30 mar. 2011

Inglaterra Versión 2.0 beta

Capello. Foto: The Independent
Sin excusas por la tardanza entre artículo y artículo, o por no haberme dignado a terminar la serie sobre Benítez y Leonardo (me espero a final de temporada para hacerlo de forma lo más oportunista posible), me decido hoy a escribir sobre un tema que nada tiene que ver con la Serie A, con Pepe Mel o con los canguros: la Inglaterra de Capello.

Mencionada aquí con ocasión del Mundial'10 por un tema que en realidad tenía poco que ver con ellos, lo cierto es que el equipo dirigido por Fabio nunca había suscitado un gran interés a nivel futbolístico más allá de la dualidad Lampard-Gerrard (un clásico) o los múltiples problemas de vestuario de los pross (otro clásico).

No obstante, de repente apareció un duendecillo y las perspectivas de Inglaterra cambiaron diametralmente. Veámoslo un poco, aunque sea por encima;

Inglaterra, always the same


Inglaterra vs. Alemania, 27-6-2010
En la Copa Mundial de la FIFA 2010, la selección de Inglaterra, dirigida por Fabio Capello, partía como potencial favorita; después del desastre de McClaren en 2008, la llegada del técnico italiano prometía renovar la ilusión y sumar experiencia y competitividad a un grupo marcado por un cierto sabor a fracaso. Capello tenía ante sí la diatriba histórica entre Gerrard y Lampard ya mencionada, así como el desafío de forjar, con prácticamente los mismos nombres que cuatro años antes, un equipo realmente competitivo.

En los últimos tiempos, no obstante, Fabio no se había caracterizado por inventar; su Juventus jugó 4-4-2 y no triunfó en Europa, su Madrid jugó 4-4-2 y no triunfó en Europa... y su Inglaterra al parecer estuvo destinada a jugar 4-4-2 y no triunfar en el Mundial, aunque eso lo supiéramos luego. Su mérito principal estuvo en saber colocar a Gerrard en la banda, yéndose hacia adentro, y (aparentemente) combinándole con Lampard con cierto éxito; por lo demás, casi podía haber sido el Mundial'06 (Lampard, Gerrard, Terry, Ferdinand, James, Heskey, Rooney...)...

...y la generación del fracaso fracasó de nuevo, superados por una Alemania mucho más fresca, mucho más joven - y con un pelín de suerte.

No obstante, Capello fue ratificado, quizás por puro aburrimiento, o quizás porque su salario superaba los nueve millones de dólares anuales y hubiese salido un pelín caro contratar otro: por lo tanto, el veterano entrenador italiano obtuvo carta blanca para proseguir con el proyecto inglés, experimentando con cambios por el camino.

Inglaterra... not the same anymore?

Wilshere. Foto: Futbol i Punt
En febrero del 2011 se dio a conocer al gran público mundial el duendecillo del que hablábamos antes; frente al FC Barcelona, en partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Champions League, un joven de Hertfordshire llamado Jack Wilshere jugó un partido extraordinario en el Emirates Stadium. Wilshere, que hasta entonces sólo había disputado unos pocos minutos en partidos amistosos con la selección inglesa, de repente pasó a formar parte activa de los planes de Capello, que le incluyó en el once inicial frente a Dinamarca. Inglaterra jugó un buen partido y venció, pero la verdadera prueba iba a llegar un mes más tarde, en un partido correspondiente a la fase de clasificación para la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania jugado en Cardiff contra Gales.

Inglaterra empezó con una formación "poco británica", el 4-3-3, y con unos ajustes y una vocación ciertamente infrecuentes, históricamente hablando, en el fútbol inglés; dos laterales largos acompañaban a la pareja de centrales, delante de los cuales se ubicaba, como pivote único, un hombre como Scott Parker, más dirigido al inicio de la jugada propia que a la destrucción de la del rival. Enfrente suyo, Wilshere colaborando en la base y Lampard con más libertad para sumarse al ataque; en punta, tres hombres, siendo Bent el delantero centro y Rooney y Young las "alas", ambos a pierna cambiada.

Inglaterra vs. Gales, 26-3-2011
El objetivo estaba claro; profundidad, pero partiendio del juego interior; amplitud, pero más mediante la incorporación de los laterales que por el mantenimiento de extremos pegados a la línea de cal; y presencia en el área, pero proporcionada no por la presencia constante de delanteros fijos, sino por las apariciones de Rooney, Lampard y Young. Y así llegaron los goles, el primero tras un penalty sobre Young (cambiado éste de banda, y tras recibir de Terry, que se había incorporado en conducción) transformado por Lampard, y el segundo, tras pase largo hacia un desmarque en profundidad del mismo Young, que después asistiría a Bent.

¿Puede ser esto el principio de una nueva forma de entender el fútbol en Inglaterra, después de muchos años de vueltas y más vueltas sobre lo mismo? Leyendo el extraordinario libro del no menos extraordinario Jonathan Wilson, uno se sorprende de la cantidad de veces que se ha abierto el mismo debate en las Islas, de la repetición casi a patrón fijo de las reacciones a favor y en contra de la apertura hacia formas distintas de entender este deporte. Al fin y al cabo, lo que importa es ejecutar bien una idea, sea cual sea ésta...

...pero qué voy a decir. Como éste es el último párrafo y siempre me permito un poco más de opinión que en los demás, lo cierto es que a un servidor le gusta muchísimo más este fútbol que el "kick'n'rush" en todas sus múltiples variantes, y espero y deseo que Capello le dé continuidad: en Wilshere tiene al pequeño mago que necesita para ello.

PD: ¡Eh! Y que quede claro, el partido de ayer frente a Ghana, para el que suscribe, sólo es un paso más en esa dirección, por muy empatados que quedaran y por muy golazo que fuera el de Gyan (¡que vaya si lo fue!).