Éste pretende ser un post breve, vistas las críticas feroces (?) que recibe el menda por escribir pocas entradas en los últimos tiempos. La idea es simple; intentar resumir, aunque por el camino se queden muchísimas cosas, lo que llegó a ocurrir en los apenas veinte segundos que separan el disparo de Frank Lampard del gol de Thomas Müller en la eliminatoria correspondiente a los dieciseisavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2010 entre Alemania e Inglaterra.
Veamos el vídeo de la acción;
Observemos las circunstancias; Inglaterra, que en estos momentos va perdiendo por dos goles a uno, goza de una oportunidad en forma de tiro libre, a unos treinta metros de la portería aproximadamente. El equipo británico sube en bloque, tanto para molestar al portero alemán y a su zaga como para atacar el rechazo en caso de que se produzca.
Como dice el tópico, un córner bien tirado es gol a favor, uno mal tirado es gol en contra. En este caso, no se trata de un córner, sino de una acción a balón parado (ABP) en las inmediaciones del área, que puede convertirse en una ocasión manifiesta de gol y que, por lo tanto, lleva al equipo inglés hacia la portería rival para potenciar esa posibilidad.
Esa es la situación cuando Lampard le pega al balón, éste rebota en la barrera, cae cerca de Barry... y el excelente jugador del Manchester City comete un grave error; falla en el control en una situación peligrosa (segundo 0:07 del vídeo). El fallo es inmediatamente aprovechado por Alemania: uno de los zagueros roba el balón, otro lanza el primer pase... y al instante se desencadena una contra vertiginosa (recomendable el segundo 0:41 del vídeo, donde la cámara es mucho más adecuada para visualizar la acción en su totalidad).
Para resumirlo brevemente, diríamos que Alemania ocupa a la perfección los tres carriles del campo con tres de sus mejores futbolistas; el joven Thomas Müller por la izquierda, el experimentado Bastian Schweinsteiger por la derecha, y el jugador con vitola de estrella de este equipo, Mesut Özil, por el centro. El balón es lanzado hacia Müller, quien, cerca del centro del campo, como mandan los cánones, lo cambia de lado hacia Schweinsteiger. Inglaterra, obligada a correr hacia atrás, no logra contener a los alemanes, que, con un par de excelentes movimientos (ver el arrastre de Özil hacia el lado de Schweinsteiger, que a su vez tira la diagonal hacia adentro: minuto 0:52 en adelante) dejan a Müller con espacio y tiempo suficiente como para controlar y fusilar a David James (que tampoco está especialmente fino, todo hay que decirlo).
El vídeo, pues, es muy ilustrativo; los alemanes realizan una trenza excelente para romper el sistema defensivo inglés, y la acción termina con el tercer gol teutón. Evidentemente, se requiere una considerable calidad técnica para llevar a cabo una jugada así (el control del tempo de Schweinsteiger y su pase final son realmente excepcionales), pero a nivel conceptual los movimientos son de escuela. Dignos, pues, de estudio.
1 jul 2010
30 jun 2010
Líderes
En líneas generales, el ser humano es proclive a imitar aquello que ve en quienes fueron sus maestros, o lo que le es más próximo, tiene más visto y, por lo tanto, conoce más; pocos son aquellos que, bebiendo de unas fuentes determinadas en su formación, deciden andar por caminos completamente opuestos, buscando experiencias y resultados distintos a los que ya tienen interiorizados.
No es raro, pues, ver que los líderes futbolísticos de la actualidad imitan, en muchos casos, los del pasado. Podríamos encontrar múltiples ejemplos, no sólo a nivel puramente deportivo (Modelos de Juego, entrenamientos, concepción y escuela futbolísticas, etcétera) sino también en lo que refiere a gestión de grupo.
Por ejemplo, es curioso ver como el seleccionador argentino, Diego Armando Maradona, repite en su selección del 2010 un patrón similar al que uno de sus antiguos técnicos, Carlos Salvador Bilardo, utilizó en 1986 debido a la situación de la escuadra albiceleste. Tras una fase de clasificación más bien pobre, en la que el zaguero Daniel Passarella destacó especialmente, la selección argentina llegaba en un mar de dudas. A ello había que sumarle una polémica añadida; la que desató la decisión de Bilardo de conceder la capitanía a Maradona en detrimiento del mismo Passarella, líder del equipo campeón del mundo en 1978.
Sin embargo, y aunque suene paradógico, las circunstancias allanaron el camino a Bilardo; Passarella sufrió una serie de problemas físicos que le impidieron jugar la Copa del Mundo. Frente a la enorme presión mediática, casi persecutoria, que había sufrido el equipo tras la sustitución de Menotti (técnico con ideas futbolísticas con un alto componente estético) por Bilardo (alumno aventajado de Zubeldía y representante de un fútbol poco espectacular), el equipo argentino se conjuró para devolver las afrentas y luchar, todos a una, por el campeonato.
Y el resto es historia, Manos de Dios y Goles del Siglo aparte.
Más allá de lo que muchos considerarían delirios inexplicables que sólo se le podrían permitir a alguien como Maradona (como la convocatoria del defensa Ariel Garcé presuntamente inspirada en un sueño, las listas aparentemente aleatorias que utilizó en la fase de clasificación, probando a más de cien futbolistas, o la alineación de equipos en formaciones extrañas, como el 4-1-5, durante el Mundial de Sudáfrica), cabría preguntarse si en realidad la estrategia del Diego no consiste, de algún modo, en la repetición del ambiente que rodeaba la albiceleste en 1986. Bilardo utilizó una suerte de "enemigo exterior" contra el que luchar para convertir un nido de serpientes en un equipo unido y a la postre campeón; Maradona podría estarse sirviendo de algo similar para intentar que los Messi y compañía levanten de nuevo la Copa del Mundo. Y de momento, parece que los resultados le acompañan.
No es raro, pues, ver que los líderes futbolísticos de la actualidad imitan, en muchos casos, los del pasado. Podríamos encontrar múltiples ejemplos, no sólo a nivel puramente deportivo (Modelos de Juego, entrenamientos, concepción y escuela futbolísticas, etcétera) sino también en lo que refiere a gestión de grupo.
Por ejemplo, es curioso ver como el seleccionador argentino, Diego Armando Maradona, repite en su selección del 2010 un patrón similar al que uno de sus antiguos técnicos, Carlos Salvador Bilardo, utilizó en 1986 debido a la situación de la escuadra albiceleste. Tras una fase de clasificación más bien pobre, en la que el zaguero Daniel Passarella destacó especialmente, la selección argentina llegaba en un mar de dudas. A ello había que sumarle una polémica añadida; la que desató la decisión de Bilardo de conceder la capitanía a Maradona en detrimiento del mismo Passarella, líder del equipo campeón del mundo en 1978.
Sin embargo, y aunque suene paradógico, las circunstancias allanaron el camino a Bilardo; Passarella sufrió una serie de problemas físicos que le impidieron jugar la Copa del Mundo. Frente a la enorme presión mediática, casi persecutoria, que había sufrido el equipo tras la sustitución de Menotti (técnico con ideas futbolísticas con un alto componente estético) por Bilardo (alumno aventajado de Zubeldía y representante de un fútbol poco espectacular), el equipo argentino se conjuró para devolver las afrentas y luchar, todos a una, por el campeonato.
Y el resto es historia, Manos de Dios y Goles del Siglo aparte.
Más allá de lo que muchos considerarían delirios inexplicables que sólo se le podrían permitir a alguien como Maradona (como la convocatoria del defensa Ariel Garcé presuntamente inspirada en un sueño, las listas aparentemente aleatorias que utilizó en la fase de clasificación, probando a más de cien futbolistas, o la alineación de equipos en formaciones extrañas, como el 4-1-5, durante el Mundial de Sudáfrica), cabría preguntarse si en realidad la estrategia del Diego no consiste, de algún modo, en la repetición del ambiente que rodeaba la albiceleste en 1986. Bilardo utilizó una suerte de "enemigo exterior" contra el que luchar para convertir un nido de serpientes en un equipo unido y a la postre campeón; Maradona podría estarse sirviendo de algo similar para intentar que los Messi y compañía levanten de nuevo la Copa del Mundo. Y de momento, parece que los resultados le acompañan.
10 may 2010
Entrevista a Dalibor Stevanovic
Debido de nuevo a una cuestión "laboral", he tenido la ocasión de hablar (vale, lo admito, es un eufemismo; fue vía Internet, vosotros ganáis) con una persona bastante especial; se trata de Dalibor "Dabo" Stevanovic, futbolista esloveno, actualmente en el SBV Vitesse Arnhem holandés, a quien se recuerda en la LFP por su paso por la Real Sociedad y el Alavés. Creo, además, que es un buen momento para conocer algo más sobre el fútbol de un país como Eslovenia, que, con apenas dos millones de habitantes, logró pasar por encima de la Rusia de Hiddink para asegurarse una plaza en el Mundial de Sudáfrica.
Antes de empezar, no obstante, tengo que agradecer profundamente tanto a Dalibor como al Vitesse su inestimable colaboración en todo momento; dank u wel, Ester en Dabo!
Dalibor Stevanovic: de Ljubljana a Sudáfrica
Pregunta: Aparte de Israel, usted ha jugado en Eslovenia, España y Holanda. ¿Cuáles cree que son las principales diferencias en la forma en la que se juega al fútbol en estos tres países?
Respuesta: Si comparas el fútbol esloveno con el español, desde luego la mayor diferencia está en la velocidad. En España, el juego es realmente más rápido que en Eslovenia, incluso más que en Holanda; en cambio, en Israel el fútbol es muy físico, casi diría que luchan más que juegan (sonríe). En lo que refiere a canteras, cabe decir que en Eslovenia hay buenos jugadores jóvenes, buenas escuelas de fútbol, muchos talentos prometedores… hasta los dieciocho años. Éste es el mayor problema de Eslovenia; que muchos futbolistas se pierden cuando tienen que realizar el paso de las categorías inferiores al primer equipo. Esto en Holanda lo solucionan gracias a los filiales de los clubes, que permiten foguear mejor a los jóvenes valores. Sobre la diferencia en los métodos, en Holanda se trabajan mucho la velocidad y la técnica, y no tanto el físico y la táctica: en España es similar, pero de una forma más profesional. Podríamos decir que la Eredivisie es un buen paso hacia una Liga mejor; y tengo que decir que, para mí, la LFP es la mejor Liga del mundo.
R.: Por supuesto. Especialmente cuando fui de Eslovenia a España, porque era la primera vez que salía de casa, sólo tenía veinte años y no conocía el idioma. Pero luego, cuando fui a Israel y Holanda, ya tenía más experiencia, y fue mucho más sencillo.
R.: La gente no vive el fútbol en mi país como en Holanda o España. Sólo cuando este año el equipo nacional cosechó buenos resultados apareció la gente: fue algo como “vamos, chicos, ahora sí que os damos soporte”. Digamos que podría ser mucho mejor. Hay que decir que en Eslovenia tampoco existe una buena infraestructura ni grandes estadios; quizás esa sea una razón, la falta de gente en los partidos de la Liga eslovena. En cambio, en España y Holanda la gente vive el fútbol con pasión, te hacen sentir realmente como un futbolista de verdad.
P.: ¿Qué entrenador ha influido más sobre usted y su fútbol, y cómo le describiría a él y sus métodos?
R.: Fue Slavisa Stojanovic, mi técnico en Domzale, en Eslovenia. Cuando yo tenía 17 años, firmé mi primer contrato profesional con el NK Domzale, y fue él quien confió en mí, quien me dio muchas oportunidades y me “creó” como futbolista. Stojanovic es un gran motivador, y sus entrenamientos son excelentes: cada día venía com un ejercicio nuevo, yo aprendí muchísimo con él. Ni siquiera algunos técnicos de Holanda y España siguen métodos como Stojanovic; él era todo disciplina, no se hacían bromas, pero todos tenían el mismo crédito. Ahora mismo Stojanovic es el segundo entrenador de la selección de los Emiratos Árabes Unidos que dirige otro esloveno, Srečko Katanec.
R.: No hay secreto, jugamos al fútbol como todos los otros países. Es cierto que somos una nación pequeña, pues apenas dos millones de personas viven en Eslovenia, pero tenemos un gran corazón, no tenemos miedo de nadie y creemos en nosotros: de ahí llegan los resultados, simplemente. Tengo que decir que no sé cómo funcionaba la selección hace una década, pero el equipo de ahora… sé que somos un gran colectivo, respiramos juntos dentro y fuera del campo, y esto es realmente importante.
P.: ¿Hasta qué punto fue la victoria frente a la Rusia de Hiddink un gran momento para el fútbol esloveno? ¿Cómo reaccionó la gente en Eslovenia ante un éxito así?
R.: Fue realmente inesperado para los eslovenos y para todo el mundo, pero los jugadores sabíamos que íbamos a tener nuestras oportunidades. Demostramos en ambos partidos que merecíamos pasar. Después del éxito todo el mundo en Eslovenia empezó a hablar, a decir que éramos realmente buenos… pero siendo realistas, si no hubiésemos ganado esos partidos, posiblemente no nos considerarían tan buenos ni mucho menos. Así es como funciona este deporte.
R.: Eso espero. Sería muy bueno para nuestro fútbol, todo el mundo saldría beneficiado. Creo que también sería muy importante para nuestros jóvenes, representaría una gran motivación para ellos. Estoy seguro de que podremos continuar lo que hemos empezado (sonríe).
R.: Como he dicho, en Eslovenia hay muchos jóvenes talentos, pero convertirse en futbolista profesional es complicado: muchos jugadores se pierden con diecisiete, dieciocho años, porque no están en el sitio adecuado en el momento adecuado. Muchos chicos no tienen la oportunidad de mejorar, de llegar al primer equipo. Eslovenia es aún pequeña en lo que a fútbol se refiere, no está todo tan organizado como en Italia, España, Alemania, Holanda…
PD: Sin que guarde relación alguna con la entrevista, creo que es necesario mencionar que, a raíz de lo ocurrido en la retransmisión que realizó Telecinco del partido entre el Liverpool FC y el Club Atlético de Madrid correspondiente a las semifinales de la Europa League, el blog amigo Fútbol-Diem ha publicado un escrito colectivo que me gustaría que leyera todo el mundo. Podéis encontrarlo aquí.
Foto Stevanovic: Noticias de Guipuzkoa. Foto Stojanovic: Mladina.sl. Foto Stevanovic con Eslovenia: Sky Sports.
Antes de empezar, no obstante, tengo que agradecer profundamente tanto a Dalibor como al Vitesse su inestimable colaboración en todo momento; dank u wel, Ester en Dabo!
Dalibor Stevanovic: de Ljubljana a Sudáfrica
Pregunta: Aparte de Israel, usted ha jugado en Eslovenia, España y Holanda. ¿Cuáles cree que son las principales diferencias en la forma en la que se juega al fútbol en estos tres países?Respuesta: Si comparas el fútbol esloveno con el español, desde luego la mayor diferencia está en la velocidad. En España, el juego es realmente más rápido que en Eslovenia, incluso más que en Holanda; en cambio, en Israel el fútbol es muy físico, casi diría que luchan más que juegan (sonríe). En lo que refiere a canteras, cabe decir que en Eslovenia hay buenos jugadores jóvenes, buenas escuelas de fútbol, muchos talentos prometedores… hasta los dieciocho años. Éste es el mayor problema de Eslovenia; que muchos futbolistas se pierden cuando tienen que realizar el paso de las categorías inferiores al primer equipo. Esto en Holanda lo solucionan gracias a los filiales de los clubes, que permiten foguear mejor a los jóvenes valores. Sobre la diferencia en los métodos, en Holanda se trabajan mucho la velocidad y la técnica, y no tanto el físico y la táctica: en España es similar, pero de una forma más profesional. Podríamos decir que la Eredivisie es un buen paso hacia una Liga mejor; y tengo que decir que, para mí, la LFP es la mejor Liga del mundo.
P.: ¿Fue difícil adaptarse a estos cambios?
R.: Por supuesto. Especialmente cuando fui de Eslovenia a España, porque era la primera vez que salía de casa, sólo tenía veinte años y no conocía el idioma. Pero luego, cuando fui a Israel y Holanda, ya tenía más experiencia, y fue mucho más sencillo.
P.: Siguiendo con las diferencias entre países, ¿cómo se vive el fútbol en Eslovenia, comparándolo con Holanda y España?
R.: La gente no vive el fútbol en mi país como en Holanda o España. Sólo cuando este año el equipo nacional cosechó buenos resultados apareció la gente: fue algo como “vamos, chicos, ahora sí que os damos soporte”. Digamos que podría ser mucho mejor. Hay que decir que en Eslovenia tampoco existe una buena infraestructura ni grandes estadios; quizás esa sea una razón, la falta de gente en los partidos de la Liga eslovena. En cambio, en España y Holanda la gente vive el fútbol con pasión, te hacen sentir realmente como un futbolista de verdad.
P.: ¿Qué entrenador ha influido más sobre usted y su fútbol, y cómo le describiría a él y sus métodos?R.: Fue Slavisa Stojanovic, mi técnico en Domzale, en Eslovenia. Cuando yo tenía 17 años, firmé mi primer contrato profesional con el NK Domzale, y fue él quien confió en mí, quien me dio muchas oportunidades y me “creó” como futbolista. Stojanovic es un gran motivador, y sus entrenamientos son excelentes: cada día venía com un ejercicio nuevo, yo aprendí muchísimo con él. Ni siquiera algunos técnicos de Holanda y España siguen métodos como Stojanovic; él era todo disciplina, no se hacían bromas, pero todos tenían el mismo crédito. Ahora mismo Stojanovic es el segundo entrenador de la selección de los Emiratos Árabes Unidos que dirige otro esloveno, Srečko Katanec.
P.: Aunque Eslovenia es un país pequeño, su selección nacional ha logrado grandes resultados, clasificándose para la Euro’00, el Mundial’02, y ahora el Mundial’10. ¿Cuál cree usted que es el secreto de este éxito?
R.: No hay secreto, jugamos al fútbol como todos los otros países. Es cierto que somos una nación pequeña, pues apenas dos millones de personas viven en Eslovenia, pero tenemos un gran corazón, no tenemos miedo de nadie y creemos en nosotros: de ahí llegan los resultados, simplemente. Tengo que decir que no sé cómo funcionaba la selección hace una década, pero el equipo de ahora… sé que somos un gran colectivo, respiramos juntos dentro y fuera del campo, y esto es realmente importante.
P.: ¿Hasta qué punto fue la victoria frente a la Rusia de Hiddink un gran momento para el fútbol esloveno? ¿Cómo reaccionó la gente en Eslovenia ante un éxito así?R.: Fue realmente inesperado para los eslovenos y para todo el mundo, pero los jugadores sabíamos que íbamos a tener nuestras oportunidades. Demostramos en ambos partidos que merecíamos pasar. Después del éxito todo el mundo en Eslovenia empezó a hablar, a decir que éramos realmente buenos… pero siendo realistas, si no hubiésemos ganado esos partidos, posiblemente no nos considerarían tan buenos ni mucho menos. Así es como funciona este deporte.
P.: ¿Cuál cree usted que será el futuro del fútbol en Eslovenia? ¿Continuarán sus buenos resultados en competiciones internacionales?
R.: Eso espero. Sería muy bueno para nuestro fútbol, todo el mundo saldría beneficiado. Creo que también sería muy importante para nuestros jóvenes, representaría una gran motivación para ellos. Estoy seguro de que podremos continuar lo que hemos empezado (sonríe).
P.: La última pregunta; ¿es difícil para un niño esloveno llegar a profesional como lo hizo usted? ¿Cómo funciona la cantera en su país?
R.: Como he dicho, en Eslovenia hay muchos jóvenes talentos, pero convertirse en futbolista profesional es complicado: muchos jugadores se pierden con diecisiete, dieciocho años, porque no están en el sitio adecuado en el momento adecuado. Muchos chicos no tienen la oportunidad de mejorar, de llegar al primer equipo. Eslovenia es aún pequeña en lo que a fútbol se refiere, no está todo tan organizado como en Italia, España, Alemania, Holanda…
PD: Sin que guarde relación alguna con la entrevista, creo que es necesario mencionar que, a raíz de lo ocurrido en la retransmisión que realizó Telecinco del partido entre el Liverpool FC y el Club Atlético de Madrid correspondiente a las semifinales de la Europa League, el blog amigo Fútbol-Diem ha publicado un escrito colectivo que me gustaría que leyera todo el mundo. Podéis encontrarlo aquí.
30 abr 2010
Elogio del Pressing (II)
Si en la primera entrada sobre el pressing hablábamos del achique (hoy en día más conocido como "adelantar la defensa", simplemente) como medida propiciatoria del primero, hoy es momento de hablar de la otra parte, de la mitad que más suele lucir y que algunos jugadores utilizan descaradamente para hacer una suerte de "demagogia" futbolística; estamos hablando de la presión adelantada. Atención, puntualizamos: no de carreritas sin sentido persiguiendo al jugador rival más próximo (a las que son bastante dadas aquellos futbolistas que no comprenden el juego... y ciertos delanteros archiconocidos, que las utilizan como justificación a su presencia), sino de un movimiento colectivo automatizado y racional destinado a provocar el error y la pérdida de balón subsiguiente.
Existen muy distintas formas de ejecutar esa presión, dependiendo de las características del equipo, de la formación del mismo y (obviamente) de la tipología de sus futbolistas. Sacchi defendía el 4-4-2, que en esos momentos estaba poco en boga en Italia, como la formación más equilibrada para la realización del pressing y la ocupación del campo en general. Así, disponía en primera línea a Van Basten y Gullit, ayudados por Tassotti o Colombo y Donadoni desde las bandas; detrás, Ancelotti y Rijkaard formando pareja... pero no exactamente doble pivote según el concepto actual. Más atrás, era el mismo Baresi quien, gritando "¡Milan!", ordenaba a sus compañeros un avance colectivo que permitiera el ejercicio de la presión. La clave era conducir el rival a la banda, donde era inefablemente encerrado en una jaula (ahí la participación de los laterales era importantísima) y donde, gracias a la inestimable ayuda de la línea de fuera de banda (gran aliada de la presión), el futbolista terminaba confundiéndose y, generalmente, perdiendo el balón.
Por otra parte, Guardiola, mucho más cercano en el tiempo, propone una presión iniciada por un delantero único y, por lo tanto, necesitada de un apoyo más directo de los centrocampistas, consecuencia de la formación utilizada por el técnico catalán. No es inusual ver como, tras ser superado Ibrahimovic (o Eto'o el pasado curso), Xavi, Keita o Iniesta atacan al poseedor del balón cuando éste penetra en una de las zonas clave del campo. El objetivo tiende a ser cerrar espacios más que recuperar, provocando así una de las tres consecuencias siguientes:
1- Devolución del balón a una zona sin peligro. El futbolista presionado, viendo que no tiene opciones con la pelota si sigue la dirección que inicialmente pretendía tomar, se ve en la obligación de volver hacia atrás y ceder la posesión a un compañero menos presionado. Si los defensores están correctamente ubicados, el futbolista que reciba estará en una posición menos peligrosa que el anterior.
2- Toma de decisión incorrecta. Si el jugador presionado se da cuenta de que las opciones entre las que normalmente podría elegir no están disponibles, es probable que tome una decisión errónea y termine perdiendo el balón, intentando quizás un cambio de orientación difícil, o sencillamente lanzando un balonazo hacia delante que, en principio, los zagueros podrán controlar con facilidad.
3- Pérdida de la pelota. Lo menos usual y sin embargo lo más aplaudido y esperado por el público; en caso de ejercer una presión sobre el jugador con balón lo suficientemente agresiva, cabe la posibilidad de que éste termine perdiéndola y el equipo defensor la pueda recuperar en una posición ventajosa. En este caso, realizar una transición ofensiva veloz puede ser terrible para el contrario, que seguramente no esperaba ese error y por lo tanto no estará correctamente posicionado en el campo.
Para ejemplificar lo apuntado, veamos un pequeño vídeo, subido por Matías Manna, autor del interesante blog Paradigma Guardiola, en el que se aprecia la respuesta del equipo azulgrana frente a varias situaciones de pérdida de balón. Cabe mencionar que en general las situaciones son más de transición que de presión misma, pero es ilustrativo de todos modos:
Hay que decir, además, que para mantener una presión adecuada es necesario no sólo conocer el "cuándo" y el "dónde", sino también disponer de futbolistas preparados (física... y sobretodo mentalmente) para ello. La presión en sí no tiene por qué ser más desgastante que una defensa atrasada en el global del partido, pero requiere una voluntad férrea y por lo tanto, ahí sí, un desgaste mental muy superior debido a la necesidad de mantener siempre la concentración: un pequeño error puede permitir al rival salir jugando sin que nuestro equipo tenga tiempo para recomponerse unos metros más atrás. Sobre las actitudes propias del futbolista individual y otras cuestiones en relación al pressing, sin embargo, hablaremos en una próxima entrada.
Existen muy distintas formas de ejecutar esa presión, dependiendo de las características del equipo, de la formación del mismo y (obviamente) de la tipología de sus futbolistas. Sacchi defendía el 4-4-2, que en esos momentos estaba poco en boga en Italia, como la formación más equilibrada para la realización del pressing y la ocupación del campo en general. Así, disponía en primera línea a Van Basten y Gullit, ayudados por Tassotti o Colombo y Donadoni desde las bandas; detrás, Ancelotti y Rijkaard formando pareja... pero no exactamente doble pivote según el concepto actual. Más atrás, era el mismo Baresi quien, gritando "¡Milan!", ordenaba a sus compañeros un avance colectivo que permitiera el ejercicio de la presión. La clave era conducir el rival a la banda, donde era inefablemente encerrado en una jaula (ahí la participación de los laterales era importantísima) y donde, gracias a la inestimable ayuda de la línea de fuera de banda (gran aliada de la presión), el futbolista terminaba confundiéndose y, generalmente, perdiendo el balón.
Por otra parte, Guardiola, mucho más cercano en el tiempo, propone una presión iniciada por un delantero único y, por lo tanto, necesitada de un apoyo más directo de los centrocampistas, consecuencia de la formación utilizada por el técnico catalán. No es inusual ver como, tras ser superado Ibrahimovic (o Eto'o el pasado curso), Xavi, Keita o Iniesta atacan al poseedor del balón cuando éste penetra en una de las zonas clave del campo. El objetivo tiende a ser cerrar espacios más que recuperar, provocando así una de las tres consecuencias siguientes:
1- Devolución del balón a una zona sin peligro. El futbolista presionado, viendo que no tiene opciones con la pelota si sigue la dirección que inicialmente pretendía tomar, se ve en la obligación de volver hacia atrás y ceder la posesión a un compañero menos presionado. Si los defensores están correctamente ubicados, el futbolista que reciba estará en una posición menos peligrosa que el anterior.
2- Toma de decisión incorrecta. Si el jugador presionado se da cuenta de que las opciones entre las que normalmente podría elegir no están disponibles, es probable que tome una decisión errónea y termine perdiendo el balón, intentando quizás un cambio de orientación difícil, o sencillamente lanzando un balonazo hacia delante que, en principio, los zagueros podrán controlar con facilidad.
3- Pérdida de la pelota. Lo menos usual y sin embargo lo más aplaudido y esperado por el público; en caso de ejercer una presión sobre el jugador con balón lo suficientemente agresiva, cabe la posibilidad de que éste termine perdiéndola y el equipo defensor la pueda recuperar en una posición ventajosa. En este caso, realizar una transición ofensiva veloz puede ser terrible para el contrario, que seguramente no esperaba ese error y por lo tanto no estará correctamente posicionado en el campo.
Para ejemplificar lo apuntado, veamos un pequeño vídeo, subido por Matías Manna, autor del interesante blog Paradigma Guardiola, en el que se aprecia la respuesta del equipo azulgrana frente a varias situaciones de pérdida de balón. Cabe mencionar que en general las situaciones son más de transición que de presión misma, pero es ilustrativo de todos modos:
Hay que decir, además, que para mantener una presión adecuada es necesario no sólo conocer el "cuándo" y el "dónde", sino también disponer de futbolistas preparados (física... y sobretodo mentalmente) para ello. La presión en sí no tiene por qué ser más desgastante que una defensa atrasada en el global del partido, pero requiere una voluntad férrea y por lo tanto, ahí sí, un desgaste mental muy superior debido a la necesidad de mantener siempre la concentración: un pequeño error puede permitir al rival salir jugando sin que nuestro equipo tenga tiempo para recomponerse unos metros más atrás. Sobre las actitudes propias del futbolista individual y otras cuestiones en relación al pressing, sin embargo, hablaremos en una próxima entrada.
21 abr 2010
El Clásico por Volúmenes (III)
Sigamos, como en las dos últimas entradas, dando vueltas al Clásico y a algunos factores interesantes a nivel táctico. Veamos otro a considerar;
Las formaciones iniciales de Real Madrid y Barcelona en el partido del pasado sábado nos mostraban una situación extraña: ninguno de los dos equipos disponía de un delantero al uso. Lo más parecido era Higuaín... que, para decirlo en una palabra, de Gerd Müller tiene más bien poco.
Esta situación, impensable hace algunos años, es característica en el fútbol de los últimos tiempos; de hecho, Carlos Alberto Parreira decía unos meses antes del Mundial'06 que las formaciones como el 4-6-0 eran en realidad el futuro de este deporte. En la misma línea jugaba sus partidos la Roma de Spalletti, un equipo notable en donde un jugador como Totti era el futbolista más adelantado, y en el que Mirko Vucinic, lo más parecido a un ariete de la escuadra, se veía condenado a actuar en banda en provecho del equipo.
En el partido que nos ocupa, no sería raro definir la formación del Barça como un 4-3-3-0; ni tampoco especialmente extraño fijar la madridista como un 4-4-2-0. Suena extraño, pero es comprensible si tenemos en cuenta que ninguno de los dos equipos situaba a un "9" dentro del área. En el caso azulgrana, la cuestión aún es más marcada: el hombre que normalmente jugaba más adelantado del equipo... era Pedro. Y para más inri, lo hacía por la banda, ya que Messi, que sobre el papel era el jugador en punta, caía constantemente a la zona del "10" para hacerse un hueco entre líneas y asociarse con Xavi. Veamos, a modo de ejemplo, la jugada del primer gol del partido:
Se aprecian perfectamente dos cosas. Primera, la ubicación inicial de Messi, que arranca desde el centro del campo (inicio del vídeo); y segunda, la posición de Pedro (fácil de ver, por extremada, en el minuto 0:53), la más adelantada del equipo. Sería curioso... si uno no recordase de qué iba el primer Dream Team de Cruyff, en el que el teórico nueve del equipo era Michael Laudrup; ese espacio del "10" lo compartía con el "llegador bajabalones", José Mari Bakero, y los agujeros creados cada vez que un defensa salía a intentar taparles eran severamente castigados por las diagonales de un tal Hristo Stoitchkov. Ejemplo claro en el minuto 3:10 del siguiente vídeo:
Aquí es Bakero y no Laudrup quien tira la pared, pero la idea de un delantero cuya posición de partida no sea realmente el área ya se puede apreciar con claridad. Y es algo que (como adelantó Wilson al principio de la presente campaña) sin ser realmente novedoso resulta que se está convirtiendo en una constante en un número creciente de equipos. Cosa comprensible, por otra parte, teniendo en cuenta que algunas de las escuadras de referencia en el fútbol actual (aparte de los mencionados Barça, Madrid y Roma, el United de pasadas campañas también utilizaba esta variante al colocar a Ronaldo de falso punta) han hecho del "9" un espacio a ocupar en vez de una posición a cubrir.
Se podrían ubicar aquí mil referencias más, mil ejemplos de la forma de entender el juego en el tercio ofensivo que está triunfando en el máximo nivel. Sin embargo, para conseguir un rendimiento óptimo en un planteamiento así, es absolutamente necesario disponer de futbolistas preparados para ello; de lo que Valeri Lobanovskiy hubiese llamado "jugadores universales". Sin futbolistas capaces de caer a bandas, de ocupar racionalmente todo el frente de ataque, de desarrollar su juego tanto por dentro como por fuera, de actuar tanto al pie como al espacio y tanto de cara como de espaldas, es completamente imposible jugar al fútbol sin puntas natos. Es por ello precisamente que jugadores como Messi, Ronaldo, o muy especialmente Rooney, son tan apreciados en los últimos años; a una calidad incontestable unen una capacidad más que notable de cambiar de rol, no sólo durante la temporada, sino mismamente dentro de un sólo partido. Si, además, pueden influir decisivamente no sólo atacando, sino en las cuatro fases del juego (el caso mencionado de Rooney es posiblemente el máximo ejemplo, siendo el inglés capaz tanto de ser el objetivo de la transición ofensiva de su equipo como de desarrollar una suerte de rol de tornante en banda), entonces estamos claramente frente a un futbolista que vale su peso en oro.
Foto Roma: AS Roma. Foto Rooney: Forodefotos.com
¿Delanteros? ¿Para qué?
Las formaciones iniciales de Real Madrid y Barcelona en el partido del pasado sábado nos mostraban una situación extraña: ninguno de los dos equipos disponía de un delantero al uso. Lo más parecido era Higuaín... que, para decirlo en una palabra, de Gerd Müller tiene más bien poco.
Esta situación, impensable hace algunos años, es característica en el fútbol de los últimos tiempos; de hecho, Carlos Alberto Parreira decía unos meses antes del Mundial'06 que las formaciones como el 4-6-0 eran en realidad el futuro de este deporte. En la misma línea jugaba sus partidos la Roma de Spalletti, un equipo notable en donde un jugador como Totti era el futbolista más adelantado, y en el que Mirko Vucinic, lo más parecido a un ariete de la escuadra, se veía condenado a actuar en banda en provecho del equipo.
En el partido que nos ocupa, no sería raro definir la formación del Barça como un 4-3-3-0; ni tampoco especialmente extraño fijar la madridista como un 4-4-2-0. Suena extraño, pero es comprensible si tenemos en cuenta que ninguno de los dos equipos situaba a un "9" dentro del área. En el caso azulgrana, la cuestión aún es más marcada: el hombre que normalmente jugaba más adelantado del equipo... era Pedro. Y para más inri, lo hacía por la banda, ya que Messi, que sobre el papel era el jugador en punta, caía constantemente a la zona del "10" para hacerse un hueco entre líneas y asociarse con Xavi. Veamos, a modo de ejemplo, la jugada del primer gol del partido:
Se aprecian perfectamente dos cosas. Primera, la ubicación inicial de Messi, que arranca desde el centro del campo (inicio del vídeo); y segunda, la posición de Pedro (fácil de ver, por extremada, en el minuto 0:53), la más adelantada del equipo. Sería curioso... si uno no recordase de qué iba el primer Dream Team de Cruyff, en el que el teórico nueve del equipo era Michael Laudrup; ese espacio del "10" lo compartía con el "llegador bajabalones", José Mari Bakero, y los agujeros creados cada vez que un defensa salía a intentar taparles eran severamente castigados por las diagonales de un tal Hristo Stoitchkov. Ejemplo claro en el minuto 3:10 del siguiente vídeo:
Aquí es Bakero y no Laudrup quien tira la pared, pero la idea de un delantero cuya posición de partida no sea realmente el área ya se puede apreciar con claridad. Y es algo que (como adelantó Wilson al principio de la presente campaña) sin ser realmente novedoso resulta que se está convirtiendo en una constante en un número creciente de equipos. Cosa comprensible, por otra parte, teniendo en cuenta que algunas de las escuadras de referencia en el fútbol actual (aparte de los mencionados Barça, Madrid y Roma, el United de pasadas campañas también utilizaba esta variante al colocar a Ronaldo de falso punta) han hecho del "9" un espacio a ocupar en vez de una posición a cubrir.
Se podrían ubicar aquí mil referencias más, mil ejemplos de la forma de entender el juego en el tercio ofensivo que está triunfando en el máximo nivel. Sin embargo, para conseguir un rendimiento óptimo en un planteamiento así, es absolutamente necesario disponer de futbolistas preparados para ello; de lo que Valeri Lobanovskiy hubiese llamado "jugadores universales". Sin futbolistas capaces de caer a bandas, de ocupar racionalmente todo el frente de ataque, de desarrollar su juego tanto por dentro como por fuera, de actuar tanto al pie como al espacio y tanto de cara como de espaldas, es completamente imposible jugar al fútbol sin puntas natos. Es por ello precisamente que jugadores como Messi, Ronaldo, o muy especialmente Rooney, son tan apreciados en los últimos años; a una calidad incontestable unen una capacidad más que notable de cambiar de rol, no sólo durante la temporada, sino mismamente dentro de un sólo partido. Si, además, pueden influir decisivamente no sólo atacando, sino en las cuatro fases del juego (el caso mencionado de Rooney es posiblemente el máximo ejemplo, siendo el inglés capaz tanto de ser el objetivo de la transición ofensiva de su equipo como de desarrollar una suerte de rol de tornante en banda), entonces estamos claramente frente a un futbolista que vale su peso en oro.
Foto Roma: AS Roma. Foto Rooney: Forodefotos.com
17 abr 2010
El Clásico por Volúmenes (II)
En la entrada anterior, hablábamos de la alineación, por parte de Guardiola, de una escuadra cuanto menos sorprendente por la ubicación de los laterales; hoy seguimos con el tema, aunque cambiando de equipo y de planteamiento. Veamos una de las disposiciones de Pellegrini;
¿Serginho? Sí, Serginho. El brasileño era el primer cambio de Ancelotti en su época en el Milan; el equipo rossonero, que jugaba en general con un rombo bastante cerrado en el centro del campo (Pirlo; Gattusso-Seedorf; Rui Costa/Kakà), se encontraba en ocasiones con problemas a la hora de defender a equipos anchos... y especialmente, a la hora de atacar utilizando toda la amplitud del terreno de juego. Pero Carlo, discípulo de Sacchi y uno de los mejores técnicos del panorama actual, disponía de una alternativa; cambiaba a un jugador, rompía el rombo cerrado, y ubicaba a un futbolista de banda en la media. Ese hombre era Serginho, y tenemos un ejemplo de ese movimiento ni más ni menos que en la Final de Estambul'05.
Hoy, Ancelotti no ha olvidado esa opción. En un Chelsea que tiene relativamente poco que ver con ese veloz asesino frío con extremos que era la escuadra de Mourinho, Ancelotti ha convertido a Florent Malouda en uno de sus "primeros espadas"; el galo, trabajador y disciplinado, le asegura amplitud y retorno, jugando tanto en la media como en el extremo (por ejemplo, contra el ManU hace un par de semanas), e incluso siendo probado en el lateral frente al Inter en la Champions (aunque con no tanto éxito).
Con un problema similar se encontró Pellegrini a principio de temporada, cuando probó con el 4-2-2-2 en el Real Madrid, intentando potenciar el criterio de los jugadores y su movilidad más que una posición fija. En ese equipo, el brasileño Marcelo era lateral, y no había extremos como tales; la intención era que fuesen interiores y laterales los que "se dejaran caer" por el extremo, haciendo más difícil su defensa. La prueba no funcionó debido a su complejidad y a la novedad del proyecto, así como la inseguridad defensiva de Marcelo en el lateral izquierdo (especialmente, en la cobertura del segundo palo): Pellegrini se encontró entonces con el antes mencionado problema del rombo cerrado, y lo resolvió ubicando al propio Marcelo por delante de Xabi Alonso y por detrás de Kakà, en paralelo con otro interior (generalmente, Lass o Gago).
Frente al Barcelona, el Madrid sufrió de nuevo el vértigo que les ha acompañado en a los grandes encuentros a lo largo de la presente temporada, y que posiblemente les impida alzarse con un título a final de la campaña. Aún así, Marcelo cumplió correctamente su función; en ataque, su lado se mostró como el más incisivo, y en defensa, no fue por su banda, sino por la zona central (que debía ser cubierta por Gago y Xabi Alonso) por donde llegaron las mejores situaciones ofensivas de los azulgrana, generalmente de las botas de un Xavi defendido de una forma bastante deplorable. Nos encontramos, pues, frente a otra solución a esa necesidad de disponer de jugadores de banda con retorno que planteábamos en la entrada anterior, y por lo tanto, a una alternativa más a considerar para equipos en esta situación.
Pero la cosa no terminó ahí. Repasaremos más temario en la próxima entrada, que por hoy ya hemos divagado suficiente...
Foto Serginho: Daylife. Foto Marcelo: Real Madrid SC
El "factor Serginho"
¿Serginho? Sí, Serginho. El brasileño era el primer cambio de Ancelotti en su época en el Milan; el equipo rossonero, que jugaba en general con un rombo bastante cerrado en el centro del campo (Pirlo; Gattusso-Seedorf; Rui Costa/Kakà), se encontraba en ocasiones con problemas a la hora de defender a equipos anchos... y especialmente, a la hora de atacar utilizando toda la amplitud del terreno de juego. Pero Carlo, discípulo de Sacchi y uno de los mejores técnicos del panorama actual, disponía de una alternativa; cambiaba a un jugador, rompía el rombo cerrado, y ubicaba a un futbolista de banda en la media. Ese hombre era Serginho, y tenemos un ejemplo de ese movimiento ni más ni menos que en la Final de Estambul'05.
Hoy, Ancelotti no ha olvidado esa opción. En un Chelsea que tiene relativamente poco que ver con ese veloz asesino frío con extremos que era la escuadra de Mourinho, Ancelotti ha convertido a Florent Malouda en uno de sus "primeros espadas"; el galo, trabajador y disciplinado, le asegura amplitud y retorno, jugando tanto en la media como en el extremo (por ejemplo, contra el ManU hace un par de semanas), e incluso siendo probado en el lateral frente al Inter en la Champions (aunque con no tanto éxito).
Con un problema similar se encontró Pellegrini a principio de temporada, cuando probó con el 4-2-2-2 en el Real Madrid, intentando potenciar el criterio de los jugadores y su movilidad más que una posición fija. En ese equipo, el brasileño Marcelo era lateral, y no había extremos como tales; la intención era que fuesen interiores y laterales los que "se dejaran caer" por el extremo, haciendo más difícil su defensa. La prueba no funcionó debido a su complejidad y a la novedad del proyecto, así como la inseguridad defensiva de Marcelo en el lateral izquierdo (especialmente, en la cobertura del segundo palo): Pellegrini se encontró entonces con el antes mencionado problema del rombo cerrado, y lo resolvió ubicando al propio Marcelo por delante de Xabi Alonso y por detrás de Kakà, en paralelo con otro interior (generalmente, Lass o Gago).
Frente al Barcelona, el Madrid sufrió de nuevo el vértigo que les ha acompañado en a los grandes encuentros a lo largo de la presente temporada, y que posiblemente les impida alzarse con un título a final de la campaña. Aún así, Marcelo cumplió correctamente su función; en ataque, su lado se mostró como el más incisivo, y en defensa, no fue por su banda, sino por la zona central (que debía ser cubierta por Gago y Xabi Alonso) por donde llegaron las mejores situaciones ofensivas de los azulgrana, generalmente de las botas de un Xavi defendido de una forma bastante deplorable. Nos encontramos, pues, frente a otra solución a esa necesidad de disponer de jugadores de banda con retorno que planteábamos en la entrada anterior, y por lo tanto, a una alternativa más a considerar para equipos en esta situación.
Pero la cosa no terminó ahí. Repasaremos más temario en la próxima entrada, que por hoy ya hemos divagado suficiente...
Foto Serginho: Daylife. Foto Marcelo: Real Madrid SC
12 abr 2010
El Clásico por Volúmenes (I)
A nivel no estrictamente futbolístico, se puede encontrar una cantidad de material tremenda sobre el Madrid-Barça del fin de semana pasado. Los recursos en ese sentido abundan; en la web, lo más recomendable que he encontrado ha sido el artículo de Enrique Ballester en Diarios de Fútbol, rompiendo tópicos acerca de la forma de jugar de los contendientes. Obviamente, las múltiples, abundantes y en general poco remarcables crónicas que se encuentran en la mayoría de medios (barcelonistas, madridistas, sevillistas, valencianistas, heterótrofos, modernillos... y algunos hasta neutrales y todo) las dejaremos para la típica "lectura en otro momento" (séase, nunca... a menos que un terrible hastío vital nos ofusque la percepción y pasemos a considerarlas interesantísimas de repente).
Pero, una vez obviado lo obvio (sic), el partido del pasado sábado resulta interesante por el despliegue táctico. A nivel conceptual, hubo muchos detalles que creo remarcables. Veamos el primero;
Si hace unos meses, Jonathan Wilson nos hablabla de la creciente importancia de los laterales en el fútbol, el sábado Guardiola probó (con un éxito relativo, todo hay que decirlo) una alternativa ciertamente curiosa; tres centrales, uno de los cuales desplazado al lateral (la suerte de tener a futbolistas de la calidad, versatilidad y sobretodo disponibilidad de Puyol es difícil de contabilizar), más dos laterales, uno de los cuales desplazado al extremo. ¿Qué ganamos con ello? Bueno, en una época en la que los extremos son casi una rareza y en la que todos los futbolistas deben implicarse en las cuatro fases del juego, no nos debe sorprender el encontrar jugadores de banda de características sorprendentes en posiciones que en el juego clásico no eran las suyas. Los Robben escasean, ergo los Park entran en escena.
La variante que propuso Guardiola no funcionó principalmente por una ineficiente actuación de Alves, que es un excelente futbolista pero no una garantía a nivel táctico, y por ello en la segunda mitad fue Maxwell quien se desplazó al extremo para que Daniel volviera a su posición natural. No obstante, la situación nos dejó entrever una alternativa interesante, que permitiría pasar del 4-3-3 (o, más bien, 4-3-3-0, visto cómo jugó el Barcelona... y de ello hablaremos más adelante) al 3-5-2, un cambio más que considerable de formación que podría ordenarse con apenas un movimiento. Y no sería tan extraño, vistos los movimientos que probaron los pupilos de Guardiola a principio de temporada, cuando Busquets (y especialmente Touré) retrasaban su posición hasta detrás de los centrales para que los laterales subieran hasta el centro del campo, ayudando a Xavi a encontrar unos espacios que en otra situación difícilmente aparecerían.
La ubicación de laterales en el extremo, pues, es una solución más al problema de la amplitud combinado con la necesidad de disponer de jugadores cuyo retorno defensivo esté asegurado, uno de los problemas que han aparecido en los últimos tiempos y que Zonal Marking (una web que descubrimos gracias al crack ColdPlay en Ecos y que pasó inmediatamente a formar parte del blogroll) destacó hace un tiempo.
Pero no es lo único destacable que se vio en el Clásico. En las próximas entradas repasaremos más cuestiones curiosas... y creo que empezaremos por el "factor Serginho"...
Foto: Terra
Pero, una vez obviado lo obvio (sic), el partido del pasado sábado resulta interesante por el despliegue táctico. A nivel conceptual, hubo muchos detalles que creo remarcables. Veamos el primero;
Una cuestión lateral de importancia central
Si hace unos meses, Jonathan Wilson nos hablabla de la creciente importancia de los laterales en el fútbol, el sábado Guardiola probó (con un éxito relativo, todo hay que decirlo) una alternativa ciertamente curiosa; tres centrales, uno de los cuales desplazado al lateral (la suerte de tener a futbolistas de la calidad, versatilidad y sobretodo disponibilidad de Puyol es difícil de contabilizar), más dos laterales, uno de los cuales desplazado al extremo. ¿Qué ganamos con ello? Bueno, en una época en la que los extremos son casi una rareza y en la que todos los futbolistas deben implicarse en las cuatro fases del juego, no nos debe sorprender el encontrar jugadores de banda de características sorprendentes en posiciones que en el juego clásico no eran las suyas. Los Robben escasean, ergo los Park entran en escena.
La variante que propuso Guardiola no funcionó principalmente por una ineficiente actuación de Alves, que es un excelente futbolista pero no una garantía a nivel táctico, y por ello en la segunda mitad fue Maxwell quien se desplazó al extremo para que Daniel volviera a su posición natural. No obstante, la situación nos dejó entrever una alternativa interesante, que permitiría pasar del 4-3-3 (o, más bien, 4-3-3-0, visto cómo jugó el Barcelona... y de ello hablaremos más adelante) al 3-5-2, un cambio más que considerable de formación que podría ordenarse con apenas un movimiento. Y no sería tan extraño, vistos los movimientos que probaron los pupilos de Guardiola a principio de temporada, cuando Busquets (y especialmente Touré) retrasaban su posición hasta detrás de los centrales para que los laterales subieran hasta el centro del campo, ayudando a Xavi a encontrar unos espacios que en otra situación difícilmente aparecerían.
La ubicación de laterales en el extremo, pues, es una solución más al problema de la amplitud combinado con la necesidad de disponer de jugadores cuyo retorno defensivo esté asegurado, uno de los problemas que han aparecido en los últimos tiempos y que Zonal Marking (una web que descubrimos gracias al crack ColdPlay en Ecos y que pasó inmediatamente a formar parte del blogroll) destacó hace un tiempo.
Pero no es lo único destacable que se vio en el Clásico. En las próximas entradas repasaremos más cuestiones curiosas... y creo que empezaremos por el "factor Serginho"...
Foto: Terra
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