada al Chelsea de Guus Hiddink; me temo que es muy pronto para valorar su estilo y sus resultados (cuatro partidos dan para bastante poco en ese sentido, la verdad). Lo único que quería es analizar, aunque fuera un poco por encima, algunas cuestiones en referencia a los problemas del Chelsea de Scolari, diezmado al parecer por un vestuario dividido... y sobretodo, por una falta de coherencia importante en los planteos de Felipao, un técnico que, a pesar de su trabajo maravilloso con las selecciones carioca y lusa, no pudo demostrar su gran nivel al frente del equipo inglés.

Por un lado, tenemos el "asunto Deco". El luso, además de un jugador maravilloso, representa un estilo de fútbol; dominador absoluto de las transiciones (fundamento básico del éxito en el fútbol hoy en día), Anderson de Souza podía monopolizar tanto el primer despliegue ofensivo (primer pase siempre acertado, esto es, salida veloz) como el repliegue defensivo (temporización y falta táctica, esto es, tiempo para recolocar la defensa). Se trata de un futbolista muy técnico, poseedor a la vez de un criterio espectacular que le permitía saber dónde estar en el momento justo. La llegada no es su fuerte, pero ello queda compensado con creces con otras virtudes. Ubicar a Deco en la media es símbolo de éxito... siempre, obviamente, que se sepan usar sus características, y lo que es más importante, que estas características encajen con las de sus compañeros.

Por otro lado, tenemos el "asunto Drogba". El marfileño es un delantero descomunal; desde mi punto de vista, el mejor exponente de lo que debe ser el delantero del futuro. Rápido, fortísimo y alto, sabe habilitar a sus compañeros igual que marcar; de chut potentísimo y cabezazo insuperable, es un delantero que reúne prácticamente todas las virtudes posibles que puede tener un futbolista de su perfil. No es nada extraño que Mourinho se fijara en él; es ideal para su fútbol... y prácticamente para el de cualquier equipo.

Pero aquí llegamos al conflicto. Que Drogba sea bueno para casi todo no implica que no le vaya mejor un estilo de juego; y el que imprimía Mourinho, de juego directo (balón a Drogba y prolongación, o bien que la baje y a partir de ahí empezamos) y salidas a la contra con transiciones arrolladoras (tres pases y gol, salida desde atrás, apertura a banda y centro), era lo mejor de lo mejor para las cualidades de "Didí". Esto prácticamente no deja espacio a la creatividad, y hace que las transiciones ofensivas sean o bien ese balonazo o bien un sistema automatizado; el perfil Deco no se hace necesario, es el colectivo mismo el que desarrolla movimientos prediseñados.

Otra cosa muy distinta, por lo tanto, es lo que puede plantear un técnico con Deco en el equipo. Una escuadra con un canal claro a la hora de salir; desaparece la necesidad de buscar a Didí para empezar, así como la de tener las contras absolutamente automatizadas; tenerlo todo es muy difícil, y ubicar a Deco en un equipo distinto a lo que normalmente juega él significa empezar desde abajo de todo. Si además a ello le unes las ideas extrañas de Scolari, formaciones hechas para encajar a todo el mundo sin demasiado criterio (4-5-1 con Ballack, Deco, Lampard, Essien y Mikel en la media, esto es, sin bandas y con acumulación de perfiles de similar incidencia en el juego), obviamente te encuentras con problemas... problemas como los que tuvo el técnico brasileño, claro está. Cuando su sistema defensivo, absolutamente tremebundo al inicio, empezó a flaquear, cuando los rivales se dieron cuenta de que podían salir airosos de Stamford Bridge si se encerraban debido a la insistencia de Scolari en ubicar a Anelka en vez de a Drogba (restando potencial por alto, recurso siempre útil a la hora de romper cerrojos)... entonces el Chelsea dejó de competir por la Premier y pasó a un segundo plano por detrás de Liverpool y Manchester United.

Hiddink llega al equipo "blue", resultando hasta la fecha un revulsivo útil; frente a la Juventus, en la Champions, presentó un equipo con una defensa tipo (Bosingwa-Alex-Terry-Cole, muy condicionada por la baja de Carvalho, eso sí), un centro del campo con tres hombres (Lampard-Mikel-Ballack, también condicionado por la baja de Essien... aunque quizás no tanto en este caso) y una delantera "atípica" con tres hombres no necesariamente complementarios en esta formación (Drogba, Kalou... y Anelka; tres hombres a los que sorprende ver juntos en una suerte de 4-3-3). Funcionó, al menos en el plano de resultados, con la victoria 1-0 de los "blues" frente a la vecchia signora. Ignoro si seguirá funcionando siempre, si Hiddink seguirá apostando por un equipo así o irá variando.

Lo que tengo claro es que el Chelsea tiene una de las plantillas más completas y dotadas de recursos de Europa. Aunque quizás adolezca de un exceso de centrocampistas de máximo nivel, a veces demasiado similares entre ellos, lo cierto es que la cantidad de variantes que puede ofrecer una escuadra como la londinense ya la querrían para sí la inmensa mayoría de equipos de élite de Europa.

Sea como fuere, y esto ya es mi punto de vista, el Chelsea se optimiza jugando al 4-3-3 (4-1-4-1 en defensa), con variantes 4-4-2, tanto en línea (especialmente en caso de urgencia ofensiva) como en rombo (especialmente en caso de necesidad defensiva); volviendo, pues, al primer libreto de Mourinho. Por puntos, delantera con dos posiciones a repartir entre un 7, un 10 y un 11, y el 9 (Joe Cole como 10, Kalou como 7 o Quaresma como 11, y Drogba como 9... con opción a utilizar a Anelka también como 7), media con variantes según el partido (Mikel-Lampard-Deco, con Ballack y Essien... mil combinaciones según el rival y la tipología del encuentro), y zaga con cuatro hombres (esencial recuperar a Carvalho, eso sí). Equipo con bandas, veloz al contragolpe, sólido atrás; poderoso físicamente, con recursos para partidos cerrados y encuentros a la contra con más espacios; capaz de presionar y meter al rival en su área o anularle y tapar todas sus vías de entrada. La calidad sobra y los perfiles también. El último punto, la inserción de Deco, es algo que puede hacerse siempre que se confíe en el luso y éste tenga una actitud positiva al respecto; si ambas premisas se cumplen, no dudo de que el portugués puede ser una pieza clave en un equipo campeón, posiblemente el único de Inglaterra que puede discutirle con argumentos decisivos el abrumador dominio al Manchester United.

El Féisbuc y demás desgracias varias

Estaba yo feliz en mi casa un día, machacando las teclas de mi viejo PC de sobremesa (tiene tres años y cada vez que instalo algo nuevo parece que tenga veinte... qué rápido pasa el tiempo, ¿verdad? Tócate las narices...), cuando un colega me llamó para ir a dar una vuelta. Hasta aquí bien... si no fuera porque va el tío y me dice, "oye, ¿sabes que nos hemos hecho todos un Facebook menos tú, y que nos lo pasamos chupiguay con el Facebook, y que el Facebook mola que lo flipas, y Facebook Facebook Facebook?" (sí, creo que a partir de un momento el hombre sólo decía esto, Facebook Facebook Facebook, iba repitiendo la palabra sin añadir nada más... reacción común en este tipo de casos, por cierto, cuando me trajeron la mesa y los platos dos semanas después de encargarlos creo que estuve varias horas repitiendo "deejay deejay deejay"...).

Total, ¿qué hice yo? Pues hacerme un Facebook Facebook Facebook, obviamente. Estuve tentado de hacérmelo por triplicado, pero razoné mínimamente (eso dolió mucho, hacer un sobreesfuerzo sin estar acostrumbrado es terrible para el cuerpo...) y resolví que con uno ya sería suficiente. Así que entré, creé una cuenta maravillosa, colgué mis fotos más guachis y artísticas (esas en las que salgo bien, que extrañamente suelen ser el 0,01% del total... y eso que uno es de un guapo subido que no veas, qué cosas más raras tiene la fotografía, ¿no?) y empecé a buscar conocidos.

Al principio es curioso; "Anda, mira este tío, si hace un año que no le veo...", "Vaya, cuanto tiempo sin ver a este hombre, creo que no le veía desde el instituto...", "Oivá, mira este otro, ¡si lo conocí en Vietnam!", y etcétera. Luego, cuando llevas tropecientas veintitrés amistades y te empieza a agregar gente que sólo te conoce de vista (sí, de un día en que te vio en Barcelona de refilón mientras subías al tren corriendo, por ejemplo), ya se hace un pelín cansina la cosa; así que terminas resolviendo que a los importantes ya los has agregado, y te dedicas a buscar grupos en los que encajes.

Craso error. Game Over e Insert Coin. Aquí estás perdido; empezarán a aparecerte mensajes de actualizaciones de grupo ("Admiradores de Pikachu" ha actualizado), luego te machacarán con lo que hace la gente en relación a los grupos en cuestión (Fulano y Mengana se han unido al grupo "Yo también intenté hacer pis p'arriba"), y finalmente te asediarán con invitaciones (El administrador del grupo "A mí tampoco me gustan las cucharas de plástico para los Petit Suisse del McDonald's" te ha invitado al evento: "Manifestación multitudinaria contra las cucharas de plástico para los Petit Suisse del McDonald's"). Ah, y para más inri, te avisarán de lo que otros hacen, como si te importara lo más mínimo (Tu amigo Pimpompet asistirá al evento: "Subasta de submarinos nucleares de bolsillo").

Cuando llegas a este punto, estás metido y no tienes salida; sólo te queda resignarte, sacar las jeringuillas del segundo cajón... y empezar a inyectarte en vena el juego ese de hacer palabras con todas las letras que te salen, o el de peleas de pandillas, o el de las mascotas ("Nosequién's pet, Machupichu, has visited Nosequéotro's pet, Pixallits"). Eso sí, tienes la ventaja de que puedes ver las fotos del tío ese al que tienes tanta rabia absolutamente borracho, o el de la chica esa que te gusta roncando a pata suelta... ventajas imprescindibles para la vida moderna, claro está.

Pequeño añadido: Homenaje

Vuelvo un poco a la seriedad (si es que este blog la ha tenido nunca, cosa que me permito dudar muy seriamente... y nunca mejor dicho) y hago un pequeño inciso para recordar a dos maestros, cada uno en un género distinto, que nos han dejado en los últimos tiempos. A uno jamás le conocí de cerca; de hecho, lo poco que pude leer de él fue por casualidad y sin fijarme demasiado. Al otro pude verlo en directo en más de una ocasión... pero no en todas las que debería. Y ahora me arrepiento de ambas cosas, la verdad.

El primero es el periodista italiano Candido Cannavò, tristemente fallecido hará unas semanas en Milán. Siciliano de origen, Cannavò empezó su andadura profesional a los diecinueve años, en 1949; a partir de 1955, trabajó en la Gazzetta dello Sport, llegando a dirigirla entre 1983 y 2002. Famoso por sus polémicas con otro grande, diametralmente opuesto a él, como era Gianni Brera (bastión irreductible del fútbol defensivo y detractor de su genial tocayo Gianni Rivera), Cannavò quizás no fue nunca tan "mediático" como Brera, pero sí ocupó en todo momento una posición honrada y franca. Es altamente recomendable, para conocer al personaje, el artículo del maestro Enric González que el amigo Superga nos ofrece en su blog (cita semanal imprescindible, por cierto).

Cambiando totalmente de registro, de asunto y de estilo, también tengo el deber (y el infortunio) de acordarme del segundo grande que nos ha abandonado recientemente. Irreverente, criticón y criticado, soez: polémico a niveles inimaginables y completamente opuesto a la honrada expresión de Cannavò (y también a su afición por el deporte rey, puesto que nuestro hombre odiaba reconocidamente el fútbol)... pero brillante como ninguno. Joan Barril le definió como "el hombre más libre", y seguramente se acercó más que nadie a la realidad.

Como muchos sabréis, estoy hablando del maestro cómico Pepe Rubianes. Nos dejó esta misma semana, de una forma que sorprendió a muchísimos que esperábamos su regreso a los escenarios después de la obligada pausa por su enfermedad; desgraciadamente, esta última fue algo que ni siquiera Pepe pudo superar. Como era galaico-catalán, pero a la vez él mismo decía no era ni gallego ni catalán en realidad, creo que lo mejor es que le recordemos sencillamente como lo que fue: un genio. Gracias, Pepe, por hacernos entender que en realidad nada tiene importancia alguna si no nos podemos reír de ello.

A los dos, pues, grazie mille, mil gràcies...

9 feb 2009

Libro de Samuel, 1, (casi) todos los versículos

Cuesta ponerse cuando, aun sabiendo sobre qué piensas escribir, no tienes idea de cómo hacerlo. Más aún si quieres repetir un formato anterior sabiendo que no será posible y que para más inri echan algo por la tele que quieres ver (concretamente, y dada mi reconocida naturaleza absolutamente freak, se trata de un partido Atlético de Madrid-Barça de un momento indeterminado a principios de los '90... dato que sin duda os interesará sobremanera, por supuesto).

Pero aún así, pese a las inmensas dificultades y los casi insalvables impedimentos (bueno, ehh.. más o menos), un servidor luchará contra la adversidad para redactar una nueva obra maestra de la literatura digital (séase, otra chapucilla casera de esas que abundan en mi blog...).

El caso Eto'o, visto sin (demasiados) romanticismos

Se ha escrito muchísimo sobre Samuel Eto'o desde que en 1996 llegó al Madrid Castilla procedente del Douala camerunés. Al principio, sólo fichas federativas; luego, alabanzas mallorquinistas; después, crónicas agridulces según los colores futbolísticos del escritor, y finalmente, todo tipo de valoraciones, tanto negativas como positivas, absolutamente subjetivas en su mayoría.

Quería hacer un pequeño aparte y hablar de Eto'o desde una perspectiva diferente, la que no cuenta tanto las polémicas fuera del campo como los movimientos dentro del mismo, teniendo más en cuenta la aportación colectiva que únicamente los goles. Al conocer mis limitaciones inmensas como analista técnico-táctico, sólo quería puntualizar un par de aspectos básicos para entender por qué se habló por ejemplo de futbolistas como Adebayor, un delantero cuyas cifras goleadoras están muy lejos de las de Samu, para sustituir al camerunés. No es en absoluto mi intención comparar al mencionado Emmanuel Adebayor con Eto'o; creo que son futbolistas complementarios, diferentes, y por tanto muy difíciles de contraponer. Lo único que quiero explicar, una vez visto el fútbol que Guardiola quiere para su equipo, es por qué Eto'o, delantero de desmarques, de una velocidad endiablada y con una capacidad goleadora espectacular, no es a pesar de ello el hombre más adecuado para el Barça del técnico de Santpedor.

Previo: Lo que somos y lo que no. Historia de una pantera negra

Si vamos un poco atrás, hasta 1999, nos encontraremos con un Barça campeón de Liga, comandado por Van Gaal, en el que tres futbolistas brillantes formaban una delantera de ensueño; Rivaldo, un 10 de primer nivel mucho mejor de lo que después se ha presentado al gran público; Figo, posiblemente el mejor extremo de la última década; y Kluivert, máximo goleador de la selección holandesa de todos los tiempos... y lo que es más importante, un futbolista que complementaba a la perfección a los dos primeros.

Patrick Kluivert era un hombre de carácter complicado, ciertamente; además, su falta de definición en ocasiones, así como su personalidad conflictiva, borraron de la memoria de los seguidores su técnica exquisita y su sacrificio para con el equipo. Era capaz de jugar de espaldas, asistir, bajar a recibir y combinar con criterio; luchaba con fuerza los balones aéreos y peleaba con los zagueros por la posición con uñas y dientes. Era un hombre de 15-20 goles por temporada en Liga, no más; la gracia precisamente estaba en que el número de asistencias que daba era bastante parejo. Máximo beneficiario de ello eran precisamente jugadores como Rivaldo y Luis Enrique, que promediaron grandes registros cuando jugaron con el holandés al lado.

Cuando Kluivert quedó huérfano, cuando Figo cruzó el puente aéreo y Rivaldo se marchó por la puerta de atrás al Milan, no sólo se confirmó el sexenio de la gran mediocridad azulgrana... sino que además se condenó a Kluivert a algo que no fue jamás, esto es, convertirse en goleador por encima de asistente. Los que llegaron posteriormente, como Saviola y Dani, nunca dieron un nivel suficiente como para recuperar el nivel de los anteriores.

No es que el caso actual tenga nada que ver con ese momento histórico. Messi no es Rivaldo y Henry no es Figo; de hecho, el argentino y el galo tienen poquísimo que ver con el brasileño y el luso. Tampoco es que Eto'o sea como Kluivert, y con esto no quiero decir que sean delanteros de características diametralmente opuestas... pero casi, siendo realistas.

Eto'o es verticalidad; no podemos esperar del camerunés un gran juego de espaldas, ni que baje a recibir y reparta con criterio, ni que sirva de "boya" bajando balones en el área contraria. No es su forma de jugar al fútbol, sencillamente. Vamos, pues, a desgranar un poco todo aquello que rodea al fútbol de Samuel en relación a "su" Barça.

Guardiola: más Van Gaal que Rijkaard

Podríamos titular así nuestro primer punto: visto lo visto, el técnico catalán apuesta por un fútbol combinativo, hijo del de Van Gaal y nieto del de Cruyff, pero, contrariamente a lo que mucha gente cree, sólo primo del de Rijkaard: de hecho, las similitudes ofensivas con el equipo de Frank son más producto de la plantilla heredada del holandés que de una intención clara de Guardiola. Por eso Henry se mantuvo en plantilla a pesar de las innumerables críticas hacia él; por eso algo análogo ocurrió con Márquez... y por eso jamás se quiso a Eto'o en el nuevo proyecto. No era, como algunos apuntaron, una cuestión personal, ni siquiera disciplinaria; al menos, no totalmente. Era una cuestión técnica en un porcentaje muy elevado.

Veamos, pues, aunque sea por encima y de una forma muy sucinta, por qué lo más probable, y seguramente adecuado, es que Eto'o no siga en el Barcelona el año que viene;

1- Cambio de interpretación de la profundidad. Si con Rijkaard el delantero era el fin, con Guardiola deberá ser un medio añadido; si Eto'o debía ser finalizador de asistencias en profundidad, ahora el nuevo delantero deberá ser un compañero más, un asistente capaz de combinar y dar el último pase si se tercia.
2- Cambio de dirección del juego. Rijkaard potenciaba un movimiento de fuera adentro; abrir a las bandas con desplazamientos en largo para finalizar por el centro. Ahora la idea se modifica; esto sigue siendo posible, pero se añade la opción de jugar de dentro afuera. El delantero no sólo es finalizador, también asistente a los movimientos de sus compañeros, como mencionamos en el punto anterior.
3- Reaparición del juego aéreo. Para ayudar a los aspectos anteriores, se necesita un ariete que tenga altura y poderío suficientes como para bajar balones largos, aguantarlos de espaldas, temporizar en las contras esperando a los compañeros, tener criterio a la hora de redistribuir el balón. Es la "idea Kanu" del Ajax de Van Gaal, un poco el rol de Kanouté en el Sevilla de Juande y también, en cierto sentido, el de Adebayor en el Arsenal de Cesc. Por no hablar, claro está, de los recursos clásicos en el remate, especialmente a balón parado, que ofrece un delantero potente por alto, cosa que se da por obvia en este caso.
4- Renovación de la plantilla. Este es el último punto, la justificación no plenamente deportiva; la idea es acabar con los problemas internos que minaron hasta destruir el gran Barça de Rijkaard, y para ello hay que terminar con cualquier mal endémico procedente de esa etapa. Eto'o, a pesar de sus muchísimas virtudes, es parte también del recuerdo nefasto, y por lo tanto, un elemento que tarde o temprano deberá salir. Siendo puramente mercantilistas, si esta salida es por la puerta grande, después de una gran temporada, y además ingresando una cantidad económica importante, pues perfecto.

Podríamos extendernos mucho más, sin duda; los conocedores del fútbol (los de verdad, no los vendemotos de ciertos medios, claro está) nos podrían explicar muchísimas cosas que a mí inevitablemente me pasarán por alto, y no digamos ya el propio Guardiola, que sabe mejor que nadie lo que quiere y necesita. Pero en esencia es esto; ignoro (porque me temo que nadie aparte de los técnicos del Barça lo sabe) quién está en la lista de futuribles de verdad, por quién se hará un esfuerzo y por quién no; no sé si realmente jugadores como Villa o Benzema interesan o no. Lo que sí entiendo es por qué ha sonado Adebayor, por ejemplo; y por ello, desde mi punto de vista y creo que también desde el de los técnicos, Eto'o, visto sin (demasiados) romanticismos, no debería estar en la primera alineación del Barça 2009/10.

PD: Hay una cuestión que quería comentar post scriptum; en esta entrada menciono frecuentemente a Adebayor, pero quiero puntualizar que en ningún caso quiero con ello decir que sea el único hombre adecuado, ni que deba ser la prioridad absoluta en los fichajes. Sencillamente, me parece un futbolista de características casi idénticas a las de Nwankwo Kanu, el delantero del Ajax de Van Gaal, y por lo tanto, el hombre con más números para ser el ariete que encaje con el proyecto de Guardiola. Eso es todo.

PD2: Hoy no hay "punto friki", como decía Anto de La Elástica; lo dejaremos para otro día. Siento decepcionar a los millones de fans (¿?) que esperaban con un incontenible anhelo (¿?) una de mis maravillosas historietas, pero... ah, la cosa está chunga, la economía, la crisis... amos, que no se me ocurría nada que contaros, lo siento. El próximo día será...

28 ene 2009

Kakà y el 6+5 con un par (de platos)

Hoy tocan variedades. Sí, ya sé que no le gustan a nadie, pero... ¿qué más da? Algo tengo que escribir de vez en cuando, aunque sólo sea para fardar de tener un blog y tal... quería escribir un poco sobre el Espanyol, porque se podrían derramar ríos de tinta al respecto, pero estoy reuniendo información al respecto (forma políticamente correcta de decir que no sé ni cómo empezar... y ya veremos si empiezo), y además, cosa que tiene mucho que ver con el tema, tengo que ir a cortarme el pelo un día de estos, con lo cual dispondré de muchos más argumentos para el artículo en cuestión (¿y qué hace uno en la barbería, mientras le esquilan las greñas cual oveja lanuda, sino pensar en tonter... digooo, en interesantes artículos que escribir?).

Así pues, empecemos por un punto calentito calentito, ahora que ya es a toro pasado (qué fácil escribir después del temporal, ¿verdad?);

"Il buon Ricky" vs. "The Motherfucking Brazilian"

Enfoques distintos de lo mismo, obviamente. Para los aficionados rossoneri, Kakà es el ídolo que prefiere quedarse, el buen samaritano (Novell dixit) que prefiere quedarse a triufar en Milán, a ayudar a sus compañeros milanistas a ganar títulos (¿?), antes que al dinero árabe del Manchester City.

Es una encrucijada bastante... "divertida", para el futbolista, mirado desde fuera. Tengamos en cuenta la situación deportiva de ambos; se dice que el Milan no pasa por su mejor momento a día de hoy precisamente, pero... ¿y el City? No hay que olvidar que es un club que, con una probabilidad casi máxima, el año que viene no sólo no disputará la Champions, sino que posiblemente ni siquiera huela la Intertoto... sí, se habla de la "falta de proyecto" en Milán debido al envejecimiento de la plantilla, a su descompensación y a una anunciada falta de líquido debido a la crisis por la que atraviesa su presidente, el fútbol italiano y el mundo entero, pero nadie comenta el hecho de que no se albira nada que se pueda considerar como tal en el City of Manchester Stadium a día de hoy...

Se habló, antes y durante, largo y tendido, en periódicos y tertulias, en bares y en bibliotecas (¿?), sobre la situación del fútbol, sobre la desmesura que podría representar el pagar un montante tan increíble por un sólo jugador (las cifras iban de los ochenta a los ciento cincuenta millones de euros); se acusó a Kakà de mercenario sin que nada fuera, al menos aparentemente, culpa suya; y se acusó al Milan de codicioso cuando aún no había siquiera aceptado la oferta. Obviamente, no se acusó de locura al propietario del City porque eso iba intrínseco en la noticia, claro está. Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello? ¿Quién no aceptaría, en la situación de teóricos problemas económicos, una inyección de dinero tan espectacular para el Milan como la que podría representar la venta de Kakà?

Se ha especulado muchísimo al respecto (algunos incluso hacían alineaciones, totalmente ficticias como después se demostró, previendo lo que el Milan pensaba hacer con el "cash" ingresado...), y se ha criticado muchísimo a todo el mundo (cosa que, como la locura al comprador del ManCity, es intrínseca al mundo del fútbol).

Al final fuegos artificiales, como también suele suceder. "Kakà rimane al Milan" con "Kakà not leaving for Manchester", y todos la mar de felices... o deberían estarlo, porque los milanistas conservan su estrella, el fútbol no se descontrola económicamente (qué suerte, ¿verdad? No se pagarán 150 millones por nadie, con los 40 kilos por Robinho nos quedamos mucho más tranquilos...), y el City puede hacer con ese dinero algo más productivo; empezar a pensar en crear un equipo de fútbol por donde se debe empezar, es decir, desde arriba.

Desde aquí, mi sugerencia (que debería ser obligación innegociable en este tipo de circunstancias) a los dirigentes del ManCity; señores, hagan el favor de hacerse con un mánager ganador de experiencia reconocida, empiecen un proyecto por las bases fichando la columna vertebral y no a varios brasileños buenos porque sí... y por favor, usen eso que tienen entre los hombros para algo más que para aguantar sus bonitos peinados.

Los aficionados al City se lo agradecerán.

PD: El otro día me rondaba algo por la cabeza. Sí, es alocado, lo sé; lo suele ser todo lo que me ronda por la cabeza, así que ello no debería sorprender a nadie a estas alturas; y es que hay un señor en Holanda, un señor que hace muchos años que se dedica a esto y que ahora entrena a un equipo modesto - que encabeza la tabla, por cierto -, y que sería ideal para empezar el trabajo necesario para lanzar el Manchester City.

Sí, hablo de Van Gaal. ¿Por qué? Porque a)cuida muchísimo la cantera, posiblemente sea con Wenger de los mejores técnicos para los canteranos que hay (y el City a nivel estructural también necesita eso, formar una cantera y dotarla de medios y de prestigio); b)garantiza resultados, como bien indica su palmarés, y c)seguramente se avendría a una última gran aventura después de su absolutamente increíble trabajo en Alkmaar. Sería el colofón a una carrera empañada por su mala salida del Barça... pero también ensalzada por su larga lista de títulos y de méritos.

Fin de lo que me rondaba por la cabeza; ahora puedo irme tranquilo al barbero, con las neuronas, si queda alguna aún, listas para otra mast... eeeh, otro desparrame mental de este tipo.

El 6+5: señor Cruyff, esta vez no estoy de acuerdo con usted

Johan Cruyff, jugador brillante, técnico excepcional y golfista... eeeh... bueno, golfista, comentaba que lo mejor para dar brillo a las canteras de los equipos europeos era implantar el sistema 6+5, es decir, seis seleccionables para el país del club en cuestión (en teoría, no valdrían nacionalizados, sólo nacidos en el país) y cinco extranjeros, sin importar si fueran comunitarios o no.

No digo que este sistema sea malo. Me parece bastante racional, y para algunos clubes no sería especialmente difícil de aplicar (si vemos alineaciones como las que suelen utilizar Espanyol o Barça, por ejemplo, veremos que suele suceder de forma no deliberada); eso sí, para otros como el Arsenal sería un atentado terrorista en toda regla, pero eso es otra cuestión.

Lo que sí digo, y con vehemencia además, es que algunos de los argumentos sobre las selecciones esgrimidos por Cruyff y otros defensores de esta norma son cuanto menos discutibles... si no directamente falaces, y explicaré por qué; se dice que el hecho de que los grandes clubes no alineen canteranos, o al menos futbolistas del país, es muy negativo para las selecciones. Ello podría parecer lógico... si no fuera porque la realidad, una vez más, nos golpea de lleno; si repasamos los últimos campeonatos internacionales (Eurocopas y Mundiales), será divertido ver de dónde provienen los jugadores de los equipos más competitivos.

Hagamos un pequeño "flashback" y volvamos al 2006; concretamente, al 9 de julio. Se enfrentaban en el Olympiastadion de Berlín las selecciones de Francia e Italia en la Final. Para los galos, jugaban Barthez; Sagnol, Thuram, Gallas y Abidal; Makelelé, Vieira, Ribéry, Malouda y Zidane; y en punta, Thierry Henry. De todos estos, sólo Éric Abidal, Fabien Barthez, Franck Ribéry y Florent Malouda jugaban en la Ligue 1 de Francia (al año siguiente, sólo Barthez estaría aún en le Championnat, por cierto). Todos los italianos que disputaron esa Final jugaban en Italia, eso sí.

¿Qué podemos deducir de ello?

Que Francia, con sus futbolistas repartidos por media Europa, estuvo a un penalty de imponerse a Italia, con todos sus jugadores ejerciendo en Italia. ¿Más argumentos? Uno, creo yo que suficientemente poderoso si tenemos en cuenta el contexto de la mayoría de argumentaciones sobre las selecciones; sin ir más lejos, el gran papel de España en la última Eurocopa. Alemania llegaba con un equipo en que todos los jugadores menos Michael Ballack, incluidos suplentes, estaban en nómina de equipos de la Bundesliga; España, con la alineación menos "española" de su historia, con Torres, Cesc y Xabi Alonso (y posteriormente también Dani Güiza) jugando fuera de la LFP.

Es decir, que el mejor resultado de la selección española desde 1964 se producía cuando menos jugadores titulares jugaban en su club de origen. ¿No es curioso? ¿No da que pensar el hecho de que justamente cuando más futbolistas se exportan fuera, mejor haya sido su cohesión?

Yo creo que no, dado el alto grado de azar e importancia de las piezas en un torneo tan corto como una Eurocopa o un Mundial. Podríamos discutir este punto ampliamente; pero no es la tesis principal de este ensayo, mucho más simple que todo esto. Sí, lo único que se pretende es rebatir el argumento de los canteranos y su incorporación a los grandes clubes como medida de éxito de las selecciones nacionales; me temo que ganar una Euro o una Copa del Mundo es bastante más complejo que ponerse a jugar con mucha gente de la casa.

Así pues, señor Cruyff, en esto, esta vez, no estoy de acuerdo con usted.


... y un par (de platos)

Vamos a dejar las cosas serias, como el fútbol (ehem...) de lado, y pasemos a temas clave y absolutamente decisivos en la vida de cualquiera (especialmente la mía, que por algo el blog lo escribo yo y no un friki de Minnesota amante de Star Trek y del béisbol). Sí, voy a hablar de lo que le mola a un servidor, voy a hablar un poco del glorioso arte del deejaying...

...y es que me he decidido a comprarme otro plato. Sí, así sin anestesia ni ná, serán, qué te diré, doscientos eurillos de nada... pero por fin podré hacer lo mááás molón de todo, que es pinchar con dos vinilos; sí, me preguntaréis qué narices estaba haciendo yo hasta ahora, si es que pinchaba con uno solo y tengo que dejar ya las drogas duras o si directamente soy tonto de remate; pero, parafraseando a Monegal, ¡ah, alerta!... vosotros, pobres mortales creyentes en Chuck Norris, no sabéis que yo usaba mi buen amigo VirtualDj en mi otro buen amigo Mac con mi buena amiga la mesa Behringer (que finalmente aprendí cómo funcionaba; pero todo esto y más cosas os las contaré en una próxima entrega de esa serie maravillosa en formato digital escrita por un gran autor que... vale, vale, en esas redacciones jodidas que escribe un juntaletras como el menda en este blog, seamos realistas).

Es lo que tiene tener por fin un poco de pasta y no necesitarla a corto plazo; que la puedes gastar en, aproximadamente y a grandes rasgos, lo que buenamente te venga en gana.

Ya os contaré a ver qué sale... si es que vale la pena contar algo, eso sí...

7 ene 2009

Pequeña intromisión en territorio comanche

No es mi tierra, cierto. No es tampoco mi guerra, como decía la canción.

Pero uno no puede evitar, a pesar de todo, sentir cierto cariño, cierta simpatía inconfesable hacia el Atlético de Madrid. ¿La razón? La ignoro. Se trata de un club gestionado de una forma cuanto menos dudosa, con evidentes problemas deportivos y sin títulos nuevos en sus vitrinas desde hace más de un decenio; ¿cómo podría una entidad en estas condiciones convertirse en poseedora de una de las aficiones más fieles de la LFP y del mundo del fútbol?

Lo ignoro. Es un misterio de esos con los que a veces nos deleita el gran Enric González en sus Historias, comparable a los sueños de Lucarelli en Livorno o al origen verdiamarillo del Manchester United. Lo dejo, por lo tanto, a los maestros del género, que sabrán tratarlo indudablemente mejor que yo.

Lo que sí quería hacer hoy es algo que los humanos no podemos evitar hacer; entrometernos. Sí, hoy quería entrometerme un poco en el Atlético. ¿Para criticar? Bueno... entre otras cosas, sí. Pero también para ser un poco constructivo; cuando se trata de castillos en el aire, es tan, tan sencillo construir...

No pienso hacer un análisis profundo del Atlético de estas últimas temporadas, ni tampoco de la metodología de un técnico de altísimo nivel como es Javier Aguirre. No está a mi alcance a día de hoy, y soy plenamente consciente de ello.

Lo único que quería es establecer una pequeña comparativa, intentando explicar, aunque sea muy por encima, por qué todos los centrales que ficha el Atlético parecen terriblemente malos, por qué el Atlético tendrá inmensos problemas para imponerse a cualquier equipo grande este año y, en definitiva, por qué este Atlético no juega sólo contra sus rivales... sino también contra el mundo.

El Atlético de Aguirre: Once contra el mundo

Hace unos pocos días, el blog Lecciones de la Pelota publicaba un interesante artículo llamado Tipos de Mediocentros, firmado por un reputado integrante de la blogosfera futbolera como es Adrián Cervera (Análisis de Calidad). Evidentemente aconsejo su lectura a cualquiera, porque ilustra los roles de los distintos jugadores de una forma muy gráfica y entendedora, para que hasta un profano absoluto como un servidor pueda comprenderlo con facilidad.

Hagamos un pequeño ejercicio e intentemos comparar los contenidos de ese artículo con el partido que vimos ayer entre el Barcelona y el Atlético; concretamente, con la alineación que presentó Javier Aguirre, que fue la siguiente:

Portería: G. Coupet
Defensa: G. Seitaridis, J. Heitinga, L. A. Perea y M. Pernía
Mediocampo: Maxi R., P. Assunçao, Maniche y Simao S.
Delantera: D. Forlán y F. Sinama-Pongolle

Como veis, destaco especialmente los cuatro futbolistas que supuestamente jugaron en el centro del campo colchonero. Bien. Ahora, comparemos con los cuatro perfiles en los que clasificaba Adrián Cervera a los mediocentros, e intentemos clasificar según este criterio a los jugadores remarcados;

Posicionales: -
Recuperadores: Assunçao (¿?)
Organizadores: -
Llegadores: Maniche

Bien. Aquí, para encajar la cosa, ubico a Assunçao en un rol de recuperador. Hay quien no estará de acuerdo, posiblemente; de hecho, ni yo mismo estoy de acuerdo, para ser honestos. De todos modos, para las conclusiones a las que queremos llegar, este punto no sería realmente decisivo. Hay que decir, volviendo al partido que nos ocupa, que posteriormente entraría el argentino Éver Banega, al que clasificaríamos seguramente dentro del rol de organizador debido a la labor que principalmente desarrolló.

Bien. Vemos que, ya de inicio, Simao queda absolutamente fuera de esta clasificación; el luso no es un centrocampista, es un extremo, y por lo tanto no corresponde a ninguno de estos perfiles. Y si Simao no es un centrocampista... entonces tenemos que el Atlético no juega con cuatro futbolistas en la media... sino con tres.

Es más; teniendo en cuenta que Maxi, a pesar de ser un jugador con mucho más recorrido y al que hemos visto jugar de interior en más de una ocasión (por ejemplo, con la Argentina del Mundial'06 bajo las órdenes de Pekerman, cerrando la punta derecha del rombo formado por él mismo, Mascherano detrás, Cambiasso a la izquierda y Riquelme delante), sigue de todos modos siendo un jugador de banda, y por lo tanto, no asimilable a esta clasificación... y si tampoco a Maxi podemos ubicarle como medio, entonces es que el Atlético no juega tampoco con tres medios...

...sino con dos.

He ahí la gran tragedia del Atlético, la razón por la cual juega contra el mundo; estimado lector, el equipo rojiblanco dirigido por Javier Aguirre no utiliza un 4-4-2 como aparece en las alineaciones oficiales... sino un 4-2-4, formación absolutamente suicida a día de hoy conociendo la máxima importancia del juego en el centro del campo (tanto en el plano ofensivo, como en el defensivo, como en el de transición entre ambos) a la hora de explicar el fútbol actual.

El Atlético, pues, sacrifica la figura del organizador cuando no está Banega (es decir, de inicio en la mayoría de partidos; por lo tanto, nada de Pirlos), así como la del mediocentro posicional (tampoco Mascheranos, ni Makelelés). Teniendo en cuenta que Assunçao tampoco es un futbolista que podamos comparar a Gattusso o Essien en lo que a despliegue físico se refiere, y que Maniche, aun siendo un gran jugador, tampoco es un experto en la distribución del balón, entonces nos damos cuenta de un hecho catastrófico; y es que el centro del campo del Atlético de Madrid es un ente prácticamente inoperante a efectos prácticos cuando la exigencia es máxima. No hay nadie que dé soporte táctico a la zaga en defensa; ningún mediocentro caerá a bandas para tapar las subidas de los laterales, ninguno se incrustará entre los centrales para ayudar un poco en los centros laterales. Nadie ayudará a sacar el balón si Banega no está en el terreno de juego; como pudimos ver ayer, una mínima presión a la salida hace que los defensas, confusos, terminen pasándose el balón entre ellos, sin albirar a compañero alguno, hasta que indefectiblemente el cancerbero envía un pelotazo hacia campo contrario (o directamente a las gradas, en alguna ocasión).

Pelotazo que, por cierto, nadie podrá bajar, puesto que el Atlético no está diseñado para jugar por alto; no posee un Drogba o un Adebayor capaz de hacerse con el balón aéreo y peinarlo buscando desmarques a su espalda o bajarlo para buscar llegadas desde atrás. Es decir, que el Atlético, ya de inicio, desprecia por completo la salida del balón y sólo puede vivir del robo en campo contrario y de la contra subyacente (una contra que debe ser corta, por cierto, puesto que si hay que elaborar se pierde toda opción de llegar con claridad a la portería contraria).

Con un panorama de estas características, es obvio que cualquier central que se pueda fichar, a menos que por sí solo represente una salida del balón limpia - absolutamente comprensible la ambición atlética de fichar a Márquez, por ejemplo (aunque lo siento, es azulgrana y no se toca, debilidad personal de un servidor) -, parecerá un tronco de cuidado; y si a ello le sumas la falta total de apoyo defensivo de la media al eje de la zaga, tenemos por qué cualquier delantero puede encarar en cualquier momento a los defensas atléticos y, si posee un poco de desborde, dejarles por los suelos con facilidad (al parecer, Messi tiene algo que decir al respecto...).

Para más inri, si repasamos la plantilla atlética, más allá del partido de ayer, nos encontramos con, además de Maniche, Assunçao y Banega, a los jóvenes Camacho y Raúl García, amén de Miguel de las Cuevas. Es decir, dos futbolistas con una proyección tremenda y un jugador venido del Hércules que aún no ha encontrado un rol sólido dentro del proyecto.

Muy, muy poco, siendo realistas.

¿Qué le vamos a hacer? (Homenaje al TCM)

No soy nadie para establecer una planificación deportiva seria; no conozco los entresijos del Atlético, ni su situación económica, como para aventurarme a eso.
















Sólo sugeriría una modificación, de cara a aprovechar al máximo los recursos del equipo y preparado especialmente para los partidos de máxima exigencia; un recurso análogo al cambio del 4-4-2 al 4-3-3 que planteaba Sir Alex Ferguson en la pasada edición de la Champions para partidos duros, colocando un 4-1-4-1 en defensa. La opción que planteo es precisamente la misma; cambiar el dibujo a un 4-3-3, prescindiendo o bien de un extremo (probablemente Simao, teniendo en cuenta el recorrido mucho mayor de Maxi y el trabajo nada desdeñable que puede desarrollar el argentino en fase defensiva), o bien directamente de Forlán (opción que personalmente no consideraría la más adecuada, pero que también podría ser válida según el rival), con el objetivo de insertar un tercer centrocampista que dé un poco de aire a la media colchonera.

La cuestión es la siguiente; para cubrir el máximo de perfiles, me parece obvio que a día de hoy Banega (un futbolista cedido por el Valencia, por otra parte, cosa que no habla muy bien de la dirección deportiva atlética precisamente) es absolutamente necesario en la media rojiblanca. Los otros dos futbolistas, una vez cubierto el rol de organizador, deberían aportar, en líneas generales: a)trabajo defensivo, y b)llegada (en forma de finalización o de pase, como apunta Adrián en su artículo de LDB).

En el Atlético, el futbolista que posiblemente tenga más llegada en el plano finalizativo es Raúl García; no obstante, por jerarquía, posiblemente ubicaríamos antes a Maniche. No descartaría, no obstante, colocarles a ambos sobre el terreno de juego, como se hizo la pasada temporada en múltiples ocasiones y gracias principalmente a la polivalencia del pamplonica. No obstante, desde mi punto de vista tenerles a los dos como pareja de interiores deja coja la faceta defensiva; podríamos plantearnos tal vez la inserción de Assunçao... o lo que sería ideal, de un futbolista con auténtico recorrido defensivo que, a día de hoy, no existe en el Atlético, desgraciadamente.

La idea, pues, sería la siguiente; teniendo delante los perfiles del "11" (Maxi), de un 9 "a la Romário" (el Kun) y del "7" (Forlán), la media debería estar formada por el llegador (R. García o Maniche), el organizador (Banega, que seguramente sería el que cerraría el triángulo y por lo tanto debería asumir a su vez el rol posicional en fase defensiva) y el recuperador (aquí es donde habría el agujero a cubrir lo antes posible).

Si me pidieran mi opinión de cara a la próxima temporada (aviso: esto es puro fútbol-ficción), sabiendo que Banega volverá a Valencia, yo intentaría por cuantos medios mejor hacerme con los servicios de un futbolista experimentado como es Xabi Alonso, y de un jugador de cuantos más kilómetros mejor. El donostiarra cubriría a la perfección, desde mi punto de vista, el rol de organizador con capacidad para ejercer a su vez una labor posicional; y lo que ya podría ser absolutamente excepcional sería contar con un jugador al estilo de Flamini, que, sin estridencia alguna, dotaría la media de una capacidad recuperadora espectacular. Obviamente es casi imposible teniendo en cuenta su reciente fichaje por el Milan; pero, ah, esto son castillos en el aire, los puedo construir con lo que más me plazca...

Finalizando, pues, con mi propia sección de especulación "manoletesca", sugeriría una alineación del estilo 4-3-3 (o 4-2-3-1, incluso), con Xabi Alonso, Flamini y R. García en la media y Maxi, Forlán (ligeramente caído a banda) y el Kun delante. Ya está, ya estoy. Y es que, qué narices, todos tenemos derecho a nuestros pequeños momentos de PC Fútbol (en mi caso, Total Club Manager; siempre he sido más de FIFA)... ¿no?