25 nov 2007

El Fortín y los Dos Efectos

Séptima victoria sobre siete partidos en el Estadi, y el Barça que se coloca a dos puntitos del liderato. La situación no es mala; pero es muy mejorable. Se habla de ovejas negras, de vacas sagradas y de demás tópicos que yo me encargo de reproducir ventajistamente aquí; pero en vez de ello, quizás sería mejor pensar en lo que pasa sobre el terreno de juego.

¿Y qué ocurre allí? Hagamos un pequeño repasito al partido de ayer...

Barça 3 - Recreativo 0; sin prisas, por favor

Zaga y portería

Víctor Valdés es un portero con carácter; sin ello, nunca habría sido lo que es hoy, el guardameta de uno de los equipos donde es más difícil ser cancerbero de Europa. Será protagonista más adelante en esta misma entrada, pero no lo fue ayer, donde apenas tuvo trabajo alguno. El engranaje defensivo del Barça funcionó bastante bien, teniendo tan sólo algunos despistes en balones muy verticales a Sinama-Pongolle y el lastre de salir siempre algo desentonados en los primeros minutos de cada mitad. De todos modos, entre los nombres sobresale un hombre; Gabriel Milito, un zaguero que no sólo marcó un gol ayer (cosa que la prensa ya se ha encargado de maximizar cuando en realidad fue sólo la coronación de una actuación majestuosa por su parte), sino que además estuvo perfecto al corte, contundente, listo al sacar el balón y siempre concentrado ahí atrás.

Hay que hablar también de dos otros hombres que trabajaron muchísimo, uno con más éxito, Abidal (estamos hablando de uno de los laterales con más recorrido del panorama mundial, una auténtica máquina física que, además, sabe perfectamente lo que es defender y lo hace prácticamente tan bien como los centrales azulgrana titulares ayer), y otro con menos, Zambrotta (no paró de subir y bajar, lo cual siempre es digno de mención, pero ser lateral por el lado de Messi es una labor bastante desagradecida, y aún no está del todo cómodo en el aspecto defensivo). Pero desde luego, no podemos olvidar, aparte del capitán Puyol (que ayer cuajó un partido regular, pero que tampoco tuvo problemas graves aparte de la lesión), al mexicano Rafael Márquez, que merece un capítulo aparte y que, como Valdés, será protagonista más abajo. Finalmente, la aportación de Oleguer hacia el final fue meramente testimonial, por lo que no requiere una mención especial.

Ayer en conjunto se vio una zaga sólida, insuperable prácticamente en el 1c1, que sufrió muy poco contra un rival que es obvio que tiene problemas en la creación y en la pegada. El gol desatascador de Milito fue posiblemente más determinante en el partido que la actuación de la zaga, que se limitó a sacar el balón con bastante criterio (especialmente con Márquez y sus desplazamientos en largo) y a solventar la papeleta defensiva sin demasiados problemas.

Centro del campo

Aunque probablemente se tache esto de pecado, y no sin razón, he separado la labor de Touré Yayá de la de los zagueros; lo cierto es que el marfileño es la pieza clave que lo une todo y que permite la solidez defensiva que a la vez posibilita el fútbol ofensivo. El grandísimo mediocentro africano estuvo, como siempre, barriendo el campo, y detuvo la gran mayoría de acciones de peligro del Recre; en las pocas ocasiones en las que él falla, se resiente todo el equipo, y es cuando el rival crea más peligro; en el caso de ayer, esto es verdad especialmente en unas cuantas contras recreativistas que cogieron al africano ligeramente descolocado (el posicionamiento es una virtud que Touré aún debe pulir un poco para ser una referencia mundial).

Una vez visto esto, hay que pasar a un punto más espinoso; la creación. Ya hablamos hace unos días de lo que pasaba cuando entraban Xavi e Iniesta en el once para jugar de medios; ayer Rijkaard intentó algo por fin, y dio entrada a Gudjohnsen en el puesto de interior. Eidur no estuvo brillante, pero ayudó mucho al equipo, trabajó y se ofreció; quizás lo que le falta es saber que debe retrasar más su posición cuando el balón está en la línea de medios, para apoyar a los centrocampistas de creación, puesto que luego ya tendrá tiempo de iniciar un desmarque o buscar otra opción.

Xavi es otro tema. A día de hoy, no está siendo ni mucho menos el Xavi que querríamos ver; pocas ideas, falta total de verticalidad, cada incorporación al ataque desde segunda línea en el que él interviene acaba con un pase atrás. No define, no encuentra el último pase, y le da poco sentido a la posesión; quizás el dedo acusador del exceso de peloteo y falta de verticalidad se deba posar sobre él por una vez en la vida, quizás sea el momento en el que los medios barcelonistas dejen de protegerlo como lo hacen en Madrid con Raúl. Que se espabilen ambos si es que pretenden seguir en la élite.

Delantera

Leo Messi es, a día de hoy, uno de los talentos más fulgurantes del fútbol mundial, y el máximo goleador de la Primera División. Sin embargo, le quedan defectos por pulir; y algunos de éstos le están pasando factura a la labor de equipo en ataque según en qué momentos del partido, como pudimos ver ayer. De nada sirve que tengas dos laterales que suben y bajan constantemente, que no paran de desdoblarse, si nunca, nunca, reciben la pelota para intentar el centro. Eso debía estar pensando ayer Zambrotta cuando doblaba a Messi y veía que, indefectiblemente, el argentino se iba para adentro y le ignoraba una y otra vez. Es cierto que la delantera azulgrana no se caracteriza por tener rematadores a la vieja usanza, y que la segunda línea no es precisamente un dechado de virtudes al remate; pero en un día en el que sobre el terreno de juego estaban Henry y Gudjohnsen, un par de centros al área efectuados por el lateral tras una pared con el extremo no hubieran estado de más. Sólo hubo una ocasión clara derivada de ello; y el centrador no era otro que Oleguer, un hombre que evidentemente no tiene su punto fuerte en el aspecto ofensivo.

Ayer vimos una delantera que intentaba jugar la pelota, un Henry que se ofrecía y que buscaba sobretodo a un compañero con quien asociarse para sacar jugadas de peligro; cuando tuvo al joven Bojan, que entendió al francés, el fútbol de combinación empezó a aparecer entre los delanteros, y producto de ello es el segundo gol del Barça. Lástima que, con las "ovejas negras" sobre el campo, esa combinación veloz se suela perder irremediablemente.


Una vez visto, muy por encima, lo que pasó ayer sobre el césped del Camp Nou, hay que revisar lo acontecido en otros campos. No es tan bueno, ni funciona tan bien; y eso que el de ayer tampoco fue un partido para enmarcar. Hay problemas, problemas importantes, pero quizás no se derivan, como dice la gente, del hecho de que los futbolistas "corran" o "no corran", sino más bien de cómo se colocan sobre el terreno de juego y, sobretodo, de cuándo corren y para hacer qué. Correr arriba y abajo como pollos sin cabeza es malgastar, de una forma muy estúpida además, unas energías que ya de por sí no son muy abundantes en este equipo. Ahora, pues, vayamos a la segunda parte de la entrada de hoy:

Los Dos Efectos

En Enero del 2004, el Barça tenía un problema grave. Los resultados no llegaban, el proyecto de Rijkaard parecía haber fracasado en menos de un año, y el club, a pesar de tener valores importantes como Ronaldinho y Puyol, no parecía poder remontar el vuelo.

Y entonces, llegaron dos cosas. Una la puso el cuerpo técnico, y fue el 4-3-3; la otra la puso la directiva, y fue el dinero para traer al hombre mágico que cambió la dinámica, al revulsivo que necesitaba el equipo para funcionar, a la pieza que le faltaba a la plantilla para ser ganadora; ni más ni menos que el holandés Edgar Davids, el pitbull que dotó de fuerza y contundencia al centro del campo azulgrana acompañado de Cocu y de Xavi.

Tres años después, a principios del 2007, en Madrid tenían un problema similar; a siete puntos del Barça, con un equipo que parecía incapaz de sacar resultados adelante, y sin más baluarte sobre el que respaldarse que Fabio Capello y su resultadismo, el equipo necesitaba un volantazo. Y lo dio: se cargó al penúltimo brasileño galáctico, a la máxima representación de los males de ese galacticismo. Aunque fuera vendiéndolo por sólo ocho millones al Milan; aunque fuera desperdiciando su inmenso talento en pos del resultado.

Sí; vendió a Ronaldo Luiz Nazário da Lima.

Eso no cambió del todo la dinámica del equipo, que nunca jugó bien ni nunca se llegó a gustar, pero mejoró la actitud de la plantilla, que empezó a luchar más, a buscar más la victoria a base de remontadas en la mayoría de ocasiones. El equipo siguió siendo débil en defensa y teniendo pocos recursos en ataque; pero los centros de oro de Beckham y los goles de Van Nistelrooy, así como los remates de Sergio Ramos, empezaron a servir para ganar partidos aunque fuera en el tiempo añadido.

Ambas operaciones, una de entrada y una de salida, marcaron claramente un antes y un después en la trayectoria de ambos equipos; el Barça escaló de la undécima a la segunda plaza e incluso tuvo opciones de ganar la Liga, mientras el Madrid logró empatar a puntos con los azulgrana y alzarse con el título liguero por average.

Estas dos soluciones de emergencia son meros parches, y desde luego no son cuestiones que deban figurar en proyectos serios a largo plazo; pero muchas veces los proyectos no son como se podía esperar, y es entonces cuando un pequeño apoyo va bien, cuando un ligero cambio puede desencadenar una reacción positiva en cadena. En ambos casos ocurrió esto.

Si el Barça de hoy tiene problemas de juego similares a los que tenía en 2003, ¿por qué no intentar una solución análoga a la de aquél entonces? Si tiene problemas internos similares a los del Madrid del año pasado, ¿por qué no intentar una solución análoga a la del equipo merengue?

Es lo que podríamos denominar, por un lado, "Efecto Davids", y por el otro, "Efecto Ronaldo". Podría ser que el Barça de la 2007/08 necesite de ambos... quizás podríamos pasar a denominarles "Efecto Tiago"... o tal vez "Efecto Ronaldinho".

11 nov 2007

Castañas futboleras. Hoy, una gran mentira

Es común y corriente ver, en televisión o en la prensa, opiniones de gente que, con su alto nivel de conocimiento futbolístico, propone jugar con cinco delanteros, o tres defensas, o el 1-1-8 de Cantona en las pachangas del Joga Bonito de Nike. Es lo normal, nadie se queja, y mucha gente se lo cree y todo.

El problema viene cuando la gente se lo cree tanto, que hacen que hasta el propio entrenador se lo crea, y se rebaje tanto, que termine faltando a su propia idea futbolística para crear un engendro que no sirve para nada.

Hoy, en homenaje al gran despliegue futbolístico del Barça en Getafe, querría hacer lo que radios y televisiones se emperran en evitar a toda costa; criticar la media azulgrana.

Todo el mundo habla de Ronaldinho (que no está en forma, es obvio), de los goles de Henry (para el tiempo que lleva, tampoco es que las cifras sean malas precisamente), de los próximos Balones de Oro de Messi (tendrá que hacer algo más para llevarse uno sólo de lo que ha hecho hoy en Getafe...), de lo que llegan a salir los futbolistas (un problema gravísimo, que se lo digan a Ronaldinho cuando ganó el Balón de Oro: seguro que en todo el año no salió ni una sola vez) y etcétera etcétera.

Hoy estoy aquí para reflexionar sobre un problema de una gravedad enorme, un problema sobre el que pende todo el sistema del Barça y que ni Frank ni menos los medios intentan solucionar; al revés, intentan todo tipo de tretas para vender cuantas motos sean posibles. Y la que hoy no vamos a comprar se llama compatibilidad Xavi-Iniesta.

Mentiras Gordas Inc. presenta... La Compatibilidad Xavi-Iniesta

Había una vez dos canteranos del Barça que tocaban muy bien la pelota. A uno le llamaremos míster X (no falla), y al otro míster F (de Fuentealbilla, concretamente). Ambos tenían una gran calidad técnica, sabían pasar la pelota con gran precisión, y ambos gozaban de la estima del público.

A este público tan docto en fútbol, que adoraba a Saviola y menospreciaba a Rivaldo, le hacía mucha ilusión decir que la cantera de su club era muy productiva. Por eso, siempre se ponía contento cuando veía dos caras conocidas, salidas de la casa, jugando en el centro del campo. Hicieran lo que hiciesen, serían buenos chicos y lo darían todo por el escudo; si se perdía, ya habría tiempo a dar las culpas a Ronaldinho, a un mal partido de Abidal o Milito o a los goles que Henry no marca. Incluso a la lesión de Eto'o si fuera necesario.

Existía en el mundo de las ideas de Platón del Barça, del cual todo lo pertenenciente al mundo sensible son meras copias, un ente superior que lo movía todo de verdad. A la primera parte de ese ente le llamaremos míster Y, para más señas Yayá; esta parte era la pieza que juntaba centro del campo con defensa, el hombre que daba la posesión al equipo a base de recuperar balones y balones e impedir contragolpes. A la segunda parte, le llamaremos míster A (por Anderson de Souza). Esta segunda parte era posiblemente el mejor futbolista de todo el equipo, y seguramente uno de los hombres que mejor habían entendido de qué iba esto del fútbol del mundo entero. Esta segunda parte era ese jugador al que habían robado el Balón de Oro cuando lo merecía más que nadie para dárselo a Shevchenko en 2004.

Cuando estaban tanto míster Y como míster A, el equipo tenía muchas cualidades y pocos defectos; Y recuperaba balones y los sacaba desde atrás, A impedía contraataques con faltas tácticas, luchaba para recuperar más balones aún, lanzaba contraataques y pases buscando la verticalidad, e incluso marcaba goles de vez en cuando. Si a estos dos se le añadía míster X o bien míster F (nunca los dos en la misma línea), la cosa solía funcionar bastante bien.

Hasta que un día, ¡oh, desgraciado destino!, míster Y decidió lesionarse. Las consecuencias; tres goles en contra en Villarreal, un mal partido en Stuttgart, una racha truncada. Aunque míster Y se recuperó pronto, luego fue míster A quien decidió a su vez lesionarse, ¡oh, desgraciado destino!. Las consecuencias; tres partidos discretos del Barça, un empate en Glasgow y la magnífica derrota de hoy en Getafe.

Los peloteros de juego plano, que nada tenían que ver con ese ente platónico, lograban manosear, sobar, gastar la pelota a base de tocarla y tocarla, en horizontal o incluso para atrás, pasándosela miserablemente, aguantándola un 62% del tiempo de partido jugado; eso sí, verticalidad cero, ocasiones cero, peligro cero; ergo, goles cero. Añadiéndole a ello que recuperaciones de balón cero, faltas tácticas cero y trabajo defensivo cero. Si goles a favor cero, y trabajo defensivo cero... Getafe 2 - Barça... ¿qué? Pues cero.

Pero seguía la prensa diciendo que míster F y míster X eran compatibles, y se regodeaban pensando en los tres pequeños y su falta total de contundencia defensiva, y estaban felices pensando que Iniesta y Xavi podrían jugar en paralelo una vez más, para convertir el centro del campo azulgrana en el tapón de ideas más fantástico desde que un día Quique Sánchez Flores pensó en Marchena como compañero de Albelda en el doble pivote valencianista...

5 nov 2007

Historia de un partido que nadie vio

Camp Nou de Barcelona, 21:00 horas del domingo 4 de Noviembre del 2007. El Barça acaba de vencer 3-0 al Real Betis Balompié de Héctor Cúper, que queda relegado a los puestos de descenso después de un inicio de temporada francamente decepcionante.

Henry a pase de Iniesta, y Ronaldinho con dos goles de falta, han sido los autores de los goles.

Para la prensa, ha sido un partidazo del Barcelona frente a un rival débil. Para el socio, el resurgimiento de Ronaldinho.

Para Cruyff, los cracks de Futbolitis y los periodistas Jordi Costa y Javier Polo, entre tantos otros, el partido no es más que una continuación de la línea de la temporada, una confirmación más de que el Barça tiene dos caras, y de que el equipo no está rindiendo al nivel que se le esperaba.

Se les tachará indudablemente de duros, o incluso mezquinos, tras el buen resultado y tras colocarse el Barcelona a un sólo punto del líder, un Madrid bastante penoso liderado por un técnico que culpa al árbitro de una derrota indiscutible.

Desde mi punto de vista, no lo son. El Barça ha jugado mejor, ciertamente; pero mejor no es todo lo bien que deberían. El equipo ha creado ocasiones, sí, y ha marcado, que para muchos es lo importante; pero sólo una acción ha sido buena de verdad, y es el gol de Henry, principalmente por la forma en la que ha llegado. Menos de 15 segundos, apenas cuatro pases y sólo un regate antes de que el crack galo mandara el balón, por debajo de las piernas del luso Ricardo, al fondo de las mallas. Fútbol del Barça de Rijkaard en estado puro, el auténtico sistema de Frank para ganar, hace dos años, el doblete; verticalidad, recuperaciones en el centro del campo, velocidad al contragolpe.

Pero hubo 93 minutos más de partido aparte de estos 15''. En ese periodo, alguna llegada con peligro (más que en Valladolid, lo cual siempre es positivo, eso sí), mucha basculación, excesivo toque (como suele ocurrir con Xavi+Iniesta), prácticamente nula llegada de segunda línea, y alguna acción estelar de Messi que mereció el premio del gol.

No es grave. Al menos, no lo es si éste fuera el único partido que el Barça hubiera jugado desde que se truncó la racha de buen fútbol desplegado frente a Lyon, Sevilla, Zaragoza y Levante; sí, sí, se rompió en Stuttgart cuando Touré se lesionó, Dinho volvió al once y a Rijkaard se le ocurrió poner a los tres pequeños de inicio, una mentira táctica de consecuencias tremendas para el equipo. No lo digo yo, lo dicen los números, nos lo cuenta la experiencia del año pasado y el de éste.

La victoria frente a los germanos es por poco, trabada, sin brillo; el partido frente al Atleti, un regalo de Abbiatti. Y finalmente, llega el golpe. Después del parón y por lo tanto con virus FIFA, sí; pero con tres pequeños en el centro del campo frente a un equipo de toque que sabe salir al contragolpe como es el Villarreal.

Desastre tremendo, obviamente. Como será un desastre el partido frente al Rangers, no por el juego, ni por el resultado, que no fueron nada malos viendo cómo llegaba el equipo, sino porque se convertiría en una pieza más del puzzle de errores del año. Luego, victoria de nuevo sin ningún brillo frente al Almería; empate en Valladolid por quitar a Touré, por la pareja de peloteros de juego plano, por una insuficiente mentalidad del equipo.

Y ahora, la previsible victoria frente al Betis que lo tapa todo, donde parece que Ronaldinho ya vuelve a merecer el Balón de Oro a base de goles de falta, donde sigue la pareja Iniesta+Xavi, donde sólo la mayor participación de Henry, la calidad inmensa de Messi y el nacimiento como futbolista de Krkic, y sobretodo la salida como interior de Gudjohnsen, pueden ser notas positivas, resultado aparte.

Hace menos de una semana publiqué un artículo sobre Eidur. Ojalá esta sustitución por Xavi en el partido de ayer signifique de una vez que el islandés empieza a contar como centrocampista para Rijkaard, empiece a significar que el holandés se ha dado cuenta de los problemas explicados en el mentado artículo...

Hasta entonces, el Rangers y otro parón FIFA, para ayudar lo máximo posible a la buena preparación de los equipos, faltaría más...

31 oct 2007

La importancia de llamarse Eidur

Eidur Smári Gudjohnsen era un buen futbolista. Ninguna superestrella, pero sí un gran segundo punta, que había dado muchas tardes de gloria al Chelsea acompañado de delanteros como Hasselbaink.

Un día, al Chelsea llegó un hombre con un objetivo inequívoco: ganar tantos títulos como se disputasen. Para ello, ese hombre hizo seis fichajes. A Gudjohnsen no le afectó demasiado; siguió jugando como siempre, un poco más atrasado; pero al equipo sí, y los azules de Stamford Bridge ganaron la Premier rebasando la cifra de los 90 puntos. Al año siguiente, la historia fue similar; pero Guddy jugó mucho menos, puesto que el hombre había traído un futbolista ghanés de Lyon, un tal Michael Essien...

El Chelsea volvió a ganar la Premier, pero Gudjohnsen, viendo que tenía poco futuro como "blue" si todo seguía así, resolvió cambiar el azul londinense por el blaugrana del Barça. Llegó al club catalán para suplir la baja del gran Henke Larsson, que volvía a su patria a retirarse. Empezó bastante bien, resolviendo un partido en Vigo y marcando una cantidad de goles bastante buena.

Hasta que apareció un conejo. No llevaba un sombrero como el del cuento pero, como después se encargó de demostrar, sí una cartera que debía llenar a toda costa. El conejo en cuestión arrastró a Gudjohnsen (que había visto como sus minutos subían exponencialmente tras la lesión de Samuel Eto'o) al banquillo, al ostracismo, para marcar unos cuantos goles, la mayoría de los cuales de poca relevancia, y dejar que la afición le aclamara por su oportunismo, la mayor y prácticamente la única de sus virtudes como delantero.

Terminó la temporada. Guddy había jugado menos de lo esperado, con un rendimiento que fue tachado de irregular. Llegó un fenómeno al Barça, Thierry Henry, en parte para tapar la que había sido sin lugar a dudas una mala campaña; y Guddy quedó en un segundo plano... o peor, puesto que todos coincidieron en que su nombre estuvo en la lista de transferibles del equipo culé.

De repente, el Barça sufre una plaga de lesiones. Márquez, Touré, todos los centrocampistas de corte defensivo caen y se convierten en bajas.

El equipo juega en Vila-Real con un centro del campo de circunstancias... y pierde, y no sólo el partido, sino también al gran Anderson de Souza, el hombre todoterreno, el jugador que llega, recupera y crea. Guddy sale al terreno de juego en la segunda mitad para intentar remediar el desastre; pero ya es imposible.

Sin embargo, su buena actuación se convierte en un salvoconducto para el siguiente partido, que se va a jugar en Ibrox Park, Glasgow. Es la oportunidad de Gudjohnsen de demostrar que puede aportar muchas cosas, de demostrar que es un buen centrocampista tanto como un buen segundo punta.

La historia va prácticamente como Eidur podía desear; sólo le falta marcar para completar una actuación que todos coinciden en valorar como muy buena. Pero el equipo, faltado de chispa, no logra vencer a un cerrado y rácano Rangers. El resultado no es nada malo, pero podría haber sido mejor.

Gudjohnsen pasa de ser un olvidado a una opción más para el ataque. Juega de nuevo frente al Almería, y el Estadi le aplaude por su lucha y su buen juego. Sin embargo, sigue sin ser titular.

Ahora le llega otra opción: Valladolid. ¿Podrá Eidur, por fin, demostrarle a Rijkaard que está cometiendo un error alineando juntos a Xavi e Iniesta en la misma línea, y que él es el único que puede suplir al gran Deco? ¿Podrá Guddy, por fin, saldar cuentas y demostrar que es un gran futbolista y no sólo un olvidado suplente?

Y sobretodo, ¿se dará cuenta Rijkaard de una vez de los problemas del equipo, de que la falta de verticalidad también es culpa del centro del campo, de que Xavi e Iniesta no son una pareja de éxito como lo son el mismo egarense y Deco, o Iniesta de extremo con Henry y Messi?

¿Veremos por fin un centro del campo compensado, aunque no esté Deco?

La respuesta, en el Nuevo Zorrilla de Valladolid.

13 oct 2007

Rojos, azules y verdes; los conflictos del fútbol de selecciones

Lionel Messi es, sin duda, uno de los mayores talentos del fútbol mundial a día de hoy. Rápido, explosivo, técnico y además goleador, el argentino es una joya que a buen seguro dará muchísimo al fútbol.

Pero, ¿a qué fútbol? ¿Al fútbol del Barça, al fútbol de la albiceleste? ¿A ambos?

En esta situación se encuentran no sólo Messi, sino todos los jugadores internacionales de las Ligas del mundo. En el caso de la LFP, la cifra es nada más y nada menos que del 20%; más de cien futbolistas defienden la zamarra de sus clubes y también de sus respectivas federaciones.

Lo que debería ser un orgullo, pues, se convierte en un problema. Messi va a ¡Australia! a jugar un partido amistoso con su selección, vuelve lesionado, y el que lo pierde un partido termina siendo el Barça. ¿Para qué? Pues para que la empresa que posee los derechos de la albiceleste se enriquezca. ¿Vale la pena, pues, que las selecciones jueguen amistosos, si al final los perjudicados son los clubes, entidades éstas que verdaderamente son el sustento de nuestro "beautiful game"?

¿Vale la pena que el Milan, el Barça, el Madrid, el United, el Arsenal cedan a sus futbolistas para que les vuelvan lesionados... sin ver un euro a cambio? Se puede llamar a esto demagógico, si tenemos en cuenta la calidad de sus plantillas y el dinero que mueven estos clubes. Sin embargo, no así piensan una mayoría callada y sufrida de equipos de la Ligue 1 francesa, por poner un ejemplo; clubes con ingresos mínimos comparados con las poderosas entidades antes mencionadas, que se quedarán literalmente sin equipo cuando empiece la Copa África, dado que sus plantillas están confeccionadas principalmente con futbolistas procedentes del continente africano. Eso también aplica, obviamente, a los Drogba, Eto'o, Diarra, Essien, Touré Yayá y compañía; pero sin duda es necesario mencionar antes a los humildes, que no pueden ni podrán nunca elevar la voz, que a los poderosos, cuya voz resuena cada vez que la usan en todos los medios del mundo.

En el caso Laporta, con tal de criticarle, hasta en los medios madrileños. Nadie ve que, sea por querer mejorar el panorama o por mero egoísmo, Laporta propone cosas que redundarían en el bien de todos los clubes, no sólo el Barça. Quizás, como apunta Samuel Eto'o, el dinero no sea la solución a los problemas; pero un calendario unificado, y una fase clasificatoria que no rompa el ritmo de los equipos de las ligas europeas y sudamericanas una o dos veces al mes, ayudarán sin duda tanto al buen funcionamiento de los equipos de club, como a mejorar el trabajo de los internacionales, que no necesitarán tener la cabeza en dos sitios a la vez.

Pero, como siempre ocurre, es más fácil cargarse a Laporta, cosa que se ha convertido en una especie de deporte en ciertos lugares, que intentar ver más allá de las narices de uno y darse cuenta de que aquí hay un problema que clama solución.

11 sept 2007

Homenatge


Han pasado 293 años desde entonces. Han pasado dictaduras, dictablandas, repúblicas, monarquías parlamentarias, monarquías absolutistas y todo tipo de regímenes. Han pasado políticos, militares, intelectuales, deportistas y todo tipo de personajes. Han pasado periodos de paz, pero sobretodo muchas guerras.

Pero siempre hay un algo que queda, un algo imborrable.

11 de Setembre del 2007.

Som i serem.

6 sept 2007

Un mundo aparte: La Isla Blanca

Tuve cierto, digamos, trabajo, para usar un eufemismo más o menos adecuado, estos últimos días, y debido a ello no pude actualizar este blog; la causa, un viaje relativamente corto en duración y larguísimo en experiencias varias...

Sí, Ibiza. Una isla marcada por el turismo (sobretodo des de las Islas Británicas), por la fiesta exagerada y excesiva de resultados imprevisibles, por el consumo alocado de toda sustancia susceptible de crear bienestar y sobretodo por la presencia allí de personalidades de primera de todas las categorías imaginables.

Como relatar un viaje así se haría monótono y perdería el interés, iremos punto por punto haciendo escalas en los lugares de mayor "interés cultural", según el orden de visita.

1- Space Ibiza. Decepcionante es seguramente la palabra. Sin ningún Dj destacado la noche en la que estuvimos, de ese club de fama mundial lo más destacado sin duda es precisamente lo que no vimos; los after-hours del eterno Matinée, lugar de encuentro de Djs de primera categoría como Taito Tikaro, J-Louis, G-Martin y Iordee, así como de vocalistas del nivel de Rebeka Brown y el gran Clarence, que hacen las delicias de un público ya especializado en alargar la fiesta algo más de lo debido o de empezarla directamente por la mañana; o también, y sobretodo, la sesión del inmenso (en tamaño y en calidad) Carl Cox, el rey de los clubes, cuya sesión no coincidió con los días de nuestra estancia. Dividida en dos, con ambas salas separadas entre sí y sin la posibilidad de pasar de una a la otra directamente, lo cierto es que Space no fue aquello que esperábamos, una especie de Nirvana de la música de club.

2- EsParadís. Sorprendente y refrescante, nunca mejor dicho, EsParadís es un club creado para tener un cierto aire clásico, hasta diría que erótico, destacable sobretodo por su Water Party, una experiencia muy especial que te deja sin palabras a la vez que muy mojado y peligrosamente próximo a terminar con una pulmonía triple. Con una música algo más comercial que la oída en Space, con canciones como el remix de Seven Nation Army como estrellas de la noche, así como con el espectáculo del agua cayendo, de cientos de personas alocadas chorreando y de una cabina donde se lo pasaban mejor que nadie, EsParadís es sin duda una parada imprescindible en la Isla Blanca.

3- Amnesia. Una fiesta indispensable por dos razones. Primera, la irresistible Foam Party, uno de esos eventos en los que sabes que no debes meterte porque luego ya no sales pero al que terminas cayendo siempre; y segunda, por el violín eléctrico de Micah, una experiencia curiosísima y realmente recomendable en la que los sonidos más electrónicos se mezclan con la fina música de una cuerda no tan inocente como pueda parecer. Go-gos de primerísima, dos salas (una, con Robbie Rivera y su Dirty Sexy Electronic Music, Juicy, como les gusta llamarla, y la otra con los residentes y la espuma lista para descargar), y una fiesta inolvidable en la que terminas tan calado como en EsParadís pero además arriesgas la piel y los zapatos si se te ocurre meterte en el meollo cuando sacan el cañón de espuma. Sin duda, otro paso indispensable para tener controlada la fiesta de Ibiza.

4- Pachá. Lo último que nos dio tiempo a visitar, y seguramente lo mejor. Un club inmenso con terrazas, ambientes house, latino y hip-hop, infinidad de niveles y todo tipo de comodidades previo pago para que te sintieras realmente en el cielo de la noche de la isla. Con el gran Roger Sánchez montándose un auténtico festival en su Release Yourself, así como un MC un poco más abajo, el disfrute estaba servido. Una sesión para enmarcar de música de club de primer nivel combinada con un toque afroamericano y el relax de unos cómodos sillones en las mencionadas terrazas, en una instalación que podía ofrecer cualquier cosa que te pudieras imaginar (sí, cualquier tipo de cosa, realmente...).

Más que recomendable, intocable como cita en la Isla Blanca, un lugar de paso obligado para todo aquél que quiera disfrutar del mejor house y a la vez tener alternativas para pasar la noche. El precio lo vale, eso sí...

En resumen, y aunque nos dejáramos por el camino el inmenso Privilege (otro año será) y la sesión de Carl Cox (ya habrá tiempo para ir a verle cuando venga a Barcelona), lo cierto es que la cita con Ibiza es una obligación para todos aquellos que quieran presumir de estar a la última en todo lo relacionado con el mundo de la música de club y de la fiesta en general.

Y como apéndice, no podemos olvidar uno de los lugares característicos de la isla, un sitio mítico que aunque no nos dispensó precisamente una cálida acogida (es fuerte que no puedas pedir un asqueroso café en un Café como éste), lo cierto es que no puedo excluir de esta pequeña guía de aficionado; des de la costa oeste de la isla, el eterno Café del Mar y sus increíbles puestas de sol dejan oír sus ritmos chill-out por toda Ibiza y mucho más allá. Otro lugar para enmarcar, sin lugar a dudas.