15 jun 2011

7-7-74: El Contexto (IV)

(viene de la entrada anterior)

El Padre Olvidado (II)
El Dínamo de Kíev de los sesenta
Inventar el 4-4-2 debería ser más que suficiente para recordar a cualquiera, pero en realidad Maslov no se quedó ahí. El técnico soviético renegaba del marcaje individual (para él, esta forma de defender “humillaba, insultaba y oprimía moralmente” a quienes debían realizarlo) y sobretodo consideraba que, mediante una buena organización, se podía disponer de superioridad numérica en cualquier sitio del campo. Maslov creía, en resumidas cuentas, en lo que Zezé Moreira había difundido con su Brasil en el Mundial’58: el marcaje zonal. A ello combinó algo que hasta la fecha no se había utilizado, posiblemente debido al desgaste físico y mental que requería: Maslov ordenó a sus futbolistas que fuesen constantemente a buscar el balón en vez de esperarlo, que actuasen de forma proactiva y no solo reactiva como hasta la fecha se había defendido.

Y así lo hicieron. Gracias sobretodo a la capacidad de un defensa reconvertido en centrocampista, Vasyl Turyanchyk, de salir y llevarse a sus compañeros hacia adelante (una especie de Franco Baresi de la época, por así decirlo), el Dínamo lograba aparecer, sin balón, como una escuadra omnipresente en el campo. El equipo transmitía una sensación de superioridad física y numérica en todas las zonas que apabullaba a los rivales. Si a ello se le suma la calidad en fase ofensiva de jugadores como Andriy Biba, considerado uno de los mejores futbolistas creativos que Ucrania haya producido jamás, se entiende por qué el periodista Arkady Galinskiy escribió sobre el Dínamo que eran “como dos equipos en uno: el primero defendía duro, enzarzándose en batallas de poder a poder si el rival así lo requería, mientras el segundo jugaba con el estilo técnico «sureño», pasándose el balón a un tempo arrítmico”.
Las innovaciones a nivel táctico del Dínamo rápidamente se tradujeron en éxitos, y el equipo se hizo con tres títulos ligueros de forma consecutiva, incluyendo un doblete con la Copa en 1966. Las novedades de Maslov no se quedaban ahí: József Szabó, jugador húngaro del Dínamo entre 1959 y 1969, ya apuntaba que “el 4-4-2 que había introducido el «abuelo» era sólo algo formal: durante el partido había un intercambio constante de posiciones, y un defensa podía subir a presionar sin problemas sabiendo que un delantero le cubriría la espalda”. Una definición que es perfectamente aplicable a lo que después sería el Fútbol Total holandés.
Valeri Lobanovskiy,
el discípulo de Maslov
El genio de Maslov iba siempre más allá. Anticipándose a los tiempos que se acercaban, el entrenador ruso previó una tendencia que dura hasta nuestros días: la reducción del número de delanteros fijos en los esquemas. Maslov explicó una vez que “el fútbol es como un avión: como más aumenta su velocidad, más resistencia encuentra, y el morro debe ser cada vez más aerodinámico”. Traduciendo, como más rápido se juegue al balompié, menos delanteros necesitaremos: Maslov intuía ya en los sesenta el juego de transiciones y de sistemas con un solo punta que definen el fútbol competitivo de hoy.
Desgraciadamente, nunca sabremos hasta dónde hubiese llegado el Dínamo de haber seguido Maslov a su cargo: en 1970, debido a la marcha de muchos de sus jugadores al Mundial de México, el equipo de Kíev cayó a una desilusionante séptima plaza. Maslov, que había conseguido reemplazar los titulares por los jóvenes del segundo equipo durante la Copa Mundial de 1966, no fue capaz de lograrlo cuatro años más tarde, y eso le condenó. El fútbol competitivo exige resultados. Así, hacia el final de la temporada de 1970 se produjo lo que Mykhaylo Koman, ex futbolista del Dínamo y asistente de Maslov, considera uno de los episodios más vergonzosos de la historia del club: durante un viaje a Moscú para jugar contra el CSKA, a Maslov se le anunció en privado que no continuaría al frente del equipo. El ya ex-técnico presenció la derrota por 1-0 del equipo desde la grada, y al marcharse, el bus que llevaba la escuadra al aeropuerto para volver a Kíev simplemente dejó a Maslov en una parada de metro. “Si no lo hubiese visto yo mismo”, dijo Koman, “jamás hubiese creído que un gigante como Maslov pudiese llorar”.

Por Kj. 2011

7-7-74: El Contexto (III)

El Padre Olvidado (I)

Eduard Streltsov,
estrella del Torpedo FC
El Fútbol Total no se inventó en Holanda. Puede parecer una afirmación chocante, blasfema incluso. Pero lo cierto es que no fue neerlandés el primer equipo que aplicó los conceptos de control del espacio y universalidad del futbolista que definen esta forma de entender el juego. Cabe afirmar, pues, que ni el Ajax de Ámsterdam ni la Oranje de Cruyff y Michels hubiesen sido los mismos sin los decisivos ajustes que un equipo soviético empezó a probar y a sistematizar una década antes.
Hay que remontarse al Moscú de 1957 para encontrar las primeras piezas del rompecabezas. Un equipo segundón de la ciudad, el Torpedo FC, necesitaba encontrar un nuevo entrenador tras la marcha de Konstantin Beskov. La directiva se decidió finalmente por Victor Maslov, ex futbolista de la casa, que ya había dirigido el equipo en dos etapas: una de tres años justo después de la Segunda Guerra Mundial, en la que fue finalista de Copa, y otra de año y medio poco después, en la que había logrado hacerse con el trofeo copero. El objetivo estaba claro: cumplir un antiguo sueño y conseguir por fin con el título de campeón de la Primera División Soviética.
Victor Maslov
En el primer año el Torpedo quedó subcampeón de la Liga y semifinalista de la Copa: dos campañas más tarde, en 1960, el equipo logró el “doblete”, ganando Copa y Liga. El antiguo sueño se cumplía. Cuando, al año siguiente, la escuadra moscovita quedó subcampeona de ambas competiciones, se hizo obvio que el equipo de Maslov tenía algo especial, y los grandes clubes de la época empezaron a “robar” los pequeños tesoros del Torpedo. Su técnico, al que todos llamaban “el abuelo” por su aspecto y su afabilidad, se marchó al SKA Rostov-na-Donu primero, y después, en un movimiento clave para la historia del fútbol soviético, al Dínamo de Kíev.
Será en el equipo ucraniano donde Maslov desplegará realmente sus ideas, que poco a poco había ido desarrollando en su periplo como entrenador. Su llegada al Dínamo, en 1964, marcó el declive de Moscú y el amanecer de Kíev como centro futbolístico de toda la Unión Soviética; gracias a sus contactos con el Partido Comunista, Maslov podía conseguir ventajas que le permitían atraer a los mejores jugadores de Ucrania… y aplicar con ellos su ideario futbolístico. Inicialmente, Maslov se dio cuenta de que el 4-2-4 dominante tenía una serie de desventajas graves, y resolvió retrasar los extremos y ponerlos en paralelo con los centrocampistas. Resultado de ello fue la invención del que seguramente sea el sistema más popular de todos los tiempos: el 4-4-2.

(continúa en la siguiente entrada)

7-7-74: El Contexto (II)


(viene de la entrada anterior)

La Inocencia Perdida (II)
Zubeldía, dando instrucciones
El buen ojo de Zubeldía no era en absoluto coincidencia: si algo había hecho el ahora técnico a lo largo de su carrera como futbolista (carrera por lo demás poco notable, jugando como centrocampista en Vélez, Boca y Banfield, y más marcada por la voluntad de comprender del juego que por una técnica reseñable) había sido absorber todo lo que veía a su alrededor. Así, Zubeldía se dio cuenta de que los métodos utilizados en el fútbol argentino estaban totalmente desfasados, y empezó a imitar el comportamiento de las selecciones y los clubes europeos: el nuevo técnico de Estudiantes empezó a programar pretemporadas y concentraciones, estableció una metodología avanzada, primó la disciplina, dio una importancia vital a los entrenamientos y trabajó aspectos físicos y psicológicos que hasta la fecha ni siquiera se consideraban.
La nueva forma de trabajar incluía el control de cuantos más aspectos del juego mejor. Zubeldía comprendió algo que otros técnicos contemporáneos empezaban a aplicar en otros lugares del planeta; que el fútbol era un deporte de espacios más que de individualidades, que dominar las zonas era más importante que tener controlados a los futbolistas contrarios uno por uno. Y así, Estudiantes se convirtió en el primer equipo argentino en utilizar activamente el achique, esto es, el fuera de juego; y también en el primer equipo sudamericano en ir, de forma proactiva y no meramente reactiva como hasta la fecha, a cerrarle el espacio al contrario, a provocar problemas en vez de esperarlos: a presionar, en suma.
Carlos Bilardo
Sin embargo, no todo el legado de Estudiantes fue positivo. Su voraz competitividad les llevaba, en muchas ocasiones, a caminar sobre la estrecha línea que separa lo legal de lo ilegal, y la interpretación del reglamento se llevaba constantemente al extremo. Carlos Bilardo, el alumno más aventajado de Zubeldía y la extensión del técnico en el campo, tenía fama de investigar los secretos más oscuros de sus rivales y echárselos en cara durante los partidos para provocarles; hasta se cuenta que los futbolistas de Estudiantes salían al campo con agujas, para pinchar a sus rivales. “Todo mentira”, niega Juan Ramón La Bruja Verón, futbolista de Estudiantes y padre de futbolista de Estudiantes. Sea como fuere, el partido que consagró al equipo pincha en el trono del fútbol fue un buen ejemplo de su doble condición: en la Final de la Copa Intercontinental de 1968, Estudiantes viajó a Old Trafford para defender ante el Manchester United el 1-0 conseguido en la ida. El partido fue bronco hasta el extremo que, en el minuto 42, George Best, el jugador estrella del Manchester, fue expulsado junto con José Medina, el zaguero pincha con quien se había peleado. Estudiantes logró anular al United desde el orden y el trabajo, y firmó un 1-1 que le aseguraba el campeonato.
La herencia del Estudiantes de Zubeldía, pues, dejó un sabor agridulce en el imaginario colectivo argentino. Su metodología deportiva fue calando hasta hacerse dominante en el fútbol del país sudamericano; su aproximación casi maquiavélica al juego fue recogida por Bilardo en el Mundial de 1986, una de las mayores alegrías de la historia de Argentina.
No obstante, si debemos juzgar a Zubeldía, tendremos que considerarle más un excelente “ladrón de ideas”, así como un notable pionero en la difusión de las mismas, que un auténtico innovador: de hecho, preguntado por el origen de las novedades introducidas por Zubeldía, Juan Ramón Verón respondió un indicativo “de algún equipo europeo”. Y es muy probable que ese equipo europeo, directa o indirectamente, guarde alguna relación con un nombre: el de Victor Maslov.
Por Kj. 2011

7-7-74: El Contexto


La Inocencia Perdida (I)

Los carasucias en 1957
En 1958, Argentina acudió a la Copa Mundial de la FIFA de Suecia con la moral por las nubes, atesorando una confianza casi ciega en sus posibilidades. La albiceleste recogía la mejor herencia del fútbol jugado según el método argentino, el balompié a la nuestra. Motivos de orgullo no faltaban, pues los tiempos de La Máquina de River aún estaban frescos en la memoria, y las hazañas de los carasucias seguían grabadas en la retina; el equipo de Sívori, Corbatta, Maschio y compañía había encadenado dos triunfos en la Copa América, venciendo primero la edición de 1955 en Chile, y arrasando en el torneo disputado en Perú dos años después.

Las cosas, no obstante, no funcionaron en el Mundial como se esperaba. La marcha de algunas de sus grandes figuras a países europeos terminó con su asimilación a dichas naciones: Di Stéfano firmó por el Real Madrid y acabó jugando por España; Sívori, Maschio y Angelillo se marcharon a la Serie A y cambiaron la albiceleste argentina por la azzurra italiana. Así, cuando el balón echó a rodar, los resultados no acompañaron a la escuadra dirigida por Guillermo Stábile: Argentina perdió el primer encuentro frente a la República Federal Alemana por 1-3, y aunque venció 3-1 en el segundo partido tras remontar un gol inicial de Irlanda del Norte, nada pudo hacer contra Checoslovaquia y encajó un doloroso 6-1. El equipo fue recibido de forma humillante en su llegada a Buenos Aires, y el técnico – que llevaba en el cargo desde 1941 y, según el historiador Juan Presta, “era un romántico que no sabía nada de tácticas, sólo escogía a los mejores y los ponía a jugar” – fue destituido fulminantemente.
La desgracia argentina en Suecia no sólo provocó una renovación completa de su selección, sino también un notable cambio de mentalidad en su fútbol; de la concepción artística del juego que había representado históricamente el balompié a la nuestra, imperante desde los años treinta, se pasó a adoptar una actitud ultracompetitiva, donde la victoria era un imperativo, el único objetivo auténtico del juego. El contexto sociopolítico, además, era favorable al nuevo estilo; la subida al poder de los generales en junio de 1966 promocionó los valores del trabajo, el esfuerzo y la industriosidad por encima de la genialidad, la calidad técnica o la estética. 
Osvaldo Zubeldía
Y si hubo en Argentina un equipo que encarnó más que nadie los nuevos valores del régimen, ese fue sin duda el Estudiantes La Plata de Osvaldo Zubeldía.
La relación entre ambos empezó en 1965; Zubeldía había colgado las botas cinco años antes en Banfield, tras un breve periplo como entrenador-jugador en el Club Atlético Atlanta. En la pequeña entidad bonaerense, Zubeldía ya había empezado a experimentar con elementos poco comunes en el fútbol argentino de la época: fue pionero en el uso de centrocampistas “stoppers”, desarrolló un avanzado sistema de marcas, empezó a ensayar estrategias en las jugadas a balón parado… y sobretodo, practicó de forma constante el “achique de espacios”, esto es, un agresivo sistema de fuera de juego.
Los buenos resultados cosechados con Atlanta, pues, conducieron al joven técnico al banquillo de Estudiantes. Con menos presión de la que hubiese tenido de haber dirigido alguno de los grandes equipos de la época, Zubeldía pudo trabajar con calma en el club pincha: la leyenda cuenta que, al llegar, vio jugar al primer y al tercer equipo, resolvió que éste último lo hacía mejor, y sustituyó prácticamente toda la plantilla profesional por los jóvenes jugadores de la tercera escuadra. Con esa arriesgada decisión nacía una generación de futbolistas con tanto éxito y capacidad de innovación como mal nombre: pasarían a la historia como la tercera que mata.

(continúa en la siguiente entrada)

Olympiastadion, Munich: 7-7-1974

Tengo el placer y el honor de presentaros, junto a Gons (@gons_) y Sergio Vilariño (@Sergio_Vilarino), un proyecto que el genial Kundera (@kundera_) ideó y elaboró, y en el cual tuve el privilegio de colaborar: se trata de una serie de artículos sobre el nacimiento y auge del Fútbol Total, encarnado en la selección holandesa de Rinus Michels y Johan Cruyff.

El Contexto
Holanda 1974
Alemania 1974
    • ¿Totaalvoetbal? Deutsches Karussell (I): blogs de Gons y de Kundera
    • ¿Totaalvoetbal? Deutsches Karussell (II): blogs de Gons y de Kundera
    • Bendito Malvado: Blogs de Gons y Kundera 
7-7-1974
    • El Oro para Unos, la Eternidad para Otros: blog de Kundera

      30 may 2011

      Un gol que lo dice (casi) todo

      A la espera de próximos proyectos en colaboración, que se presentarán muy pronto, no podía pasar sin destacar algo de la Final de Wembley'11. Sé que me queda en el tintero hablar de Leonardo y Benítez (as always), quizás del Atlético, quizás incluso de Luis Enrique y la Roma (¡ojalá!). Pero lo primero es lo primero, y en este caso, aunque habría mil cosas de las que hablar, he decidido elegir el primer gol del partido como ejemplo del signo del mismo, de los defectos del Manchester United y las virtudes del Barcelona.

      Un gol que lo dice (casi) todo

      Minuto 27 de partido, 0-0 en Wembley. Después de un inicio titubeante, el Barcelona ha logrado por fin asentarse en el terreno de juego y disfruta de largos minutos de posesión, así como de pérdidas de notable calidad. Ello le permite vivir con comodidad, bien recuperando rápidamente, bien forzando al rival a situaciones muy difíciles, ensuciando siempre la salida de balón red devil. Después precisamente de una de estas pérdidas, en este caso de Pedro (ironías del destino), la situación es la siguiente:

      Como se aprecia, todos los futbolistas del United están orientados hacia la propia portería, mientras que los barcelonistas están cerca del balón, saliendo pero no desplegados, y en posición franca para poder recuperar sin demasiados problemas. Se aprecia perfectamente la actitud del equipo azulgrana en la siguiente toma:


      Ha sido sencillo para los futbolistas del Barcelona cerrarse rápidamente alrededor del balón (la "manada" de la que ya se hablaba con Rijkaard). Para ello, el equipo cuenta con la solidaridad de jugadores de todas las líneas: vemos a Pedro y Villa acercándose para tapar líneas de pase a Fabio y Evra, mientras Busquets impide que reciba Giggs, y Alves, que se la pasen a Ji-Sung Park. Esto significa no sólo que las opciones de Carrick se reducen (de hecho, el balón terminará en Van der Sar, que lo mandará largo como veremos a continuación), sino que, en caso de recuperación, el Barcelona gozaría de multitud de opciones y apoyos.

      En la siguiente captura, tras el pase largo de Van der Sar, la posición es la siguiente:


      A falta de Berbatov (ni siquiera convocado), el Manchester no dispone de una referencia en el juego aéreo que le permita buscar el balón largo y la segunda jugada. Lo más probable es que Rooney y Chicharito pierdan en sus duelos aéreos con Piqué, Mascherano o Busquets, y este caso no es una excepción. Para más inri, el aislamiento de los puntas (Chicharito intenta tirar desmarque para una prolongación, pero es casi imposible que ésta se produzca; ningún centrocampista llega de cara; y Valencia está demasiado lejos, intentando abrir el campo) impide que un error azulgrana en el despeje pueda ser aprovechado.

      El balón es, por lo tanto, recuperado con facilidad por el conjunto azulgrana. En este caso, Piqué cabecea hacia arriba y Xavi la baja para Iniesta, dándose la siguiente situación:


      Aquí descubrimos uno de los problemas de la formación que presentó el Manchester, y que en este caso les iba a costar carísimo: Park y Valencia quedan demasiado lejos de la acción, aislados en las bandas, y sobretodo, Giggs y Carrick quedan alineados, no escalados. Si un pase les supera, el futbolista rival que reciba podrá encarar directamente a los centrales mancunianos. Xavi, que es el más listo, descubre el fallo y traza el movimiento hacia la mediapunta, a la espalda del doble pivote rival. Iniesta, que no le va a la zaga, detecta la opción y le busca inmediatamente, como descubrimos en la siguiente imagen:


      Esta toma es muy ilustrativa: Giggs y Carrick han sido superados, y con ellos la línea de cuatro del centro del campo entera (el lenguaje corporal de Carrick, de hecho, ilustra perfectamente la situación). El ManU, demasiado estirado, está obligado a correr hacia atrás sin saber si podrá recuperar a tiempo - y uno de los que deberán hacerlo es Giggs, que no es un especialista defensivo precisamente.


      Ryan es todo corazón, pero ello no es suficiente para detener a Xavi. Aquí vemos, aunque sea en estático, el inicio de los múltiples movimientos que trazarán los futbolistas azulgrana a lo largo de la acción: Villa tira desmarque en profundidad hacia afuera, Messi va al apoyo en corto, Pedro se empareja con Vidic para llevárselo hacia adentro... y veamos qué ocurre después:


      Evra finalmente decide salir hacia Messi para evitar su recepción, Fabio sale para cerrar a Xavi (tarde)... y Vidic se deja engañar por un Pedro excepcional, que aprovechará que ya no es el foco de atención para ¡voilà!, irse de nuevo hacia afuera y encontrar un espacio mágico para recibir. Xavi, de los mejores en la lectura de estas situaciones, lo detecta y le busca de inmediato:


      Pedro recibe con Vidic ya superado: ni su físico le salvará de ésta. Van der Sar cree que el extremo canario buscará el palo largo... y el final es conocido. El señor Rodríguez Ledesma no suele perdonar en estas circunstancias.

      Como vemos, el gol no proviene de una acción aislada, sino que nos muestra a la vez muchas características de ambos equipos. El Barcelona presenta un circuito de posesión de alta calidad, muy cerrado y solidario, y con una gran movilidad en las permutas. El Manchester, en cambio, está siempre en inferioridad numérica en el centro del campo debido al 4-4-2 en línea que plantean, con las alas demasiado abiertas para colaborar... y Vidic, Carrick y Giggs presentan problemas de lectura, cada uno en su rol. Además, el equipo inglés, debido a las características de sus jugadores (especialmente, de sus centrales) está demasiado estirado, hay mucha distancia entre líneas, y los espacios que se crean "en el agujero" entre pivotes y centrales son un caramelo para los futbolistas del Barcelona. Ello explica en gran parte lo ocurrido en este gol - y en el encuentro entero en general.

      Un partido de fútbol, por lo demás, absolutamente excepcional, probablemente al nivel del que ambos disputaron en 2009.

      30 mar 2011

      Inglaterra Versión 2.0 beta

      Capello. Foto: The Independent
      Sin excusas por la tardanza entre artículo y artículo, o por no haberme dignado a terminar la serie sobre Benítez y Leonardo (me espero a final de temporada para hacerlo de forma lo más oportunista posible), me decido hoy a escribir sobre un tema que nada tiene que ver con la Serie A, con Pepe Mel o con los canguros: la Inglaterra de Capello.

      Mencionada aquí con ocasión del Mundial'10 por un tema que en realidad tenía poco que ver con ellos, lo cierto es que el equipo dirigido por Fabio nunca había suscitado un gran interés a nivel futbolístico más allá de la dualidad Lampard-Gerrard (un clásico) o los múltiples problemas de vestuario de los pross (otro clásico).

      No obstante, de repente apareció un duendecillo y las perspectivas de Inglaterra cambiaron diametralmente. Veámoslo un poco, aunque sea por encima;

      Inglaterra, always the same


      Inglaterra vs. Alemania, 27-6-2010
      En la Copa Mundial de la FIFA 2010, la selección de Inglaterra, dirigida por Fabio Capello, partía como potencial favorita; después del desastre de McClaren en 2008, la llegada del técnico italiano prometía renovar la ilusión y sumar experiencia y competitividad a un grupo marcado por un cierto sabor a fracaso. Capello tenía ante sí la diatriba histórica entre Gerrard y Lampard ya mencionada, así como el desafío de forjar, con prácticamente los mismos nombres que cuatro años antes, un equipo realmente competitivo.

      En los últimos tiempos, no obstante, Fabio no se había caracterizado por inventar; su Juventus jugó 4-4-2 y no triunfó en Europa, su Madrid jugó 4-4-2 y no triunfó en Europa... y su Inglaterra al parecer estuvo destinada a jugar 4-4-2 y no triunfar en el Mundial, aunque eso lo supiéramos luego. Su mérito principal estuvo en saber colocar a Gerrard en la banda, yéndose hacia adentro, y (aparentemente) combinándole con Lampard con cierto éxito; por lo demás, casi podía haber sido el Mundial'06 (Lampard, Gerrard, Terry, Ferdinand, James, Heskey, Rooney...)...

      ...y la generación del fracaso fracasó de nuevo, superados por una Alemania mucho más fresca, mucho más joven - y con un pelín de suerte.

      No obstante, Capello fue ratificado, quizás por puro aburrimiento, o quizás porque su salario superaba los nueve millones de dólares anuales y hubiese salido un pelín caro contratar otro: por lo tanto, el veterano entrenador italiano obtuvo carta blanca para proseguir con el proyecto inglés, experimentando con cambios por el camino.

      Inglaterra... not the same anymore?

      Wilshere. Foto: Futbol i Punt
      En febrero del 2011 se dio a conocer al gran público mundial el duendecillo del que hablábamos antes; frente al FC Barcelona, en partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Champions League, un joven de Hertfordshire llamado Jack Wilshere jugó un partido extraordinario en el Emirates Stadium. Wilshere, que hasta entonces sólo había disputado unos pocos minutos en partidos amistosos con la selección inglesa, de repente pasó a formar parte activa de los planes de Capello, que le incluyó en el once inicial frente a Dinamarca. Inglaterra jugó un buen partido y venció, pero la verdadera prueba iba a llegar un mes más tarde, en un partido correspondiente a la fase de clasificación para la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania jugado en Cardiff contra Gales.

      Inglaterra empezó con una formación "poco británica", el 4-3-3, y con unos ajustes y una vocación ciertamente infrecuentes, históricamente hablando, en el fútbol inglés; dos laterales largos acompañaban a la pareja de centrales, delante de los cuales se ubicaba, como pivote único, un hombre como Scott Parker, más dirigido al inicio de la jugada propia que a la destrucción de la del rival. Enfrente suyo, Wilshere colaborando en la base y Lampard con más libertad para sumarse al ataque; en punta, tres hombres, siendo Bent el delantero centro y Rooney y Young las "alas", ambos a pierna cambiada.

      Inglaterra vs. Gales, 26-3-2011
      El objetivo estaba claro; profundidad, pero partiendio del juego interior; amplitud, pero más mediante la incorporación de los laterales que por el mantenimiento de extremos pegados a la línea de cal; y presencia en el área, pero proporcionada no por la presencia constante de delanteros fijos, sino por las apariciones de Rooney, Lampard y Young. Y así llegaron los goles, el primero tras un penalty sobre Young (cambiado éste de banda, y tras recibir de Terry, que se había incorporado en conducción) transformado por Lampard, y el segundo, tras pase largo hacia un desmarque en profundidad del mismo Young, que después asistiría a Bent.

      ¿Puede ser esto el principio de una nueva forma de entender el fútbol en Inglaterra, después de muchos años de vueltas y más vueltas sobre lo mismo? Leyendo el extraordinario libro del no menos extraordinario Jonathan Wilson, uno se sorprende de la cantidad de veces que se ha abierto el mismo debate en las Islas, de la repetición casi a patrón fijo de las reacciones a favor y en contra de la apertura hacia formas distintas de entender este deporte. Al fin y al cabo, lo que importa es ejecutar bien una idea, sea cual sea ésta...

      ...pero qué voy a decir. Como éste es el último párrafo y siempre me permito un poco más de opinión que en los demás, lo cierto es que a un servidor le gusta muchísimo más este fútbol que el "kick'n'rush" en todas sus múltiples variantes, y espero y deseo que Capello le dé continuidad: en Wilshere tiene al pequeño mago que necesita para ello.

      PD: ¡Eh! Y que quede claro, el partido de ayer frente a Ghana, para el que suscribe, sólo es un paso más en esa dirección, por muy empatados que quedaran y por muy golazo que fuera el de Gyan (¡que vaya si lo fue!).