31 oct. 2011

Plagiaaando esperooooo...

(La sala del teatro está llena. Se hace el silencio, va a salir el presentador...)

- ¡¡Estimado público!! (gran expectación) ¡Hoy por fin voy a trabajar (gran ovación en ciernes) un poco (la ovación pierde fuelle) a base de copiar (de ovación se pasa a murmuraciones) lo que otro ha dicho, así sin más! (de murmuraciones se pasa a abucheo generalizado, ea ea ea, la gente etcétera).

(Se vacía la sala. El presentador sigue en el escenario, con su habitual cara de tonto)

- ...bueno, pues escribo para los que se han quedado amablemente en la sala a pesar de todo (imperceptibles aplausos, ahora en la sala hay menos gente que un sábado noche en una biblioteca pública). Y es que, en base a un comentario de Abel Rojas (aplauso bastante más constante que cualquiera de los que haya generado el presentador: alguna gente empieza a volver al oírlo) en el más que recomendable podcast que 38Ecos dedicó a la Jornada 9 (definitivamente, la gente vuelve en masa a la sala), he decidido intentar explicar, de una forma gráfica, lo que él ya expuso en el programa. ¡Y como viene siendo usual en este espacio, sugiero que vayamos al lío!

(Por fin un aplauso decente para el presentador, que se retira de la escena. Se abren las cortinas, se apagan las luces, se enciende el proyector...)

Detalles que permiten superioridades

El pasado 22 de octubre, a las 22 horas (una coincidencia tan curiosa como absolutamente intrascendente), se disputó en el Camp Nou el partido entre el FC Barcelona y el Sevilla FC correspondiente a la novena jornada de la Liga LFP.

El conjunto local salió al terreno de juego con un once formado por Valdés; Mascherano, Abidal, Alves; Keita, Thiago, Xavi, Iniesta; Messi, Villa y Adriano. Inicialmente, el equipo azulgrana se dispuso sobre el verde en una formación 3-4-3. Frente a ellos, la escuadra visitante, el Sevilla FC, salió con Varas; Navarro, Escudé, Fazio, Cáceres; Armenteros, Medel, Campaña, Navas; Trochowski; Del Moral. Los futbolistas del cuadro andaluz, por su parte, formaron en 4-4-1-1.

Aparentemente, ninguna de ambas disposiciones debería sorprender. El Barcelona jugaba en casa, con la obsesión propia de su Modelo de Juego de disponer de superioridad por dentro y jugar en campo contrario. Que saliese con un 3-4-3 no era ninguna novedad, puesto que ya lo había hecho en distintas ocasiones a lo largo de la temporada. Por su parte, el 4-4-1-1 del Sevilla tampoco era insólito, aunque el equipo de Marcelino soliese jugar con dos puntas. En el Camp Nou, no habían sido pocos los equipos que hasta la fecha habían ubicado dos líneas de cuatro por delante del portero, dejando un solo jugador con labores de enlace por detrás de un único punta. Cabía suponer que este último, en este caso el jienense Manu del Moral, viviría prácticamente aislado, obligado a bregar con futbolistas rivales en constante inferioridad.

Y sí, hasta cierto punto, así fue: Manu se pasó la mayoría del partido prácticamente sin apoyos. Pero lo que nos interesa en este punto, más que el Sevilla con balón, es el Sevilla sin él: y es que la posición de Trochowski, en principio el jugador de enlace, escondía un dispositivo táctico cuyo objetivo era precisamente evitar la superioridad numérica azulgrana en la zona ancha.

Veámoslo, para mayor comodidad, en distintas tomas fijas del partido. No son tan útiles como el vídeo, pero ayudarán a ilustrar el dispositivo táctico. (NOTA: para aquellos que no hayan podido ver el encuentro, cabe recomendar los completísimos índices de Rojadirecta, con una cantidad ingente de material a disposición de cualquiera que lo desee).


En esta primera toma se aprecia la disposición del Sevilla de inicio. Su formación podría confundirse con un 4-4-2, ya que si los centrales del Barcelona adelantaban su posición para sacar el balón, Manu del Moral se colocaba a la altura de Trochowski para impedir una salida limpia. No obstante, la formación real del equipo queda mejor explicada en la siguiente toma:


Aquí se distingue con claridad la posición de Trochowski, siempre por delante de la línea de cuatro del centro del campo. Su objetivo primoridal era evitar que la línea de medios mencionada tuviera que deshacerse; de algún modo, actuaba de "libre", impidiendo que el receptor del primer pase (normalmente Keita, aunque en ocasiones se ofreciesen Xavi, Thiago o incluso Iniesta, como en esta toma) tuviese una salida fácil. Hacía, pues, de quinto centrocampista, y con ello permitía a sus compañeros mantenerse formados en dos líneas por delante de Javi Varas. Las ventajas sólo podían crearse si Trochowski era superado mediante una sobresaliente acción técnica: el 4-4-1-1 se convertía en una suerte de 4-5-1, y el Sevilla disponía, por lo tanto, de superioridad numérica en el centro del campo. En la siguiente captura, el rendimiento que el cuadro andaluz le sacaba al dispositivo se percibe con aún más claridad:


Los medios azulgrana debían retrasarse si querían recibir sin oposición, y ningún futbolista del equipo local era capaz de recibir entre líneas rivales. El Sevilla esperaba en su campo, a salvo, a sabiendas de que el Barcelona no podía hacer llegar el balón a zonas de peligro.

Josep Guardiola, agudo observador, se dio cuenta del problema que le estaba creando a su equipo la posición de Trochowski, y como no podía ser de otra manera, reajustó su equipo. Con un movimiento aparentemente sencillo (menos, quizá, para Adriano, que pasó de extremo diestro a lateral zurdo en un cambio radical de posición), sustituyó el 3-4-3 inicial por el 4-3-3 clásico del Barcelona.

En realidad, lo que estaba haciendo era sensiblemente más delicado: devolviendo a su posición natural a dos laterales de tanta vocación ofensiva como Adriano y Alves, buscaba recuperar la superioridad en el centro del campo. El Barcelona pasaba de cuatro medios a cinco mediante la incorporación de los brasileños; Manu del Moral quedaba cubierto con Abidal y Mascherano; y el movimiento obligaba a Trochowski a retrasarse a la línea de medios, para cerrar los espacios dejados por los compañeros que se abrían a cubrir a los laterales azulgrana. El excelente dispositivo de Marcelino García Toral quedaba anulado mediante una no menos excelente contramedida de Guardiola, como se aprecia en la toma siguiente:


Alves y Adriano se situaban a la altura de Keita, ligeramente por detrás de Thiago y Xavi. A partir de ahí, se iban a desencadenar una serie de movimientos que terminarían con el Sevilla defendiendo delante de su portero, metidos prácticamente en el área pequeña. Pero ese detalle clave había logrado, durante los primeros 25 minutos al menos, cortocircuitar no sólo la salida del balón azulgrana, sino también su peligrosísima circulación en campo contrario. Un detalle, pues, digno de mención.

PS: El pasado viernes, 28 de octubre, tuve el placer de participar de una tertulia con los bloggers y twitteros Marc Roca (@somemarcus) y Marc Hernández (@fdeprimera). Si el lector tiene a bien escucharla, podrá encontrarla aquí. Está en catalán, eso sí.

6 sept. 2011

Cierta Crítica Institucional

En estos momentos, mientras me deleito (?) viendo el Finlandia-Holanda y leo el muy recomendable Calcio de John Foot, me vienen a la memoria inexplicablemente (quizás porque haciendo zapping me he encontrado con una reemisión de la pasada Supercopa de Europa, quién sabe...) las imágenes dantescas que se vieron en Mónaco hace unas semanas.

Y, a pesar de mi reticencia a entrar en temáticas no futbolísticas, no puedo evitar emitir, a título personal, una crítica bastante dura a ciertas decisiones tomadas recientemente en ciertas directivas de ciertos clubes radicados en una cierta ciudad del Mediterráneo. No te digo ná y te lo digo tó.

Línea del Tiempo

2003: Elecciones en cierto club de cierta ciudad. Gana una candidatura formada por gente joven, con un proyecto fresco y muy distinto de la línea aplicada hasta la fecha. Entre los puntos más importantes de su programa destaca la expulsión de los violentos del estadio.

2004: Una importante cadena de televisión realiza un interesante reportaje en el que se tratan, entre muchos otros temas, las amenazas recibidas por algunos directivos del club por la decisión tomada un año antes. Afortunadamente, los mencionados directivos no se retractan de la misma.

2005: Alegando desavenencias con el presidente y con la forma de trabajar de la Junta, un grupo de directivos que habían formado parte del proyecto desde su inicio presenta su dimisión.

2006: Tras un importante triunfo europeo, la directiva del club escoge un patrocinador para la camiseta... que no resulta ser una marca comercial, sino la Agencia de las Naciones Unidas dedicada a garantizar el cumplimiento de los derechos de los niños.

2010: Nuevas elecciones en el mencionado cierto club. El presidente anterior ha agotado sus mandatos y debe ser reemplazado: es elegida la candidatura liderada por un ex-miembro de la directiva original de 2003... y uno de los que había dimitido en 2005. Su elección se realiza en un clima de cierta polémica, ya que algunos de los candidatos habían relacionado directamente al ganador con facciones violentas en sus campañas electorales.

2011: Se presentan las camisetas del club para la temporada 2011/12: en la parte delantera lucirán el logo de Qatar Foundation, tras un acuerdo de patrocinio que permitirá a la entidad que nos ocupa ingresar una notable cantidad de dinero. El logo de Unicef será relegado a la parte posterior de las equipaciones, debajo del número. El acuerdo con la fundación qatarí no se ratifica en la Asamblea de Compromisarios en un primer momento, cosa que provoca cierto malestar entre la masa social del club. Finalmente, la directiva anuncia que la decisión se someterá al criterio del socio en la próxima Asamblea.

2011: Se disputa en el Principado de Mónaco un importante título europeo entre los campeones de las dos competiciones oficiales más destacadas de la UEFA. En las gradas aparecen mensajes extraños (especialmente destacable fue una pancarta en la que se reclamaba "libertad" para uno de los más destacados grupo de "ultras" del club). La UEFA decide intervenir a raíz de las bengalas aparecidas en el terreno de juego.

Yo Critico

En la línea del texto de Émile Zola, lógicamente sin la pretensión de llegar ni de lejos a la calidad e importancia del maestro francés, me permito la libertad de realizar mi propio J'accuse...!. En este caso, para evitar un plagio que no haría más que ensuciar las impolutas líneas de Zola, prefiero afirmar que Yo Critico para expresar en unas pocas líneas mi frustración con la nueva directiva del cierto club de cierta ciudad del Mediterráneo. Y es que considero que, tras conseguir relacionar directamente los valores positivos de la entidad (més que un club) con los valores positivos de Unicef; tras conseguir expulsar por fin a los violentos del estadio; y tras conseguir hacer del FC Barcelona una marca conocida a nivel mundial por una serie de características propias y diferenciales, es un error grave y denota una falta de visión estratégica considerable el renegar de los hitos alcanzados. Máxime si, principalmente, se hace por puro despecho, por una tendencia a achacar todos los problemas a la directiva anterior, y por una cierta hipocresía financiera muy propia de anteriores épocas del club (mucho menos exitosas que la actual, por cierto).

Sería realmente grave perder todo lo ganado. Mi esperanza en este punto es que sea el socio quien, libremente, decida invalidar las decisiones de la directiva y volver al status quo inicial. Quizás éste sea más beneficioso mediáticamente que económicamente, sí; pero si algo nos ha dejado claro la primera década del siglo XXI es que la imagen tiene un peso estratégico colosal, mucho mayor que los ingresos a corto plazo. Será mejor no infravalorarla.

PD: Aprovecho la tira cómica de Álex Santaló para ilustrar el texto anterior:












Traducción: Primero votaremos si seguimos con Qatar Foundation o tenemos que vender a Messi e Iniesta. Luego votaremos qué tendríamos que haber hecho con el motín del Hesperia y si queremos volver al campo de Les Corts o si ya nos va bien jugar en el Camp Nou.

16 jun. 2011

7-7-74: El Contexto (VI)

(viene de la entrada anterior)

El Espejo del Mundo (II)
Rinus Michels
Los inicios de Michels en el Ajax fueron prometedores, pero difícilmente se podrían haber imaginado entonces los logros posteriores: su primer cambio fue el paso de la formación en W-M, ya obsoleta, al 4-2-4 que era tendencia en el fútbol del momento. Michels potenció una generación de delanteros inicialmente formada por Piet Keizer, Sjaak Swart y Henk Groot, con la estrella ascendente de un joven Johan Cruyff: sin embargo, la construcción de su equipo de leyenda comenzaría después… y desde atrás.

El primer paso fue el fichaje de Velibor Vásovic, procedente del Partizan de Belgrado, para reemplazar al capitán y defensa central Frits Soetekouw. El movimiento levantó polémica, pero representó el auténtico tiro de salida para la nueva escuadra a nivel humano. A nivel táctico, el empate a tres en la temporada 70-71 con el Feyenoord de Ernst Happel (que se proclamaría campeón de Europa poco después) demostró de forma práctica que el 4-2-4 presentaba graves problemas a la hora de replegar. Michels reaccionó siguiendo el movimiento de Happel, retrasó a un delantero… y pasó a jugar con en el archiconocido 4-3-3, santo y seña del Ajax y de la Oranje durante años.
Vásovic, por su lado, demostró ser una pieza clave en la evolución del equipo: su habilidad a la hora de sumarse a la media en conducción significó que el Ajax podía pasar fácilmente del 4-3-3 al 3-4-3, disponiendo así de superioridad numérica en el centro del campo. Al principio, sus propios compañeros veían ese movimiento con cierta reserva, pero finalmente se acostumbraron a seguirle, y la línea defensiva empezó a adelantarse de forma coordinada. Mientras, la agresividad de otro futbolista y su capacidad para perseguir incansablemente a los rivales, incluso muy adentro del campo contrario, daba alas al equipo a la hora de salir y cerrarle espacios al oponente. Este jugador era Johan Neeskens, y su aportación permitía, en suma, realizar una presión adelantada.

Johan Cruyff
El toque final lo iba a dar el propio Michels, como no podía ser de otra forma. De la Final de la Copa de Europa de 1967 entre el Celtic y el Inter se extraía una conclusión, y es que las defensas que acumulaban gran cantidad de efectivos sólo podían ser contrarrestadas con ataques masivos. Michels tomó buena nota de ello, y decidió desarrollar métodos para superar este tipo de estrategias defensivas. Dándose cuenta de que la sorpresa desorientaba sistemáticamente a los zagueros, el entrenador ajaccied empezó a animar a sus futbolistas a intercambiar posiciones, a permutar y aparecer en zonas que originalmente no les correspondían. Con este ajuste nacía el juego de posiciones que definiría el fútbol moderno, donde es la zona y no el futbolista individual lo que determina el rol del jugador en cada situación: y como en ese momento, a toda innovación holandesa se le asignaba el calificativo Total (Arquitectura Total, Energía Total, Urbanismo Total), esta nueva forma de jugar al balompié recibió el apodo de totaalvoetbal, Fútbol Total.
Los métodos de Michels producían, no obstante, un gran desgaste, especialmente en las relaciones con los futbolistas: su método autoritario le granjeaba en ocasiones la antipatía de aquellos con quienes trabajaba, y no es extraño que una combinación entre éxitos y malas relaciones con la plantilla le llevaran, en 1971, de Ámsterdam a Barcelona. Su testigo en el Ajax lo recogió el rumano István Kovács, técnico de menos calado que se limitó a prolongar la herencia de Michels. Kovács tuvo el mérito, eso sí, de conseguir mantener al equipo en todo lo alto hasta 1973, poco antes de que la gran estrella de la escuadra, Johan Cruyff, hiciera las maletas hacia el FC Barcelona para acompañar a Michels en su periplo. Ambos tuvieron también tiempo para liderar, cada uno en su rol, la selección holandesa en la Copa Mundial de la FIFA de 1974… y el resto es historia.
Por Kj. 2011

7-7-74: El Contexto (V)

El Espejo del Mundo (I)
Willem "Pim" Mulier



¿Qué es más importante, ser el primero en hacer algo y que pase desapercibido, o ser el primero en difundirlo? ¿Vale la pena innovar si resulta que en otra parte, poco tiempo después, alguien llega a las mismas conclusiones… pero con la opción de mostrar a todo el mundo el descubrimiento? Cabe suponer que el inventor original del pressing, Victor Maslov, tendría algo que decir al respecto, porque en esencia esto es lo que pasó cuando, entre 1965 y 1974, Rinus Michels dirigió primero al Ajax de Ámsterdam y luego a la selección holandesa de fútbol.
Antes de iniciar el ensayo, cabría hacerse una idea de la situación deportiva, pero también política y social, de los Países Bajos en los años sesenta. Holanda era una nación, futbolísticamente hablando, intrascendente. El profesionalismo llegó en 1954: hasta entonces, el fútbol neerlandés no había recibido apenas influencia foránea desde que Pim Mulier importase el deporte en 1879. Entre 1880 y 1920 se fundaron y popularizaron clubes como el Feyenoord de Rotterdam, el Ajax de Ámsterdam o el PSV Eindhoven, pero el intercambio con otros países en ese periodo fue escaso, y casi podría decirse que el balompié neerlandés vivió aislado del resto del mundo. Es representativo que cuando se enfrentaron Holanda e Inglaterra en 1948, los primeros aún jugaran con el arcaico 2-3-5 que había imperado en los inicios del deporte.

En términos sociales, el país estaba cambiando. De ser una nación pequeña y aburrida, tierra gris robada al mar, Holanda evolucionaba construyendo una sociedad multiétnica y cosmopolita. El movimiento de los provos era la demostración más radical del cambio, pero en absoluto la única: no sorprende que, en 1969, John Lennon y Yoko Ono decidiesen celebrar su peculiar luna de miel en Ámsterdam. Es lógico, pues, que en ese contexto se gestaran revoluciones… no sólo culturales, sino también deportivas.
Jack Reynolds
Los orígenes del cambio futbolístico, no obstante, se remontan unas décadas atrás, hasta 1945. Fue en ese año cuando el inglés Jack Reynolds, considerado el “padre” del fútbol holandés, volvió por tercera y última vez al banquillo del Ajax de Ámsterdam: allí tuvo como discípulo a un delantero joven, alegre e imaginativo, que respondía al nombre de Marinus “Rinus” Michels, y a quien sus métodos influenciarían sobremanera. Al cabo de unos años, Reynolds cedería el testigo a Vic Buckingham: el ex futbolista británico había militado, entre otros, en el Tottenham, y aseguraba que “el kick and rush es demasiado arriesgado: la clave del fútbol es la posesión”. Aseveración que puede parecer paradójica, pero que casó fácilmente con la concepción holandesa del juego, poco marcada por el estigma ultracompetitivo de otros países y basada en el pase corto, a diferencia de otras culturas.

Buckingham entrenó al Ajax en dos periodos: el primero, entre 1959 y 1961, terminó con una Liga holandesa en las vitrinas del club de Ámsterdam; el segundo, aunque menos exitoso, se demostraría clave en el futuro de la entidad. Corría la temporada 1965-66, el equipo sufría y se acercaba peligrosamente a la zona de descenso, y la directiva se vio obligada a sustituir al entrenador. El elegido fue el antiguo pupilo de Reynolds y del propio Buckingham, Rinus Michels, que se había retirado del fútbol en 1958. Marcado por la metodología de Reynolds, Michels pasó de ser un futbolista desenfadado a un técnico que priorizaba ante todo la disciplina. Su obsesión provocaría choques con algunos de sus pupilos (le apodaron de generaal, “el general”), pero sería esta disciplina colectiva la que, combinada con la genialidad individual de sus jugadores, llevaría sus equipos a la cima del fútbol mundial.
(continúa en la siguiente entrada)

15 jun. 2011

7-7-74: El Contexto (IV)

(viene de la entrada anterior)

El Padre Olvidado (II)
El Dínamo de Kíev de los sesenta
Inventar el 4-4-2 debería ser más que suficiente para recordar a cualquiera, pero en realidad Maslov no se quedó ahí. El técnico soviético renegaba del marcaje individual (para él, esta forma de defender “humillaba, insultaba y oprimía moralmente” a quienes debían realizarlo) y sobretodo consideraba que, mediante una buena organización, se podía disponer de superioridad numérica en cualquier sitio del campo. Maslov creía, en resumidas cuentas, en lo que Zezé Moreira había difundido con su Brasil en el Mundial’58: el marcaje zonal. A ello combinó algo que hasta la fecha no se había utilizado, posiblemente debido al desgaste físico y mental que requería: Maslov ordenó a sus futbolistas que fuesen constantemente a buscar el balón en vez de esperarlo, que actuasen de forma proactiva y no solo reactiva como hasta la fecha se había defendido.

Y así lo hicieron. Gracias sobretodo a la capacidad de un defensa reconvertido en centrocampista, Vasyl Turyanchyk, de salir y llevarse a sus compañeros hacia adelante (una especie de Franco Baresi de la época, por así decirlo), el Dínamo lograba aparecer, sin balón, como una escuadra omnipresente en el campo. El equipo transmitía una sensación de superioridad física y numérica en todas las zonas que apabullaba a los rivales. Si a ello se le suma la calidad en fase ofensiva de jugadores como Andriy Biba, considerado uno de los mejores futbolistas creativos que Ucrania haya producido jamás, se entiende por qué el periodista Arkady Galinskiy escribió sobre el Dínamo que eran “como dos equipos en uno: el primero defendía duro, enzarzándose en batallas de poder a poder si el rival así lo requería, mientras el segundo jugaba con el estilo técnico «sureño», pasándose el balón a un tempo arrítmico”.
Las innovaciones a nivel táctico del Dínamo rápidamente se tradujeron en éxitos, y el equipo se hizo con tres títulos ligueros de forma consecutiva, incluyendo un doblete con la Copa en 1966. Las novedades de Maslov no se quedaban ahí: József Szabó, jugador húngaro del Dínamo entre 1959 y 1969, ya apuntaba que “el 4-4-2 que había introducido el «abuelo» era sólo algo formal: durante el partido había un intercambio constante de posiciones, y un defensa podía subir a presionar sin problemas sabiendo que un delantero le cubriría la espalda”. Una definición que es perfectamente aplicable a lo que después sería el Fútbol Total holandés.
Valeri Lobanovskiy,
el discípulo de Maslov
El genio de Maslov iba siempre más allá. Anticipándose a los tiempos que se acercaban, el entrenador ruso previó una tendencia que dura hasta nuestros días: la reducción del número de delanteros fijos en los esquemas. Maslov explicó una vez que “el fútbol es como un avión: como más aumenta su velocidad, más resistencia encuentra, y el morro debe ser cada vez más aerodinámico”. Traduciendo, como más rápido se juegue al balompié, menos delanteros necesitaremos: Maslov intuía ya en los sesenta el juego de transiciones y de sistemas con un solo punta que definen el fútbol competitivo de hoy.
Desgraciadamente, nunca sabremos hasta dónde hubiese llegado el Dínamo de haber seguido Maslov a su cargo: en 1970, debido a la marcha de muchos de sus jugadores al Mundial de México, el equipo de Kíev cayó a una desilusionante séptima plaza. Maslov, que había conseguido reemplazar los titulares por los jóvenes del segundo equipo durante la Copa Mundial de 1966, no fue capaz de lograrlo cuatro años más tarde, y eso le condenó. El fútbol competitivo exige resultados. Así, hacia el final de la temporada de 1970 se produjo lo que Mykhaylo Koman, ex futbolista del Dínamo y asistente de Maslov, considera uno de los episodios más vergonzosos de la historia del club: durante un viaje a Moscú para jugar contra el CSKA, a Maslov se le anunció en privado que no continuaría al frente del equipo. El ya ex-técnico presenció la derrota por 1-0 del equipo desde la grada, y al marcharse, el bus que llevaba la escuadra al aeropuerto para volver a Kíev simplemente dejó a Maslov en una parada de metro. “Si no lo hubiese visto yo mismo”, dijo Koman, “jamás hubiese creído que un gigante como Maslov pudiese llorar”.

Por Kj. 2011

7-7-74: El Contexto (III)

El Padre Olvidado (I)

Eduard Streltsov,
estrella del Torpedo FC
El Fútbol Total no se inventó en Holanda. Puede parecer una afirmación chocante, blasfema incluso. Pero lo cierto es que no fue neerlandés el primer equipo que aplicó los conceptos de control del espacio y universalidad del futbolista que definen esta forma de entender el juego. Cabe afirmar, pues, que ni el Ajax de Ámsterdam ni la Oranje de Cruyff y Michels hubiesen sido los mismos sin los decisivos ajustes que un equipo soviético empezó a probar y a sistematizar una década antes.
Hay que remontarse al Moscú de 1957 para encontrar las primeras piezas del rompecabezas. Un equipo segundón de la ciudad, el Torpedo FC, necesitaba encontrar un nuevo entrenador tras la marcha de Konstantin Beskov. La directiva se decidió finalmente por Victor Maslov, ex futbolista de la casa, que ya había dirigido el equipo en dos etapas: una de tres años justo después de la Segunda Guerra Mundial, en la que fue finalista de Copa, y otra de año y medio poco después, en la que había logrado hacerse con el trofeo copero. El objetivo estaba claro: cumplir un antiguo sueño y conseguir por fin con el título de campeón de la Primera División Soviética.
Victor Maslov
En el primer año el Torpedo quedó subcampeón de la Liga y semifinalista de la Copa: dos campañas más tarde, en 1960, el equipo logró el “doblete”, ganando Copa y Liga. El antiguo sueño se cumplía. Cuando, al año siguiente, la escuadra moscovita quedó subcampeona de ambas competiciones, se hizo obvio que el equipo de Maslov tenía algo especial, y los grandes clubes de la época empezaron a “robar” los pequeños tesoros del Torpedo. Su técnico, al que todos llamaban “el abuelo” por su aspecto y su afabilidad, se marchó al SKA Rostov-na-Donu primero, y después, en un movimiento clave para la historia del fútbol soviético, al Dínamo de Kíev.
Será en el equipo ucraniano donde Maslov desplegará realmente sus ideas, que poco a poco había ido desarrollando en su periplo como entrenador. Su llegada al Dínamo, en 1964, marcó el declive de Moscú y el amanecer de Kíev como centro futbolístico de toda la Unión Soviética; gracias a sus contactos con el Partido Comunista, Maslov podía conseguir ventajas que le permitían atraer a los mejores jugadores de Ucrania… y aplicar con ellos su ideario futbolístico. Inicialmente, Maslov se dio cuenta de que el 4-2-4 dominante tenía una serie de desventajas graves, y resolvió retrasar los extremos y ponerlos en paralelo con los centrocampistas. Resultado de ello fue la invención del que seguramente sea el sistema más popular de todos los tiempos: el 4-4-2.

(continúa en la siguiente entrada)

7-7-74: El Contexto (II)


(viene de la entrada anterior)

La Inocencia Perdida (II)
Zubeldía, dando instrucciones
El buen ojo de Zubeldía no era en absoluto coincidencia: si algo había hecho el ahora técnico a lo largo de su carrera como futbolista (carrera por lo demás poco notable, jugando como centrocampista en Vélez, Boca y Banfield, y más marcada por la voluntad de comprender del juego que por una técnica reseñable) había sido absorber todo lo que veía a su alrededor. Así, Zubeldía se dio cuenta de que los métodos utilizados en el fútbol argentino estaban totalmente desfasados, y empezó a imitar el comportamiento de las selecciones y los clubes europeos: el nuevo técnico de Estudiantes empezó a programar pretemporadas y concentraciones, estableció una metodología avanzada, primó la disciplina, dio una importancia vital a los entrenamientos y trabajó aspectos físicos y psicológicos que hasta la fecha ni siquiera se consideraban.
La nueva forma de trabajar incluía el control de cuantos más aspectos del juego mejor. Zubeldía comprendió algo que otros técnicos contemporáneos empezaban a aplicar en otros lugares del planeta; que el fútbol era un deporte de espacios más que de individualidades, que dominar las zonas era más importante que tener controlados a los futbolistas contrarios uno por uno. Y así, Estudiantes se convirtió en el primer equipo argentino en utilizar activamente el achique, esto es, el fuera de juego; y también en el primer equipo sudamericano en ir, de forma proactiva y no meramente reactiva como hasta la fecha, a cerrarle el espacio al contrario, a provocar problemas en vez de esperarlos: a presionar, en suma.
Carlos Bilardo
Sin embargo, no todo el legado de Estudiantes fue positivo. Su voraz competitividad les llevaba, en muchas ocasiones, a caminar sobre la estrecha línea que separa lo legal de lo ilegal, y la interpretación del reglamento se llevaba constantemente al extremo. Carlos Bilardo, el alumno más aventajado de Zubeldía y la extensión del técnico en el campo, tenía fama de investigar los secretos más oscuros de sus rivales y echárselos en cara durante los partidos para provocarles; hasta se cuenta que los futbolistas de Estudiantes salían al campo con agujas, para pinchar a sus rivales. “Todo mentira”, niega Juan Ramón La Bruja Verón, futbolista de Estudiantes y padre de futbolista de Estudiantes. Sea como fuere, el partido que consagró al equipo pincha en el trono del fútbol fue un buen ejemplo de su doble condición: en la Final de la Copa Intercontinental de 1968, Estudiantes viajó a Old Trafford para defender ante el Manchester United el 1-0 conseguido en la ida. El partido fue bronco hasta el extremo que, en el minuto 42, George Best, el jugador estrella del Manchester, fue expulsado junto con José Medina, el zaguero pincha con quien se había peleado. Estudiantes logró anular al United desde el orden y el trabajo, y firmó un 1-1 que le aseguraba el campeonato.
La herencia del Estudiantes de Zubeldía, pues, dejó un sabor agridulce en el imaginario colectivo argentino. Su metodología deportiva fue calando hasta hacerse dominante en el fútbol del país sudamericano; su aproximación casi maquiavélica al juego fue recogida por Bilardo en el Mundial de 1986, una de las mayores alegrías de la historia de Argentina.
No obstante, si debemos juzgar a Zubeldía, tendremos que considerarle más un excelente “ladrón de ideas”, así como un notable pionero en la difusión de las mismas, que un auténtico innovador: de hecho, preguntado por el origen de las novedades introducidas por Zubeldía, Juan Ramón Verón respondió un indicativo “de algún equipo europeo”. Y es muy probable que ese equipo europeo, directa o indirectamente, guarde alguna relación con un nombre: el de Victor Maslov.
Por Kj. 2011

7-7-74: El Contexto


La Inocencia Perdida (I)

Los carasucias en 1957
En 1958, Argentina acudió a la Copa Mundial de la FIFA de Suecia con la moral por las nubes, atesorando una confianza casi ciega en sus posibilidades. La albiceleste recogía la mejor herencia del fútbol jugado según el método argentino, el balompié a la nuestra. Motivos de orgullo no faltaban, pues los tiempos de La Máquina de River aún estaban frescos en la memoria, y las hazañas de los carasucias seguían grabadas en la retina; el equipo de Sívori, Corbatta, Maschio y compañía había encadenado dos triunfos en la Copa América, venciendo primero la edición de 1955 en Chile, y arrasando en el torneo disputado en Perú dos años después.

Las cosas, no obstante, no funcionaron en el Mundial como se esperaba. La marcha de algunas de sus grandes figuras a países europeos terminó con su asimilación a dichas naciones: Di Stéfano firmó por el Real Madrid y acabó jugando por España; Sívori, Maschio y Angelillo se marcharon a la Serie A y cambiaron la albiceleste argentina por la azzurra italiana. Así, cuando el balón echó a rodar, los resultados no acompañaron a la escuadra dirigida por Guillermo Stábile: Argentina perdió el primer encuentro frente a la República Federal Alemana por 1-3, y aunque venció 3-1 en el segundo partido tras remontar un gol inicial de Irlanda del Norte, nada pudo hacer contra Checoslovaquia y encajó un doloroso 6-1. El equipo fue recibido de forma humillante en su llegada a Buenos Aires, y el técnico – que llevaba en el cargo desde 1941 y, según el historiador Juan Presta, “era un romántico que no sabía nada de tácticas, sólo escogía a los mejores y los ponía a jugar” – fue destituido fulminantemente.
La desgracia argentina en Suecia no sólo provocó una renovación completa de su selección, sino también un notable cambio de mentalidad en su fútbol; de la concepción artística del juego que había representado históricamente el balompié a la nuestra, imperante desde los años treinta, se pasó a adoptar una actitud ultracompetitiva, donde la victoria era un imperativo, el único objetivo auténtico del juego. El contexto sociopolítico, además, era favorable al nuevo estilo; la subida al poder de los generales en junio de 1966 promocionó los valores del trabajo, el esfuerzo y la industriosidad por encima de la genialidad, la calidad técnica o la estética. 
Osvaldo Zubeldía
Y si hubo en Argentina un equipo que encarnó más que nadie los nuevos valores del régimen, ese fue sin duda el Estudiantes La Plata de Osvaldo Zubeldía.
La relación entre ambos empezó en 1965; Zubeldía había colgado las botas cinco años antes en Banfield, tras un breve periplo como entrenador-jugador en el Club Atlético Atlanta. En la pequeña entidad bonaerense, Zubeldía ya había empezado a experimentar con elementos poco comunes en el fútbol argentino de la época: fue pionero en el uso de centrocampistas “stoppers”, desarrolló un avanzado sistema de marcas, empezó a ensayar estrategias en las jugadas a balón parado… y sobretodo, practicó de forma constante el “achique de espacios”, esto es, un agresivo sistema de fuera de juego.
Los buenos resultados cosechados con Atlanta, pues, conducieron al joven técnico al banquillo de Estudiantes. Con menos presión de la que hubiese tenido de haber dirigido alguno de los grandes equipos de la época, Zubeldía pudo trabajar con calma en el club pincha: la leyenda cuenta que, al llegar, vio jugar al primer y al tercer equipo, resolvió que éste último lo hacía mejor, y sustituyó prácticamente toda la plantilla profesional por los jóvenes jugadores de la tercera escuadra. Con esa arriesgada decisión nacía una generación de futbolistas con tanto éxito y capacidad de innovación como mal nombre: pasarían a la historia como la tercera que mata.

(continúa en la siguiente entrada)

Olympiastadion, Munich: 7-7-1974

Tengo el placer y el honor de presentaros, junto a Gons (@gons_) y Sergio Vilariño (@Sergio_Vilarino), un proyecto que el genial Kundera (@kundera_) ideó y elaboró, y en el cual tuve el privilegio de colaborar: se trata de una serie de artículos sobre el nacimiento y auge del Fútbol Total, encarnado en la selección holandesa de Rinus Michels y Johan Cruyff.

El Contexto
Holanda 1974
Alemania 1974
    • ¿Totaalvoetbal? Deutsches Karussell (I): blogs de Gons y de Kundera
    • ¿Totaalvoetbal? Deutsches Karussell (II): blogs de Gons y de Kundera
    • Bendito Malvado: Blogs de Gons y Kundera 
7-7-1974
    • El Oro para Unos, la Eternidad para Otros: blog de Kundera

      30 may. 2011

      Un gol que lo dice (casi) todo

      A la espera de próximos proyectos en colaboración, que se presentarán muy pronto, no podía pasar sin destacar algo de la Final de Wembley'11. Sé que me queda en el tintero hablar de Leonardo y Benítez (as always), quizás del Atlético, quizás incluso de Luis Enrique y la Roma (¡ojalá!). Pero lo primero es lo primero, y en este caso, aunque habría mil cosas de las que hablar, he decidido elegir el primer gol del partido como ejemplo del signo del mismo, de los defectos del Manchester United y las virtudes del Barcelona.

      Un gol que lo dice (casi) todo

      Minuto 27 de partido, 0-0 en Wembley. Después de un inicio titubeante, el Barcelona ha logrado por fin asentarse en el terreno de juego y disfruta de largos minutos de posesión, así como de pérdidas de notable calidad. Ello le permite vivir con comodidad, bien recuperando rápidamente, bien forzando al rival a situaciones muy difíciles, ensuciando siempre la salida de balón red devil. Después precisamente de una de estas pérdidas, en este caso de Pedro (ironías del destino), la situación es la siguiente:

      Como se aprecia, todos los futbolistas del United están orientados hacia la propia portería, mientras que los barcelonistas están cerca del balón, saliendo pero no desplegados, y en posición franca para poder recuperar sin demasiados problemas. Se aprecia perfectamente la actitud del equipo azulgrana en la siguiente toma:


      Ha sido sencillo para los futbolistas del Barcelona cerrarse rápidamente alrededor del balón (la "manada" de la que ya se hablaba con Rijkaard). Para ello, el equipo cuenta con la solidaridad de jugadores de todas las líneas: vemos a Pedro y Villa acercándose para tapar líneas de pase a Fabio y Evra, mientras Busquets impide que reciba Giggs, y Alves, que se la pasen a Ji-Sung Park. Esto significa no sólo que las opciones de Carrick se reducen (de hecho, el balón terminará en Van der Sar, que lo mandará largo como veremos a continuación), sino que, en caso de recuperación, el Barcelona gozaría de multitud de opciones y apoyos.

      En la siguiente captura, tras el pase largo de Van der Sar, la posición es la siguiente:


      A falta de Berbatov (ni siquiera convocado), el Manchester no dispone de una referencia en el juego aéreo que le permita buscar el balón largo y la segunda jugada. Lo más probable es que Rooney y Chicharito pierdan en sus duelos aéreos con Piqué, Mascherano o Busquets, y este caso no es una excepción. Para más inri, el aislamiento de los puntas (Chicharito intenta tirar desmarque para una prolongación, pero es casi imposible que ésta se produzca; ningún centrocampista llega de cara; y Valencia está demasiado lejos, intentando abrir el campo) impide que un error azulgrana en el despeje pueda ser aprovechado.

      El balón es, por lo tanto, recuperado con facilidad por el conjunto azulgrana. En este caso, Piqué cabecea hacia arriba y Xavi la baja para Iniesta, dándose la siguiente situación:


      Aquí descubrimos uno de los problemas de la formación que presentó el Manchester, y que en este caso les iba a costar carísimo: Park y Valencia quedan demasiado lejos de la acción, aislados en las bandas, y sobretodo, Giggs y Carrick quedan alineados, no escalados. Si un pase les supera, el futbolista rival que reciba podrá encarar directamente a los centrales mancunianos. Xavi, que es el más listo, descubre el fallo y traza el movimiento hacia la mediapunta, a la espalda del doble pivote rival. Iniesta, que no le va a la zaga, detecta la opción y le busca inmediatamente, como descubrimos en la siguiente imagen:


      Esta toma es muy ilustrativa: Giggs y Carrick han sido superados, y con ellos la línea de cuatro del centro del campo entera (el lenguaje corporal de Carrick, de hecho, ilustra perfectamente la situación). El ManU, demasiado estirado, está obligado a correr hacia atrás sin saber si podrá recuperar a tiempo - y uno de los que deberán hacerlo es Giggs, que no es un especialista defensivo precisamente.


      Ryan es todo corazón, pero ello no es suficiente para detener a Xavi. Aquí vemos, aunque sea en estático, el inicio de los múltiples movimientos que trazarán los futbolistas azulgrana a lo largo de la acción: Villa tira desmarque en profundidad hacia afuera, Messi va al apoyo en corto, Pedro se empareja con Vidic para llevárselo hacia adentro... y veamos qué ocurre después:


      Evra finalmente decide salir hacia Messi para evitar su recepción, Fabio sale para cerrar a Xavi (tarde)... y Vidic se deja engañar por un Pedro excepcional, que aprovechará que ya no es el foco de atención para ¡voilà!, irse de nuevo hacia afuera y encontrar un espacio mágico para recibir. Xavi, de los mejores en la lectura de estas situaciones, lo detecta y le busca de inmediato:


      Pedro recibe con Vidic ya superado: ni su físico le salvará de ésta. Van der Sar cree que el extremo canario buscará el palo largo... y el final es conocido. El señor Rodríguez Ledesma no suele perdonar en estas circunstancias.

      Como vemos, el gol no proviene de una acción aislada, sino que nos muestra a la vez muchas características de ambos equipos. El Barcelona presenta un circuito de posesión de alta calidad, muy cerrado y solidario, y con una gran movilidad en las permutas. El Manchester, en cambio, está siempre en inferioridad numérica en el centro del campo debido al 4-4-2 en línea que plantean, con las alas demasiado abiertas para colaborar... y Vidic, Carrick y Giggs presentan problemas de lectura, cada uno en su rol. Además, el equipo inglés, debido a las características de sus jugadores (especialmente, de sus centrales) está demasiado estirado, hay mucha distancia entre líneas, y los espacios que se crean "en el agujero" entre pivotes y centrales son un caramelo para los futbolistas del Barcelona. Ello explica en gran parte lo ocurrido en este gol - y en el encuentro entero en general.

      Un partido de fútbol, por lo demás, absolutamente excepcional, probablemente al nivel del que ambos disputaron en 2009.

      30 mar. 2011

      Inglaterra Versión 2.0 beta

      Capello. Foto: The Independent
      Sin excusas por la tardanza entre artículo y artículo, o por no haberme dignado a terminar la serie sobre Benítez y Leonardo (me espero a final de temporada para hacerlo de forma lo más oportunista posible), me decido hoy a escribir sobre un tema que nada tiene que ver con la Serie A, con Pepe Mel o con los canguros: la Inglaterra de Capello.

      Mencionada aquí con ocasión del Mundial'10 por un tema que en realidad tenía poco que ver con ellos, lo cierto es que el equipo dirigido por Fabio nunca había suscitado un gran interés a nivel futbolístico más allá de la dualidad Lampard-Gerrard (un clásico) o los múltiples problemas de vestuario de los pross (otro clásico).

      No obstante, de repente apareció un duendecillo y las perspectivas de Inglaterra cambiaron diametralmente. Veámoslo un poco, aunque sea por encima;

      Inglaterra, always the same


      Inglaterra vs. Alemania, 27-6-2010
      En la Copa Mundial de la FIFA 2010, la selección de Inglaterra, dirigida por Fabio Capello, partía como potencial favorita; después del desastre de McClaren en 2008, la llegada del técnico italiano prometía renovar la ilusión y sumar experiencia y competitividad a un grupo marcado por un cierto sabor a fracaso. Capello tenía ante sí la diatriba histórica entre Gerrard y Lampard ya mencionada, así como el desafío de forjar, con prácticamente los mismos nombres que cuatro años antes, un equipo realmente competitivo.

      En los últimos tiempos, no obstante, Fabio no se había caracterizado por inventar; su Juventus jugó 4-4-2 y no triunfó en Europa, su Madrid jugó 4-4-2 y no triunfó en Europa... y su Inglaterra al parecer estuvo destinada a jugar 4-4-2 y no triunfar en el Mundial, aunque eso lo supiéramos luego. Su mérito principal estuvo en saber colocar a Gerrard en la banda, yéndose hacia adentro, y (aparentemente) combinándole con Lampard con cierto éxito; por lo demás, casi podía haber sido el Mundial'06 (Lampard, Gerrard, Terry, Ferdinand, James, Heskey, Rooney...)...

      ...y la generación del fracaso fracasó de nuevo, superados por una Alemania mucho más fresca, mucho más joven - y con un pelín de suerte.

      No obstante, Capello fue ratificado, quizás por puro aburrimiento, o quizás porque su salario superaba los nueve millones de dólares anuales y hubiese salido un pelín caro contratar otro: por lo tanto, el veterano entrenador italiano obtuvo carta blanca para proseguir con el proyecto inglés, experimentando con cambios por el camino.

      Inglaterra... not the same anymore?

      Wilshere. Foto: Futbol i Punt
      En febrero del 2011 se dio a conocer al gran público mundial el duendecillo del que hablábamos antes; frente al FC Barcelona, en partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Champions League, un joven de Hertfordshire llamado Jack Wilshere jugó un partido extraordinario en el Emirates Stadium. Wilshere, que hasta entonces sólo había disputado unos pocos minutos en partidos amistosos con la selección inglesa, de repente pasó a formar parte activa de los planes de Capello, que le incluyó en el once inicial frente a Dinamarca. Inglaterra jugó un buen partido y venció, pero la verdadera prueba iba a llegar un mes más tarde, en un partido correspondiente a la fase de clasificación para la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania jugado en Cardiff contra Gales.

      Inglaterra empezó con una formación "poco británica", el 4-3-3, y con unos ajustes y una vocación ciertamente infrecuentes, históricamente hablando, en el fútbol inglés; dos laterales largos acompañaban a la pareja de centrales, delante de los cuales se ubicaba, como pivote único, un hombre como Scott Parker, más dirigido al inicio de la jugada propia que a la destrucción de la del rival. Enfrente suyo, Wilshere colaborando en la base y Lampard con más libertad para sumarse al ataque; en punta, tres hombres, siendo Bent el delantero centro y Rooney y Young las "alas", ambos a pierna cambiada.

      Inglaterra vs. Gales, 26-3-2011
      El objetivo estaba claro; profundidad, pero partiendio del juego interior; amplitud, pero más mediante la incorporación de los laterales que por el mantenimiento de extremos pegados a la línea de cal; y presencia en el área, pero proporcionada no por la presencia constante de delanteros fijos, sino por las apariciones de Rooney, Lampard y Young. Y así llegaron los goles, el primero tras un penalty sobre Young (cambiado éste de banda, y tras recibir de Terry, que se había incorporado en conducción) transformado por Lampard, y el segundo, tras pase largo hacia un desmarque en profundidad del mismo Young, que después asistiría a Bent.

      ¿Puede ser esto el principio de una nueva forma de entender el fútbol en Inglaterra, después de muchos años de vueltas y más vueltas sobre lo mismo? Leyendo el extraordinario libro del no menos extraordinario Jonathan Wilson, uno se sorprende de la cantidad de veces que se ha abierto el mismo debate en las Islas, de la repetición casi a patrón fijo de las reacciones a favor y en contra de la apertura hacia formas distintas de entender este deporte. Al fin y al cabo, lo que importa es ejecutar bien una idea, sea cual sea ésta...

      ...pero qué voy a decir. Como éste es el último párrafo y siempre me permito un poco más de opinión que en los demás, lo cierto es que a un servidor le gusta muchísimo más este fútbol que el "kick'n'rush" en todas sus múltiples variantes, y espero y deseo que Capello le dé continuidad: en Wilshere tiene al pequeño mago que necesita para ello.

      PD: ¡Eh! Y que quede claro, el partido de ayer frente a Ghana, para el que suscribe, sólo es un paso más en esa dirección, por muy empatados que quedaran y por muy golazo que fuera el de Gyan (¡que vaya si lo fue!).

      15 ene. 2011

      Paréntesis bético

      Entre Benítez y Leonardo, quería hacer un pequeño paréntesis para hablar del partido que disputaron el Real Betis Balompié y el Fútbol Club Barcelona en el Camp Nou el día 12 de enero del 2011, correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey.

      Aviso que voy a usar un recurso poco fiable como son las capturas de pantalla (porque me es imposible recortar fragmentos de vídeo, editarlos, subirlos y seguir siendo una persona normal - y más dentro de mi situación, ya bastante anormal de por sí). Espero que los puristas no se enojen, pero sólo son para ilustrar lo que puede, y desde mi punto de vista debería, hacer cualquier equipo de fútbol con pretensión de ser grande.

      Y este Betis de José Mel, que si no sufre alguna desgracia en forma de plaga de lesiones muy probablemente será campeón de la Liga Adelante (Segunda Divisón pa los colegas), a mí personalmente me pareció un equipo realmente grande. Al lío:

      Cuatro pinceladas de una gran escuadra

      El Real Betis que dirige Pepe Mel es un equipo de balón. Les gusta disponer del mismo y atacar. Es por eso que, cuando pierde el balón, el Betis va a buscarlo, sube a forzar el error del rival: en caso de ser superada su presión, temporiza y repliega en dos líneas de cuatro. Pero defender en campo propio no se les da tan bien, y a veces sufren a la hora de cerrar pasillos interiores (generalmente, el 4-4-2 suele presentar problemas en el espacio entre doble pivote y centrales, y si delante hay futbolistas como Messi o Iniesta, pues...).

      Veamos algunas capturas, pertenecientes todas a los primeros minutos del partido, que ilustran situaciones que a su vez nos demuestran cuánto tiene de continuum el fútbol de hoy en día. Primero, un Betis justo después de perder el balón en campo contrario; una fase ofensiva en la que muchos futbolistas llegan al campo del rival, con una pérdida de bastante calidad, permite acumular efectivos para realizar algo de lo que ya habíamos hablado aquí: la presión.












      Hasta ocho futbolistas béticos vemos en campo contrario. Ello tiene, lógicamente, ventajas y desventajas; entre las primeras se cuenta la gran facilidad a la hora de organizar una presión para recuperar, como veremos en la siguiente imagen:














       Esta captura es especialmente ilustrativa del dibujo táctico defensivo del Betis en campo contrario: una suerte de 1-4-4-2 en rombo, con Molina y Castro en punta, Israel y Salva Sevilla en las bandas, Beñat en el vértice inferior e Iriney en el superior, cerca siempre de Busquets. Los dos puntas presionan a la pareja de centrales, los jugadores de banda amenazan con cerrar líneas de pase a los laterales, y uno de los integrantes del doble pivote, en una de las más interesantes disposiciones tácticas de Mel, se encarga de que Sergio no pueda dar continuidad a la jugada iniciada desde Piqué y Puyol. El desgaste de Iriney a lo largo del encuentro fue considerable, pero su labor se vio recompensada: Busquets en ningún momento se sintió cómodo ni fue capaz de conectar con fluidez con Xavi-Iniesta. Por último, al no jugar Valdés, mejor con los pies que Pinto, el equipo bético decidió (acertadamente) no realizar una excesiva presión sobre el portero: no fue necesario.

      No obstante, como comentábamos, una presión adelantada como la bética también tiene desventajas; sobretodo, los obvios problemas que se producen cuando el contrario logra romper las primeras líneas y encarar a los zagueros. Tenemos un ejemplo de ello en la captura que viene a continuación:












      En este caso concreto, y ya superados los dos puntas, una pared entre Xavi e Iniesta ha dejado atrás la segunda línea de presión del equipo sevillano: el manchego ha quedado libre para levantar la cabeza y ganar metros. La jugada termina con un pase a Villa, a quien vemos tirando el desmarque en la parte superior derecha de la imagen.

      Sin embargo, la posición adelantada del equipo bético, aunque arriesgada, disponía de un recurso de emergencia en caso de pase interior: la salida del portero-líbero, con Casto emulando el rol de José Francisco Molina en el Atlético de Madrid (como nos recordaba otro ilustre atlético, Kiko Narváez, en la retransmisión de laSexta). Veámoslo en la siguiente toma:











      Aquí, Xavi (fuera de plano) pudo recibir solo con la zaga muy adelantada: Messi corrió hacia el espacio, superando a los dos centrales, pero el cancerbero bético, extremadamente atento, llegó a cerrar a tiempo y logró despejar.

      En la mayoría de casos, no obstante, arriesgarse a presionar permitía a los jugadores de Mel bien recuperar en campo contrario, bien temporizar para reorganizarse a tiempo más atrás. En la captura siguiente vemos un ejemplo de la disposición en campo propio del Betis durante la fase defensiva:












      Una vez el rival superada la transición defensiva presionante inicial, el Betis se replegaba en dos líneas de cuatro mucho más tradicionales: mientras tanto, uno de los puntas, normalmente Rubén Castro, se descolgaba para ofrecerse como salida (y para cerrar a Busquets) y el otro, Molina, solía mantenerse alejado para actuar de referencia en caso de pase largo, y a la vez, atar en corto a los centrales blaugranas. Como apreciamos en la imagen, Iriney y Beñat se colocaban en línea de nuevo, cerca principalmente de Xavi e Iniesta, y un punta se acercaba siguiendo a Busquets.

      Cabe destacar que, en ocasiones, y debido a los problemas de Sergio para iniciar, Xavi decidía aparecer en la base de la jugada para recibir. En este caso, Beñat solía perseguirle para impedir una salida limpia de la pelota. También lo hacía si era Iniesta quien se descolgara, aunque ello era mucho menos frecuente.

      Debemos cerrar la entrada por falta de espacio, pero la riqueza táctica de este partido en concreto, y del Real Betis en general, les haría merecedores de un análisis mucho más profundo (y realizado por alguien bastante más cualificado, por cierto). Aún con pocos medios, no obstante, me ha parecido interesante hablar de un conjunto como el bético, que rompe los tópicos del "visitante acongojado" o del "equipo pequeño" en el Camp Nou y sale a cara descubierta, a por el rival, a ganar.


      Imagen Pepe Mel: Imageshack

      PS: Aprovecho la entrada sobre el Betis para recomendar El Fútbol sin Divisiones, el blog de un bético confeso, especialmente recomendable por la recopilación que ha hecho el autor de varios libros en relación a los nuevos métodos de entrenamiento. Muy interesante, la verdad. 

      Extra: Adjunto a posteriori el vídeo que ha colgado Matías Manna en Paradigma Guardiola para ilustrar un poco mejor esta entrada. Las imágenes son del partido de vuelta: poco importa, porque si algo demuestra el Betis, es que ser fiel a un Modelo de Juego propio tiene recompensa.