27 ago. 2007

El Equilibrio de la Fuerza; reflexiones de un culé

Muy típico, el culé de turno criticando el equipo después de un empate sin goles en el Sardinero. ¿Saldré con las típicas tonterías del "ai que patirem", alabaré el Madrid de Schuster porque sí y sin siquiera haber visto su partido, me cargaré a mis futbolistas porque son unos vagos? No, no pienso bajo ningún concepto cometer ninguno de estos tres errores gravísimos típicos de la psicología del barcelonista medio.

Porque están desfasados, porque es muy fácil decir que los futbolistas no corren y que vamos a sufrir y todas estas cosas; ya las hemos visto, hace cien años prácticamente que estamos igual.

Y cansa. Y sobretodo cansa cuando ves que ya no se adaptan a la verdad, que el fútbol ya no es como antes, que el Barça ya no es ni debe volver a ser una especie de pupas pendiente del qué dirán y de lo que vamos a sufrir; entonces es cuando cansa más.

Voy a dedicarme, pues, a hablar de otros temas.

El Equilibrio de la Fuerza: Conclusiones de un Empate a Cero

1- Identidad. Históricamente, el Barça es un equipo con gusto por el buen fútbol, ese que dan futbolistas de la escuela de Guardiola, como Xavi, que posiblemente sea lo más parecido a Pep que se pueda encontrar por el mundo, o incluso Iniesta, que a pesar de tener un perfil más de "10" que de "4", también tiene capacidad para desarrollar ese fútbol de posesión que ha hecho las delicias de la afición azulgrana desde la época de Johan Cruyff e incluso antes.

El fútbol cambia, las defensas cada vez se imponen más a los ataques, y futbolistas como Gattusso o Essien ganan enteros en cualquier equipo y se hacen prácticamente tan indispensables como los buenos delanteros centro o los mismísimos porteros. Es difícil entender el éxito de equipos como el Milan, el Chelsea o el Manchester United sin esas piezas todoterreno, sin los antes mencionados Michael Essien, Gennaro Gattusso o Michael Carrick.

De la misma forma, no podemos obviar el impacto que tuvo en su día un futbolista de ese mismo perfil en el propio Barça; sí, no es otro que Edgar Davids, el pitbull holandés que cambió el rumbo del Barça y por extensión de la era Rijkaard entera.

Hay un hombre ahora mismo que es capaz de hacer esto en la plantilla; Deco. Touré quizás puede que cumpliera también el perfil, pero lo obviaremos puesto que para el cuerpo técnico el marfileño cuenta como pivote defensivo.

2- Problemas del presente. En estas estamos, con un sólo hombre de estas características todoterreno en el equipo, cuando el equipo de Rijkaard viaja a Santander a enfrentarse al Racing. Frank es el hombre tranquilo tal vez, pero a veces tiene lagunas en su concepto de fútbol que han hecho que el Barça tuviera más de un problema de solución aparentemente fácil; así pues, decide dejar en la media a dos peloteros de características similares (que no iguales), y deja en el banquillo a Deco. Resultado; el fútbol horizontal de Xavi, que es muy útil a la hora de retener la posesión de la pelota, se junta con el de Iniesta, provocando un cortocircuito en la creación que se traduce en una posesión exagerada de cerca del 70%... y muy pocas ocasiones reales de gol, en un partido marcado por ataques estáticos eternizados.

En la segunda mitad, Rijkaard decide dar entrada a Deco por Touré; la cosa parece mejorar, pero lo cierto es que el gol sigue sin llegar, hay muy pocos disparos a puerta, y el equipo parece falto de recursos a la hora de intentar marcar. Sólo la calidad de Henry parece poder desequilibrar, pero ni siquiera su excelente jugada personal logra cambiar el signo del encuentro.

Tras el pitido del árbitro, el Sport, con su habitual oportunismo, tacha el encuentro de "vergüenza", la afición se lanza al cuello de los futbolistas y empieza a alabar el Madrid sin saber siquiera qué ha ocurrido en el Bernabéu, entonando el eterno "ai que patirem". Vamos, lo de siempre.

3- Soluciones para el futuro. Dado que esa psicología del barcelonista difícilmente se curará de un día para otro, sugiero desde mi humilde silla un par de soluciones fáciles de aplicar y cuyos resultados seguramente serán mejores que lo actual. Se me tachará de no ser nadie para dar consejos a Rijkaard, y se tendrá razón; pero peor es criticar sin querer aportar nada, o al menos de eso estoy convencido yo.

a) Fórmula Deco+Xavi. Regresar al origen, a la primera Liga que ganó Rijkaard, seguramente reportará beneficios al equipo; y sin duda el luso es un futbolista que puede aportar desde sacrificio defensivo y sentido táctico a llegada desde segunda línea - cosa que se hechó mucho en falta en el Sardinero. Más verticalidad, más recuperaciones en el centro del campo, más sacrificio en la media, ayudarán sin duda al Barça a recuperar su identidad perdida.

b) Variar recursos. Entrar hasta la cocina con el balón controlado no siempre es posible; quizás se podría trabajar la estrategia a balón parado, o intentar colgar más balones al área, ahora que la potencia física para rematar no falta en el equipo con la llegada de Henry o Touré. Lo que es seguro es que disponer de distintos recursos es siempre positivo para un equipo que aspira a todo.

c) Experimentar. ¿Y Gudjohnsen en el centro del campo, como en su último año en Londres? ¿Un 4-4-2 en rombo para que entre Ronaldinho desde más atrás y tenga mejor visión de juego? ¿Y si, esperando a que Samuel coja una forma que aún no tiene después de la lesión, le sentamos un poco en el banquillo? ¿Y los jóvenes, ahora que Dos Santos ya podrá jugar?
Son sólo algunas cosillas que podrían ser interesantes. Cuanta más variedad de recursos, mejor.

4- Conclusiones. ¡Recursos y equilibrio! Éstas son las dos palabras clave, dos conceptos que el Barça necesitó en Santander para marcar y de los que no dispuso cuando el equipo está más que preparado para tener de lo primero en cantidades industriales y para ser un modelo en lo segundo. Lo primero se entrena, lo segundo debe tenerse y ponerlo en el campo es una necesidad. Sólo así volverán los éxitos.

Si bien es cierto, eso sí, que aún es pronto para decir nada, esto sólo ha sido la primera jornada. Quedan 37. Un saludo.

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