22 mar. 2009

Un post atrasado...

...o dos temas cualquiera que hace tiempo que debí haber publicado. Sin más preámbulo;

¿Feo, simple, útil?: El juego directo

Veíamos hace un par de semanas en Anfield la máxima expresión del juego directo; cómo meter un gol en dos toques, clases prácticas de Reina&Riera Inc. El cancerbero madrileño ponía un balón largo pero preciso entre central y lateral derechos del Aston Villa; el extremo manacorí trazaba un desmarque entre ambos, llegaba antes al balón después de un bote que sorprendía a los zagueros... y de un disparo en seco, tal como venía, marcaba un gran gol, el segundo para los reds y la confirmación de que ese partido era suyo, primero... y segundo, de que el Manchester deberá volver a su nivel si no quiere perder su posición de liderazgo en la Premier.

Esa jugada, producto conociendo a Benítez de un trabajo importante en los entrenamientos (a Riera quizás no tanto, pero a Torres se la vimos hacer en muchas ocasiones frente al Madrid, casi como método de inicio del juego a veces), tiene varias lecturas; para algunos será de un simplismo preocupante (¿cómo pueden los zagueros tragarse un balón así? Y sin embargo, bien que lo hicieron...), para otros un gesto casi desconsiderado procediendo de un equipo con tantos recursos (¿balonazo arriba? ¿Dónde quedan el toque y la elaboración? En Liverpool y con Benítez no precisamente, eso ya lo contesto yo mismo); para el genial técnico madrileño, es sólo un recurso más.

Veíamos hace poco el "asunto Drogba", cómo la presencia del marfileño condicionaba al Chelsea en lo que refiere a salida del balón. En el caso del Liverpool la cosa es distinta, pero hay una cuestión básica compartida: con este método no se arriesga, si el balón se pierde es muy lejos de la propia portería y nunca en fase de elaboración (principalmente porque en un caso así no hay mucha elaboración que dijéramos).

Parece, pues, que se trate de un recurso "fácil", utilizado sólo por equipos pequeños y, por tradición, por conjuntos británicos; pues no, no es así. Sin ir más lejos, el equipo del toque por excelencia, esto es, el Barça de Guardiola, lo utiliza en repetidas ocasiones, como un recurso más, a lo largo de un partido. Ese balón diagonal, que tan bien lanzaba Márquez para que Ronaldinho controlara y encarara, lo ha recogido el técnico de Santpedor de la pizarra de Rijkaard para convertirlo en otra diagonal, esta vez con destino Thierry Henry; el galo no sólo puede aportar situaciones de uno contra uno análogas (que no iguales) a las de Ronaldinho... sino que además aporta cosas en ese sentido que el gaúcho no podía aportar; la creación de segundas jugadas y los desmarques directos hacia el centro.

Imaginemos la situación: Márquez recibe el balón atrás, no hay presión y puede sacar en largo. Principalmente hay dos tipos de lanzamiento; hacia la banda (recibe Henry o a veces Eto'o cuando éste permuta, situación de uno contra uno con el lateral o al menos elusión de toda la fase de creación y por lo tanto de la pérdida en zona peligrosa), o hacia el centro (Eto'o arrastra los centrales, Henry aparece desde atrás muchas veces mal marcado; puede o bien ceder para los que llegan de cara... o directamente encarar la portería, si la situación es franca). Luego, según el momento, pueden aparecer distintas variantes añadidas. ¿Ventajas? Las mencionadas: los centrocampistas pueden recibir en tres cuartos, de cara y sin tener que bajar a buscar el balón; se evita la elaboración, con lo que se minimiza el riesgo de perder un balón en un lugar complicado; y a veces, hasta se consigue un gol relativamente fácil (aunque fuera jugando sin Eto'o, el que consiguió el propio Henry frente al Valencia, desmarcándose entre los centrales, es un ejemplo muy claro de ello).

Que quede claro que este artículo no es una apología del juego directo como única forma de entender el fútbol. Personalmente creo que es un recurso útil, pero nunca debe ser el único; ello lleva a una pobreza preocupante en el juego, a una dependencia de la precisión tanto de lanzador como de receptor que no siempre se produce (la calidad de Márquez en los envíos en extraordinaria, para nada algo común; normalmente lo que llega arriba en la mayoría de equipos son melones, no balones finísimos como los que lanza el mexicano) y sobretodo a un menosprecio para la estética del pase realmente deplorable. El balón largo es un recurso útil, no una filosofía de vida; los equipos que intenten vivir exclusivamente de ello no pasarán nunca de ser mediocres futbolísticamente... siendo generosos.

El entorno que los parió a todos

Diez y pico de la noche de un domingo tras una victoria abultada del Barça frente al Málaga; en una cadena de televisión, un histórico programa (que inexplicablemente ha cambiado de nombre este año, por cierto) nos mostraba un vídeo, totalmente autocomplaciente, en el que se veía a Messi en un entrenamiento.

¿Haciendo qué?

Nada. Messi se rascaba la nariz mirando a sus compañeros mientras éstos jugaban (se supone, puesto que no se ve apenas nada en el fragmento en cuestión) en otra parcela del campo. En un momento dado, el argentino se desmarca, recibe, encara, dribla y marca un gol.

Elogios infinitos para la "capacidad de aparecer de la nada" del crack argentino. Ni mención a su preocupante estatismo cuando el balón no andaba por su zona (quizás con el beneplácito del técnico en ese momento, eso sí); nada de presionar o replegar, el hombre estaba paseando por el campo, más tranquilo que una biblioteca pública un sábado por la noche.

Y sin embargo, elogios infinitos. Supongo, estimados lectores, que tendréis claro que esa gente que le elogia sin parar es la misma que hace tres-cuatro años elogiaban sin parar a Ronaldinho... para después bajarle del pedestal y convertirle en carne de cañón, en un miserable merecedor de todo mal futbolístico posible.

Así están las cosas. Un joven de veintiún años tiene que aguantar a una sarta de ventajistas enjabonándole incesantemente... para después, en caso de que su rendimiento baje por la razón que sea, machacarle de una forma indecente.

Que viva el periodismo deportivo serio y con criterio, aquél que evita el populismo. Y digo que viva porque el pobre está muy, muy moribundo ya.

4 mar. 2009

¡Pedazo de fistro!: reflexiones varias en un día de lluvia

Llueve... detrás de los cristales llueve y llueeeve... vale, mejor lo dejo; Carlos Latre (que por cierto, al parecer está de gira y tiene una web en flash la mar de maja) imita mucho mejor a Serrat que yo (bueno, a Serrat y a cualquiera que se cruce en su camino... porque "no ens ho podem permitir, no?").

Bueno, eso decía, que llueve. Pues sí, mientras ahí fuera los elementos amenazan con acabar con todo bicho viviente (y lo que es mucho más preocupante, con ensuciar los cristales irremediablemente), servidor reflexiona sobre las verdades de la vida y su sentido último (esto es, se aburre y decide escribir algo en el blog que para eso está...).

Así que una vez más os presento mi enésimo artículo de variedades, en el que quería versar (qué verbo más bonito... y poco adecuado a lo que pretende definir, por cierto) sobre distintos temas, empezando por el rollo del Chelsea (la lluvia, Londres... si es que en el fondo todo está conectado...), siguiendo por el "Féisbucgate" y terminando por un par de homenajes que creo que no puedo saltarme...

Vamos allá.

Drogba vs. Deco... y lo demás que queda en Londres


No quiero hacer una aproximación demasiado detallada al Chelsea de Guus Hiddink; me temo que es muy pronto para valorar su estilo y sus resultados (cuatro partidos dan para bastante poco en ese sentido, la verdad). Lo único que quería es analizar, aunque fuera un poco por encima, algunas cuestiones en referencia a los problemas del Chelsea de Scolari, diezmado al parecer por un vestuario dividido... y sobretodo, por una falta de coherencia importante en los planteos de Felipao, un técnico que, a pesar de su trabajo maravilloso con las selecciones carioca y lusa, no pudo demostrar su gran nivel al frente del equipo inglés.

Por un lado, tenemos el "asunto Deco". El luso, además de un jugador maravilloso, representa un estilo de fútbol; dominador absoluto de las transiciones (fundamento básico del éxito en el fútbol hoy en día), Anderson de Souza podía monopolizar tanto el primer despliegue ofensivo (primer pase siempre acertado, esto es, salida veloz) como el repliegue defensivo (temporización y falta táctica, esto es, tiempo para recolocar la defensa). Se trata de un futbolista muy técnico, poseedor a la vez de un criterio espectacular que le permitía saber dónde estar en el momento justo. La llegada no es su fuerte, pero ello queda compensado con creces con otras virtudes. Ubicar a Deco en la media es símbolo de éxito... siempre, obviamente, que se sepan usar sus características, y lo que es más importante, que estas características encajen con las de sus compañeros.

Por otro lado, tenemos el "asunto Drogba". El marfileño es un delantero descomunal; desde mi punto de vista, el mejor exponente de lo que debe ser el delantero del futuro. Rápido, fortísimo y alto, sabe habilitar a sus compañeros igual que marcar; de chut potentísimo y cabezazo insuperable, es un delantero que reúne prácticamente todas las virtudes posibles que puede tener un futbolista de su perfil. No es nada extraño que Mourinho se fijara en él; es ideal para su fútbol... y prácticamente para el de cualquier equipo.

Pero aquí llegamos al conflicto. Que Drogba sea bueno para casi todo no implica que no le vaya mejor un estilo de juego; y el que imprimía Mourinho, de juego directo (balón a Drogba y prolongación, o bien que la baje y a partir de ahí empezamos) y salidas a la contra con transiciones arrolladoras (tres pases y gol, salida desde atrás, apertura a banda y centro), era lo mejor de lo mejor para las cualidades de "Didí". Esto prácticamente no deja espacio a la creatividad, y hace que las transiciones ofensivas sean o bien ese balonazo o bien un sistema automatizado; el perfil Deco no se hace necesario, es el colectivo mismo el que desarrolla movimientos prediseñados.

Otra cosa muy distinta, por lo tanto, es lo que puede plantear un técnico con Deco en el equipo. Una escuadra con un canal claro a la hora de salir; desaparece la necesidad de buscar a Didí para empezar, así como la de tener las contras absolutamente automatizadas; tenerlo todo es muy difícil, y ubicar a Deco en un equipo distinto a lo que normalmente juega él significa empezar desde abajo de todo. Si además a ello le unes las ideas extrañas de Scolari, formaciones hechas para encajar a todo el mundo sin demasiado criterio (4-5-1 con Ballack, Deco, Lampard, Essien y Mikel en la media, esto es, sin bandas y con acumulación de perfiles de similar incidencia en el juego), obviamente te encuentras con problemas... problemas como los que tuvo el técnico brasileño, claro está. Cuando su sistema defensivo, absolutamente tremebundo al inicio, empezó a flaquear, cuando los rivales se dieron cuenta de que podían salir airosos de Stamford Bridge si se encerraban debido a la insistencia de Scolari en ubicar a Anelka en vez de a Drogba (restando potencial por alto, recurso siempre útil a la hora de romper cerrojos)... entonces el Chelsea dejó de competir por la Premier y pasó a un segundo plano por detrás de Liverpool y Manchester United.

Hiddink llega al equipo "blue", resultando hasta la fecha un revulsivo útil; frente a la Juventus, en la Champions, presentó un equipo con una defensa tipo (Bosingwa-Alex-Terry-Cole, muy condicionada por la baja de Carvalho, eso sí), un centro del campo con tres hombres (Lampard-Mikel-Ballack, también condicionado por la baja de Essien... aunque quizás no tanto en este caso) y una delantera "atípica" con tres hombres no necesariamente complementarios en esta formación (Drogba, Kalou... y Anelka; tres hombres a los que sorprende ver juntos en una suerte de 4-3-3). Funcionó, al menos en el plano de resultados, con la victoria 1-0 de los "blues" frente a la vecchia signora. Ignoro si seguirá funcionando siempre, si Hiddink seguirá apostando por un equipo así o irá variando.

Lo que tengo claro es que el Chelsea tiene una de las plantillas más completas y dotadas de recursos de Europa. Aunque quizás adolezca de un exceso de centrocampistas de máximo nivel, a veces demasiado similares entre ellos, lo cierto es que la cantidad de variantes que puede ofrecer una escuadra como la londinense ya la querrían para sí la inmensa mayoría de equipos de élite de Europa.

Sea como fuere, y esto ya es mi punto de vista, el Chelsea se optimiza jugando al 4-3-3 (4-1-4-1 en defensa), con variantes 4-4-2, tanto en línea (especialmente en caso de urgencia ofensiva) como en rombo (especialmente en caso de necesidad defensiva); volviendo, pues, al primer libreto de Mourinho. Por puntos, delantera con dos posiciones a repartir entre un 7, un 10 y un 11, y el 9 (Joe Cole como 10, Kalou como 7 o Quaresma como 11, y Drogba como 9... con opción a utilizar a Anelka también como 7), media con variantes según el partido (Mikel-Lampard-Deco, con Ballack y Essien... mil combinaciones según el rival y la tipología del encuentro), y zaga con cuatro hombres (esencial recuperar a Carvalho, eso sí). Equipo con bandas, veloz al contragolpe, sólido atrás; poderoso físicamente, con recursos para partidos cerrados y encuentros a la contra con más espacios; capaz de presionar y meter al rival en su área o anularle y tapar todas sus vías de entrada. La calidad sobra y los perfiles también. El último punto, la inserción de Deco, es algo que puede hacerse siempre que se confíe en el luso y éste tenga una actitud positiva al respecto; si ambas premisas se cumplen, no dudo de que el portugués puede ser una pieza clave en un equipo campeón, posiblemente el único de Inglaterra que puede discutirle con argumentos decisivos el abrumador dominio al Manchester United.

El Féisbuc y demás desgracias varias

Estaba yo feliz en mi casa un día, machacando las teclas de mi viejo PC de sobremesa (tiene tres años y cada vez que instalo algo nuevo parece que tenga veinte... qué rápido pasa el tiempo, ¿verdad? Tócate las narices...), cuando un colega me llamó para ir a dar una vuelta. Hasta aquí bien... si no fuera porque va el tío y me dice, "oye, ¿sabes que nos hemos hecho todos un Facebook menos tú, y que nos lo pasamos chupiguay con el Facebook, y que el Facebook mola que lo flipas, y Facebook Facebook Facebook?" (sí, creo que a partir de un momento el hombre sólo decía esto, Facebook Facebook Facebook, iba repitiendo la palabra sin añadir nada más... reacción común en este tipo de casos, por cierto, cuando me trajeron la mesa y los platos dos semanas después de encargarlos creo que estuve varias horas repitiendo "deejay deejay deejay"...).

Total, ¿qué hice yo? Pues hacerme un Facebook Facebook Facebook, obviamente. Estuve tentado de hacérmelo por triplicado, pero razoné mínimamente (eso dolió mucho, hacer un sobreesfuerzo sin estar acostrumbrado es terrible para el cuerpo...) y resolví que con uno ya sería suficiente. Así que entré, creé una cuenta maravillosa, colgué mis fotos más guachis y artísticas (esas en las que salgo bien, que extrañamente suelen ser el 0,01% del total... y eso que uno es de un guapo subido que no veas, qué cosas más raras tiene la fotografía, ¿no?) y empecé a buscar conocidos.

Al principio es curioso; "Anda, mira este tío, si hace un año que no le veo...", "Vaya, cuanto tiempo sin ver a este hombre, creo que no le veía desde el instituto...", "Oivá, mira este otro, ¡si lo conocí en Vietnam!", y etcétera. Luego, cuando llevas tropecientas veintitrés amistades y te empieza a agregar gente que sólo te conoce de vista (sí, de un día en que te vio en Barcelona de refilón mientras subías al tren corriendo, por ejemplo), ya se hace un pelín cansina la cosa; así que terminas resolviendo que a los importantes ya los has agregado, y te dedicas a buscar grupos en los que encajes.

Craso error. Game Over e Insert Coin. Aquí estás perdido; empezarán a aparecerte mensajes de actualizaciones de grupo ("Admiradores de Pikachu" ha actualizado), luego te machacarán con lo que hace la gente en relación a los grupos en cuestión (Fulano y Mengana se han unido al grupo "Yo también intenté hacer pis p'arriba"), y finalmente te asediarán con invitaciones (El administrador del grupo "A mí tampoco me gustan las cucharas de plástico para los Petit Suisse del McDonald's" te ha invitado al evento: "Manifestación multitudinaria contra las cucharas de plástico para los Petit Suisse del McDonald's"). Ah, y para más inri, te avisarán de lo que otros hacen, como si te importara lo más mínimo (Tu amigo Pimpompet asistirá al evento: "Subasta de submarinos nucleares de bolsillo").

Cuando llegas a este punto, estás metido y no tienes salida; sólo te queda resignarte, sacar las jeringuillas del segundo cajón... y empezar a inyectarte en vena el juego ese de hacer palabras con todas las letras que te salen, o el de peleas de pandillas, o el de las mascotas ("Nosequién's pet, Machupichu, has visited Nosequéotro's pet, Pixallits"). Eso sí, tienes la ventaja de que puedes ver las fotos del tío ese al que tienes tanta rabia absolutamente borracho, o el de la chica esa que te gusta roncando a pata suelta... ventajas imprescindibles para la vida moderna, claro está.

Pequeño añadido: Homenaje

Vuelvo un poco a la seriedad (si es que este blog la ha tenido nunca, cosa que me permito dudar muy seriamente... y nunca mejor dicho) y hago un pequeño inciso para recordar a dos maestros, cada uno en un género distinto, que nos han dejado en los últimos tiempos. A uno jamás le conocí de cerca; de hecho, lo poco que pude leer de él fue por casualidad y sin fijarme demasiado. Al otro pude verlo en directo en más de una ocasión... pero no en todas las que debería. Y ahora me arrepiento de ambas cosas, la verdad.

El primero es el periodista italiano Candido Cannavò, tristemente fallecido hará unas semanas en Milán. Siciliano de origen, Cannavò empezó su andadura profesional a los diecinueve años, en 1949; a partir de 1955, trabajó en la Gazzetta dello Sport, llegando a dirigirla entre 1983 y 2002. Famoso por sus polémicas con otro grande, diametralmente opuesto a él, como era Gianni Brera (bastión irreductible del fútbol defensivo y detractor de su genial tocayo Gianni Rivera), Cannavò quizás no fue nunca tan "mediático" como Brera, pero sí ocupó en todo momento una posición honrada y franca. Es altamente recomendable, para conocer al personaje, el artículo del maestro Enric González que el amigo Superga nos ofrece en su blog (cita semanal imprescindible, por cierto).

Cambiando totalmente de registro, de asunto y de estilo, también tengo el deber (y el infortunio) de acordarme del segundo grande que nos ha abandonado recientemente. Irreverente, criticón y criticado, soez: polémico a niveles inimaginables y completamente opuesto a la honrada expresión de Cannavò (y también a su afición por el deporte rey, puesto que nuestro hombre odiaba reconocidamente el fútbol)... pero brillante como ninguno. Joan Barril le definió como "el hombre más libre", y seguramente se acercó más que nadie a la realidad.

Como muchos sabréis, estoy hablando del maestro cómico Pepe Rubianes. Nos dejó esta misma semana, de una forma que sorprendió a muchísimos que esperábamos su regreso a los escenarios después de la obligada pausa por su enfermedad; desgraciadamente, esta última fue algo que ni siquiera Pepe pudo superar. Como era galaico-catalán, pero a la vez él mismo decía no era ni gallego ni catalán en realidad, creo que lo mejor es que le recordemos sencillamente como lo que fue: un genio. Gracias, Pepe, por hacernos entender que en realidad nada tiene importancia alguna si no nos podemos reír de ello.

A los dos, pues, grazie mille, mil gràcies...