2 abr. 2012

Memoria histórica

No, no voy a hablar de la Guerra Civil, tranquilos. Sólo que aquí va un artículo antiquísimo, de noviembre del pasado 2011, que cuelgo principalmente para demostrar que este blog aún no está muerto del todo, sino sólo de parranda... a la espera, eso sí, de cosas que llegarán justo antes de la Euro y que esperamos que gusten. Que gusten mucho.

Los irreductibles granata

Día de Ognissanti (Todos los Santos) en Reggio Calabria. En el estadio Oreste Granilo, la Reggina empata a cero con el Torino, pero los visitantes no han dicho su última palabra: a seis minutos del final, el argentino Bianchi habilita a su compatriota Zavagno, que centra para el remate de D’Ambrosio. 0-1, y el Torino alcanza el liderazgo en solitario... de la Serie B.
El Filadelfia, en un partido del Grande Torino en los años 40
El club piamontés, popularmente conocido como Toro, no siempre ha militado en la segunda categoría del fútbol italiano. Hubo un tiempo en que el equipo granata no sólo encadenaba títulos, sino que incluso llegó a ser considerado por muchos la mejor escuadra del mundo. Pero si algo ha caracterizado la historia del Torino es una tendencia endémica al desastre: a que, en los mejores momentos, los grandes sueños se desvanezcan, borrados por un destino inexorable. “A nosotros nos basta muy poco para emerger de nuevo”, asegura Giorgio, veterano tifoso (aficionado) del Torino. “Perdimos al mejor equipo de la historia, perdimos a nuestro mejor jugador, nos quitaron el estadio... pero seguimos ahí”.

FATALIDAD. A Giorgio no le falta razón. En los años cuarenta, el club dispuso de una de las escuadras más notables del fútbol italiano: bajo el liderazgo de Valentino Mazzola, el llamado Grande Torino encadenó hasta cinco ligas consecutivas. Y seguramente hubiese ganado más (Ladislao Kubala estuvo a un paso de fichar por ese equipo, antes de recalar en el Barcelona), de no ser por un terrible accidente, ocurrido una lluviosa tarde de mayo de 1949. El equipo volvía en avión de Lisboa, donde había jugado un amistoso contra el Benfica. Normalmente, los pilotos tomaban como referencia la basílica de Superga para aterrizar en Turín, pero esta vez no fue así. La visibilidad era tan reducida que el piloto perdió la orientación y fue a chocar contra la montaña en la que se erigía la basílica. No hubo supervivientes. El club pasó de la cima del fútbol a la ruina, hasta el punto que, para cubrir sus deudas, tuvo que ceder su estadio, el Filadelfia, a la Federación italiana. Pero los desastres no acaban aquí. Cuando parecía que el equipo volvía a ser competitivo, con Nereo Rocco en el banquillo y Gigi Meroni, apodado "la farfalla (mariposa) granata", de estrella sobre el campo, la desgracia se cruzó de nuevo en el camino del Toro. Tras un partido frente a la Sampdoria, un tifoso atropelló con su Fiat a Meroni, y el sueño de volver a ganar la liga se truncó. En apenas veinte años, el Torino había perdido equipo, estadio y estrella.

El Filadelfia, en un partido de homenaje celebrado en 2005
FE INQUEBRANTABLE. Federico, un joven tifoso del Torino, nació bastantes años después del accidente de Meroni. Es consciente, no obstante, de la desventura que históricamente persigue a su club, y como buen aficionado, la hace suya. “Yo, por ejemplo”, cuenta, “recuerdo que antes el equipo se entrenaba en el Filadelfia. Nunca pude ir a verles, pero, cuando el estadio fue demolido en 1998, causó una gran conmoción”. Desde entonces, el club ha vivido ascensos y descensos, e incluso una la refundación por quiebra en 2005. “Todo habría sido distinto de no haber sido por ese episodio”, sigue Federico. “El club iba a hacerse en propiedad con el estadio Olímpico después de remodelarlo, y el proyecto incluía la reforma del Filadelfia. Ahí se tenían que construir la ciudad deportiva y el museo del club, pero...”. Pero no pudo ser. “Así es la vida”, asume Giorgio. “Ya lo dijeron los Agnelli, la familia propietaria de la Juventus: con un equipo en Turín es suficiente. Siempre nos han hecho la vida imposible. Pero nosotros seguimos”. La actitud de la afición granata se demostró una vez más en 2005, cuando, a pesar de los problemas del club, un grupo de tifosi decidió mantener arreglado el antiguo Filadelfia. Quién sabe si su tenacidad sirva para que, algún día, los sucesores de Bianchi, Zavagno y D’Ambrosio vuelvan a jugar en el Fila. Quizás, si por una vez lo permite la fatalidad, incluso vuelvan a ganar la liga. Y si no, seguirán adelante. Como siempre lo han hecho.

1 comentario:

Futbol dijo...

En Torino reposa mas del 60% de la historia del fútbol italiano. Felicitaciones por el blog! Si quieres un intercambio de enlaces, nos comentas.