10 dic. 2010

Demasiado (poco) tiempo

Observo no sin cierto pánico que el tiempo transcurre implacablemente y el cómputo de entradas de éste nuestro blog (sí, hablo en plural mayestático: lo hago sobretodo tras en enterarme de los maravillosos cambios en la Ortografía de la Real Academia de la Lengua, que provocan una real y académica locura en quien las conoce), el cómputo de entradas, decía, no crece. Sintiendo un tremebundo complejo de culpa (principalmente porque no hay nadie más que vaya a escribir aquí), pero a la vez siendo consciente de que no dispongo de buena idea alguna, me veo en la obligación de ofrecer algo con un mínimo de decencia.

¿Y qué hace uno cuando está obligado a escribir algo pero no tiene nada que ofrecer? Muy fácil: plagiar descarad... estooo, realizar un homenaje a otros autores.

En el caso que nos ocupa, más que plagiar (ouch!) haré un par de recomendaciones al amable lector. Primero, los links de algunas páginas que se han incorporado recientemente al blogroll, como Talking About Football, de Tim Hill; Estadio Santomé, de Sergio; y, para los amantes de la estadística, My Football Facts, de Paul Yarden. Esto por un lado.

Por el otro, un proyecto bastante distinto, en el que tendré el privilegio de colaborar como diseñador, si nada se tuerce: se trata de la revista semanal BoxToBox, una publicación online que se define a sí misma como "la alternativa de la alternativa" no sin razón; desde luego, tiene poco o nada que ver con los periódicos deportivos tradicionales, y también escapa de los blogs convencionales. Además de contenidos cien por cien futboleros y de una más que notable calidad, allí encontraréis colaboraciones de bloggers conocidos por aquí, como un tal Abel Rojas.

Hay que decir no obstante que, de momento, los jefes boxtoboxers (toma puñalá al diccionario) están debatiendo sobre la nueva visual, pero si no hay fenómenos paranormales, meteoritos o la llegada de 2012, creo que en una o dos semanas ya podrá verse el trabajo de un servidor. Os invito a que la visitéis, o un dinosaurio rosa se comerá vuestra casa, tendréis varios milenios de mala suerte y probablemente se os rompa una uña.

Más cosicas para terminar. Gracias a mi preeminente posición profesional (¿?), ha aparecido la opción de colaborar con un medio. Ya iré desvelando más sobre el tema (ahí, con dramatismo... haciendo como si a alguien le importara, ¿sabéis?), pero es posible que algunos contenidos aparezcan por aquí también (siempre que no sean secretos: entonces Julian Assange os los ofrecerá en Wikileaks, tranquilos).

27 sept. 2010

No es sólo juego (II)

En la última entrada, antes de las maravillosas pruebas físico-técnicas necesarias para el curso de entrenador (que espero pasar gracias a mi tremenda técnica, a mi espectacular físico y sobretodo gracias a mi extraordinaria humildad), hablábamos del Liverpool FC, de sus mejores tiempos y de su decadencia. Querría continuar este pequeño repaso a la situación del histórico club red recordando los tiempos que siguieron a la renuncia de Joe Fagan en 1985.

Dalglish y los últimos años de gloria

Sin la posibilidad de competir en Europa debido a la ya mencionada prohibición de la UEFA, muchos de los grandes jugadores del Liverpool emigraron a otros clubes del continente. Ello sin embargo no pareció crear, en primera instancia, demasiados problemas al nuevo técnico del equipo, el entrenador-jugador Kenny Dalglish. El escocés guiaría al equipo de Merseyside durante los seis años siguientes, hasta 1991, cuando, alegando razones de salud, dejaría su cargo. En ese tiempo, el Liverpool siguió siendo grande... pero no tanto; en el palmarés de esos años quedarían tres Ligas (pero también la dolorosa derrota en el último partido a manos del Arsenal en 1989), dos Copas (pero también el extraño fracaso frente al Wimbledon en 1988) y varios trofeos menores más (aunque también la primera temporada en blanco en quince años, la 86-87).

La renuncia de Dalglish, sin saberlo, cerró de alguna manera el ciclo vencedor del Liverpool; en los próximos años, el equipo volvería a ganar títulos, pero los mayores honores locales y europeos les estarían vedados. A Dalglish le sustituyó Graeme Souness, que sólo pudo vencer una Copa en 1992; después llegaría Roy Evans, que en cuatro años apenas logró una Copa de la Liga y un subcampeonato copero. En 1998, el Liverpool decidió unir al francés Gérard Houllier al equipo técnico de Evans, con tanto éxito, que Roy decidió marcharse en Noviembre. Houllier, ex seleccionador francés, quedaría como fijo en el puesto: era el primero que no guardaba relación alguna con la cultura del Boot Room. Era, por lo tanto, la confirmación del fin de una época en Liverpool.

Los "extranjeros" y la Liga prohibida

La primera temporada de Gérard Houllier como manager del equipo fue desastrosa; no sólo no se ganó ningún título, sino que además el equipo concluyó la temporada en una pésima séptima posición, quedando fuera de Europa. Los aficionados tuvieron que esperar a la 2000-01 para volver a celebrar un campeonato; en ese caso, por partida cuádruple, pues el equipo, que ya contaba en sus filas con jugadores como Gerrard, Owen, Heskey o Carragher, venció en un mismo año la Copa, la Copa de la Liga, la Copa de la UEFA, y las subsiguientes Charity Shield y Supercopa de Europa. Sería el año más grande de Houllier, y probablemente el mejor del Liverpool hasta 2005.

Pero no tuvo continuidad. Al año siguiente, el Liverpool logró una segunda plaza en la Premier League. Y nada más. Nada más, de hecho, hasta que otro "extranjero" que no tenía nada que ver con la cultura heredada de Shankly se hizo con los mandos del club en 2004: estamos hablando, lógicamente, de Rafa Benítez, a quien todos conocemos bien. Benítez dio al Liverpool el éxito más grande de los últimos decenios, la recordada Champions League de 2005, tras remontar un 3-0 de forma casi inexplicable, mágica, al Milan de Shevchenko, Pirlo, Kakà y compañía.

Pero su prometedor inicio se fue apagando. A pesar de que el Liverpool pasó a ser uno de los más peligrosos equipos de la Champions, alcanzando otra Final en 2007 (perdiéndola, esta vez, contra el mismo Milan), lo cierto es que no por ello su palmarés aumentó sensiblemente; la Premier seguía vedada, y el subcampeonato de 2009, con Torres como nueva gran estrella del equipo, no pudo ocultar las graves desavenencias entre los nuevos propietarios del club, los "americanos" Tom Hicks y George Gillett Jr., y la afición. Después de cuatro años sin un título, y tras una decepcionante temporada en la que el Liverpool quedó relegado a posiciones de Europa League, Rafa Benítez dejó el club con rumbo al Inter de Milán en verano de 2010.

El "momentum" desperdiciado

Ese mismo verano (esto es, hará un mes y pico) hubiese sido un excelente momento para realizar una catarsis en el seno del Liverpool: contra la desilusión de tanto tiempo sin una Liga (más de veinte años, de hecho), la situación era propicia para llevar a cabo una gran renovación, no sólo deportiva, sino también "moral". El Liverpool pasaba por unas circunstancias no muy lejanas a, por ejemplo, el Barcelona en 2003; un equipo desprestigiado, una afición deprimida, y una aguda sensación de descapitalización del club. La entidad catalana aprovechó las elecciones de ese año para revolucionarlo todo; la subida al poder de un joven presidente, Joan Laporta, trajo consigo la llegada de un joven entrenador, Frank Rijkaard, y a la vez, de jóvenes talentos, personificados en la persona de Ronaldinho Gaúcho. Si algo lograron estas dos incorporaciones, especialmente la segunda, fue devolver lo más preciado a un club de fútbol: una ilusión incontenible. El resultado posterior lo conocemos todos.

En el caso del Liverpool, esa oportunidad no se ha aprovechado. La llegada de Roy Hodgson, un veterano técnico que venía de alcanzar la Final de la Europa League frente al Atlético de Madrid (y de perderla, atención al nada nimio detalle en este caso), se ha visto más como una medida de supervivencia temporal que como una apuesta firme y segura. Lo mismo puede decirse de los fichajes; en época de grave crisis económica y de enorme deuda, el club no ha apostado, como sería lógico, por juventud prometedora de bajo coste, sino por futbolistas más o menos veteranos, competitivos, pero tampoco especialmente destacables. El resultado hasta la fecha era el que se podía esperar; el juego del equipo no sólo no impresiona a nadie, sino que además cosecha resultados mediocres, y la sensación generalizada es de temporada perdida. No se ha renovado la ilusión: el mensaje mandado da a entender que la austeridad podrá con el fútbol, que no se apostará por recuperar la tradición ganadora heredada de Shankly.

El club parece navegar en aguas cubiertas de niebla, sin rumbo, sin objetivos. La realidad es que todo el mundo espera un cambio de manos, el momento en que Gillett y Hicks vendan definitivamente la entidad a algún consorcio chino o un jeque árabe con más dinero que cabeza; y eso, obviamente, sólo confirma la sensación de "año perdido".


¿Qué hacer? Homenaje al TCM (II)

Como ya se hizo hará un tiempo con el Atlético de Madrid (sin mucho caso por parte de un técnico excepcional como es Quique Sánchez Flores, por cierto), desde este blog se podría hacer una propuesta "Total Club Manager". Es fácil, gratis, y estaría separada dos líneas del artículo en sí, dando a entender que los sentimientos más bajos del autor recuperan el control del blog...

Veamos: si tenemos en cuenta las necesidades actuales del club, tanto a nivel deportivo como especialmente emocional y... ¡eh!, ¿qué pasa? Ah, ¿que no hay espacio ya? Jo, qué pena, yo que quería desfogarme un poco...

En fin, Blogger manda. Antes de irme, no obstante, quería ponerme un poco serio (dentro de mis limitadas capacidades) para recordar a alguien que nos dejó hace poco y que realmente merece algo más que una mera mención. Se trata de un hombre que muchos conocen por llevar mochila y bastón, pero cuya mochila auténtica iba cargada de ideales, y cuyo bastón de verdad, en el que se apoyaba, era la voluntad de un pueblo de reclamar su historia y sus derechos. Estoy hablando de José Antonio Labordeta, escritor y cantautor, uno de los pocos hombres auténticos que le quedaban a la política de este país, y por encima de todo, una persona que jamás olvidó ni de dónde venía, ni quién era.

Fotografía Dalglish: Virgin Media
Fotografía Houllier: Kotzot.com
Fotografía Benítez: The Sun
Fotografía Hodgson: El Enganche
Fotografía Labordeta: Carlosjuan.net

22 sept. 2010

No es sólo juego (I)

Escribo después de casi dos meses de ausencia, y justo antes de irme a doscientos kilómetros de aquí a realizar una prueba física para un curso de entrenador... porque claro, como todo el mundo sabe, en Barcelona no hay campos de fútbol. Ni los ha habido. Ninguno. Nunca.

Lo cierto es que durante este tiempo, a pesar de haber encontrado cosas muy interesantes, no he encontrado ningún tema que realmente... vale, está bien, me daba pereza escribir, de acuerdo. ¿Contentos? Bueno, pues vamos al lío; a raíz de unas declaraciones de Agger, se me ha ocurrido que era un buen momento (oportunismo puro y duro 100%) para hablar del tan denostado últimamente Liverpool FC.


Una sentencia definitiva

La Final de la Copa de Europa de 1985 se disputó el 29 de mayo, en el estadio belga de Heysel. Se enfrentaban la Juventus de Platini, entrenada por Trappatoni, y el Liverpool de Dalglish, Rush y compañía, con Joe Fagan como técnico. Sin embargo, poca gente recuerda esa final por lo que ocurrió sobre el terreno de juego (venció la Juventus 1-0), sino por lo que pasó en las gradas.

Como este blog va sobre fútbol, obviaremos el terrible desastre que trae a la mente esa fatídica fecha, y nos concentraremos en las consecuencias; la UEFA sancionó a la FA, cuyos equipos quedaron baneados de la competición europea por un lustro. En el caso del Liverpool, la sentencia fue aún peor: diez años sin participar en ningún torneo europeo. Finalmente se redujo la sentencia a seis, pero aún así, el daño ya estaba hecho; la liga inglesa, que había dominado el fútbol continental en los ochenta, perdió a sus grandes figuras, que emigraron a otras ligas. El Liverpool fue el más afectado: sus mejores futbolistas se fueron, su técnico Joe Fagan se retiró para dar paso a Kenny Dalglish, y su edad dorada se acabó. Aunque quizás sea prudente recordar precisamente de qué iba esa edad dorada...


El Boot Room

Y es que si algo había significado la llegada de Bill Shankly muchos años antes, en 1959, era en realidad la imposición de una idea de fútbol, una forma de entender el juego; definido como un hombre de pocas palabras y sentencias cortas, el escocés era un enamorado del llamado "passing game". Shankly se rodeó de un núcleo duro, forjado en la famosa Boot Room de Anfield y formado originalmente por Bob Paisley (que sería técnico en la época más gloriosa del Liverpool, entre 1974 y 1983), Joe Fagan (manager entre 1983 y 1985) y Reuben Bennett (el único que no entrenaría nunca al conjunto red, aunque a la postre sería el más longevo de los cuatro en la entidad). A estos cuatro se unirían con el tiempo otros técnicos, aunque ninguno sobresaldría tanto ni cosecharía tantos éxitos como ellos.

Shankly era contrario a las fórmulas del "kick and rush" que históricamente habían imperado en Inglaterra; consideraba que el pase era la base del juego, y por eso imponía a sus futbolistas una forma de entender este deporte basada precisamente en eso: en el pase corto, el toque y el apoyo. Decían que no le gustaba entrenar, pero que siempre lograba contagiar su entusiasmo a los que tenía alrededor: "pásale la pelota a la camiseta roja que tengas más cerca", solía decir. Su herencia fue recogida por Paisley, quien, con una plantilla mejorada y una forma de trabajo basada en el balón, logró cosechar éxito tras éxito, no sólo en Inglaterra (seis campeonatos de Liga, un sinnúmero de copas), sino también en Europa (campeón en 1977, 1978 y 1981). Suya es la frase "mira, yo también he estado aquí en los malos tiempos; un año terminamos segundos". Fagan, ayudante tanto de Shankly como de Paisley, fue el más efímero de los tres como entrenador, pero también cosechó éxitos notables; en la primera temporada bajo su mando, la 1983-84, el Liverpool completó un triplete (Liga, Copa de la Liga, Copa de Europa), y alcanzó la Final europea al año siguiente - el año de Heysel.

A estos tres técnicos les unía una línea metodológica, una gran capacidad de gestión de grupo y de plantilla, una considerable personalidad (especialmente en el caso de Shankly y Paisley, que fueron auténticos personajes en su momento) y sobretodo una idea común del fútbol: los tres abogaban por un patrón de juego muy similar. Y, si bien la plantilla evolucionó a lo largo de las casi tres décadas que duró este período (del flojo equipo de los sesenta a la primera generación de campeones, con Toshack y Keegan; de ellos a Dalglish y Souness; y finalmente, la llegada de los Whelan y Rush y la posterior decaída del equipo), lo cierto es que el hilo conductor, el fútbol con balón, se mantuvo siempre. Y con él, la filosofía de los integrantes del "Boot Room", el conjunto de características distintivas y definitorias del más glorioso Liverpool de todos los tiempos.


Y cerramos por hoy, que si no la entrada se hace más larga que la mili de Rambo. En la próxima entrada seguiremos con la decadencia de la idea y la situación actual del club de Merseyside. No obstante, no quería marcharme sin anunciar que en los últimos tiempos he actualizado el blogroll, cancelando los links a aquellos sitios que habían quedado inactivos, renovando los que habían cambiado de dirección... y sobretodo, añadiendo otros nuevos, como el redivivo blog de Martí Perarnau, el interesantísimo blog de Mr. Renoog, o, muy especialmente, el más que recomendable blog de Kundera. Espero que los disfrutéis tanto como yo.

Foto Placa Conmemorativa: Liverpoolfc.tv
Foto Shankly y asistentes (detrás, Saunders, Bennett, Twentyman y Fagan; delante, Bennison, Moran y Evans): Lfchistory.net

1 jul. 2010

La contra conceptual

Éste pretende ser un post breve, vistas las críticas feroces (?) que recibe el menda por escribir pocas entradas en los últimos tiempos. La idea es simple; intentar resumir, aunque por el camino se queden muchísimas cosas, lo que llegó a ocurrir en los apenas veinte segundos que separan el disparo de Frank Lampard del gol de Thomas Müller en la eliminatoria correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2010 entre Alemania e Inglaterra.

Veamos el vídeo de la acción;



Observemos las circunstancias; Inglaterra, que en estos momentos va perdiendo por dos goles a uno, goza de una oportunidad en forma de tiro libre, a unos treinta metros de la portería aproximadamente. El equipo británico sube en bloque, tanto para molestar al portero alemán y a su zaga como para atacar el rechazo en caso de que se produzca.

Como dice el tópico, un córner bien tirado es gol a favor, uno mal tirado es gol en contra. En este caso, no se trata de un córner, sino de una acción a balón parado (ABP) en las inmediaciones del área, que puede convertirse en una ocasión manifiesta de gol y que, por lo tanto, lleva al equipo inglés hacia la portería rival para potenciar esa posibilidad.

Esa es la situación cuando Lampard le pega al balón, éste rebota en la barrera, cae cerca de Barry... y el excelente jugador del Manchester City comete un grave error; falla en el control en una situación peligrosa (segundo 0:07 del vídeo). El fallo es inmediatamente aprovechado por Alemania: uno de los zagueros roba el balón, otro lanza el primer pase... y al instante se desencadena una contra vertiginosa (recomendable el segundo 0:41 del vídeo, donde la cámara es mucho más adecuada para visualizar la acción en su totalidad).


Para resumirlo brevemente, diríamos que Alemania ocupa a la perfección los tres carriles del campo con tres de sus mejores futbolistas; el joven Thomas Müller por la izquierda, el experimentado Bastian Schweinsteiger por la derecha, y el jugador con vitola de estrella de este equipo, Mesut Özil, por el centro. El balón es lanzado hacia Müller, quien, cerca del centro del campo, como mandan los cánones, lo cambia de lado hacia Schweinsteiger. Inglaterra, obligada a correr hacia atrás, no logra contener a los alemanes, que, con un par de excelentes movimientos (ver el arrastre de Özil hacia el lado de Schweinsteiger, que a su vez tira la diagonal hacia adentro: minuto 0:52 en adelante) dejan a Müller con espacio y tiempo suficiente como para controlar y fusilar a David James (que tampoco está especialmente fino, todo hay que decirlo).

El vídeo, pues, es muy ilustrativo; los alemanes realizan una trenza excelente para romper el sistema defensivo inglés, y la acción termina con el tercer gol teutón. Evidentemente, se requiere una considerable calidad técnica para llevar a cabo una jugada así (el control del tempo de Schweinsteiger y su pase final son realmente excepcionales), pero a nivel conceptual los movimientos son de escuela. Dignos, pues, de estudio.

30 jun. 2010

Líderes

En líneas generales, el ser humano es proclive a imitar aquello que ve en quienes fueron sus maestros, o lo que le es más próximo, tiene más visto y, por lo tanto, conoce más; pocos son aquellos que, bebiendo de unas fuentes determinadas en su formación, deciden andar por caminos completamente opuestos, buscando experiencias y resultados distintos a los que ya tienen interiorizados.

No es raro, pues, ver que los líderes futbolísticos de la actualidad imitan, en muchos casos, los del pasado. Podríamos encontrar múltiples ejemplos, no sólo a nivel puramente deportivo (Modelos de Juego, entrenamientos, concepción y escuela futbolísticas, etcétera) sino también en lo que refiere a gestión de grupo.

Por ejemplo, es curioso ver como el seleccionador argentino, Diego Armando Maradona, repite en su selección del 2010 un patrón similar al que uno de sus antiguos técnicos, Carlos Salvador Bilardo, utilizó en 1986 debido a la situación de la escuadra albiceleste. Tras una fase de clasificación más bien pobre, en la que el zaguero Daniel Passarella destacó especialmente, la selección argentina llegaba en un mar de dudas. A ello había que sumarle una polémica añadida; la que desató la decisión de Bilardo de conceder la capitanía a Maradona en detrimiento del mismo Passarella, líder del equipo campeón del mundo en 1978.

Sin embargo, y aunque suene paradógico, las circunstancias allanaron el camino a Bilardo; Passarella sufrió una serie de problemas físicos que le impidieron jugar la Copa del Mundo. Frente a la enorme presión mediática, casi persecutoria, que había sufrido el equipo tras la sustitución de Menotti (técnico con ideas futbolísticas con un alto componente estético) por Bilardo (alumno aventajado de Zubeldía y representante de un fútbol poco espectacular), el equipo argentino se conjuró para devolver las afrentas y luchar, todos a una, por el campeonato.

Y el resto es historia, Manos de Dios y Goles del Siglo aparte.

Más allá de lo que muchos considerarían delirios inexplicables que sólo se le podrían permitir a alguien como Maradona (como la convocatoria del defensa Ariel Garcé presuntamente inspirada en un sueño, las listas aparentemente aleatorias que utilizó en la fase de clasificación, probando a más de cien futbolistas, o la alineación de equipos en formaciones extrañas, como el 4-1-5, durante el Mundial de Sudáfrica), cabría preguntarse si en realidad la estrategia del Diego no consiste, de algún modo, en la repetición del ambiente que rodeaba la albiceleste en 1986. Bilardo utilizó una suerte de "enemigo exterior" contra el que luchar para convertir un nido de serpientes en un equipo unido y a la postre campeón; Maradona podría estarse sirviendo de algo similar para intentar que los Messi y compañía levanten de nuevo la Copa del Mundo. Y de momento, parece que los resultados le acompañan.

10 may. 2010

Entrevista a Dalibor Stevanovic

Debido de nuevo a una cuestión "laboral", he tenido la ocasión de hablar (vale, lo admito, es un eufemismo; fue vía Internet, vosotros ganáis) con una persona bastante especial; se trata de Dalibor "Dabo" Stevanovic, futbolista esloveno, actualmente en el SBV Vitesse Arnhem holandés, a quien se recuerda en la LFP por su paso por la Real Sociedad y el Alavés. Creo, además, que es un buen momento para conocer algo más sobre el fútbol de un país como Eslovenia, que, con apenas dos millones de habitantes, logró pasar por encima de la Rusia de Hiddink para asegurarse una plaza en el Mundial de Sudáfrica.

Antes de empezar, no obstante, tengo que agradecer profundamente tanto a Dalibor como al Vitesse su inestimable colaboración en todo momento; dank u wel, Ester en Dabo!

Dalibor Stevanovic: de Ljubljana a Sudáfrica

Pregunta: Aparte de Israel, usted ha jugado en Eslovenia, España y Holanda. ¿Cuáles cree que son las principales diferencias en la forma en la que se juega al fútbol en estos tres países?

Respuesta: Si comparas el fútbol esloveno con el español, desde luego la mayor diferencia está en la velocidad. En España, el juego es realmente más rápido que en Eslovenia, incluso más que en Holanda; en cambio, en Israel el fútbol es muy físico, casi diría que luchan más que juegan (sonríe). En lo que refiere a canteras, cabe decir que en Eslovenia hay buenos jugadores jóvenes, buenas escuelas de fútbol, muchos talentos prometedores… hasta los dieciocho años. Éste es el mayor problema de Eslovenia; que muchos futbolistas se pierden cuando tienen que realizar el paso de las categorías inferiores al primer equipo. Esto en Holanda lo solucionan gracias a los filiales de los clubes, que permiten foguear mejor a los jóvenes valores. Sobre la diferencia en los métodos, en Holanda se trabajan mucho la velocidad y la técnica, y no tanto el físico y la táctica: en España es similar, pero de una forma más profesional. Podríamos decir que la Eredivisie es un buen paso hacia una Liga mejor; y tengo que decir que, para mí, la LFP es la mejor Liga del mundo.

P.: ¿Fue difícil adaptarse a estos cambios?

R.: Por supuesto. Especialmente cuando fui de Eslovenia a España, porque era la primera vez que salía de casa, sólo tenía veinte años y no conocía el idioma. Pero luego, cuando fui a Israel y Holanda, ya tenía más experiencia, y fue mucho más sencillo.

P.: Siguiendo con las diferencias entre países, ¿cómo se vive el fútbol en Eslovenia, comparándolo con Holanda y España?

R.: La gente no vive el fútbol en mi país como en Holanda o España. Sólo cuando este año el equipo nacional cosechó buenos resultados apareció la gente: fue algo como “vamos, chicos, ahora sí que os damos soporte”. Digamos que podría ser mucho mejor. Hay que decir que en Eslovenia tampoco existe una buena infraestructura ni grandes estadios; quizás esa sea una razón, la falta de gente en los partidos de la Liga eslovena. En cambio, en España y Holanda la gente vive el fútbol con pasión, te hacen sentir realmente como un futbolista de verdad.

P.: ¿Qué entrenador ha influido más sobre usted y su fútbol, y cómo le describiría a él y sus métodos?

R.: Fue Slavisa Stojanovic, mi técnico en Domzale, en Eslovenia. Cuando yo tenía 17 años, firmé mi primer contrato profesional con el NK Domzale, y fue él quien confió en mí, quien me dio muchas oportunidades y me “creó” como futbolista. Stojanovic es un gran motivador, y sus entrenamientos son excelentes: cada día venía com un ejercicio nuevo, yo aprendí muchísimo con él. Ni siquiera algunos técnicos de Holanda y España siguen métodos como Stojanovic; él era todo disciplina, no se hacían bromas, pero todos tenían el mismo crédito. Ahora mismo Stojanovic es el segundo entrenador de la selección de los Emiratos Árabes Unidos que dirige otro esloveno, Srečko Katanec.

P.: Aunque Eslovenia es un país pequeño, su selección nacional ha logrado grandes resultados, clasificándose para la Euro’00, el Mundial’02, y ahora el Mundial’10. ¿Cuál cree usted que es el secreto de este éxito?

R.: No hay secreto, jugamos al fútbol como todos los otros países. Es cierto que somos una nación pequeña, pues apenas dos millones de personas viven en Eslovenia, pero tenemos un gran corazón, no tenemos miedo de nadie y creemos en nosotros: de ahí llegan los resultados, simplemente. Tengo que decir que no sé cómo funcionaba la selección hace una década, pero el equipo de ahora… sé que somos un gran colectivo, respiramos juntos dentro y fuera del campo, y esto es realmente importante.

P.: ¿Hasta qué punto fue la victoria frente a la Rusia de Hiddink un gran momento para el fútbol esloveno? ¿Cómo reaccionó la gente en Eslovenia ante un éxito así?

R.: Fue realmente inesperado para los eslovenos y para todo el mundo, pero los jugadores sabíamos que íbamos a tener nuestras oportunidades. Demostramos en ambos partidos que merecíamos pasar. Después del éxito todo el mundo en Eslovenia empezó a hablar, a decir que éramos realmente buenos… pero siendo realistas, si no hubiésemos ganado esos partidos, posiblemente no nos considerarían tan buenos ni mucho menos. Así es como funciona este deporte.

P.: ¿Cuál cree usted que será el futuro del fútbol en Eslovenia? ¿Continuarán sus buenos resultados en competiciones internacionales?

R.: Eso espero. Sería muy bueno para nuestro fútbol, todo el mundo saldría beneficiado. Creo que también sería muy importante para nuestros jóvenes, representaría una gran motivación para ellos. Estoy seguro de que podremos continuar lo que hemos empezado (sonríe).

P.: La última pregunta; ¿es difícil para un niño esloveno llegar a profesional como lo hizo usted? ¿Cómo funciona la cantera en su país?

R.: Como he dicho, en Eslovenia hay muchos jóvenes talentos, pero convertirse en futbolista profesional es complicado: muchos jugadores se pierden con diecisiete, dieciocho años, porque no están en el sitio adecuado en el momento adecuado. Muchos chicos no tienen la oportunidad de mejorar, de llegar al primer equipo. Eslovenia es aún pequeña en lo que a fútbol se refiere, no está todo tan organizado como en Italia, España, Alemania, Holanda…


PD: Sin que guarde relación alguna con la entrevista, creo que es necesario mencionar que, a raíz de lo ocurrido en la retransmisión que realizó Telecinco del partido entre el Liverpool FC y el Club Atlético de Madrid correspondiente a las semifinales de la Europa League, el blog amigo Fútbol-Diem ha publicado un escrito colectivo que me gustaría que leyera todo el mundo. Podéis encontrarlo aquí.

Foto Stevanovic: Noticias de Guipuzkoa. Foto Stojanovic: Mladina.sl. Foto Stevanovic con Eslovenia: Sky Sports.

30 abr. 2010

Elogio del Pressing (II)

Si en la primera entrada sobre el pressing hablábamos del achique (hoy en día más conocido como "adelantar la defensa", simplemente) como medida propiciatoria del primero, hoy es momento de hablar de la otra parte, de la mitad que más suele lucir y que algunos jugadores utilizan descaradamente para hacer una suerte de "demagogia" futbolística; estamos hablando de la presión adelantada. Atención, puntualizamos: no de carreritas sin sentido persiguiendo al jugador rival más próximo (a las que son bastante dadas aquellos futbolistas que no comprenden el juego... y ciertos delanteros archiconocidos, que las utilizan como justificación a su presencia), sino de un movimiento colectivo automatizado y racional destinado a provocar el error y la pérdida de balón subsiguiente.

Existen muy distintas formas de ejecutar esa presión, dependiendo de las características del equipo, de la formación del mismo y (obviamente) de la tipología de sus futbolistas. Sacchi defendía el 4-4-2, que en esos momentos estaba poco en boga en Italia, como la formación más equilibrada para la realización del pressing y la ocupación del campo en general. Así, disponía en primera línea a Van Basten y Gullit, ayudados por Tassotti o Colombo y Donadoni desde las bandas; detrás, Ancelotti y Rijkaard formando pareja... pero no exactamente doble pivote según el concepto actual. Más atrás, era el mismo Baresi quien, gritando "¡Milan!", ordenaba a sus compañeros un avance colectivo que permitiera el ejercicio de la presión. La clave era conducir el rival a la banda, donde era inefablemente encerrado en una jaula (ahí la participación de los laterales era importantísima) y donde, gracias a la inestimable ayuda de la línea de fuera de banda (gran aliada de la presión), el futbolista terminaba confundiéndose y, generalmente, perdiendo el balón.

Por otra parte, Guardiola, mucho más cercano en el tiempo, propone una presión iniciada por un delantero único y, por lo tanto, necesitada de un apoyo más directo de los centrocampistas, consecuencia de la formación utilizada por el técnico catalán. No es inusual ver como, tras ser superado Ibrahimovic (o Eto'o el pasado curso), Xavi, Keita o Iniesta atacan al poseedor del balón cuando éste penetra en una de las zonas clave del campo. El objetivo tiende a ser cerrar espacios más que recuperar, provocando así una de las tres consecuencias siguientes:

1- Devolución del balón a una zona sin peligro. El futbolista presionado, viendo que no tiene opciones con la pelota si sigue la dirección que inicialmente pretendía tomar, se ve en la obligación de volver hacia atrás y ceder la posesión a un compañero menos presionado. Si los defensores están correctamente ubicados, el futbolista que reciba estará en una posición menos peligrosa que el anterior.

2- Toma de decisión incorrecta. Si el jugador presionado se da cuenta de que las opciones entre las que normalmente podría elegir no están disponibles, es probable que tome una decisión errónea y termine perdiendo el balón, intentando quizás un cambio de orientación difícil, o sencillamente lanzando un balonazo hacia delante que, en principio, los zagueros podrán controlar con facilidad.

3- Pérdida de la pelota. Lo menos usual y sin embargo lo más aplaudido y esperado por el público; en caso de ejercer una presión sobre el jugador con balón lo suficientemente agresiva, cabe la posibilidad de que éste termine perdiéndola y el equipo defensor la pueda recuperar en una posición ventajosa. En este caso, realizar una transición ofensiva veloz puede ser terrible para el contrario, que seguramente no esperaba ese error y por lo tanto no estará correctamente posicionado en el campo.

Para ejemplificar lo apuntado, veamos un pequeño vídeo, subido por Matías Manna, autor del interesante blog Paradigma Guardiola, en el que se aprecia la respuesta del equipo azulgrana frente a varias situaciones de pérdida de balón. Cabe mencionar que en general las situaciones son más de transición que de presión misma, pero es ilustrativo de todos modos:



Hay que decir, además, que para mantener una presión adecuada es necesario no sólo conocer el "cuándo" y el "dónde", sino también disponer de futbolistas preparados (física... y sobretodo mentalmente) para ello. La presión en sí no tiene por qué ser más desgastante que una defensa atrasada en el global del partido, pero requiere una voluntad férrea y por lo tanto, ahí sí, un desgaste mental muy superior debido a la necesidad de mantener siempre la concentración: un pequeño error puede permitir al rival salir jugando sin que nuestro equipo tenga tiempo para recomponerse unos metros más atrás. Sobre las actitudes propias del futbolista individual y otras cuestiones en relación al pressing, sin embargo, hablaremos en una próxima entrada.

21 abr. 2010

El Clásico por Volúmenes (III)

Sigamos, como en las dos últimas entradas, dando vueltas al Clásico y a algunos factores interesantes a nivel táctico. Veamos otro a considerar;

¿Delanteros? ¿Para qué?

Las formaciones iniciales de Real Madrid y Barcelona en el partido del pasado sábado nos mostraban una situación extraña: ninguno de los dos equipos disponía de un delantero al uso. Lo más parecido era Higuaín... que, para decirlo en una palabra, de Gerd Müller tiene más bien poco.

Esta situación, impensable hace algunos años, es característica en el fútbol de los últimos tiempos; de hecho, Carlos Alberto Parreira decía unos meses antes del Mundial'06 que las formaciones como el 4-6-0 eran en realidad el futuro de este deporte. En la misma línea jugaba sus partidos la Roma de Spalletti, un equipo notable en donde un jugador como Totti era el futbolista más adelantado, y en el que Mirko Vucinic, lo más parecido a un ariete de la escuadra, se veía condenado a actuar en banda en provecho del equipo.

En el partido que nos ocupa, no sería raro definir la formación del Barça como un 4-3-3-0; ni tampoco especialmente extraño fijar la madridista como un 4-4-2-0. Suena extraño, pero es comprensible si tenemos en cuenta que ninguno de los dos equipos situaba a un "9" dentro del área. En el caso azulgrana, la cuestión aún es más marcada: el hombre que normalmente jugaba más adelantado del equipo... era Pedro. Y para más inri, lo hacía por la banda, ya que Messi, que sobre el papel era el jugador en punta, caía constantemente a la zona del "10" para hacerse un hueco entre líneas y asociarse con Xavi. Veamos, a modo de ejemplo, la jugada del primer gol del partido:



Se aprecian perfectamente dos cosas. Primera, la ubicación inicial de Messi, que arranca desde el centro del campo (inicio del vídeo); y segunda, la posición de Pedro (fácil de ver, por extremada, en el minuto 0:53), la más adelantada del equipo. Sería curioso... si uno no recordase de qué iba el primer Dream Team de Cruyff, en el que el teórico nueve del equipo era Michael Laudrup; ese espacio del "10" lo compartía con el "llegador bajabalones", José Mari Bakero, y los agujeros creados cada vez que un defensa salía a intentar taparles eran severamente castigados por las diagonales de un tal Hristo Stoitchkov. Ejemplo claro en el minuto 3:10 del siguiente vídeo:



Aquí es Bakero y no Laudrup quien tira la pared, pero la idea de un delantero cuya posición de partida no sea realmente el área ya se puede apreciar con claridad. Y es algo que (como adelantó Wilson al principio de la presente campaña) sin ser realmente novedoso resulta que se está convirtiendo en una constante en un número creciente de equipos. Cosa comprensible, por otra parte, teniendo en cuenta que algunas de las escuadras de referencia en el fútbol actual (aparte de los mencionados Barça, Madrid y Roma, el United de pasadas campañas también utilizaba esta variante al colocar a Ronaldo de falso punta) han hecho del "9" un espacio a ocupar en vez de una posición a cubrir.

Se podrían ubicar aquí mil referencias más, mil ejemplos de la forma de entender el juego en el tercio ofensivo que está triunfando en el máximo nivel. Sin embargo, para conseguir un rendimiento óptimo en un planteamiento así, es absolutamente necesario disponer de futbolistas preparados para ello; de lo que Valeri Lobanovskiy hubiese llamado "jugadores universales". Sin futbolistas capaces de caer a bandas, de ocupar racionalmente todo el frente de ataque, de desarrollar su juego tanto por dentro como por fuera, de actuar tanto al pie como al espacio y tanto de cara como de espaldas, es completamente imposible jugar al fútbol sin puntas natos. Es por ello precisamente que jugadores como Messi, Ronaldo, o muy especialmente Rooney, son tan apreciados en los últimos años; a una calidad incontestable unen una capacidad más que notable de cambiar de rol, no sólo durante la temporada, sino mismamente dentro de un sólo partido. Si, además, pueden influir decisivamente no sólo atacando, sino en las cuatro fases del juego (el caso mencionado de Rooney es posiblemente el máximo ejemplo, siendo el inglés capaz tanto de ser el objetivo de la transición ofensiva de su equipo como de desarrollar una suerte de rol de tornante en banda), entonces estamos claramente frente a un futbolista que vale su peso en oro.

Foto Roma: AS Roma. Foto Rooney: Forodefotos.com

17 abr. 2010

El Clásico por Volúmenes (II)

En la entrada anterior, hablábamos de la alineación, por parte de Guardiola, de una escuadra cuanto menos sorprendente por la ubicación de los laterales; hoy seguimos con el tema, aunque cambiando de equipo y de planteamiento. Veamos una de las disposiciones de Pellegrini;

El "factor Serginho"

¿Serginho? Sí, Serginho. El brasileño era el primer cambio de Ancelotti en su época en el Milan; el equipo rossonero, que jugaba en general con un rombo bastante cerrado en el centro del campo (Pirlo; Gattusso-Seedorf; Rui Costa/Kakà), se encontraba en ocasiones con problemas a la hora de defender a equipos anchos... y especialmente, a la hora de atacar utilizando toda la amplitud del terreno de juego. Pero Carlo, discípulo de Sacchi y uno de los mejores técnicos del panorama actual, disponía de una alternativa; cambiaba a un jugador, rompía el rombo cerrado, y ubicaba a un futbolista de banda en la media. Ese hombre era Serginho, y tenemos un ejemplo de ese movimiento ni más ni menos que en la Final de Estambul'05.

Hoy, Ancelotti no ha olvidado esa opción. En un Chelsea que tiene relativamente poco que ver con ese veloz asesino frío con extremos que era la escuadra de Mourinho, Ancelotti ha convertido a Florent Malouda en uno de sus "primeros espadas"; el galo, trabajador y disciplinado, le asegura amplitud y retorno, jugando tanto en la media como en el extremo (por ejemplo, contra el ManU hace un par de semanas), e incluso siendo probado en el lateral frente al Inter en la Champions (aunque con no tanto éxito).

Con un problema similar se encontró Pellegrini a principio de temporada, cuando probó con el 4-2-2-2 en el Real Madrid, intentando potenciar el criterio de los jugadores y su movilidad más que una posición fija. En ese equipo, el brasileño Marcelo era lateral, y no había extremos como tales; la intención era que fuesen interiores y laterales los que "se dejaran caer" por el extremo, haciendo más difícil su defensa. La prueba no funcionó debido a su complejidad y a la novedad del proyecto, así como la inseguridad defensiva de Marcelo en el lateral izquierdo (especialmente, en la cobertura del segundo palo): Pellegrini se encontró entonces con el antes mencionado problema del rombo cerrado, y lo resolvió ubicando al propio Marcelo por delante de Xabi Alonso y por detrás de Kakà, en paralelo con otro interior (generalmente, Lass o Gago).

Frente al Barcelona, el Madrid sufrió de nuevo el vértigo que les ha acompañado en a los grandes encuentros a lo largo de la presente temporada, y que posiblemente les impida alzarse con un título a final de la campaña. Aún así, Marcelo cumplió correctamente su función; en ataque, su lado se mostró como el más incisivo, y en defensa, no fue por su banda, sino por la zona central (que debía ser cubierta por Gago y Xabi Alonso) por donde llegaron las mejores situaciones ofensivas de los azulgrana, generalmente de las botas de un Xavi defendido de una forma bastante deplorable. Nos encontramos, pues, frente a otra solución a esa necesidad de disponer de jugadores de banda con retorno que planteábamos en la entrada anterior, y por lo tanto, a una alternativa más a considerar para equipos en esta situación.

Pero la cosa no terminó ahí. Repasaremos más temario en la próxima entrada, que por hoy ya hemos divagado suficiente...

Foto Serginho: Daylife. Foto Marcelo: Real Madrid SC

12 abr. 2010

El Clásico por Volúmenes (I)

A nivel no estrictamente futbolístico, se puede encontrar una cantidad de material tremenda sobre el Madrid-Barça del fin de semana pasado. Los recursos en ese sentido abundan; en la web, lo más recomendable que he encontrado ha sido el artículo de Enrique Ballester en Diarios de Fútbol, rompiendo tópicos acerca de la forma de jugar de los contendientes. Obviamente, las múltiples, abundantes y en general poco remarcables crónicas que se encuentran en la mayoría de medios (barcelonistas, madridistas, sevillistas, valencianistas, heterótrofos, modernillos... y algunos hasta neutrales y todo) las dejaremos para la típica "lectura en otro momento" (séase, nunca... a menos que un terrible hastío vital nos ofusque la percepción y pasemos a considerarlas interesantísimas de repente).

Pero, una vez obviado lo obvio (sic), el partido del pasado sábado resulta interesante por el despliegue táctico. A nivel conceptual, hubo muchos detalles que creo remarcables. Veamos el primero;

Una cuestión lateral de importancia central

Si hace unos meses, Jonathan Wilson nos hablabla de la creciente importancia de los laterales en el fútbol, el sábado Guardiola probó (con un éxito relativo, todo hay que decirlo) una alternativa ciertamente curiosa; tres centrales, uno de los cuales desplazado al lateral (la suerte de tener a futbolistas de la calidad, versatilidad y sobretodo disponibilidad de Puyol es difícil de contabilizar), más dos laterales, uno de los cuales desplazado al extremo. ¿Qué ganamos con ello? Bueno, en una época en la que los extremos son casi una rareza y en la que todos los futbolistas deben implicarse en las cuatro fases del juego, no nos debe sorprender el encontrar jugadores de banda de características sorprendentes en posiciones que en el juego clásico no eran las suyas. Los Robben escasean, ergo los Park entran en escena.

La variante que propuso Guardiola no funcionó principalmente por una ineficiente actuación de Alves, que es un excelente futbolista pero no una garantía a nivel táctico, y por ello en la segunda mitad fue Maxwell quien se desplazó al extremo para que Daniel volviera a su posición natural. No obstante, la situación nos dejó entrever una alternativa interesante, que permitiría pasar del 4-3-3 (o, más bien, 4-3-3-0, visto cómo jugó el Barcelona... y de ello hablaremos más adelante) al 3-5-2, un cambio más que considerable de formación que podría ordenarse con apenas un movimiento. Y no sería tan extraño, vistos los movimientos que probaron los pupilos de Guardiola a principio de temporada, cuando Busquets (y especialmente Touré) retrasaban su posición hasta detrás de los centrales para que los laterales subieran hasta el centro del campo, ayudando a Xavi a encontrar unos espacios que en otra situación difícilmente aparecerían.

La ubicación de laterales en el extremo, pues, es una solución más al problema de la amplitud combinado con la necesidad de disponer de jugadores cuyo retorno defensivo esté asegurado, uno de los problemas que han aparecido en los últimos tiempos y que Zonal Marking (una web que descubrimos gracias al crack ColdPlay en Ecos y que pasó inmediatamente a formar parte del blogroll) destacó hace un tiempo.

Pero no es lo único destacable que se vio en el Clásico. En las próximas entradas repasaremos más cuestiones curiosas... y creo que empezaremos por el "factor Serginho"...

Foto: Terra

15 mar. 2010

Los tres dieces

Se ha hablado, se habla y se hablará durante unos cuantos eones (hasta que haya otro tema más jugoso para vender excelsos periódicos y maravillosas tertulias televisivas y radiofónicas, obviamente) sobre el partido de Champions entre Real Madrid y Olympique Lyonnais, sobre la eliminación del conjunto blanco y sobre todo lo que ha rodeado al segundo proyecto de Florentino Pérez hasta la fecha. Se podrían sacar muchas conclusiones resultadistas (después del partido), se podrían decir muchas cosas (todas ellas a posteriori) y se podrían criticar muchos aspectos (a toro pasado); para evitar esa posición, centraré la entrada de hoy en otra cuestión, y como suele ser habitual en este blog, en otro equipo que me es más próximo. Y es que al otro lado del puente aéreo las cosas no funcionan en absoluto como se preveía.

Ibrahimovic, el 10 que juega de 9

Zlatan Ibrahimovic es un futbolista excepcional. Técnicamente muy dotado, físicamente poderoso, el sueco posee un abanico de recursos amplísimo, especialmente en la zona de mediapuntas; su fútbol le permite moverse por la frontal del área con efectos demoledores, especialmente cuando va acompañado de otro delantero de corte más clásico. Ibrahimovic posee la capacidad de gestionar el juego directo gracias a su estatura y envergadura y a su dominio del cuerpo, que le permite enfrentarse con garantías a cualquier defensor por poderoso que sea; ello ha permitido al Barça establecer alternativas en la salida del balón, convirtiendo el balonazo frontal en una opción más, por simple que pueda parecer. Sin entrar en el "Drogbasistema" del Chelsea, Ibrahimovic ha proporcionado al Barcelona alternativas interesantes en ese aspecto.

Iniesta, el 10 que juega de 8

Andrés Iniesta es sin duda uno de los grandes talentos del fútbol mundial. Técnicamente maravilloso, con una capacidad de desborde y asociación completamente diferenciales, Iniesta resuelve prácticamente cualquier problema que se produzca en la media en base a su habilidad demoledora a la hora de batir líneas en conducción. Iniesta es uno de los valores y ejes principales de este Barcelona, que, a diferencia del de Cruyff, ha pasado de gestionar el balón en la media a hacerlo en la frontal del área. A pesar de empezar como falso extremo con Frank Rijkaard (posición en la que se forjó una reputación de ineficaz de cara a portería), su posición ha ido variando a lo largo del tiempo, ocupando, además de la posición de interior izquierdo (donde muestra su mejor fútbol), la de extremo (donde, pegado a la cal, pierde sus principales virtudes a pesar de conservar, evidentemente, el desborde) e incluso la de pivote (donde jugó en algunos [desgraciados] partidos en la última época de Rijkaard).

Messi, el 10 que... bueno, el 10

Lionel Messi es, con Cristiano Ronaldo, el mejor futbolista del planeta. En el plano técnico, de hecho, muy probablemente sea el número uno sin discusión; absoluto referente del Barça, mencionar las virtudes de Messi sería tan largo como redundante. Digamos sencillamente que en el Barcelona, que no es un equipo precisamente pequeño a día de hoy, el fútbol es lo que hace él más otros diez. Empezando originalmente en la banda desde la época de Rijkaard, la pasada temporada vio como el crack argentino se ubicaba en la posición clásica de 10, por detrás de los dos puntas, en partidos clave como el disputado en el Santiago Bernabéu o en la Final de Roma. En esos partidos, la amenaza constante que significaban Eto'o y Henry al espacio permitía a Messi vivir con cierta comodidad en el espacio creado entre centrales y pivotes, amenazados estos últimos por Iniesta y Xavi. De hecho, ningún equipo demostró en la pasada temporada tener recursos para hacer frente a esto con garantías, exceptuando el Chelsea de Hiddink.

Cuando 10+10+10 suman menos de 30

En el fútbol existen varias teorías al respecto de la gestión de la calidad. Algunos consideran que lo óptimo es tener un futbolista estrella por línea; otros, que cuanta más calidad se pueda juntar en el campo, mejor, sean los jugadores como sean. Otros consideran que el talento es algo molesto que no debería existir, pero (afortunadamente) son minoría.

En los últimos años, no obstante, hemos vivido, a pesar de los múltiples tópicos que les han rodeado, el auge y caída de varios equipos que presentaban interpretaciones muy distintas del fútbol y de la gestión de plantilla. Ello debe servir para abrir nuestras mentes al respecto; como ya se apuntó después de la Euro'08, lo cierto es que no podemos bajo ningún concepto considerar que un modelo futbolístico es superior o inferior a otro. No obstante, cabe remarcar que en todo modelo se debe mantener una coherencia; que en todo sistema es obligatorio que exista una relación directa entre la idea y lo plasmado en el campo. En el caso concreto del Barça, se ha producido una anomalía inesperada, avivada por situaciones imprevistas; el comportamiento de Ibrahimovic, Iniesta y Messi ha sufrido una inexplicable tendencia hacia la incomprensión en vez de hacia el entendimiento. Sus características, en vez de sumarse, se han solapado; donde esperábamos a un Ibrahimovic delantero, con presencia constante en el área, hemos encontrado a un Ibrahimovic "quinto centrocampista", sumado a un Iniesta en horas bajas y a un Messi que en ocasiones ha copado demasiado protagonismo en vez de mantener la disciplina posicional. Ello, sumado a factores externos a ellos tres que ahora resumiremos, ha provocado que el nivel futbolístico azulgrana de esta temporada fuese sensiblemente más pobre de lo esperado.

10+10+10... +2, +7, +11, +8...

No obstante, no es la intención de este artículo concluir que Iniesta, Messi y Zlatan son incompatibles. Principalmente, porque seguramente eso sería faltarle a la verdad; sus perfiles son similares, pero en absoluto iguales. La solución del Barça a los tres principales problemas causados por este solapamiento (faltas de profundidad, presencia en el área y finalización) debe pasar por un trabajo colectivo y por una utilización más efectiva de las piezas disponibles; Alves debe ser más incisivo y todo lo profundo posible, Keita y Henry deben recuperar peso cuanto antes por ser los dos perfiles muy necesarios dada la situación.

De hecho, cabe incidir en estos dos últimos futbolistas. Las lesiones en el caso del primero, y la decadencia física y el entorno en el caso del segundo, han terminado apartándoles del once titular, cuando se trata de dos jugadores de calidad contrastada y sobretodo de un aporte clarísimo de soluciones al los problemas del "triple 10"; frente al "centrocampismo" de Zlatan, la capacidad para pisar área constantemente de Henry y Keita serían clave; frente a la falta de profundidad debido a la poca indicidencia de los desmarques de ruptura en el fútbol azulgrana en los últimos tiempos, la calidad en el desmarque de Thierry sería una válvula de escape maravillosa.

Así pues, y como colofón a la reflexión, cabría concluir que en ningún caso hay que considerar a Zlatan un error, ni culparle a él de los problemas del equipo. Tampoco sería justo hablar de problemas de planificación, cuando la plantilla de por sí incluye una gran variedad de futbolistas con capacidad para resolver estos mismos problemas. Sencillamente, las circunstancias no han sido las más adecuadas, ni desde dentro ni desde fuera del club (aunque lo segundo era de esperar, como siempre...). Y obviamente, se está perfectamente a tiempo de resolver estos problemas... o debería.

PS:  Encuentro por la red, gracias como siempre al crack Louis, el blog de un personaje curioso y fascinante, el periodista de guerra Ramón Lobo, colaborador de El País. Un hombre que ha vivido en primera persona algunos de los mayores conflictos de los últimos tiempos es una voz bastante autorizada a la hora de hablar de prácticamente cualquier cosa; aquel que ha vivido los extremos de la existencia humana siempre es mucho más capaz de abstraerse y relativizar, de calibrar la gravedad de un problema, que aquellos que vivimos un día a día más monótono y marcado, en líneas generales, por conflictos cíclicos y previsibles.

Por eso me apena que hasta él, incluso él, tenga que terminar hablando de periodismo deportivo. En su artículo de hoy, Ramón nos da su visión sobre el tema. Y no es muy halagüeña precisamente, no.

16 feb. 2010

Pésame

Toca hoy escribir un artículo breve, sabiendo no obstante que tengo la obligación moral de presentar tanto la tercera y última parte de la entrevista a Ramon Besa como la mitad no publicada del artículo sobre el pressing. Pero hay un tema de actualidad que salta a la palestra de esas cuestiones extrañas en las que nadie se suele fijar y que llenan este blog; y es que ayer, quince de febrero, laSexta emitió el vigesimosexto y último "Periodistas Fútbol Club", programa análogo a "Sé lo que hicisteis" pero en versión deportiva.

Yo os doy mi pésame. Y os lo doy porque, a pesar de que el programa quizás no era todo lo agrio que se podría esperar (debido sobretodo a las filias y fobias de la cadena, qué le vamos a hacer), lo cierto es en un país con una prensa como la que leemos, vemos y escuchamos cada día es absolutamente necesario que exista un frente crítico que impida, o cuanto menos denuncie, los infinitos excesos de la misma.

Aplaudí, como muchos otros, la iniciativa de laSexta al crear el programa. No obstante, ya fue un error el cambiarlo de horario; la nueva franja le daba muy poco margen a un show así, y como era de esperar, una cosa conduce a la otra y poco después Periodistas Fútbol Club ha desaparecido de la parrilla a pesar de haber doblado, en apenas cinco semanas, su cota de share.

Triste, triste. Suerte que siempre nos quedará Louis... y la esperanza de que alguien recoja el testigo de Dani Mateo y compañía. Lo antes posible, por cierto.

3 ene. 2010

Elogio del Pressing (I)

Leía el otro día a Jonathan Wilson (todo un descubrimiento, por cierto), y no podía evitar sonreír ante su fijación con el fútbol del Este y especialmente con Valeriy Lobanovskiy, el genial técnico del Dynamo de Kíev y de la URSS fallecido, desgraciadamente, en 2002. Según Wilson, periodista del The Guardian, el entrenador ucraniano representaba para la Europa oriental lo mismo que Arrigo Sacchi para la occidental; el gran referente del "nuevo fútbol", el directo heredero del llamado (no siempre con acierto) "Fútbol Total" de Rinus Michels y la Holanda'74.

Y es que, queráis o no, a un servidor siempre le ha parecido digno de elogio que un equipo decida ir al ataque desde el primer momento, a buscar el balón y no a esperar al contrario. Por eso creo que son especialmente destacables los partidos como el que ayer enfrentó en el Camp Nou al Barcelona y al Villarreal, y por eso os quería presentar mi humilde

Elogio del Pressing (I): Hacia delante desde atrás


Comúnmente, se considera que el primer técnico en poner en práctica el pressing tal como lo conocemos hoy en día fue Victor Maslov, entrenador precisamente del Dynamo de Kíev entre 1964 y 1970. No obstante, y por alguna razón desconocida, su nombre ha pasado desapercibido; seguramente, el nacimiento del Ajax de Michels y Cruyff, pocos años después, y su similar concepción del fútbol (con algunos añadidos nada despreciables) representaron una sombra demasiado alargada como para concederle demasiado crédito al nombre del pobre Maslov.

Y es que no podemos pasar por alto que ese Ajax se convirtió en el gran heraldo de una nueva forma de entender el deporte del balón, ganando tres Copas de Europa consecutivas entre 1971 y 1973 y sirviendo de base, tanto conceptual como material (no hay que olvidar que tanto el entrenador como la gran mayoría de los jugadores del Ajax integraban también la selección holandesa) para el gran escaparate que representó el Mundial'74. Sin olvidarnos, por cierto, de la contribución de Osvaldo Zubeldía, cuya interpretación de la norma del fuera de juego permitió la creación del "achique", concepto clave en la Holanda'74 y el tema principal del ensayo de hoy. Veamos un ejemplo; minuto 1:31 del siguiente vídeo.



Ciertamente espectacular. La forma en la que los jugadores holandeses se coordinan para dejar en fuera de juego a los delanteros uruguayos es algo tremendo.

Es obvio, pues, que el primer concepto clave en el pressing es el fuera de juego. Paradógico tal vez, pero lógico; para presionar, el equipo debe mantenerse junto y tener las líneas muy cerca unas de las otras, puesto que en caso contrario el desgaste físico es mayúsculo y la efectividad muy reducida. De hecho, al respecto de esto, Arrigo Sacchi insistía en que la distancia entre el delantero y el último defensa durante la presión (ordenada por Franco Baresi al célebre grito de "¡Milan!") nunca podía ser superior a los 25m: ello nos da una idea de la importancia clave de la reducción de distancia entre líneas a la hora de ejercer la presión.

Veamos otro ejemplo de achique; una década y media más tarde, el Milan de Sacchi con el mismo movimiento para dejar a los delanteros del Nacional de Medellín en offside. Minuto 0:35;



Hay que destacar muy especialmente la comprensión, por parte de Sacchi y de sus hombres (tal como nos recordaba el gran Baresi en una entrevista concedida hace poco a El País), de que la aplicación del achique y el uso del offside agresivo dependía en gran manera de la actitud del equipo contrario; el fuera de juego no es algo que se pueda usar en cualquier momento, sino sólo en circunstancias determinadas y dependiendo siempre del balón.

En respecto a esto, el mismo Baresi lo define claramente: balón cubierto, balón descubierto. En la situación del vídeo, además, se ve de forma diáfana; cuando el defensa milanista ve que no puede llegar al jugador con balón, va hacia atrás y repliega; cuando ve que un compañero llega para marcarle y evitar que piense, entonces y sólo entonces es cuando la zaga entera se va hacia adelante y deja en fuera de juego a los delanteros colombianos. Es cuando el rival está presionado, pues, cuando el achique es realmente efectivo; y ese es el error de muchos equipos, la descoordinación entre centrocampistas y zagueros. Por eso decimos muchas veces que, cuando una zaga tiene claros problemas, los culpables no son ellos, sino los futbolistas que tienen por delante.

Para resumirlo, pues, podríamos decir que distintas épocas... mismos conceptos. Lo que en Sudamérica nació bajo el nombre de "achique" se aprovechó en Europa para el "Fútbol Total", junto con la presión adelantada del Dynamo y la universalidad que exigía Michels a sus futbolistas.

No hay que obviar, no obstante, un cambio que fue importante a la hora de entender la evolución del fútbol en los noventa hacia un juego algo más conservador, y fue la liberalización de la norma del fuera de juego (tal como Wilson nunca duda en recordarnos): de considerar en fuera de juego a un futbolista en línea con el último defensa se pasó a considerarle en posición legal, y eso fue un trastorno importante en el funcionamiento de las líneas defensivas (máxime si consideramos las apreciaciones, dejadas a criterio del árbitro, sobre la intervención del mencionado futbolista en la jugada o no a la hora de señalar el offside, que entraron en vigor hace escasas temporadas). Ello provocaba un comprensible miedo a no poder cubrir el balón con suficientes garantías de éxito, y por consiguiente causó que las zagas se tiraran unos metros hacia atrás y apostaran por un fútbol bastante más conservador en una mayoría de casos.

Afortunadamente, no en todos; y es que algunos aún recuerdan qué significa el fútbol total, aunque no lo practiquen al uso antiguo. Y de eso precisamente hablaremos en la siguiente entrega, que será tan pronto como mis amados exámenes me permitan. Gracias por vuestra atención y.. ¿recordáis el Guiñol? Pues muy buenas noches, oches.

PD: ¡Eh!, que ya se me olvidaba... ¡¡Feliz Año!!