22 sept. 2010

No es sólo juego (I)

Escribo después de casi dos meses de ausencia, y justo antes de irme a doscientos kilómetros de aquí a realizar una prueba física para un curso de entrenador... porque claro, como todo el mundo sabe, en Barcelona no hay campos de fútbol. Ni los ha habido. Ninguno. Nunca.

Lo cierto es que durante este tiempo, a pesar de haber encontrado cosas muy interesantes, no he encontrado ningún tema que realmente... vale, está bien, me daba pereza escribir, de acuerdo. ¿Contentos? Bueno, pues vamos al lío; a raíz de unas declaraciones de Agger, se me ha ocurrido que era un buen momento (oportunismo puro y duro 100%) para hablar del tan denostado últimamente Liverpool FC.


Una sentencia definitiva

La Final de la Copa de Europa de 1985 se disputó el 29 de mayo, en el estadio belga de Heysel. Se enfrentaban la Juventus de Platini, entrenada por Trappatoni, y el Liverpool de Dalglish, Rush y compañía, con Joe Fagan como técnico. Sin embargo, poca gente recuerda esa final por lo que ocurrió sobre el terreno de juego (venció la Juventus 1-0), sino por lo que pasó en las gradas.

Como este blog va sobre fútbol, obviaremos el terrible desastre que trae a la mente esa fatídica fecha, y nos concentraremos en las consecuencias; la UEFA sancionó a la FA, cuyos equipos quedaron baneados de la competición europea por un lustro. En el caso del Liverpool, la sentencia fue aún peor: diez años sin participar en ningún torneo europeo. Finalmente se redujo la sentencia a seis, pero aún así, el daño ya estaba hecho; la liga inglesa, que había dominado el fútbol continental en los ochenta, perdió a sus grandes figuras, que emigraron a otras ligas. El Liverpool fue el más afectado: sus mejores futbolistas se fueron, su técnico Joe Fagan se retiró para dar paso a Kenny Dalglish, y su edad dorada se acabó. Aunque quizás sea prudente recordar precisamente de qué iba esa edad dorada...


El Boot Room

Y es que si algo había significado la llegada de Bill Shankly muchos años antes, en 1959, era en realidad la imposición de una idea de fútbol, una forma de entender el juego; definido como un hombre de pocas palabras y sentencias cortas, el escocés era un enamorado del llamado "passing game". Shankly se rodeó de un núcleo duro, forjado en la famosa Boot Room de Anfield y formado originalmente por Bob Paisley (que sería técnico en la época más gloriosa del Liverpool, entre 1974 y 1983), Joe Fagan (manager entre 1983 y 1985) y Reuben Bennett (el único que no entrenaría nunca al conjunto red, aunque a la postre sería el más longevo de los cuatro en la entidad). A estos cuatro se unirían con el tiempo otros técnicos, aunque ninguno sobresaldría tanto ni cosecharía tantos éxitos como ellos.

Shankly era contrario a las fórmulas del "kick and rush" que históricamente habían imperado en Inglaterra; consideraba que el pase era la base del juego, y por eso imponía a sus futbolistas una forma de entender este deporte basada precisamente en eso: en el pase corto, el toque y el apoyo. Decían que no le gustaba entrenar, pero que siempre lograba contagiar su entusiasmo a los que tenía alrededor: "pásale la pelota a la camiseta roja que tengas más cerca", solía decir. Su herencia fue recogida por Paisley, quien, con una plantilla mejorada y una forma de trabajo basada en el balón, logró cosechar éxito tras éxito, no sólo en Inglaterra (seis campeonatos de Liga, un sinnúmero de copas), sino también en Europa (campeón en 1977, 1978 y 1981). Suya es la frase "mira, yo también he estado aquí en los malos tiempos; un año terminamos segundos". Fagan, ayudante tanto de Shankly como de Paisley, fue el más efímero de los tres como entrenador, pero también cosechó éxitos notables; en la primera temporada bajo su mando, la 1983-84, el Liverpool completó un triplete (Liga, Copa de la Liga, Copa de Europa), y alcanzó la Final europea al año siguiente - el año de Heysel.

A estos tres técnicos les unía una línea metodológica, una gran capacidad de gestión de grupo y de plantilla, una considerable personalidad (especialmente en el caso de Shankly y Paisley, que fueron auténticos personajes en su momento) y sobretodo una idea común del fútbol: los tres abogaban por un patrón de juego muy similar. Y, si bien la plantilla evolucionó a lo largo de las casi tres décadas que duró este período (del flojo equipo de los sesenta a la primera generación de campeones, con Toshack y Keegan; de ellos a Dalglish y Souness; y finalmente, la llegada de los Whelan y Rush y la posterior decaída del equipo), lo cierto es que el hilo conductor, el fútbol con balón, se mantuvo siempre. Y con él, la filosofía de los integrantes del "Boot Room", el conjunto de características distintivas y definitorias del más glorioso Liverpool de todos los tiempos.


Y cerramos por hoy, que si no la entrada se hace más larga que la mili de Rambo. En la próxima entrada seguiremos con la decadencia de la idea y la situación actual del club de Merseyside. No obstante, no quería marcharme sin anunciar que en los últimos tiempos he actualizado el blogroll, cancelando los links a aquellos sitios que habían quedado inactivos, renovando los que habían cambiado de dirección... y sobretodo, añadiendo otros nuevos, como el redivivo blog de Martí Perarnau, el interesantísimo blog de Mr. Renoog, o, muy especialmente, el más que recomendable blog de Kundera. Espero que los disfrutéis tanto como yo.

Foto Placa Conmemorativa: Liverpoolfc.tv
Foto Shankly y asistentes (detrás, Saunders, Bennett, Twentyman y Fagan; delante, Bennison, Moran y Evans): Lfchistory.net

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