6 may 2008

De Genios a Mediocres

Sí, de genios a mediocres. Así se podría calificar la situación del Barça ahora mismo. Veamos por qué...

Baloncesto; destrucción, altas expectativas y fracasos

Cuando llegó Laporta, arriesgó por un técnico que había llevado con éxito a la selección holandesa (semifinales de la Euro'00, eliminados por Italia en penaltis tras un encuentro que merecieron sobradamente ganar), y cuya única mancha negra en el currículum era tener malos resultados con un equipo malo como el Sparta de Rotterdam de la temporada 01/02. Acertó; Rijkaard empezó titubeante y terminó segundo de Liga y con la sensación de que, si la Liga hubiese durado más, se la habría arrebatado al Valencia de Benítez.

Al mismo tiempo, sin embargo, Laporta condenó la sección de baloncesto implicando a Valero Rivera, enemigo declarado de Svetislav Pesic, en la dirección deportiva del club. ¿Resultado? Valero se fue, Pesic se fue, el baloncesto entró en una espiral descendente tremenda. Se apostó por un proyecto en teoría ganador, con Dusko Ivanovic (laureado técnico del TAU Cerámica) como entrenador y con Zoran Savic (mítico ex del Barça y creador de un gran equipo en el Climamio de Bolonia) como director técnico.

El proyecto parece ir por el buen camino a mitad de la segunda temporada, cuando se gana la Copa del Rey y se empieza a ver un equipo con un juego sólido y resultados; pero de repente, la racha se trunca, los fichajes millonarios pagados y asalariados a precio de oro empiezan a no funcionar y el divorcio Savic-Ivanovic se hace día a día más evidente. A mitad de la temporada siguiente, tras perder sonrojantemente la opción de vencer la Copa del Rey frente al Iurbentia Bilbao, Ivanovic dice "no poder hacer más con el equipo que tiene" y, obviamente, es cesado de inmediato. Xavier Pascual, su segundo, se hace cargo del equipo de forma totalmente temporal y sin otro objetivo que intentar clasificarse para la Euroliga de cara a plantear un proyecto serio la temporada siguiente.

La sección de baloncesto pasa de estar dirigida por un entrenador campeón de Europa, a tener un proyecto totalmente desmoronado en manos de un técnico de emergencia. Es decir, pasa de la gloria y los genios, a la mediocridad más absoluta.

Fútbol; riesgo, gloria y desmorone

Después de la mencionada primera temporada de Rijkaard, todo es optimismo; se hacen fichajes de renombre y de nivel, como los de Eto'o, Edmílson, Giuly, Larsson y Deco, que prometen elevar el nivel de la plantilla y compensar las bajas de jugadores como Luis García (Liverpool), Cocu (fin de contrato, PSV), Davids (Inter) y el gran Luis Enrique (retirado). El equipo efectivamente colma las expectativas y, aunque apeado de la Copa y de la Champions, se hace con el título liguero jugando realmente bien al fútbol.













El año siguiente es posiblemente el más glorioso de la sección; los premios individuales caen uno tras otros sobre una escuadra impresionante, reforzada a coste cero, que anda directamente y sin obstáculos posibles hacia la consecución de una segunda Liga y, sobretodo, de la tan ansiada segunda Champions League del club.

Pero entonces... entonces empiezan los problemas. Van Bommel es traspasado al Bayern, Larsson vuelve a Suecia, Ten Cate se marcha al Ajax, vuelve Saviola del Sevilla, un Sevilla que apabullará al equipo en la Supercopa de Europa.

Sin embargo, el gran fútbol exhibido en la Supercopa frente al Espanyol hace pensar en positivo; el equipo es buenísimo, la plantilla tiene calidad y profundidad, el técnico es el mismo.

Desde entonces, desde ese verano de 2006, el Barcelona de fútbol no ha ganado ni un sólo título, y ha pasado de un fútbol brillante a una retención constante del balón que aburre a las ovejas. Frank Rijkaard, infiel a sus propios conceptos, condenó el equipo el año pasado, y la desidia y nuevos errores, aparte de las lesiones, lo han condenado en éste.

De ser los mejores del mundo, dirigidos por un técnico de primer nivel, pasamos a ser un equipo sin fuerza dirigido por un entrenador irreconocible. Pasamos, en resumen, de los genios a los mediocres de nuevo.

El futuro: mucho, muchísimo miedo

Esta noche mismo, TV3 ha anunciado que Pep Guardiola, brillante leyenda del barcelonismo como jugador y técnico sin experiencia alguna, podría ser el nuevo entrenador del equipo para la próxima temporada. Del básket, obviamente, no sabemos nada de nada, puesto que no hay nada que saber: Josep Cubells, el directivo elegido por el presidente para encargarse de la sección, demostró de nuevo su flamante ineptitud cuando el técnico del CSKA de Moscú, tras ganar la Euroliga, anunció su renovación con el club ruso. No hay, pues, nada que saber, puesto que no hay nada hecho ni decidido.

La mediocridad ahora ya es espantosa. De técnicos como José Mourinho, campeón de la Champions, cuatro veces campeón de Liga en Portugal e Inglaterra, y Ettore Messina, varias veces campeón de la Euroliga y de Ligas en Italia y Rusia, pasamos a Pep Guardiola, un total desconocido en el mundo de los entrenadores, y a otro desconocido, el técnico que se hará cargo del baloncesto (principalmente, porque nadie sabe quién es, ni siquiera la directiva, al parecer).

Es decir... de tener a los mejores, pasamos a tener a Don Nadies. De que Guardiola pudiera tener de maestro a uno de los entrenadores más exitosos de la década pasamos a que tenga que hacerse cargo del equipo sin haber entrenado antes.

No es raro que ponga ese lacito al final de la entrada.

No es para menos.

14 abr 2008

Valoremos: temporada 07/08

Hacía tiempo que no escribía, por razones varias. Creo que, después de dos meses de mediocridad generalizada, es momento de volver a machacar el teclado para algo más productivo que echarse un vicio a cualquier "kill-them-all" barato.

Y es que la situación es bastante tremenda. No hablaré hoy de mí mismo (no me gusta hacerlo aquí), pero sí de fútbol (eso sí que me gusta hacerlo aquí... y en cualquier parte, la verdad).

En Champions, Inglaterra manda tres de sus cuatro clasificados a semifinales; los partidos de la Premier son un espectáculo constante, e incluso el pobre Arsenal, que tan buena temporada había hecho y a quien una plantilla demasiado corta ha destrozado, ha dejado una imagen buenísima este año.

Pero entonces, bajamos unos kilómetros hacia el suroeste... y nos encontramos la LFP.

El Reino de las Castañas


Desde la Champions del Barça en 2006, la LFP ha entrado en un proceso degenerativo tremendo, a la misma velocidad con la que el equipo azulgrana pasaba del cielo al infierno en un año. El Madrid, necesitado de victorias y títulos a muy corto plazo, dio el primer paso hacia la dirección equivocada con el fichaje de Fabio Capello, un técnico de prestigio indudable... y de concepción futbolística horrorosa. Cambiaba intensidad por repliegue intensivo, presión y contragolpe por autobús y balón parado; transformaba el Madrid en un clarísimo ejemplo de "catenaccio", aquel estilo tradicional italiano que gana campeonatos a la vez que resta todo interés de ellos.

No sólo una organización pésima y unas instituciones contaminadas e inefectivas han socavado la presencia de la Liga en el mundo; también el auge de la Premier League, diametralmente opuesta en todos los sentidos al campeonato español, ha colocado su larguísima sombra sobre el resto de Europa. Intensidad pura, calidad en el juego, competitividad máxima sin restar espectáculo, brillante organización... y sobretodo, trabajo serio y profesional, han sido las grandes credenciales del fútbol inglés que claramente se ha colocado en posición de preeminencia sobre el resto de Europa.

Y precisamente ésta es la línea que se debería aplicar aquí... pero no se hace. Todo el mundo aparentemente sabe lo que está bien, lo que es el futuro de este deporte, pero nadie hace un paso decisivo, nadie da por fin la confianza, nadie crea en el fútbol LFP la figura del mánager, el hombre en quien confiar siempre, el Wenger, el Ferguson o el Benítez del triunfante balompié inglés.


El Cambio de Rumbo

Aquí y ahora, a 14 de abril del 2008, hay una ocasión para dar un primer paso. Al final de esta temporada, lo más probable es que Frank Rijkaard, uno de los técnicos más laureados del FC Barcelona, abandone la entidad catalana debido a una sequía de resultados procedente de sus propios errores, de su propia infidelidad a los conceptos que él mismo había fabricado para el equipo azulgrana. Un tándem complementario en la media, el pivote ineludible, la presión de la "manada", el control de la posesión pero orientado a crear ocasiones, el primer toque veloz y no la previsible retención del balón... todo eso se ha perdido inexplicablemente, y debido a ello, el Barça ha perdido su buena racha de fútbol y resultados a la par que el técnico holandés perdía su credibilidad entre los aficionados.

Por ello, se ha hablado de muchos técnicos; de locuras como subir a un verdísimo Pep Guardiola, (entrenador del "B"... en Tercera) al primer equipo, apuestas arriesgadas como los recién estrenados Laudrup y Blanc, hasta técnicos de máximo nivel como Mourinho o incluso Benítez. Desde el punto de vista del aficionado que quiere ver a su equipo al máximo nivel de competitividad, a la par que pretende que haya una evolución hacia el profesionalismo que debe imperar en el futuro, la mejor opción se hace bastante obvia, gana forma, nombre y apellidos, y no puede ser otra que la del ex-técnico luso del Oporto y del Chelsea, José Mário dos Santos Félix Mourinho.

¿Por qué? ¿Por qué Mourinho, el otrora odiado entrenador del gran rival europeo, el Chelsea?

Por varias razones. Primera, porque es el único técnico europeo disponible en el mercado de este nivel; segunda, porque su estilo no es, por mucho que se quiera vender, una especie de cerrojo continuado "a la Capello"; y tercera y más importante, porque representaría el paso definitivo hacia el nuevo fútbol que ha nacido en el Reino Unido y que no tiene nada que ver con la forma de jugar, sino con la forma de entender la filosofía misma del fútbol, como un deporte verdaderamente profesional y no meramente una diversión-espectáculo donde día tras día los entrenamientos son a puertas abiertas, donde parece que hacer una concentración es molestar a todo el mundo en vez de buscar un bien por el colectivo, donde un largo etcétera de cosas que se contradicen horriblemente con lo que todos los medios exigen a los jugadores, condenándoles al mismo tiempo a hacerlo.

De hecho, podríamos seguir varias horas, sin mencionar siquiera la inmensa posibilidad de ganar títulos uno tras otro que se abriría con Mourinho.

Así que parece claro que, después de un ciclo más que productivo que desafortunadamente ha tenido un mal final, es momento de terminar no sólo con éste, sino con otro que lleva desde la época de Menotti, en los ochenta, condicionando este club; es el ciclo del trabajo poco serio, de una falta de comunión público-jugadores cuando no se gana, de una falta de respeto al entrenamiento y a la metodología. Ni siquiera Cruyff, que marcó para siempre la historia del club, cambió esa dirección; ni la mano de hierro de Van Gaal, ni la escuela italo-holandesa de Rijkaard.

Con lo que quizás es momento de aprender de quienes obviamente van por delante en esto y en muchas otras cosas relacionadas con este deporte, y empezar, por fin, un ciclo no sólo de fútbol bonito... sino también de fútbol serio, de fútbol profesional.

12 feb 2008

El auténtico "beautiful game"

No suelo hacer esto, pero en estas fechas de poco fútbol y mucha controversia, cuando el líder de la Liga es un equipo contragolpista y el segundo, que debería ser la referencia en este sentido, ha decidido apelar a su zaga para ser competitivo en vez de a la calidad de su ataque, no me queda más remedio que hacer memoria y recordar lo que verdaderamente debería ser este deporte, más allá de las flechas en una pizarra de Schuster y el neoresultadismo actual de Rijkaard.

Me permito recordar a todo aquél que quiera verlo, que este deporte se juega para marcar goles; que estos se pueden lograr de muchas maneras, ciertamente; pero que a nivel profesional no deja de ser un espectáculo que la gente paga por ver. Quizás todos lo agradeceríamos mucho más si, aparte de líneas de cuatro atrás, dobles pivotes y trivotes, despejes al balonazo y fútbol rocoso e industrial, viéramos también cosas como éstas en los terrenos de juego...

Goles en equipo parte 1

Goles en equipo parte 2

Sólo es una muestra de lo que debería ser el "beautiful game", en vez de las castañas que últimamente abundan tanto en los campos de la Liga...

5 feb 2008

Montmeló; historia de un templo profanado

Veíamos el otro día en televisión las imágenes de un grupo de cafres, pues no merecen otro calificativo, llevando pancartas racistas anti-Hamilton en el circuito de Montmeló.

Hasta la fecha, el Circuit de Catalunya había sido un modelo de organización, sede año sí año también de los entrenamientos de la mayoría de escuderías de la F1, un trazado de reputación intachable y perfectas condiciones perpetuas.

Pero para entender que hayan ocurrido hechos tan deplorables, hay que remontarse cuatro años en el pasado, hasta 2004, cuando no había acontecido aún la "explosión" mediática que llevó la F1 de deporte minoritario seguido por unos pocos a competición seguida por toda la gente más guapa del país.

2004; el nacimiento de Alonso (o de la Masa I)

En la temporada 2004, Fernando Alonso empezó a correr de forma regular para Renault, bajo la protección del inefable Flavio Briatore, logrando escalar posiciones hasta sumar cuatro podios y quedar cuarto en la general. El joven piloto asturiano rápidamente oscureció a colegas suyos como Pedro de la Rosa o Marc Gené, con una carrera mucho más dilatada y sin hasta la fecha cobertura mediática alguna.

Los medios empezaron a hablar de la F1; los primeros "expertos" de dudosa procedencia empezaron a llenarse sus bocas de cargas aerodinámicas, juegos de neumáticos o cantidades de combustible según el número de vueltas.

2005-06; la confirmación de Alonso (o el nacimiento del monstruo)

Las dos temporadas siguientes fueron las mejores para el piloto asturiano; agresivo, pero sobretodo frío en la pista y cometedor de escasos errores, Fernando se impuso al mítico káiser Michael Schumacher en un mal año de Ferrari primero, y a un alocado Kimi Räikkönen que le puso las cosas fáciles rompiendo motores en repetidas ocasiones después.

La media elevó a Alonso a la categoría de dios. Las banderas azules proliferaron en los balcones, las gorras de Renault se hicieron numerosas, ser de Renault era moda obligada para todos los recién llegados que, como por arte de ensalmo, pasaban a interesarse por un deporte que antes no les había importado un ápice. Las masas estaban hablando; de repente, la F1 era un deporte guay, moderno y de moda, frente a la competición casi "freak" que había sido antes.

2007; la guerra Alonso-Hamilton (destrucción masiva)

El clímax de todo llegaría el año pasado, en la temporada 2007. Alonso, que había dejado en la estacada a Renault firmando por McLaren a medio año, llegó a su nuevo equipo y se encontró con un imprevisto; un joven piloto británico, de color para más inri, resultó ser un genio al volante. Apadrinado por Ron Dennis, director de la escudería, el joven Lewis Hamilton pronto se convirtió en la gran esperanza de McLaren, desplazando a Alonso del rol de piloto número 1 de la escudería; a las cuatro carreras, ya era líder del torneo, posición que no perdería hasta la última carrera.

La guerra fue fulgurante; continuos escándalos sacudieron la marca anglo-alemana, inmiscuyendo a la FIA y sacando a la luz sucios asuntos de espionaje industrial y oscuras maniobras por parte de los dos pilotos de McLaren. El conflicto se trasladó, previsiblemente, a la media; la prensa inglesa se alineó con Hamilton, la española y toda su charanga con Alonso. Televisiones privadas empezaron a convertirse en focos contínuos de presión mediática; teníamos Alonso hasta en la sopa, se le dio más bombo al piloto asturiano, bicampeón del mundo, que el que el gran Schumacher, siete veces mejor piloto de F1 del planeta, había tenido jamás en nuestro país.

Cientos y cientos de expertos de pacotilla llenaron las pantallas de TV; gente que no sabía lo que era un monoplaza hablaba de mecánica, de temperatura de la pista, de estrategias de equipo. La masa, manipulada a más no poder, empezó a ver en Lewis Hamilton la encarnación del diablo, y poco menos en su mentor y director de escudería Ron Dennis, ambos al parecer enemigos totales del "angelito" Alonso.

Llega la famosa carrera de Brasil. Hamilton comete una serie de errores graves y termina séptimo; Alonso no es capaz de superar a los Ferraris y termina tercero, tanto en esa carrera como en el campeonato del mundo.

Los eternos Ferraris se llevan el título de constructores (quitado a McLaren por irregularidades) y además el de pilotos en la persona del frío finlandés Kimi Räikkönen, personaje poco dado a los aspavientos que apenas ha aparecido en la prensa los últimos meses. Jean Todt, director de la escudería del "cavallino rampante", se retira en la cumbre tras el doblete.

La prensa machaca a Hamilton, congratulándose sobremanera por su derrota... sin tener en cuenta que el presuntamente todopoderoso Alonso ha sido incapaz de luchar con los coches de Maranello por el título. Los malvados McLaren han sido derrotados... aunque se obvie que Alonso también, por los ordenados y callados a la par que históricos Ferraris.

2008; estupidez humana... y esperanza para el futuro

Y en este punto estamos; por fin ha ocurrido algo correcto, y Alonso ha vuelto a Renault (de donde no debió salir jamás), de modo que se puede augurar que el año que viene estará marcado por una competición entre tres escuderías (Renault, Ferrari, McLaren), cosa que hacía muchos años que no se veía. La competición parece más ajustada y emocionante que nunca...

... justo cuando aparecen estos imbéciles a desvirtuarlo todo. Masa manipulada en su máxima expresión.

Bravo, prensa, bravo, medios. No habéis popularizado la F1; habéis vulgarizado la F1.

La esperanza que nos queda es el futuro, un futuro, esperemos, libre de tantas historias estúpidas y extradeportivas alrededor de Hamilton y de Alonso (esperemos que Piquet no vuelva a abrir la caja de Pandora... y si lo hace, que sea en positivo para la competición y no al revés), y sobretodo, con una F1 más luchada y divertida que nunca antes.

7 ene 2008

Tópicos: el alegre camuflaje de la mentira

En todo lo que rodea a la persona humana existen los tópicos. Tópicos sobre la forma de ser, vestir, andar; tópicos sobre la forma de hablar, sobre el comportamiento, sobre la actitud. Tópicos, en definitiva, tan típicos y comunmente aceptados, que nadie se para a pensar si son o no verdad.

De hecho, nadie se para a pensar que en una inmensa mayoría no son verdad.

Los hay de todo tipo, y explican cualquier circunstancia que podamos imaginar; pero hoy quería volver al tema futbolístico, y hablar sobre los tan denostados pero siempre útiles (y sobretodo ampliamente usados) tópicos futbolísticos. Desde el "fútbol es fútbol" hasta el "hemos sido mejores pero no hemos tenido suerte", incluyendo algunas reflexiones filosóficas como "debemos ganar, porque si no ganamos, empataremos o perderemos", o plasmaciones de una realidad antigua como "el fútbol es ese deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania", los tópicos inundan este mundo del "beautiful game" y lo explican absolutamente todo.

Hoy vamos a desenmascarar un par de tópicos, no tanto como frases al aire, sino como concepciones que, por lo gastado, terminan siendo consideradas verdades absolutas.

El canterano siempre siente más los colores que el foráneo

Tema tabú, pero recurrente. Parece ser que sólo por el hecho de haber salido de la cantera, un futbolista mostrará una actitud más profesional sobre el campo, luchará más, sudará más y animará más a sus compañeros, se quejará menos de ser suplente y entrenará con más rigor.

Esto, como es obvio, es falso. Canteranos de toda la vida resultarán ser malos profesionales, mientras que en jugadores recién llegados veremos muchas veces la personificación del trabajo bien hecho. No hace falta remontarse mucho para ver esto, ni ir demasiado lejos; en el Barça, Puyol es el estandarte, el "Maldini" y el modelo a seguir, pero de la misma Masia han salido jugadores como Óscar García, que no destacaba precisamente por su profesionalidad ni por su ánimo en los entrenamientos, o Celades, que no dudó en terminar en el Madrid tras un corto paso por el Celta, o Luis Milla, que pasó de poder ser campeón de Copa con el Barça de Cruyff a irse al club merengue.

Los casos de foráneos "desertores", o incluso de canteranos tránsfuga, no son tan extraños; el caso de Figo posiblemente es el más doloroso para los azulgrana, mientras que el triunfo de Luis Enrique en Barcelona aún levanta alguna que otra ampolla en Madrid. Laudrup en su día, o sobretodo el impresentable Javier Saviola, son otros ejemplos de ello.

Hemos recordado nombres y situaciones, pero el auténtico motivo de esta entrada era derrumbar al menos un par de tópicos. Con el caso de Xavi, tratado ampliamente en Futbolitis, se eleva a la máxima expresión ese inmenso interrogante tabú que coloco desde aquí encima de aquellos tópicos que, sólo por el hecho de ser repetidos por la gente, parecen verdades inmutables.

Lo único que importa es ganar, más allá del juego

Frase típica en la que se apoya sobretodo un sector tremendamente ventajista de la afición, especialmente la culé, para justificar que el Madrid esté haciendo presuntamente bien las cosas y el Barça no. La realidad es que quien lo está haciendo mal es el Barça, que ha perdido el norte, y no el Madrid, que sigue siendo un conjunto vulgar y amarrete en su fútbol, pero exitoso en sus resultados; la victoria de esta semana frente al Zaragoza en el Santiago Bernabéu es una muestra más de ello, de cómo permitir que un rival juegue mucho más y mucho mejor que tu equipo y sin embargo vencerle.

No nos equivoquemos; el ganar es el objetivo, pero el ganar a secas no es suficiente. Laudrup nos ha demostrado este año en el Getafe una máxima que guarda una importante relación con esto; si tienes las ideas claras y sabes lo que buscas, si tu objetivo es jugar bien y lo consigues, tus resultados mejorarán por pura inercia, y la unión entre confianza y buen fútbol te elevará en la tabla y te concederá el éxito.

Jugar mal y vencer, a sabiendas que estás jugando mal, sólo sirve para aumentar la confianza en tus futbolistas; pero a la larga, nadie quiere ir al estadio domingo tras domingo a aburrirse. Capello ganó una Liga, y fue popular porque el momento histórico del Madrid requería un título; pero asimismo, hizo que la Liga siguiera perdiendo importancia en su carrera con la Premier y la Serie A por la supremacía en el mundo, de la misma forma que logró, ayudado por la lejanía del estadio, vaciar casi del todo las gradas del Delle Alpi en Turín.

Dunga, que al parecer sufrió algún tipo de trauma como futbolista, resolvió que lo único que importaba era ganar, ganar y ganar, y de hecho, ganó; sufriendo contra equipos de nivel más bien bajo en la Copa América, aprovechándose de un camino más sencillo que Argentina hasta la Final y de un mal partido de la albiceleste para alzarse con el título.

Pero me temo que Dunga no será recordado precisamente como uno de los mejores técnicos de Brasil por ese trofeo; la palabra que merece, a mi entender, el técnico que dispone de alguna de la mejor materia prima del mundo para jugar al mejor fútbol y opta por el defensivismo (lo fácil, en realidad), no es siquiera un cobarde... es un estafador.

Ganar títulos con un equipo que ya de por sí es ganador no suele pasar a la historia. Necesitas algo más para ser un conjunto recordado; y por eso se hablará siempre del Milan de Sacchi, del Dream Team de Cruyff (producto indirecto de la Naranja Mecánica de Rinus Michels), pero difícilmente recordaremos el técnico de Di Stéfano en las cinco primeras Copas de Europa del Madrid, a pesar de ser la racha más destacada de la historia. Podemos recordar el Oporto de Mourinho por sorprendente, pero rara vez se hablará del técnico del Steaua de Bucarest que derrotó al Barça en 1986. ¿Popularidad? ¿O quizás el sentimiento generalizado de que esa "final de los penaltis de Sevilla" la perdió más el Barça y la pataleta de Schuster, que ganarla el equipo rumano? ¿Tal vez el hecho de que ese Steaua no proponía nada especialmente nuevo, mientras que el Milan que se enfrentaría a ellos tres años después era una escuadra totalmente revolucionaria?

Para dejar un recuerdo en la memoria que no sea apenas una ligera y borrosa imagen de un tiempo pasado no especialmente brillante, hace falta algo más que ganar un título... o ganas muchos títulos, o lo haces con un estilo determinado; y eso es lo que hicieron, por ejemplo, Sacchi y Cruyff, cada uno con su estilo, cada uno a su manera.

Sí, ganar es importante... pero cómo ganas, también.

Y otro día, más.

30 dic 2007

Querer ser Dj y no morir en el intento (II)

Bueno, a eso a lo que íbamos.

Estaba yo la mar de feliz con mi mesa, una Behringer monísima, cuando se me ocurrió, así de plano y sin ayuda de nadie, conectarla al ordenador, a ver qué pasaba, si había fuegos artificiales mientras la música se mezclaba sola y una bonita chica morena te masajeaba suavemente la espalda.

La vida nunca es como uno se la espera, desde luego.

En el primer momento ya se vio que algo iba mal. Al principio, como suele ocurrir (gracias, Bill "comeros el Güindous" Gates), no reconoció el aparato; luego, tras instalar unos quince millones de drivers, finalmente se enteró de que lo que estaba enchufado en la salida USB no era un Doraemon cocainómano, sino algo que vagamente tenía una relación con la música. El primer paso estaba dado; mi fantástico PC tenía un nuevo amiguete con quien jugar a escondidas a cargarse el disco duro mientras yo me marchaba con el Doraemon... a jugar al mus, obviamente.

Entonces, sin embargo, y como no podía ser de otra manera, aparecieron más problemas. Uno detrás de otro, concretamente; primero, resultó que tenía que cambiar la configuración de la pantalla para usar el simpático software de cuatro duros que venía con el mezclador, lo cual resultó especialmente doloroso a la hora de reconfigurar todas las imprescindibles aplicaciones freeware de Softonic, esas que te dejan una visual tremenda... y un disco duro con una infección vírica igual de tremenda.

Después de solventar esta crisis con mi consabida entereza (sólo le di dos patadas a la CPU) y mi legendaria valentía (lloré desconsoladamente hora y media tras ver que tenía que rehacer toooda la personalización que había estado años desarrollando poco a poco), seguí adelante en mi propósito de convertirme en una especie de Bob Sinclar de pelo corto y enchufé los cascos.

No sé si os habéis puesto nunca unos cascos en las orejas, unos de esos de Dj que te aíslan completamente del mundo exterior. Es una sensación especial, similar seguramente a la que tienes cuando te explota un misil nuclear a unos milímetros del tímpano y te quedas sordo perdido pa los restos; no oirías ni a veinte mil fans del Liverpool celebrando un gol al Everton aunque estuvieras en el medio del meollo y con "sonotones" en las orejas. Así que para compensar, decidí enchufarlo a la ranura donde amablemente pone "phones" (sí, sí, "teléfonos"; eh, no me miréis así, yo no inventé el inglés...).

Bien... a veces crees que el Universo conspira en tu contra; o eso me pareció cuando me di cuenta horrorizado de que la clavija correcta no estaba en la caja. Pero aún lo piensas más cuando, yendo a buscarla a la tienda más próxima, corriendo como un poseso antes de que cierren, te llama un amigable familiar y te dice; "Ah, ¿ese pincho largo con un agujero en una punta? Anda, yo lo había cogido creyendo que era parte del envoltorio... está ahí en la mesita, al lado del móvil y de la foto de la comunión...". La reacción más usual suele ser el ataque de histeria o de ánimo asesino; pero el menda, que como ya hemos comentado tiene un autocontrol tremendo, tuvo suficiente con decir unas palabritas por el móvil; nada importante, sólo una cálida invitación en relación a expulsar residuos sólidos del cuerpo...

Así pues, una vez enchufados los cascos, pasé a la siguiente fase; intenté mezclar dos cancioncillas, nada especialmente difícil, Plastic People de David Penn & Dave Storm feat. Montilla (y Magdalena Álvarez, no te jode...) y People Sound, de Tony Martínez & Josepo (Pepín pa los colegas). ¿Adivináis lo que ocurrió? Apuesto a que no.

Id imaginándolo, que en la próxima entrega os lo cuento.

25 dic 2007

Bon Nadal

El pequeñito blog que estáis viendo quería desearos afectuosamente a todos una muy Feliz Navidad y un muy Próspero Año Nuevo. Que este nuevo giro alrededor del Sol que empieza sea mejor para todos que el mejor año que hagáis conocido.

Y ojalá este nuevo 2008 traiga también una época de paz y prosperidad a todo nuestro buen y viejo planeta Tierra. Seamos del credo que seamos, celebremos o no la Navidad, estemos en el 2008 o en el Año del Dragón, no importa: lo importante es que los próximos 365 días, se cuenten como se cuenten, sean felices para todos.

Bon Nadal i Bon Any Nou!