Si en la primera entrada sobre el pressing hablábamos del achique (hoy en día más conocido como "adelantar la defensa", simplemente) como medida propiciatoria del primero, hoy es momento de hablar de la otra parte, de la mitad que más suele lucir y que algunos jugadores utilizan descaradamente para hacer una suerte de "demagogia" futbolística; estamos hablando de la presión adelantada. Atención, puntualizamos: no de carreritas sin sentido persiguiendo al jugador rival más próximo (a las que son bastante dadas aquellos futbolistas que no comprenden el juego... y ciertos delanteros archiconocidos, que las utilizan como justificación a su presencia), sino de un movimiento colectivo automatizado y racional destinado a provocar el error y la pérdida de balón subsiguiente.
Existen muy distintas formas de ejecutar esa presión, dependiendo de las características del equipo, de la formación del mismo y (obviamente) de la tipología de sus futbolistas. Sacchi defendía el 4-4-2, que en esos momentos estaba poco en boga en Italia, como la formación más equilibrada para la realización del pressing y la ocupación del campo en general. Así, disponía en primera línea a Van Basten y Gullit, ayudados por Tassotti o Colombo y Donadoni desde las bandas; detrás, Ancelotti y Rijkaard formando pareja... pero no exactamente doble pivote según el concepto actual. Más atrás, era el mismo Baresi quien, gritando "¡Milan!", ordenaba a sus compañeros un avance colectivo que permitiera el ejercicio de la presión. La clave era conducir el rival a la banda, donde era inefablemente encerrado en una jaula (ahí la participación de los laterales era importantísima) y donde, gracias a la inestimable ayuda de la línea de fuera de banda (gran aliada de la presión), el futbolista terminaba confundiéndose y, generalmente, perdiendo el balón.
Por otra parte, Guardiola, mucho más cercano en el tiempo, propone una presión iniciada por un delantero único y, por lo tanto, necesitada de un apoyo más directo de los centrocampistas, consecuencia de la formación utilizada por el técnico catalán. No es inusual ver como, tras ser superado Ibrahimovic (o Eto'o el pasado curso), Xavi, Keita o Iniesta atacan al poseedor del balón cuando éste penetra en una de las zonas clave del campo. El objetivo tiende a ser cerrar espacios más que recuperar, provocando así una de las tres consecuencias siguientes:
1- Devolución del balón a una zona sin peligro. El futbolista presionado, viendo que no tiene opciones con la pelota si sigue la dirección que inicialmente pretendía tomar, se ve en la obligación de volver hacia atrás y ceder la posesión a un compañero menos presionado. Si los defensores están correctamente ubicados, el futbolista que reciba estará en una posición menos peligrosa que el anterior.
2- Toma de decisión incorrecta. Si el jugador presionado se da cuenta de que las opciones entre las que normalmente podría elegir no están disponibles, es probable que tome una decisión errónea y termine perdiendo el balón, intentando quizás un cambio de orientación difícil, o sencillamente lanzando un balonazo hacia delante que, en principio, los zagueros podrán controlar con facilidad.
3- Pérdida de la pelota. Lo menos usual y sin embargo lo más aplaudido y esperado por el público; en caso de ejercer una presión sobre el jugador con balón lo suficientemente agresiva, cabe la posibilidad de que éste termine perdiéndola y el equipo defensor la pueda recuperar en una posición ventajosa. En este caso, realizar una transición ofensiva veloz puede ser terrible para el contrario, que seguramente no esperaba ese error y por lo tanto no estará correctamente posicionado en el campo.
Para ejemplificar lo apuntado, veamos un pequeño vídeo, subido por Matías Manna, autor del interesante blog Paradigma Guardiola, en el que se aprecia la respuesta del equipo azulgrana frente a varias situaciones de pérdida de balón. Cabe mencionar que en general las situaciones son más de transición que de presión misma, pero es ilustrativo de todos modos:
Hay que decir, además, que para mantener una presión adecuada es necesario no sólo conocer el "cuándo" y el "dónde", sino también disponer de futbolistas preparados (física... y sobretodo mentalmente) para ello. La presión en sí no tiene por qué ser más desgastante que una defensa atrasada en el global del partido, pero requiere una voluntad férrea y por lo tanto, ahí sí, un desgaste mental muy superior debido a la necesidad de mantener siempre la concentración: un pequeño error puede permitir al rival salir jugando sin que nuestro equipo tenga tiempo para recomponerse unos metros más atrás. Sobre las actitudes propias del futbolista individual y otras cuestiones en relación al pressing, sin embargo, hablaremos en una próxima entrada.
30 abr 2010
21 abr 2010
El Clásico por Volúmenes (III)
Sigamos, como en las dos últimas entradas, dando vueltas al Clásico y a algunos factores interesantes a nivel táctico. Veamos otro a considerar;
Las formaciones iniciales de Real Madrid y Barcelona en el partido del pasado sábado nos mostraban una situación extraña: ninguno de los dos equipos disponía de un delantero al uso. Lo más parecido era Higuaín... que, para decirlo en una palabra, de Gerd Müller tiene más bien poco.
Esta situación, impensable hace algunos años, es característica en el fútbol de los últimos tiempos; de hecho, Carlos Alberto Parreira decía unos meses antes del Mundial'06 que las formaciones como el 4-6-0 eran en realidad el futuro de este deporte. En la misma línea jugaba sus partidos la Roma de Spalletti, un equipo notable en donde un jugador como Totti era el futbolista más adelantado, y en el que Mirko Vucinic, lo más parecido a un ariete de la escuadra, se veía condenado a actuar en banda en provecho del equipo.
En el partido que nos ocupa, no sería raro definir la formación del Barça como un 4-3-3-0; ni tampoco especialmente extraño fijar la madridista como un 4-4-2-0. Suena extraño, pero es comprensible si tenemos en cuenta que ninguno de los dos equipos situaba a un "9" dentro del área. En el caso azulgrana, la cuestión aún es más marcada: el hombre que normalmente jugaba más adelantado del equipo... era Pedro. Y para más inri, lo hacía por la banda, ya que Messi, que sobre el papel era el jugador en punta, caía constantemente a la zona del "10" para hacerse un hueco entre líneas y asociarse con Xavi. Veamos, a modo de ejemplo, la jugada del primer gol del partido:
Se aprecian perfectamente dos cosas. Primera, la ubicación inicial de Messi, que arranca desde el centro del campo (inicio del vídeo); y segunda, la posición de Pedro (fácil de ver, por extremada, en el minuto 0:53), la más adelantada del equipo. Sería curioso... si uno no recordase de qué iba el primer Dream Team de Cruyff, en el que el teórico nueve del equipo era Michael Laudrup; ese espacio del "10" lo compartía con el "llegador bajabalones", José Mari Bakero, y los agujeros creados cada vez que un defensa salía a intentar taparles eran severamente castigados por las diagonales de un tal Hristo Stoitchkov. Ejemplo claro en el minuto 3:10 del siguiente vídeo:
Aquí es Bakero y no Laudrup quien tira la pared, pero la idea de un delantero cuya posición de partida no sea realmente el área ya se puede apreciar con claridad. Y es algo que (como adelantó Wilson al principio de la presente campaña) sin ser realmente novedoso resulta que se está convirtiendo en una constante en un número creciente de equipos. Cosa comprensible, por otra parte, teniendo en cuenta que algunas de las escuadras de referencia en el fútbol actual (aparte de los mencionados Barça, Madrid y Roma, el United de pasadas campañas también utilizaba esta variante al colocar a Ronaldo de falso punta) han hecho del "9" un espacio a ocupar en vez de una posición a cubrir.
Se podrían ubicar aquí mil referencias más, mil ejemplos de la forma de entender el juego en el tercio ofensivo que está triunfando en el máximo nivel. Sin embargo, para conseguir un rendimiento óptimo en un planteamiento así, es absolutamente necesario disponer de futbolistas preparados para ello; de lo que Valeri Lobanovskiy hubiese llamado "jugadores universales". Sin futbolistas capaces de caer a bandas, de ocupar racionalmente todo el frente de ataque, de desarrollar su juego tanto por dentro como por fuera, de actuar tanto al pie como al espacio y tanto de cara como de espaldas, es completamente imposible jugar al fútbol sin puntas natos. Es por ello precisamente que jugadores como Messi, Ronaldo, o muy especialmente Rooney, son tan apreciados en los últimos años; a una calidad incontestable unen una capacidad más que notable de cambiar de rol, no sólo durante la temporada, sino mismamente dentro de un sólo partido. Si, además, pueden influir decisivamente no sólo atacando, sino en las cuatro fases del juego (el caso mencionado de Rooney es posiblemente el máximo ejemplo, siendo el inglés capaz tanto de ser el objetivo de la transición ofensiva de su equipo como de desarrollar una suerte de rol de tornante en banda), entonces estamos claramente frente a un futbolista que vale su peso en oro.
Foto Roma: AS Roma. Foto Rooney: Forodefotos.com
¿Delanteros? ¿Para qué?
Las formaciones iniciales de Real Madrid y Barcelona en el partido del pasado sábado nos mostraban una situación extraña: ninguno de los dos equipos disponía de un delantero al uso. Lo más parecido era Higuaín... que, para decirlo en una palabra, de Gerd Müller tiene más bien poco.
Esta situación, impensable hace algunos años, es característica en el fútbol de los últimos tiempos; de hecho, Carlos Alberto Parreira decía unos meses antes del Mundial'06 que las formaciones como el 4-6-0 eran en realidad el futuro de este deporte. En la misma línea jugaba sus partidos la Roma de Spalletti, un equipo notable en donde un jugador como Totti era el futbolista más adelantado, y en el que Mirko Vucinic, lo más parecido a un ariete de la escuadra, se veía condenado a actuar en banda en provecho del equipo.
En el partido que nos ocupa, no sería raro definir la formación del Barça como un 4-3-3-0; ni tampoco especialmente extraño fijar la madridista como un 4-4-2-0. Suena extraño, pero es comprensible si tenemos en cuenta que ninguno de los dos equipos situaba a un "9" dentro del área. En el caso azulgrana, la cuestión aún es más marcada: el hombre que normalmente jugaba más adelantado del equipo... era Pedro. Y para más inri, lo hacía por la banda, ya que Messi, que sobre el papel era el jugador en punta, caía constantemente a la zona del "10" para hacerse un hueco entre líneas y asociarse con Xavi. Veamos, a modo de ejemplo, la jugada del primer gol del partido:
Se aprecian perfectamente dos cosas. Primera, la ubicación inicial de Messi, que arranca desde el centro del campo (inicio del vídeo); y segunda, la posición de Pedro (fácil de ver, por extremada, en el minuto 0:53), la más adelantada del equipo. Sería curioso... si uno no recordase de qué iba el primer Dream Team de Cruyff, en el que el teórico nueve del equipo era Michael Laudrup; ese espacio del "10" lo compartía con el "llegador bajabalones", José Mari Bakero, y los agujeros creados cada vez que un defensa salía a intentar taparles eran severamente castigados por las diagonales de un tal Hristo Stoitchkov. Ejemplo claro en el minuto 3:10 del siguiente vídeo:
Aquí es Bakero y no Laudrup quien tira la pared, pero la idea de un delantero cuya posición de partida no sea realmente el área ya se puede apreciar con claridad. Y es algo que (como adelantó Wilson al principio de la presente campaña) sin ser realmente novedoso resulta que se está convirtiendo en una constante en un número creciente de equipos. Cosa comprensible, por otra parte, teniendo en cuenta que algunas de las escuadras de referencia en el fútbol actual (aparte de los mencionados Barça, Madrid y Roma, el United de pasadas campañas también utilizaba esta variante al colocar a Ronaldo de falso punta) han hecho del "9" un espacio a ocupar en vez de una posición a cubrir.
Se podrían ubicar aquí mil referencias más, mil ejemplos de la forma de entender el juego en el tercio ofensivo que está triunfando en el máximo nivel. Sin embargo, para conseguir un rendimiento óptimo en un planteamiento así, es absolutamente necesario disponer de futbolistas preparados para ello; de lo que Valeri Lobanovskiy hubiese llamado "jugadores universales". Sin futbolistas capaces de caer a bandas, de ocupar racionalmente todo el frente de ataque, de desarrollar su juego tanto por dentro como por fuera, de actuar tanto al pie como al espacio y tanto de cara como de espaldas, es completamente imposible jugar al fútbol sin puntas natos. Es por ello precisamente que jugadores como Messi, Ronaldo, o muy especialmente Rooney, son tan apreciados en los últimos años; a una calidad incontestable unen una capacidad más que notable de cambiar de rol, no sólo durante la temporada, sino mismamente dentro de un sólo partido. Si, además, pueden influir decisivamente no sólo atacando, sino en las cuatro fases del juego (el caso mencionado de Rooney es posiblemente el máximo ejemplo, siendo el inglés capaz tanto de ser el objetivo de la transición ofensiva de su equipo como de desarrollar una suerte de rol de tornante en banda), entonces estamos claramente frente a un futbolista que vale su peso en oro.
Foto Roma: AS Roma. Foto Rooney: Forodefotos.com
17 abr 2010
El Clásico por Volúmenes (II)
En la entrada anterior, hablábamos de la alineación, por parte de Guardiola, de una escuadra cuanto menos sorprendente por la ubicación de los laterales; hoy seguimos con el tema, aunque cambiando de equipo y de planteamiento. Veamos una de las disposiciones de Pellegrini;
¿Serginho? Sí, Serginho. El brasileño era el primer cambio de Ancelotti en su época en el Milan; el equipo rossonero, que jugaba en general con un rombo bastante cerrado en el centro del campo (Pirlo; Gattusso-Seedorf; Rui Costa/Kakà), se encontraba en ocasiones con problemas a la hora de defender a equipos anchos... y especialmente, a la hora de atacar utilizando toda la amplitud del terreno de juego. Pero Carlo, discípulo de Sacchi y uno de los mejores técnicos del panorama actual, disponía de una alternativa; cambiaba a un jugador, rompía el rombo cerrado, y ubicaba a un futbolista de banda en la media. Ese hombre era Serginho, y tenemos un ejemplo de ese movimiento ni más ni menos que en la Final de Estambul'05.
Hoy, Ancelotti no ha olvidado esa opción. En un Chelsea que tiene relativamente poco que ver con ese veloz asesino frío con extremos que era la escuadra de Mourinho, Ancelotti ha convertido a Florent Malouda en uno de sus "primeros espadas"; el galo, trabajador y disciplinado, le asegura amplitud y retorno, jugando tanto en la media como en el extremo (por ejemplo, contra el ManU hace un par de semanas), e incluso siendo probado en el lateral frente al Inter en la Champions (aunque con no tanto éxito).
Con un problema similar se encontró Pellegrini a principio de temporada, cuando probó con el 4-2-2-2 en el Real Madrid, intentando potenciar el criterio de los jugadores y su movilidad más que una posición fija. En ese equipo, el brasileño Marcelo era lateral, y no había extremos como tales; la intención era que fuesen interiores y laterales los que "se dejaran caer" por el extremo, haciendo más difícil su defensa. La prueba no funcionó debido a su complejidad y a la novedad del proyecto, así como la inseguridad defensiva de Marcelo en el lateral izquierdo (especialmente, en la cobertura del segundo palo): Pellegrini se encontró entonces con el antes mencionado problema del rombo cerrado, y lo resolvió ubicando al propio Marcelo por delante de Xabi Alonso y por detrás de Kakà, en paralelo con otro interior (generalmente, Lass o Gago).
Frente al Barcelona, el Madrid sufrió de nuevo el vértigo que les ha acompañado en a los grandes encuentros a lo largo de la presente temporada, y que posiblemente les impida alzarse con un título a final de la campaña. Aún así, Marcelo cumplió correctamente su función; en ataque, su lado se mostró como el más incisivo, y en defensa, no fue por su banda, sino por la zona central (que debía ser cubierta por Gago y Xabi Alonso) por donde llegaron las mejores situaciones ofensivas de los azulgrana, generalmente de las botas de un Xavi defendido de una forma bastante deplorable. Nos encontramos, pues, frente a otra solución a esa necesidad de disponer de jugadores de banda con retorno que planteábamos en la entrada anterior, y por lo tanto, a una alternativa más a considerar para equipos en esta situación.
Pero la cosa no terminó ahí. Repasaremos más temario en la próxima entrada, que por hoy ya hemos divagado suficiente...
Foto Serginho: Daylife. Foto Marcelo: Real Madrid SC
El "factor Serginho"
¿Serginho? Sí, Serginho. El brasileño era el primer cambio de Ancelotti en su época en el Milan; el equipo rossonero, que jugaba en general con un rombo bastante cerrado en el centro del campo (Pirlo; Gattusso-Seedorf; Rui Costa/Kakà), se encontraba en ocasiones con problemas a la hora de defender a equipos anchos... y especialmente, a la hora de atacar utilizando toda la amplitud del terreno de juego. Pero Carlo, discípulo de Sacchi y uno de los mejores técnicos del panorama actual, disponía de una alternativa; cambiaba a un jugador, rompía el rombo cerrado, y ubicaba a un futbolista de banda en la media. Ese hombre era Serginho, y tenemos un ejemplo de ese movimiento ni más ni menos que en la Final de Estambul'05.
Hoy, Ancelotti no ha olvidado esa opción. En un Chelsea que tiene relativamente poco que ver con ese veloz asesino frío con extremos que era la escuadra de Mourinho, Ancelotti ha convertido a Florent Malouda en uno de sus "primeros espadas"; el galo, trabajador y disciplinado, le asegura amplitud y retorno, jugando tanto en la media como en el extremo (por ejemplo, contra el ManU hace un par de semanas), e incluso siendo probado en el lateral frente al Inter en la Champions (aunque con no tanto éxito).
Con un problema similar se encontró Pellegrini a principio de temporada, cuando probó con el 4-2-2-2 en el Real Madrid, intentando potenciar el criterio de los jugadores y su movilidad más que una posición fija. En ese equipo, el brasileño Marcelo era lateral, y no había extremos como tales; la intención era que fuesen interiores y laterales los que "se dejaran caer" por el extremo, haciendo más difícil su defensa. La prueba no funcionó debido a su complejidad y a la novedad del proyecto, así como la inseguridad defensiva de Marcelo en el lateral izquierdo (especialmente, en la cobertura del segundo palo): Pellegrini se encontró entonces con el antes mencionado problema del rombo cerrado, y lo resolvió ubicando al propio Marcelo por delante de Xabi Alonso y por detrás de Kakà, en paralelo con otro interior (generalmente, Lass o Gago).
Frente al Barcelona, el Madrid sufrió de nuevo el vértigo que les ha acompañado en a los grandes encuentros a lo largo de la presente temporada, y que posiblemente les impida alzarse con un título a final de la campaña. Aún así, Marcelo cumplió correctamente su función; en ataque, su lado se mostró como el más incisivo, y en defensa, no fue por su banda, sino por la zona central (que debía ser cubierta por Gago y Xabi Alonso) por donde llegaron las mejores situaciones ofensivas de los azulgrana, generalmente de las botas de un Xavi defendido de una forma bastante deplorable. Nos encontramos, pues, frente a otra solución a esa necesidad de disponer de jugadores de banda con retorno que planteábamos en la entrada anterior, y por lo tanto, a una alternativa más a considerar para equipos en esta situación.
Pero la cosa no terminó ahí. Repasaremos más temario en la próxima entrada, que por hoy ya hemos divagado suficiente...
Foto Serginho: Daylife. Foto Marcelo: Real Madrid SC
12 abr 2010
El Clásico por Volúmenes (I)
A nivel no estrictamente futbolístico, se puede encontrar una cantidad de material tremenda sobre el Madrid-Barça del fin de semana pasado. Los recursos en ese sentido abundan; en la web, lo más recomendable que he encontrado ha sido el artículo de Enrique Ballester en Diarios de Fútbol, rompiendo tópicos acerca de la forma de jugar de los contendientes. Obviamente, las múltiples, abundantes y en general poco remarcables crónicas que se encuentran en la mayoría de medios (barcelonistas, madridistas, sevillistas, valencianistas, heterótrofos, modernillos... y algunos hasta neutrales y todo) las dejaremos para la típica "lectura en otro momento" (séase, nunca... a menos que un terrible hastío vital nos ofusque la percepción y pasemos a considerarlas interesantísimas de repente).
Pero, una vez obviado lo obvio (sic), el partido del pasado sábado resulta interesante por el despliegue táctico. A nivel conceptual, hubo muchos detalles que creo remarcables. Veamos el primero;
Si hace unos meses, Jonathan Wilson nos hablabla de la creciente importancia de los laterales en el fútbol, el sábado Guardiola probó (con un éxito relativo, todo hay que decirlo) una alternativa ciertamente curiosa; tres centrales, uno de los cuales desplazado al lateral (la suerte de tener a futbolistas de la calidad, versatilidad y sobretodo disponibilidad de Puyol es difícil de contabilizar), más dos laterales, uno de los cuales desplazado al extremo. ¿Qué ganamos con ello? Bueno, en una época en la que los extremos son casi una rareza y en la que todos los futbolistas deben implicarse en las cuatro fases del juego, no nos debe sorprender el encontrar jugadores de banda de características sorprendentes en posiciones que en el juego clásico no eran las suyas. Los Robben escasean, ergo los Park entran en escena.
La variante que propuso Guardiola no funcionó principalmente por una ineficiente actuación de Alves, que es un excelente futbolista pero no una garantía a nivel táctico, y por ello en la segunda mitad fue Maxwell quien se desplazó al extremo para que Daniel volviera a su posición natural. No obstante, la situación nos dejó entrever una alternativa interesante, que permitiría pasar del 4-3-3 (o, más bien, 4-3-3-0, visto cómo jugó el Barcelona... y de ello hablaremos más adelante) al 3-5-2, un cambio más que considerable de formación que podría ordenarse con apenas un movimiento. Y no sería tan extraño, vistos los movimientos que probaron los pupilos de Guardiola a principio de temporada, cuando Busquets (y especialmente Touré) retrasaban su posición hasta detrás de los centrales para que los laterales subieran hasta el centro del campo, ayudando a Xavi a encontrar unos espacios que en otra situación difícilmente aparecerían.
La ubicación de laterales en el extremo, pues, es una solución más al problema de la amplitud combinado con la necesidad de disponer de jugadores cuyo retorno defensivo esté asegurado, uno de los problemas que han aparecido en los últimos tiempos y que Zonal Marking (una web que descubrimos gracias al crack ColdPlay en Ecos y que pasó inmediatamente a formar parte del blogroll) destacó hace un tiempo.
Pero no es lo único destacable que se vio en el Clásico. En las próximas entradas repasaremos más cuestiones curiosas... y creo que empezaremos por el "factor Serginho"...
Foto: Terra
Pero, una vez obviado lo obvio (sic), el partido del pasado sábado resulta interesante por el despliegue táctico. A nivel conceptual, hubo muchos detalles que creo remarcables. Veamos el primero;
Una cuestión lateral de importancia central
Si hace unos meses, Jonathan Wilson nos hablabla de la creciente importancia de los laterales en el fútbol, el sábado Guardiola probó (con un éxito relativo, todo hay que decirlo) una alternativa ciertamente curiosa; tres centrales, uno de los cuales desplazado al lateral (la suerte de tener a futbolistas de la calidad, versatilidad y sobretodo disponibilidad de Puyol es difícil de contabilizar), más dos laterales, uno de los cuales desplazado al extremo. ¿Qué ganamos con ello? Bueno, en una época en la que los extremos son casi una rareza y en la que todos los futbolistas deben implicarse en las cuatro fases del juego, no nos debe sorprender el encontrar jugadores de banda de características sorprendentes en posiciones que en el juego clásico no eran las suyas. Los Robben escasean, ergo los Park entran en escena.
La variante que propuso Guardiola no funcionó principalmente por una ineficiente actuación de Alves, que es un excelente futbolista pero no una garantía a nivel táctico, y por ello en la segunda mitad fue Maxwell quien se desplazó al extremo para que Daniel volviera a su posición natural. No obstante, la situación nos dejó entrever una alternativa interesante, que permitiría pasar del 4-3-3 (o, más bien, 4-3-3-0, visto cómo jugó el Barcelona... y de ello hablaremos más adelante) al 3-5-2, un cambio más que considerable de formación que podría ordenarse con apenas un movimiento. Y no sería tan extraño, vistos los movimientos que probaron los pupilos de Guardiola a principio de temporada, cuando Busquets (y especialmente Touré) retrasaban su posición hasta detrás de los centrales para que los laterales subieran hasta el centro del campo, ayudando a Xavi a encontrar unos espacios que en otra situación difícilmente aparecerían.
La ubicación de laterales en el extremo, pues, es una solución más al problema de la amplitud combinado con la necesidad de disponer de jugadores cuyo retorno defensivo esté asegurado, uno de los problemas que han aparecido en los últimos tiempos y que Zonal Marking (una web que descubrimos gracias al crack ColdPlay en Ecos y que pasó inmediatamente a formar parte del blogroll) destacó hace un tiempo.
Pero no es lo único destacable que se vio en el Clásico. En las próximas entradas repasaremos más cuestiones curiosas... y creo que empezaremos por el "factor Serginho"...
Foto: Terra
15 mar 2010
Los tres dieces
Se ha hablado, se habla y se hablará durante unos cuantos eones (hasta que haya otro tema más jugoso para vender excelsos periódicos y maravillosas tertulias televisivas y radiofónicas, obviamente) sobre el partido de Champions entre Real Madrid y Olympique Lyonnais, sobre la eliminación del conjunto blanco y sobre todo lo que ha rodeado al segundo proyecto de Florentino Pérez hasta la fecha. Se podrían sacar muchas conclusiones resultadistas (después del partido), se podrían decir muchas cosas (todas ellas a posteriori) y se podrían criticar muchos aspectos (a toro pasado); para evitar esa posición, centraré la entrada de hoy en otra cuestión, y como suele ser habitual en este blog, en otro equipo que me es más próximo. Y es que al otro lado del puente aéreo las cosas no funcionan en absoluto como se preveía.
Zlatan Ibrahimovic es un futbolista excepcional. Técnicamente muy dotado, físicamente poderoso, el sueco posee un abanico de recursos amplísimo, especialmente en la zona de mediapuntas; su fútbol le permite moverse por la frontal del área con efectos demoledores, especialmente cuando va acompañado de otro delantero de corte más clásico. Ibrahimovic posee la capacidad de gestionar el juego directo gracias a su estatura y envergadura y a su dominio del cuerpo, que le permite enfrentarse con garantías a cualquier defensor por poderoso que sea; ello ha permitido al Barça establecer alternativas en la salida del balón, convirtiendo el balonazo frontal en una opción más, por simple que pueda parecer. Sin entrar en el "Drogbasistema" del Chelsea, Ibrahimovic ha proporcionado al Barcelona alternativas interesantes en ese aspecto.
Andrés Iniesta es sin duda uno de los grandes talentos del fútbol mundial. Técnicamente maravilloso, con una capacidad de desborde y asociación completamente diferenciales, Iniesta resuelve prácticamente cualquier problema que se produzca en la media en base a su habilidad demoledora a la hora de batir líneas en conducción. Iniesta es uno de los valores y ejes principales de este Barcelona, que, a diferencia del de Cruyff, ha pasado de gestionar el balón en la media a hacerlo en la frontal del área. A pesar de empezar como falso extremo con Frank Rijkaard (posición en la que se forjó una reputación de ineficaz de cara a portería), su posición ha ido variando a lo largo del tiempo, ocupando, además de la posición de interior izquierdo (donde muestra su mejor fútbol), la de extremo (donde, pegado a la cal, pierde sus principales virtudes a pesar de conservar, evidentemente, el desborde) e incluso la de pivote (donde jugó en algunos [desgraciados] partidos en la última época de Rijkaard).
Lionel Messi es, con Cristiano Ronaldo, el mejor futbolista del planeta. En el plano técnico, de hecho, muy probablemente sea el número uno sin discusión; absoluto referente del Barça, mencionar las virtudes de Messi sería tan largo como redundante. Digamos sencillamente que en el Barcelona, que no es un equipo precisamente pequeño a día de hoy, el fútbol es lo que hace él más otros diez. Empezando originalmente en la banda desde la época de Rijkaard, la pasada temporada vio como el crack argentino se ubicaba en la posición clásica de 10, por detrás de los dos puntas, en partidos clave como el disputado en el Santiago Bernabéu o en la Final de Roma. En esos partidos, la amenaza constante que significaban Eto'o y Henry al espacio permitía a Messi vivir con cierta comodidad en el espacio creado entre centrales y pivotes, amenazados estos últimos por Iniesta y Xavi. De hecho, ningún equipo demostró en la pasada temporada tener recursos para hacer frente a esto con garantías, exceptuando el Chelsea de Hiddink.
Ibrahimovic, el 10 que juega de 9
Iniesta, el 10 que juega de 8
Messi, el 10 que... bueno, el 10
Cuando 10+10+10 suman menos de 30
En el fútbol existen varias teorías al respecto de la gestión de la calidad. Algunos consideran que lo óptimo es tener un futbolista estrella por línea; otros, que cuanta más calidad se pueda juntar en el campo, mejor, sean los jugadores como sean. Otros consideran que el talento es algo molesto que no debería existir, pero (afortunadamente) son minoría.
En los últimos años, no obstante, hemos vivido, a pesar de los múltiples tópicos que les han rodeado, el auge y caída de varios equipos que presentaban interpretaciones muy distintas del fútbol y de la gestión de plantilla. Ello debe servir para abrir nuestras mentes al respecto; como ya se apuntó después de la Euro'08, lo cierto es que no podemos bajo ningún concepto considerar que un modelo futbolístico es superior o inferior a otro. No obstante, cabe remarcar que en todo modelo se debe mantener una coherencia; que en todo sistema es obligatorio que exista una relación directa entre la idea y lo plasmado en el campo. En el caso concreto del Barça, se ha producido una anomalía inesperada, avivada por situaciones imprevistas; el comportamiento de Ibrahimovic, Iniesta y Messi ha sufrido una inexplicable tendencia hacia la incomprensión en vez de hacia el entendimiento. Sus características, en vez de sumarse, se han solapado; donde esperábamos a un Ibrahimovic delantero, con presencia constante en el área, hemos encontrado a un Ibrahimovic "quinto centrocampista", sumado a un Iniesta en horas bajas y a un Messi que en ocasiones ha copado demasiado protagonismo en vez de mantener la disciplina posicional. Ello, sumado a factores externos a ellos tres que ahora resumiremos, ha provocado que el nivel futbolístico azulgrana de esta temporada fuese sensiblemente más pobre de lo esperado.
No obstante, no es la intención de este artículo concluir que Iniesta, Messi y Zlatan son incompatibles. Principalmente, porque seguramente eso sería faltarle a la verdad; sus perfiles son similares, pero en absoluto iguales. La solución del Barça a los tres principales problemas causados por este solapamiento (faltas de profundidad, presencia en el área y finalización) debe pasar por un trabajo colectivo y por una utilización más efectiva de las piezas disponibles; Alves debe ser más incisivo y todo lo profundo posible, Keita y Henry deben recuperar peso cuanto antes por ser los dos perfiles muy necesarios dada la situación.
De hecho, cabe incidir en estos dos últimos futbolistas. Las lesiones en el caso del primero, y la decadencia física y el entorno en el caso del segundo, han terminado apartándoles del once titular, cuando se trata de dos jugadores de calidad contrastada y sobretodo de un aporte clarísimo de soluciones al los problemas del "triple 10"; frente al "centrocampismo" de Zlatan, la capacidad para pisar área constantemente de Henry y Keita serían clave; frente a la falta de profundidad debido a la poca indicidencia de los desmarques de ruptura en el fútbol azulgrana en los últimos tiempos, la calidad en el desmarque de Thierry sería una válvula de escape maravillosa.
Así pues, y como colofón a la reflexión, cabría concluir que en ningún caso hay que considerar a Zlatan un error, ni culparle a él de los problemas del equipo. Tampoco sería justo hablar de problemas de planificación, cuando la plantilla de por sí incluye una gran variedad de futbolistas con capacidad para resolver estos mismos problemas. Sencillamente, las circunstancias no han sido las más adecuadas, ni desde dentro ni desde fuera del club (aunque lo segundo era de esperar, como siempre...). Y obviamente, se está perfectamente a tiempo de resolver estos problemas... o debería.
PS: Encuentro por la red, gracias como siempre al crack Louis, el blog de un personaje curioso y fascinante, el periodista de guerra Ramón Lobo, colaborador de El País. Un hombre que ha vivido en primera persona algunos de los mayores conflictos de los últimos tiempos es una voz bastante autorizada a la hora de hablar de prácticamente cualquier cosa; aquel que ha vivido los extremos de la existencia humana siempre es mucho más capaz de abstraerse y relativizar, de calibrar la gravedad de un problema, que aquellos que vivimos un día a día más monótono y marcado, en líneas generales, por conflictos cíclicos y previsibles.
Por eso me apena que hasta él, incluso él, tenga que terminar hablando de periodismo deportivo. En su artículo de hoy, Ramón nos da su visión sobre el tema. Y no es muy halagüeña precisamente, no.
En los últimos años, no obstante, hemos vivido, a pesar de los múltiples tópicos que les han rodeado, el auge y caída de varios equipos que presentaban interpretaciones muy distintas del fútbol y de la gestión de plantilla. Ello debe servir para abrir nuestras mentes al respecto; como ya se apuntó después de la Euro'08, lo cierto es que no podemos bajo ningún concepto considerar que un modelo futbolístico es superior o inferior a otro. No obstante, cabe remarcar que en todo modelo se debe mantener una coherencia; que en todo sistema es obligatorio que exista una relación directa entre la idea y lo plasmado en el campo. En el caso concreto del Barça, se ha producido una anomalía inesperada, avivada por situaciones imprevistas; el comportamiento de Ibrahimovic, Iniesta y Messi ha sufrido una inexplicable tendencia hacia la incomprensión en vez de hacia el entendimiento. Sus características, en vez de sumarse, se han solapado; donde esperábamos a un Ibrahimovic delantero, con presencia constante en el área, hemos encontrado a un Ibrahimovic "quinto centrocampista", sumado a un Iniesta en horas bajas y a un Messi que en ocasiones ha copado demasiado protagonismo en vez de mantener la disciplina posicional. Ello, sumado a factores externos a ellos tres que ahora resumiremos, ha provocado que el nivel futbolístico azulgrana de esta temporada fuese sensiblemente más pobre de lo esperado.
10+10+10... +2, +7, +11, +8...
No obstante, no es la intención de este artículo concluir que Iniesta, Messi y Zlatan son incompatibles. Principalmente, porque seguramente eso sería faltarle a la verdad; sus perfiles son similares, pero en absoluto iguales. La solución del Barça a los tres principales problemas causados por este solapamiento (faltas de profundidad, presencia en el área y finalización) debe pasar por un trabajo colectivo y por una utilización más efectiva de las piezas disponibles; Alves debe ser más incisivo y todo lo profundo posible, Keita y Henry deben recuperar peso cuanto antes por ser los dos perfiles muy necesarios dada la situación.De hecho, cabe incidir en estos dos últimos futbolistas. Las lesiones en el caso del primero, y la decadencia física y el entorno en el caso del segundo, han terminado apartándoles del once titular, cuando se trata de dos jugadores de calidad contrastada y sobretodo de un aporte clarísimo de soluciones al los problemas del "triple 10"; frente al "centrocampismo" de Zlatan, la capacidad para pisar área constantemente de Henry y Keita serían clave; frente a la falta de profundidad debido a la poca indicidencia de los desmarques de ruptura en el fútbol azulgrana en los últimos tiempos, la calidad en el desmarque de Thierry sería una válvula de escape maravillosa.
Así pues, y como colofón a la reflexión, cabría concluir que en ningún caso hay que considerar a Zlatan un error, ni culparle a él de los problemas del equipo. Tampoco sería justo hablar de problemas de planificación, cuando la plantilla de por sí incluye una gran variedad de futbolistas con capacidad para resolver estos mismos problemas. Sencillamente, las circunstancias no han sido las más adecuadas, ni desde dentro ni desde fuera del club (aunque lo segundo era de esperar, como siempre...). Y obviamente, se está perfectamente a tiempo de resolver estos problemas... o debería.
PS: Encuentro por la red, gracias como siempre al crack Louis, el blog de un personaje curioso y fascinante, el periodista de guerra Ramón Lobo, colaborador de El País. Un hombre que ha vivido en primera persona algunos de los mayores conflictos de los últimos tiempos es una voz bastante autorizada a la hora de hablar de prácticamente cualquier cosa; aquel que ha vivido los extremos de la existencia humana siempre es mucho más capaz de abstraerse y relativizar, de calibrar la gravedad de un problema, que aquellos que vivimos un día a día más monótono y marcado, en líneas generales, por conflictos cíclicos y previsibles.
Por eso me apena que hasta él, incluso él, tenga que terminar hablando de periodismo deportivo. En su artículo de hoy, Ramón nos da su visión sobre el tema. Y no es muy halagüeña precisamente, no.
16 feb 2010
Pésame
Yo os doy mi pésame. Y os lo doy porque, a pesar de que el programa quizás no era todo lo agrio que se podría esperar (debido sobretodo a las filias y fobias de la cadena, qué le vamos a hacer), lo cierto es en un país con una prensa como la que leemos, vemos y escuchamos cada día es absolutamente necesario que exista un frente crítico que impida, o cuanto menos denuncie, los infinitos excesos de la misma.
Aplaudí, como muchos otros, la iniciativa de laSexta al crear el programa. No obstante, ya fue un error el cambiarlo de horario; la nueva franja le daba muy poco margen a un show así, y como era de esperar, una cosa conduce a la otra y poco después Periodistas Fútbol Club ha desaparecido de la parrilla a pesar de haber doblado, en apenas cinco semanas, su cota de share.
Triste, triste. Suerte que siempre nos quedará Louis... y la esperanza de que alguien recoja el testigo de Dani Mateo y compañía. Lo antes posible, por cierto.
3 ene 2010
Elogio del Pressing (I)
Leía el otro día a Jonathan Wilson (todo un descubrimiento, por cierto), y no podía evitar sonreír ante su fijación con el fútbol del Este y especialmente con Valeriy Lobanovskiy, el genial técnico del Dynamo de Kíev y de la URSS fallecido, desgraciadamente, en 2002. Según Wilson, periodista del The Guardian, el entrenador ucraniano representaba para la Europa oriental lo mismo que Arrigo Sacchi para la occidental; el gran referente del "nuevo fútbol", el directo heredero del llamado (no siempre con acierto) "Fútbol Total" de Rinus Michels y la Holanda'74.
Y es que, queráis o no, a un servidor siempre le ha parecido digno de elogio que un equipo decida ir al ataque desde el primer momento, a buscar el balón y no a esperar al contrario. Por eso creo que son especialmente destacables los partidos como el que ayer enfrentó en el Camp Nou al Barcelona y al Villarreal, y por eso os quería presentar mi humilde
Elogio del Pressing (I): Hacia delante desde atrás
Comúnmente, se considera que el primer técnico en poner en práctica el pressing tal como lo conocemos hoy en día fue Victor Maslov, entrenador precisamente del Dynamo de Kíev entre 1964 y 1970. No obstante, y por alguna razón desconocida, su nombre ha pasado desapercibido; seguramente, el nacimiento del Ajax de Michels y Cruyff, pocos años después, y su similar concepción del fútbol (con algunos añadidos nada despreciables) representaron una sombra demasiado alargada como para concederle demasiado crédito al nombre del pobre Maslov.Y es que no podemos pasar por alto que ese Ajax se convirtió en el gran heraldo de una nueva forma de entender el deporte del balón, ganando tres Copas de Europa consecutivas entre 1971 y 1973 y sirviendo de base, tanto conceptual como material (no hay que olvidar que tanto el entrenador como la gran mayoría de los jugadores del Ajax integraban también la selección holandesa) para el gran escaparate que representó el Mundial'74. Sin olvidarnos, por cierto, de la contribución de Osvaldo Zubeldía, cuya interpretación de la norma del fuera de juego permitió la creación del "achique", concepto clave en la Holanda'74 y el tema principal del ensayo de hoy. Veamos un ejemplo; minuto 1:31 del siguiente vídeo.
Ciertamente espectacular. La forma en la que los jugadores holandeses se coordinan para dejar en fuera de juego a los delanteros uruguayos es algo tremendo.
Es obvio, pues, que el primer concepto clave en el pressing es el fuera de juego. Paradógico tal vez, pero lógico; para presionar, el equipo debe mantenerse junto y tener las líneas muy cerca unas de las otras, puesto que en caso contrario el desgaste físico es mayúsculo y la efectividad muy reducida. De hecho, al respecto de esto, Arrigo Sacchi insistía en que la distancia entre el delantero y el último defensa durante la presión (ordenada por Franco Baresi al célebre grito de "¡Milan!") nunca podía ser superior a los 25m: ello nos da una idea de la importancia clave de la reducción de distancia entre líneas a la hora de ejercer la presión.
Veamos otro ejemplo de achique; una década y media más tarde, el Milan de Sacchi con el mismo movimiento para dejar a los delanteros del Nacional de Medellín en offside. Minuto 0:35;
Hay que destacar muy especialmente la comprensión, por parte de Sacchi y de sus hombres (tal como nos recordaba el gran Baresi en una entrevista concedida hace poco a El País), de que la aplicación del achique y el uso del offside agresivo dependía en gran manera de la actitud del equipo contrario; el fuera de juego no es algo que se pueda usar en cualquier momento, sino sólo en circunstancias determinadas y dependiendo siempre del balón.
En respecto a esto, el mismo Baresi lo define claramente: balón cubierto, balón descubierto. En la situación del vídeo, además, se ve de forma diáfana; cuando el defensa milanista ve que no puede llegar al jugador con balón, va hacia atrás y repliega; cuando ve que un compañero llega para marcarle y evitar que piense, entonces y sólo entonces es cuando la zaga entera se va hacia adelante y deja en fuera de juego a los delanteros colombianos. Es cuando el rival está presionado, pues, cuando el achique es realmente efectivo; y ese es el error de muchos equipos, la descoordinación entre centrocampistas y zagueros. Por eso decimos muchas veces que, cuando una zaga tiene claros problemas, los culpables no son ellos, sino los futbolistas que tienen por delante.
Para resumirlo, pues, podríamos decir que distintas épocas... mismos conceptos. Lo que en Sudamérica nació bajo el nombre de "achique" se aprovechó en Europa para el "Fútbol Total", junto con la presión adelantada del Dynamo y la universalidad que exigía Michels a sus futbolistas.
No hay que obviar, no obstante, un cambio que fue importante a la hora de entender la evolución del fútbol en los noventa hacia un juego algo más conservador, y fue la liberalización de la norma del fuera de juego (tal como Wilson nunca duda en recordarnos): de considerar en fuera de juego a un futbolista en línea con el último defensa se pasó a considerarle en posición legal, y eso fue un trastorno importante en el funcionamiento de las líneas defensivas (máxime si consideramos las apreciaciones, dejadas a criterio del árbitro, sobre la intervención del mencionado futbolista en la jugada o no a la hora de señalar el offside, que entraron en vigor hace escasas temporadas). Ello provocaba un comprensible miedo a no poder cubrir el balón con suficientes garantías de éxito, y por consiguiente causó que las zagas se tiraran unos metros hacia atrás y apostaran por un fútbol bastante más conservador en una mayoría de casos.
Afortunadamente, no en todos; y es que algunos aún recuerdan qué significa el fútbol total, aunque no lo practiquen al uso antiguo. Y de eso precisamente hablaremos en la siguiente entrega, que será tan pronto como mis amados exámenes me permitan. Gracias por vuestra atención y.. ¿recordáis el Guiñol? Pues muy buenas noches, oches.
PD: ¡Eh!, que ya se me olvidaba... ¡¡Feliz Año!!
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