16 jul. 2012

Entrada bohemia

Aprovecho el parón estival (?) para subir un articulito que escribí para el periódico y que, como era de esperar, no se publicó. Para que sirva de algo más que para mirármelo y llorar mi desgracia, lo coloco aquí con fotito y todo, que siempre queda bien.

Bohemia

Zeman fumándose un cigarrillo. 100% él.

Zdenek Zeman es un bohemio en todos los sentidos. Nacido un día de mayo de 1947 en Praga, en la antigua Checoslovaquia, Zeman siempre ha vivido la vida según un código propio y no ha tenido nunca problemas a la hora de desafiar al poder. Su (larguísima) carrera en el mundo del fútbol es tan extravagante como su personalidad: empezó como preparador preparador físico en Sicilia, después se hizo cargo de los juveniles del Palermo y luego pasó por Licata, el Foggia y el Parma, club donde sólo duró siete partidos. El verano de 1989 retornó a la Apulia para iniciar su leyenda: en Foggia construyó un equipo que alcanzó un estatus mítico, al pasar en escasos tres años de la Serie C, la Tercera División italiana, a luchar por posiciones de Copa de la UEFA. Alocado, ofensivo e imprevisible, su "Foggia de los milagros" era capaz de ganar un partido por seis a cero en una brillante exhibición... y luego perder el siguiente por el mismo resultado mostrando una imagen desesperante. Los satanelli, los aficionados del Foggia, bautizaron la dulce experiencia como Zemanlandia.

Su éxito le llevó al banquillo de la Lazio, primero, y de la Roma, después. La polémica le condenó: las acusaciones de dopaje que lanzó Zeman, dirigidas especialmente a los jugadores de la poderosa Juventus, desgastaron su imagen a ojos de la Federcalcio italiana. Fue como si una especie de maldición le cayera encima: el verano de 1999, Zeman fue sustituido por Fabio Capello en el banquillo de la Roma. Después pasaría infructuosamente por el Nápoles, el Fenerbahce y el Estrella Roja de Belgrado. En el año 2010, cuando parecía que su estrella se había apagado, el presidente del Foggia lo volvió a llamar. Sólo un año después firmaba contrato con el Pescara, de la Serie B, y conseguía el ascenso: Zeman volvía a ser un entrenador de Serie A.

Ahora la Roma, huérfana de liderazgo tras la marcha voluntaria de Luis Enrique, ha vuelto a fijarse en él. Quizás esto sólo sea el último coletazo de un gato viejo del fútbol, ​​o quizás dentro de unos años se recuerde su segunda etapa romanista como una reedición de Zemanlandia. Sea como sea, lo seguro es que, con Zeman, Roma será un poco más bohemia.

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