5 feb 2008

Montmeló; historia de un templo profanado

Veíamos el otro día en televisión las imágenes de un grupo de cafres, pues no merecen otro calificativo, llevando pancartas racistas anti-Hamilton en el circuito de Montmeló.

Hasta la fecha, el Circuit de Catalunya había sido un modelo de organización, sede año sí año también de los entrenamientos de la mayoría de escuderías de la F1, un trazado de reputación intachable y perfectas condiciones perpetuas.

Pero para entender que hayan ocurrido hechos tan deplorables, hay que remontarse cuatro años en el pasado, hasta 2004, cuando no había acontecido aún la "explosión" mediática que llevó la F1 de deporte minoritario seguido por unos pocos a competición seguida por toda la gente más guapa del país.

2004; el nacimiento de Alonso (o de la Masa I)

En la temporada 2004, Fernando Alonso empezó a correr de forma regular para Renault, bajo la protección del inefable Flavio Briatore, logrando escalar posiciones hasta sumar cuatro podios y quedar cuarto en la general. El joven piloto asturiano rápidamente oscureció a colegas suyos como Pedro de la Rosa o Marc Gené, con una carrera mucho más dilatada y sin hasta la fecha cobertura mediática alguna.

Los medios empezaron a hablar de la F1; los primeros "expertos" de dudosa procedencia empezaron a llenarse sus bocas de cargas aerodinámicas, juegos de neumáticos o cantidades de combustible según el número de vueltas.

2005-06; la confirmación de Alonso (o el nacimiento del monstruo)

Las dos temporadas siguientes fueron las mejores para el piloto asturiano; agresivo, pero sobretodo frío en la pista y cometedor de escasos errores, Fernando se impuso al mítico káiser Michael Schumacher en un mal año de Ferrari primero, y a un alocado Kimi Räikkönen que le puso las cosas fáciles rompiendo motores en repetidas ocasiones después.

La media elevó a Alonso a la categoría de dios. Las banderas azules proliferaron en los balcones, las gorras de Renault se hicieron numerosas, ser de Renault era moda obligada para todos los recién llegados que, como por arte de ensalmo, pasaban a interesarse por un deporte que antes no les había importado un ápice. Las masas estaban hablando; de repente, la F1 era un deporte guay, moderno y de moda, frente a la competición casi "freak" que había sido antes.

2007; la guerra Alonso-Hamilton (destrucción masiva)

El clímax de todo llegaría el año pasado, en la temporada 2007. Alonso, que había dejado en la estacada a Renault firmando por McLaren a medio año, llegó a su nuevo equipo y se encontró con un imprevisto; un joven piloto británico, de color para más inri, resultó ser un genio al volante. Apadrinado por Ron Dennis, director de la escudería, el joven Lewis Hamilton pronto se convirtió en la gran esperanza de McLaren, desplazando a Alonso del rol de piloto número 1 de la escudería; a las cuatro carreras, ya era líder del torneo, posición que no perdería hasta la última carrera.

La guerra fue fulgurante; continuos escándalos sacudieron la marca anglo-alemana, inmiscuyendo a la FIA y sacando a la luz sucios asuntos de espionaje industrial y oscuras maniobras por parte de los dos pilotos de McLaren. El conflicto se trasladó, previsiblemente, a la media; la prensa inglesa se alineó con Hamilton, la española y toda su charanga con Alonso. Televisiones privadas empezaron a convertirse en focos contínuos de presión mediática; teníamos Alonso hasta en la sopa, se le dio más bombo al piloto asturiano, bicampeón del mundo, que el que el gran Schumacher, siete veces mejor piloto de F1 del planeta, había tenido jamás en nuestro país.

Cientos y cientos de expertos de pacotilla llenaron las pantallas de TV; gente que no sabía lo que era un monoplaza hablaba de mecánica, de temperatura de la pista, de estrategias de equipo. La masa, manipulada a más no poder, empezó a ver en Lewis Hamilton la encarnación del diablo, y poco menos en su mentor y director de escudería Ron Dennis, ambos al parecer enemigos totales del "angelito" Alonso.

Llega la famosa carrera de Brasil. Hamilton comete una serie de errores graves y termina séptimo; Alonso no es capaz de superar a los Ferraris y termina tercero, tanto en esa carrera como en el campeonato del mundo.

Los eternos Ferraris se llevan el título de constructores (quitado a McLaren por irregularidades) y además el de pilotos en la persona del frío finlandés Kimi Räikkönen, personaje poco dado a los aspavientos que apenas ha aparecido en la prensa los últimos meses. Jean Todt, director de la escudería del "cavallino rampante", se retira en la cumbre tras el doblete.

La prensa machaca a Hamilton, congratulándose sobremanera por su derrota... sin tener en cuenta que el presuntamente todopoderoso Alonso ha sido incapaz de luchar con los coches de Maranello por el título. Los malvados McLaren han sido derrotados... aunque se obvie que Alonso también, por los ordenados y callados a la par que históricos Ferraris.

2008; estupidez humana... y esperanza para el futuro

Y en este punto estamos; por fin ha ocurrido algo correcto, y Alonso ha vuelto a Renault (de donde no debió salir jamás), de modo que se puede augurar que el año que viene estará marcado por una competición entre tres escuderías (Renault, Ferrari, McLaren), cosa que hacía muchos años que no se veía. La competición parece más ajustada y emocionante que nunca...

... justo cuando aparecen estos imbéciles a desvirtuarlo todo. Masa manipulada en su máxima expresión.

Bravo, prensa, bravo, medios. No habéis popularizado la F1; habéis vulgarizado la F1.

La esperanza que nos queda es el futuro, un futuro, esperemos, libre de tantas historias estúpidas y extradeportivas alrededor de Hamilton y de Alonso (esperemos que Piquet no vuelva a abrir la caja de Pandora... y si lo hace, que sea en positivo para la competición y no al revés), y sobretodo, con una F1 más luchada y divertida que nunca antes.

7 ene 2008

Tópicos: el alegre camuflaje de la mentira

En todo lo que rodea a la persona humana existen los tópicos. Tópicos sobre la forma de ser, vestir, andar; tópicos sobre la forma de hablar, sobre el comportamiento, sobre la actitud. Tópicos, en definitiva, tan típicos y comunmente aceptados, que nadie se para a pensar si son o no verdad.

De hecho, nadie se para a pensar que en una inmensa mayoría no son verdad.

Los hay de todo tipo, y explican cualquier circunstancia que podamos imaginar; pero hoy quería volver al tema futbolístico, y hablar sobre los tan denostados pero siempre útiles (y sobretodo ampliamente usados) tópicos futbolísticos. Desde el "fútbol es fútbol" hasta el "hemos sido mejores pero no hemos tenido suerte", incluyendo algunas reflexiones filosóficas como "debemos ganar, porque si no ganamos, empataremos o perderemos", o plasmaciones de una realidad antigua como "el fútbol es ese deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania", los tópicos inundan este mundo del "beautiful game" y lo explican absolutamente todo.

Hoy vamos a desenmascarar un par de tópicos, no tanto como frases al aire, sino como concepciones que, por lo gastado, terminan siendo consideradas verdades absolutas.

El canterano siempre siente más los colores que el foráneo

Tema tabú, pero recurrente. Parece ser que sólo por el hecho de haber salido de la cantera, un futbolista mostrará una actitud más profesional sobre el campo, luchará más, sudará más y animará más a sus compañeros, se quejará menos de ser suplente y entrenará con más rigor.

Esto, como es obvio, es falso. Canteranos de toda la vida resultarán ser malos profesionales, mientras que en jugadores recién llegados veremos muchas veces la personificación del trabajo bien hecho. No hace falta remontarse mucho para ver esto, ni ir demasiado lejos; en el Barça, Puyol es el estandarte, el "Maldini" y el modelo a seguir, pero de la misma Masia han salido jugadores como Óscar García, que no destacaba precisamente por su profesionalidad ni por su ánimo en los entrenamientos, o Celades, que no dudó en terminar en el Madrid tras un corto paso por el Celta, o Luis Milla, que pasó de poder ser campeón de Copa con el Barça de Cruyff a irse al club merengue.

Los casos de foráneos "desertores", o incluso de canteranos tránsfuga, no son tan extraños; el caso de Figo posiblemente es el más doloroso para los azulgrana, mientras que el triunfo de Luis Enrique en Barcelona aún levanta alguna que otra ampolla en Madrid. Laudrup en su día, o sobretodo el impresentable Javier Saviola, son otros ejemplos de ello.

Hemos recordado nombres y situaciones, pero el auténtico motivo de esta entrada era derrumbar al menos un par de tópicos. Con el caso de Xavi, tratado ampliamente en Futbolitis, se eleva a la máxima expresión ese inmenso interrogante tabú que coloco desde aquí encima de aquellos tópicos que, sólo por el hecho de ser repetidos por la gente, parecen verdades inmutables.

Lo único que importa es ganar, más allá del juego

Frase típica en la que se apoya sobretodo un sector tremendamente ventajista de la afición, especialmente la culé, para justificar que el Madrid esté haciendo presuntamente bien las cosas y el Barça no. La realidad es que quien lo está haciendo mal es el Barça, que ha perdido el norte, y no el Madrid, que sigue siendo un conjunto vulgar y amarrete en su fútbol, pero exitoso en sus resultados; la victoria de esta semana frente al Zaragoza en el Santiago Bernabéu es una muestra más de ello, de cómo permitir que un rival juegue mucho más y mucho mejor que tu equipo y sin embargo vencerle.

No nos equivoquemos; el ganar es el objetivo, pero el ganar a secas no es suficiente. Laudrup nos ha demostrado este año en el Getafe una máxima que guarda una importante relación con esto; si tienes las ideas claras y sabes lo que buscas, si tu objetivo es jugar bien y lo consigues, tus resultados mejorarán por pura inercia, y la unión entre confianza y buen fútbol te elevará en la tabla y te concederá el éxito.

Jugar mal y vencer, a sabiendas que estás jugando mal, sólo sirve para aumentar la confianza en tus futbolistas; pero a la larga, nadie quiere ir al estadio domingo tras domingo a aburrirse. Capello ganó una Liga, y fue popular porque el momento histórico del Madrid requería un título; pero asimismo, hizo que la Liga siguiera perdiendo importancia en su carrera con la Premier y la Serie A por la supremacía en el mundo, de la misma forma que logró, ayudado por la lejanía del estadio, vaciar casi del todo las gradas del Delle Alpi en Turín.

Dunga, que al parecer sufrió algún tipo de trauma como futbolista, resolvió que lo único que importaba era ganar, ganar y ganar, y de hecho, ganó; sufriendo contra equipos de nivel más bien bajo en la Copa América, aprovechándose de un camino más sencillo que Argentina hasta la Final y de un mal partido de la albiceleste para alzarse con el título.

Pero me temo que Dunga no será recordado precisamente como uno de los mejores técnicos de Brasil por ese trofeo; la palabra que merece, a mi entender, el técnico que dispone de alguna de la mejor materia prima del mundo para jugar al mejor fútbol y opta por el defensivismo (lo fácil, en realidad), no es siquiera un cobarde... es un estafador.

Ganar títulos con un equipo que ya de por sí es ganador no suele pasar a la historia. Necesitas algo más para ser un conjunto recordado; y por eso se hablará siempre del Milan de Sacchi, del Dream Team de Cruyff (producto indirecto de la Naranja Mecánica de Rinus Michels), pero difícilmente recordaremos el técnico de Di Stéfano en las cinco primeras Copas de Europa del Madrid, a pesar de ser la racha más destacada de la historia. Podemos recordar el Oporto de Mourinho por sorprendente, pero rara vez se hablará del técnico del Steaua de Bucarest que derrotó al Barça en 1986. ¿Popularidad? ¿O quizás el sentimiento generalizado de que esa "final de los penaltis de Sevilla" la perdió más el Barça y la pataleta de Schuster, que ganarla el equipo rumano? ¿Tal vez el hecho de que ese Steaua no proponía nada especialmente nuevo, mientras que el Milan que se enfrentaría a ellos tres años después era una escuadra totalmente revolucionaria?

Para dejar un recuerdo en la memoria que no sea apenas una ligera y borrosa imagen de un tiempo pasado no especialmente brillante, hace falta algo más que ganar un título... o ganas muchos títulos, o lo haces con un estilo determinado; y eso es lo que hicieron, por ejemplo, Sacchi y Cruyff, cada uno con su estilo, cada uno a su manera.

Sí, ganar es importante... pero cómo ganas, también.

Y otro día, más.

30 dic 2007

Querer ser Dj y no morir en el intento (II)

Bueno, a eso a lo que íbamos.

Estaba yo la mar de feliz con mi mesa, una Behringer monísima, cuando se me ocurrió, así de plano y sin ayuda de nadie, conectarla al ordenador, a ver qué pasaba, si había fuegos artificiales mientras la música se mezclaba sola y una bonita chica morena te masajeaba suavemente la espalda.

La vida nunca es como uno se la espera, desde luego.

En el primer momento ya se vio que algo iba mal. Al principio, como suele ocurrir (gracias, Bill "comeros el Güindous" Gates), no reconoció el aparato; luego, tras instalar unos quince millones de drivers, finalmente se enteró de que lo que estaba enchufado en la salida USB no era un Doraemon cocainómano, sino algo que vagamente tenía una relación con la música. El primer paso estaba dado; mi fantástico PC tenía un nuevo amiguete con quien jugar a escondidas a cargarse el disco duro mientras yo me marchaba con el Doraemon... a jugar al mus, obviamente.

Entonces, sin embargo, y como no podía ser de otra manera, aparecieron más problemas. Uno detrás de otro, concretamente; primero, resultó que tenía que cambiar la configuración de la pantalla para usar el simpático software de cuatro duros que venía con el mezclador, lo cual resultó especialmente doloroso a la hora de reconfigurar todas las imprescindibles aplicaciones freeware de Softonic, esas que te dejan una visual tremenda... y un disco duro con una infección vírica igual de tremenda.

Después de solventar esta crisis con mi consabida entereza (sólo le di dos patadas a la CPU) y mi legendaria valentía (lloré desconsoladamente hora y media tras ver que tenía que rehacer toooda la personalización que había estado años desarrollando poco a poco), seguí adelante en mi propósito de convertirme en una especie de Bob Sinclar de pelo corto y enchufé los cascos.

No sé si os habéis puesto nunca unos cascos en las orejas, unos de esos de Dj que te aíslan completamente del mundo exterior. Es una sensación especial, similar seguramente a la que tienes cuando te explota un misil nuclear a unos milímetros del tímpano y te quedas sordo perdido pa los restos; no oirías ni a veinte mil fans del Liverpool celebrando un gol al Everton aunque estuvieras en el medio del meollo y con "sonotones" en las orejas. Así que para compensar, decidí enchufarlo a la ranura donde amablemente pone "phones" (sí, sí, "teléfonos"; eh, no me miréis así, yo no inventé el inglés...).

Bien... a veces crees que el Universo conspira en tu contra; o eso me pareció cuando me di cuenta horrorizado de que la clavija correcta no estaba en la caja. Pero aún lo piensas más cuando, yendo a buscarla a la tienda más próxima, corriendo como un poseso antes de que cierren, te llama un amigable familiar y te dice; "Ah, ¿ese pincho largo con un agujero en una punta? Anda, yo lo había cogido creyendo que era parte del envoltorio... está ahí en la mesita, al lado del móvil y de la foto de la comunión...". La reacción más usual suele ser el ataque de histeria o de ánimo asesino; pero el menda, que como ya hemos comentado tiene un autocontrol tremendo, tuvo suficiente con decir unas palabritas por el móvil; nada importante, sólo una cálida invitación en relación a expulsar residuos sólidos del cuerpo...

Así pues, una vez enchufados los cascos, pasé a la siguiente fase; intenté mezclar dos cancioncillas, nada especialmente difícil, Plastic People de David Penn & Dave Storm feat. Montilla (y Magdalena Álvarez, no te jode...) y People Sound, de Tony Martínez & Josepo (Pepín pa los colegas). ¿Adivináis lo que ocurrió? Apuesto a que no.

Id imaginándolo, que en la próxima entrega os lo cuento.

25 dic 2007

Bon Nadal

El pequeñito blog que estáis viendo quería desearos afectuosamente a todos una muy Feliz Navidad y un muy Próspero Año Nuevo. Que este nuevo giro alrededor del Sol que empieza sea mejor para todos que el mejor año que hagáis conocido.

Y ojalá este nuevo 2008 traiga también una época de paz y prosperidad a todo nuestro buen y viejo planeta Tierra. Seamos del credo que seamos, celebremos o no la Navidad, estemos en el 2008 o en el Año del Dragón, no importa: lo importante es que los próximos 365 días, se cuenten como se cuenten, sean felices para todos.

Bon Nadal i Bon Any Nou!

15 dic 2007

A cara o cruz

Decisiones imposibles, elecciones que determinan el futuro, situaciones clave, bifurcaciones del camino que marcarán para siempre nuestro recorrido. ¿Quién no se ha encontrado en algún momento en una situación así? ¿Quién no ha dado en algún momento el "sí quiero" a lo que fuera, para arrepentirse posteriormente? ¿Quién no ha resuelto emprender una acción para poco tiempo después darse cuenta de que había cometido un error?

¡Errores! Tremendos o minúsculos, decisivos o sin importancia, que nos marcarán para siempre o que olvidaremos en pocos minutos. Miguelito, buscando su caché, enciende un fósforo y se quema un dedo; un servidor mira la hora y se tira encima el vaso lleno; Rijkaard pone a Xavi en Valencia y vete tú a saber lo que pasa; el BCE aumenta los tipos de interés y millones de personas se acercan irremediablemente a la miseria.

¿Queda algo que no esté sujeto a las decisiones erróneas? ¿Hay alguien que esté exento de ellas, que sólo elija lo correcto?

No.

¿Sirve de algo, pues, indagar buscando una respuesta que de antemano sabemos cuál será? Lo dudo. ¿Sirve de algo, entonces, esta entrada?

Sí; me servirá para colgar una carta del Sr. Miguel Pitti (comúnmente Miguelito), a Mafalda, extraída del blog Sueños a Pila (http://passamonte.blogspot.com/2005_11_01_archive.html). La autoría original es de Daniel Balditarra, y corresponde a la editorial de "Animados", Radio Mitre (Lalo Mir).

Aquí os la dejo.

CARTA DE MIGUELITO A MAFALDA

Querida Mafalda:

En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños... ¡Como pasa el tiempo!
Nacimos en el corazón de un país que soñaba. ¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas! Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza...
Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar de Tuyú, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres... Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero. ¿dónde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura? Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata...Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive? ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?
¿Que fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre? La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto, realizada como tantas comunes mujeres....
Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, mumurando palabras incoherentes, abandonado como un mendigo en una estacion de trenes, triste y abatido como tantos....
Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...
A Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milano. Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...
Y vos, querida amiga, ¿como estás? Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas. Sé, por otros, que seguís escuchando la radio, que leés los diarios del mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos del hombre, que estás indignada por la prepotencia de Bush. Me llegó tu pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo...
En fin, Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre... De parte mía sigo escribiendo siempre, renegado porque me falta tiempo; creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas. Algunos días estoy triste y deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza... El mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria. A veces, cuando miro el globo terráqueo encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se
conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia...Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, Querida amiga, por otros 40 años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.

Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.

10 dic 2007

Proyectos y capitanes; ¿de la mano o independientes?

Leía esta tarde el interesantísimo análisis de Futbolitis sobre el Milan, tanto histórico como actual, y no podía evitar sentir una cierta envidia por la historia reciente milanista; Champions y más Champions, semifinales, cuartos cuanto menos.

El Barça es distinto al Milan en varias cosas. Primero, en el estilo; segundo, en el funcionamiento de club; tercero, obviamente, en los antecedentes.

Milán y el éxito

El club lombardo es una entidad que en los últimos años colecciona títulos europeos. Basando su funcionamiento en un equipo superprofesional, con una experiencia tremenda y un compromiso ejemplar, prácticamente los mismos que ganaron en Manchester en 2003 volvieron a hacerlo en Atenas cuatro años más tarde. Esto es un proyecto a un plazo larguísimo, esto es un modelo de gestión que busca el cetro europeo por encima de cualquier otro objetivo, una forma de trabajar con una orientación clarísima: Europa. Y lo mejor de todo, es que lo consigue una y otra vez a pesar de la inmensa competencia, a pesar de algún que otro fracaso, como la derrota por penaltis en Estambul del 2005 o la eliminación a manos del último coletazo del Depor en 2004.

Victoria tras victoria en Europa, el Milan ha ido cosechando resultados pobres en Italia en estos últimos años; primero, superado por la Juventus de Capello, que tenía no sólo un entrenador mucho más orientado a campeonatos de regularidad como es Fabio, sino además los arbitrajes a favor, lo cual ya de por sí es decisivo; y después, por el Inter de Mancini, un equipo caótico a más no poder, una escuadra sin concepto alguno de juego colectivo que avanza por su arrolladora calidad en todas las líneas, especialmente en su delantera. Evidentemente, en Europa rivales como el Villarreal le hacen morder el polvo; ninguna escuadra que no sea un equipo de verdad puede ser competitiva en un torneo así.

Pero eso no parece importarle al equipo dirigido por Ancellotti y presidido por Berlusconi, que sigue creyendo en un proyecto longevísimo y en futbolistas del carisma de, por ejemplo, el gran Paolo Maldini, una representación antonomásica de lo que es y debe ser un capitán de verdad. Hombre de club como pocos, combina superprofesionalidad con resultados, esfuerzo máximo con inteligencia, contundencia con comedimiento sobre el terreno de juego. Maldini difícilmente se meterá en una reyerta; sabe demasiado como para entrar en tonterías, está por encima de ello. Ese talante le hace modelo a imitar por futbolistas que perfectamente podrían ser sus sucesores; el que nos interesa, en este caso, es uno de sus más grandes admiradores, Carles Puyol.

Barcelona y el estilo

El estilo azulgrana requiere fútbol bonito, requiere resultados en Liga porque sabe que Europa es volátil, nunca ha sido el fuerte de una entidad donde se han dado cita algunos de los mejores futbolistas de la Historia y algunos de los equipos que mejor fútbol han practicado. Únicamente se puede atribuir a la mentalidad el hecho de que en sus vitrinas sólo haya dos Copas de Europa.

El más grande lastre del Barça es ese, indudablemente; una mentalidad que arrastra consigo a técnicos de tres en tres, una creencia estúpida que hace que la gente piense que un proyecto puede durar, a lo sumo, dos o tres años, hasta que se tiene que cambiar absolutamente todo, destrozar el equipo y traer a gente nueva que supla a estos "vagos millonarios" que han pasado de superfenómenos a arrastrarse por el campo de golpe y porrazo. Sólo los de la casa se salvan; ellos son distintos, parecen tocados por una varita mágica que les hace inmunes a todo.

Apliquemos este caso al Barça. El equipo de Rijkaard naufraga el año pasado porque Frank decide ser infiel a sus propias ideas, porque sacrifica todo lo bueno que había hecho el año pasado tanto en la Liga como en Europa a sistemas inútiles que rompen con cuanto positivo podía extraerse del gran Barça de la 05/06. 3-4-3, tres pequeños, pérdida del pivote, de la presión, de la velocidad, de la movilidad... todo se va al traste, los planteos se convierten en continuos despropósitos.

¿Por qué? Lo ignoro.

El futuro; una Barcelona más rossonera

En esta nueva campaña, la 2007/08, se introduce un cambio hecho con un tino importante, se pasa de Brasil a Europa, del "jogo bonito" sin resultados al esfuerzo; Abidal, Milito, Touré y también en gran medida Henry son ejemplos de este cambio. Futbolistas duros, físicamente poderosos, sacrificados en el caso de los tres primeros y competitivos en todos los casos, especialmente en los de Milito y Henry. Este pequeño volantazo excluye a Motta, Belletti, aísla a Ronaldinho y sube a Eto'o en importancia. ¿Será suficiente? Para mejorar los ánimos en Can Barça, sí; para reconducir la situación de verdad, hará falta algo más.

Aquí entran, entre muchas otras cosas, los capitanes.

De los tres, uno es indiscutible y dos no deberían serlo; creo que es obvio a quién me refiero. El Maldini barcelonista, Puyol, no debe en ningún caso perder el brazalete; sería difícil encontrar a alguien como él en el vestuario, por no decir imposible. Los otros dos debería hacer tiempo que no lo llevan; Ronaldinho, a pesar de haberse cargado el equipo a la espalda sobre el terreno de juego, no es un modelo fuera de él como lo debe ser todo capitán; y Xavi, a pesar de ser indudablemente un buen profesional fuera del campo, no es un modelo de nada sobre de él. Defensivamente casi nulo, poco dado a luchar, a llegar, a esforzarse, se siente mucho más cómodo en partidos suaves, donde sus opciones son más sencillas gracias a la poca dureza del rival; en partidos físicos, simplemente desaparece. El gol de ayer no debe enmascarar algo que hace tiempo que está claro; Xavi tiene muy poca capacidad para incorporarse de segunda línea y marcar.En esto, el olvidado Van Bommel era mucho, infinitamente mejor que él; no es casualidad que el suyo fuera el mejor año del Barça en tiempos. No era decisivo quizás; pero siempre estaba ahí, metía sus tantos, imponía su físico, sin destacar él ayudaba a que sus compañeros fueran mejores.

Dejado esto claro, sólo me queda dejar de divagar y volver al plano principal, las capitanías. En el Barça, hay varios futbolistas que tienen madera para ser capitanes; su actuación es lo único que les puede separar de ello;

Uno es el que ya debería ser segundo capitán; Deco. Auténtico crack y motor del equipo, sin el luso es cuando no hay Barça, sin Deco el equipo azulgrana es poco más que once tíos que tocan, tocan y tocan sin sacar nada en claro.

El segundo es
Márquez. Káiser sobre el campo, fuera de él ha tenido graves problemas de profesionalidad; si no fuera por ello, sería un claro candidato a la tercera capitanía.

El tercero es Valdés. Entró en el equipo muy joven, chocó con Van Gaal, volvió al B, volvió a subir con Rijkaard, y se ha asentado como portero indiscutible. Comete errores de vez en cuando, pero sus actuaciones han ido ganando en regularidad y sobr, y su actitud cada día es más profesional. Sólo su pasado le separa de ser el tercero ideal.

El cuarto es alguien que, si se queda mucho tiempo, terminará siéndolo, es inevitable; es Milito. Milito es de esos futbolistas que llegan a un lugar, se hacen rápidamente su sitio, se convierten por méritos propios en intocables, y al cabo de poco, son irremediables líderes del equipo. En uno o dos años, sería el segundo o tercer capitán más adecuado fuera donde fuera, y en el caso del Barça sólo la presencia de Puyol le impide tener primera capitanía casi asegurada a medio plazo.

Esto sería, en el cambio de rumbo que ha impuesto la secretaría técnica azulgrana dando altas y bajas, el segundo paso del camino que aspira a convertir el vestuario en un ente que se pueda comparar de una vez al modelo de gestión rossonero. Después vendrían los últimos movimientos en lo que a fichas se refiere, algo que ya habíamos comentado en entradas anteriores.

Con todo esto, la valoración a dar es clara; el capitán no debe serlo por antigüedad (o al menos no sólo por eso), y la capitanía no tiene por qué estar directamente relacionada con el proyecto; Maldini ha sido capitán de varios proyectos, exitosos y no tanto, y Puyol, incluso en un mismo proyecto, ha visto éxitos y desgracias. Los capitanes sólo son un recurso más para dar equilibrio a la plantilla y al equipo; un equipo que, como siempre, debe venir directamente del máximo responsable... que no deja de ser el técnico.
Se hagan los cambios que se hagan, quien debe responder siempre es el mismo; y en el caso del Barça, no es otro que Frank Rijkaard.

5 dic 2007

Querer ser Dj y no morir en el intento (I)

En un día de esos en los que el mundo te parece un lugar feliz, antes de comprarme "¡Qué presente impresentable!" del maestro Quino (libro buenísimo que recomiendo... eso sí, a todo aquel que no pase por una depresión, porque entonces ya le hunde), decidí buscar experiencias nuevas y resolví que la música me gustaba, que me gustaba mucho, y que algún día quería dedicarme con cierta atención a ella.

De eso hará ya tres años; digamos que, al cabo de 36 meses, ya iba siendo hora de que pusiera un poco en práctica la teoría que me había formado, ¿no?

Así que di el paso, y tras estar un mes ahorrando tooodo el sueldo, me compré una bonita mesa digital, un bonito plato con salida USB, unos bonitos cascos y un bonito par de altavoces pasivos. Todo, por unos bonitos 600 eurazos del copón.

Bien, digamos que hasta una semana y media más tarde no me di cuenta de que toda este "bonito" lote, al parecer, tenía que ser fabricado a mano, pieza por pieza, por los de la tienda; o al menos eso parecía, dado que al realizar el pedido te prometían que te llegaría en uno o dos días...

... tras dos semanas, empecé a tener la ligera presunción de que a lo mejor había algo que no iba bien, quizás el diseñador de las piezas una-por-una o el maquetista que se dedicaba a montarlas con cola de impacto se encontraban mal, puesto que un ligerísimo retraso de doce días sólo se solía ver en la RENFE en estos días...

Así que comencé a impacientarme, sólo ligeramente, sólo un poquitín, al cabo de las tres semanas, y entonces resolví empezar a llamar y a enviar e-mails; "tranquilo", me dijeron, "sólo pasa que no tenemos en stock uno de los cuatro elementos que nos has pedido, concretamente el plato, y por eso no te lo hemos enviado". Yo, como buen chico que soy, les dije muy educadamente que me enviaran el resto si eran tan amables, y tras esperar tranquilamente una semanita más, y siempre como buen chico que soy, les volví a llamar, les envié a alguna bonita parcela de terreno en algún lugar próximo al lavabo y les dije que lo iría a buscar personalmente, antes de que la barba, que no me había afeitado esperando el material, me llegara más allá de la cintura.

Así que me pasé tranquilamente por ahí, lo recogí educadamente, y me lo llevé a mi casa; todo, menos el plato, que al parecer debía estar hecho de uranio enriquecido u oro macizo o algo por el estilo, puesto que todavía no había llegado.

Así pues, con toda la ilusión del mundo, me puse a instalarlo todo...

Aún no sabía, desdichado de mí, las hermosas sorpresas que me esperaban... pero, como diría Cálico, nos ha pillado el toro, así que otro día será...